LOEBESIA + COSECHA MECÁNICA: EL PROBLEMA INVISIBLE

Publicado el 12 mayo 2026 Por Mariana Martínez @reinaentrecopas

Investigador de Laffort explica porqué el problema no es la máquina, sino la combinación con daño en la uva, calor y logística. Y porqué la Bioprotección  es de gran ayuda.

La polilla llamada loebesia botrana, no solo daña la uva: activa riesgos microbiológicos en bodega. Laffort advierte un cambio de escenario en la industria.

El impacto de la loebesia en las vendimias ya no se limita al daño visible en el viñedo. En un escenario, como la recién culminada 2026, marcada por las cosechas mecánicas para grandes extensiones de viñedos, altas temperaturas y grandes volúmenes de procesamiento, sus efectos se trasladan directamente a la bodega.

Para entender mejor este fenómeno, conversamos con Fernando Córdova, director técnico de Laffort Sudamérica, quien advierte que el problema es sistémico.

 

¿Qué cambia con la loebesia en el contexto actual?

“Cuando la baya se rompe, cambia completamente la microbiota. Aparecen bacterias que antes estaban en baja concentración, pero que con jugo, azúcar y temperatura se disparan”.

El punto clave es que el daño físico —ya sea por lluvia, madurez o la acción de la polilla— libera nutrientes que activan microorganismos no deseados.

¿La cosecha mecánica agrava esta situación?

“La cosecha mecánica no es el problema, es una herramienta. El problema es cómo amplifica el daño de la loebesia junto a la temperatura, los tiempos y la logística”.

En la práctica, la vendimia mecanizada mezcla uvas sanas con bayas dañadas, sin posibilidad de selección. Ese pequeño porcentaje —que en campo puede parecer marginal— se vuelve crítico en bodega.

“El efecto es como la manzana podrida en el cajón, pero aquí está molida con todo el resto y expuesta al calor”.

Un problema que llega desde el viñedo

Uno de los puntos más relevantes es que el origen del problema muchas veces se atribuye erróneamente a la bodega.

“Muchas veces pensamos que es un problema de bodega, pero viene desde la uva. Lo que llega ya trae una carga microbiológica distinta”. Explicó a WiP.cl Córdova.

Esto se traduce en aumentos de acidez volátil, fermentaciones indeseadas y pérdida de calidad, especialmente en escenarios de alta temperatura y tiempos de espera.

Una industria que cambió

El fenómeno no se explica solo por la loebesia. Según Córdova, responde a un cambio más profundo en la forma de hacer vino:

  • cosecha mecánica masiva
  • bodegas de gran escala
  • vendimias más concentradas
  • aumento de pH por cambio climático

“Hoy hacemos vino en condiciones muy distintas, pero seguimos pensando como antes”.

Bioprotección: competir para controlar

Frente a este escenario, Córdova explica que la bioprotección aparece como una herramienta concreta.

“Es como pelear fuego con fuego: usamos microorganismos que ocupan el espacio y evitan que se desarrollen los no deseados”.

Se trata de levaduras seleccionadas que compiten con la flora nativa sin interferir en la fermentación principal, permitiendo estabilizar la uva desde etapas tempranas.

Más que un insumo adicional, el enfoque apunta a prevenir pérdidas.

“Hoy la bioprotección funciona como un seguro para la uva. Asegura el trabajo de todo el año”.

El desafío, sin embargo, sigue siendo cultural: la industria tiende a ver estos tratamientos como un costo, más que como una herramienta para evitar mermas.

Para Córdova, la principal conclusión es clara:

El problema es sistémico. No es solo la bodega ni solo el viñedo. Si no entendemos el proceso completo, vamos a seguir reaccionando tarde”.

En un contexto donde la microbiología se vuelve cada vez más determinante, lo que no se ve —pero ya está presente en la uva— puede definir el resultado final del vino.


Loebesia botrana/ polilla europea de la vid es una temida plaga, imposible de erradicar, que tiene su origen en los viñedos del Sur de Italia, actualmente expandida por toda Europa y Estados Unidos. Algunos años atrás llegó a Chile ocasionando pérdidas importantes en viñedos (rompe los hollejos y se come su pulpa de las uvas) y despertando la alerta sanitaria. El SAG impone varias medidas en viñedos durante todo el año y en bodegas durante época de cosecha para su control.


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