EL FUTURO AL SUR DEL MAULE

Publicado el 07 octubre 2018 Por Mariana Martínez @mymentrecopas

Conversamos con Jaime Cortés, actual Coordinador del Programa Zona de rezago Provincia de Cauquenes, para saber cómo van, hacia dónde y cuáles son hoy sus mayores retos.

Jaime Cortés es oriundo de Talca pero vive en Cauquenes desde hace más de 22 años. Su título profesional de planificador social (carrera que ya no existe, y mezclaba algo de Asistente Social con Psicología Social),  lo ha llevado a liderar desde el año 2014 el Programa Zona de Rezago Provincia de Cauquenes. Por eso cada vez que vamos a Cauquenes a una actividad pública, allí lo vemos, callado, mirando; me llama la atención a pesar de su cargo, que siempre aparece en segundo plano.

Durante nuestro viaje a Cauquenes hace un par de semanas atrás,  no fue diferente. Jaime nos acompañó un día a visitar algunos de los productores que formaron parte de nuestro recorrido (organizado por Sergio Amigo); además nos llevó a conocer un tesoro que desconocíamos de la ciudad.

Cuando habla, Jaime lo hace pausado, muy formal; pareciera que tiene todo el tiempo del mundo. Pero no lo tiene, y lo sabe. Conversamos con él para comprender qué es, y por qué,  se crearon las llamadas Zonas de Rezago; también de sus metas, obstáculos y los logros hasta ahora alcanzados con este programa, que  aunque parezca mentira, sí, trasciende Gobiernos.

Jaime, ¿cómo se define una zona de rezago?

Son territorios con una o más comunas, que están bajo el promedio regional y nacional con respecto de algunos indicadores de carácter social, comercial, competitivo, de conectividad…

En Chile, ¿dónde están?

El programa está interviniendo actualmente en 6 territorios, no exactamente en un territorio asociado a cada región. Hay uno en la IV Región; otro en Maule,  en el Valle de Itata, Arauco; la Provincia de Ranco y la costa de la IX Región. Ahí han funcionado los mismos indicadores bajos en el promedio.

Me llama la atención que no hay más al norte de la IV Región…

Desconozco si hay un criterio de orden más central, pero hoy día, por ejemplo, zona rezagada no sólo es creada por Decreto Presidencial, pasó a ser Ley, por lo tanto está la opción de que si hay una zona con indicadores bajos se pueda sumar.  El Decreto que convierte a Cauquenes en Zona de Rezago es de julio del 2014, y desde entonces constituimos un equipo de trabajo en Talca adosado al Maule,  y un equipo más pequeño en Cauquenes.

¿Cuál es el objetivo de los Programas de Zonas Rezago?

Estos proyectos tienen una Metodología de Trabajo ya establecida, que daba cuenta en el caso de Cauquenes de 10 actividades pre-existentes en el territorio. El objetivo era conformar una masa importante de productores, pero que además tuvieran la posibilidad de incorporarle un grado de innovación o agregar valor; darle valor a viejas vocaciones productivas, de manera de quienes están desarrollando la actividad tengan opciones para mejor, ya sea en equipamiento, infraestructura, energías renovables y asesorías. Es lo que ha pasado justamente con el vino, teníamos una vocación histórica productiva, y en el registro del SAG hoy hay más de 700 productores en la zona de Cauquenes; la cual incluye las comunas de Cauquenes, Pelluhue, Empedrado y Chanco… Basados en  esta metodología reunimos una cantidad importante de productores hortaliceros, viticultores,  ganaderos, con los que trabajamos e hicimos cierto diagnóstico. Aquí hay una población de origen campesino, con cierta visión de desarrollo local que había que trabajar. Nuestra evaluación arrojó que si bien ya estaban recibiendo algún apoyo público, éste no era suficiente. Había que combinar esfuerzos y potenciar el desarrollo por un período que fuera inicialmente de 3 años. Al culminar,  se revisan niveles de avances y se genera un segundo plan. El que es como un segundo eslabón que definitivamente pueda permitir visualizar resultados  más potentes. Eso es lo que hemos estado haciendo; culminando la primera etapa, principalmente con la gente asociada al vino, y estamos construyendo el segundo eslabón.

Viñedos de la Viña Cancha Alegre luego de los incendios.

¿Qué se puede concluir de lo ya hecho?

Sin ser autocomplaciente,  porque la política pública tiene altos y bajos, y cuesta  implementar, yo diría que estamos en condiciones de recibir un resultado bastante notable: tenemos 45 productores de uvas que han comenzado a embotellar.  Además, se definieron  nuevas etiquetas para sus vinos con el fin de poner en valor una tradición, una cultura hacedora de vinos. Aparte de eso, tenemos una relación y vínculo con INIA desde el cual se les entrega asesoría enológica para además incrementar la calidad del producto, de manera que puedan pararse en diversas ferias y actividades para comercializarlo.

¿Y cómo van a ayudar a comercializarlos; este  es seguro el eslabón más difícil de la cadena de un viñatero?

Es uno de los temas frágiles, sin duda, que apunta a lo productivo. Hemos ido creando algunas acciones coordinadas y actividades temáticas; como Fiestas del Vino, posicionamiento y presentación de vinos en otras ciudades. Además, contamos con el Centro Tecnológico del Sur que también está trabajando en Cauquenes. También hay feed back con compradores de vino. Están conociendo el territorio. También les ha permitido vender sus vinos a granel;  están exportando, a China y Bélgica. Hay una experiencia interesante que conforma La Mesa del Vino, la que los articula. Hemos tratado gradualmente de mejorar las opciones de comercialización de los productores, y eso queremos que sea sostenido. Que no nos digan que se quedaron sin opciones, que no hay plata para participar en actividades. Hoy hablaba con una de las productoras que va a viajar con MEVICAP a Asia en noviembre y me decía que tenían una mirada de posicionar sus vinos, gradualmente, posicionar lo que están haciendo, y preocuparse porque la calidad sea interesante. A mí me pareció muy importante su reflexión.

¿Hay algún un esfuerzo de hacer marca de la región más allá del Vino?

Estamos trabajando con esa perspectiva, generamos una marca, y la gente vinculada a la frutilla, y al turismo, en la costa. La marca es “Al sur del Maule”.  La marca nos convoca a todos, y debe cumplir esa función.

Háblanos del territorio de Cauquenes…

Cauquenes fue mucho más grande de lo que es hoy en el mapa. En 1928 se extendía al sur del Río Itata, por la orilla norte, y su límite hacia el Sur era Concepción. Hacia el norte, en el secano interior,  llegábamos al sur del Río Maule, y constituía toda la Provincia de Maule; su capital era Cauquenes. Estos límites fueron modificándose, y hoy en día Cauquenes es una Provincia muy pequeña con 3 comunas. Para efecto de Zona de Rezago se incorporó la comuna de Empedrado, que es parte de la Provincia de Talca, pero que tiene características muy semejantes de tierra y clima, también en  promedios de desarrollo bajos.

¿Se puede medir; qué niveles han mejorado?

Es complejo medirlo, tenemos una estructura de indicadores que hay que ir renovando. Por ejemplo, nos dicen, desde el momento en que empezó el programa en cuántas hectáreas se ha iniciado el riego para mejorar sus condiciones productivas. También, desde el punto de vista de conectividad, cuántos kilómetros de asfalto o pavimento hay en este período. Se trata de avances concretos. No es sólo desde lo productivo.

Antigua fábrica de tejas en Porongo, destruída por los incendios 2017.

Da la sensación que la zona ha sido golpeada fuerte este último tiempo, con cierre de empresas. ¿Qué se está haciendo al respecto?

Hubo el cierre de tres empresas ciertamente de mucha importancia, Iansa en Linares, Fideos Suazo, y La Conejera que era una fábrica de bins. Se perdieron unos 220 empleos. Es un problema que hay que abordar con medidas de emergencia, con la perspectiva de incorporarlos a otro tipo de trabajo, pero no es un tema fácil. Porque además hablamos  de personas que venían trabajando por décadas en el mismo oficio, y es muy complejo reconvertirlos.

También se han encontrado con el problema de contaminación ambiental de  la  nueva chanchera… aunque de seguro  ha generado empleos.

Ha  generado sí algún  nivel de empleo y también  han hecho un lavado de imagen en Sauzal, la localidad más afectada. Están haciendo un pozo de agua para mejorar el consumo de agua y eso bajó considerablemente el nivel de presión original. Pero no es un conflicto que haya terminado; creo que va a seguir generando mucho rechazo.  Los olores de sus residuos, se están empezando a sentir. Los residuos no lo vemos, pero los olores se sienten. No es un problema menor, y sí, va en contrapelo con los planes de desarrollo en los que se quiere poner en valor al turismo, el paisaje, las tradiciones.

¿Que herramientas hay para frenar este tipo de iniciativas?

No hay herramientas para frenar iniciativas privadas, porque además desde el punto vista técnico Medio Ambiente terminó avalando la iniciativa, y el tema de lavado de imagen ha quitado presión de la opinión ciudadana.

¿Qué viene hacia adelante?

Estamos trabajando en la  segunda etapa del plan, el que creo que va a seguir funcionando muy de la mano con los ejes de  desarrollo de turismo, la frutilla y el vino. Pero yo creo que debería abrirse un poco a nuevas y antiguas vocaciones productivas, que han permanecido y surgido en el limbo: como las obras de ladrillos y tejas. No ha habido capacidad pública para invertir porque sus dueños no se comprometen con políticas tributarias; quieren  permanecer al margen porque así han funcionado siempre.

Te refieres a no querer pagar impuestos…

Si, de permanecer al margen, es más cómodo, menos complicado. No me hago visible, y funciono desde esa perspectiva.

¿Lo ves como una manera de limitar el desarrollo?

Si uno lo analiza desde el punto de vista de opciones de desarrollo, evidentemente estos segmentos provocan un daño y no aportan al desarrollo;  no aportan los recursos necesarios para que las políticas se puedan implementar. Pero al mismo tiempo son demandantes, porque piden; es decir  piden  pero  quieren seguir sin pertenecer… Yo conozco algunos dirigentes y dicen que no creen  en el sistema, pero igual recurren a subsidios, y a algunos proyectos con énfasis más social. Llama a manipular la acción pública, que a mi me parece es muy importante en el territorio, y genera réditos  en las comunidades. Te pongo un ejemplo: hoy están terminando de reparar algunas veredas del casco central de Cauquenes y hay buena opinión de lo que se está haciendo,  porque no se hizo por muchos años después del terremoto. Hoy además se mejora la conectividad. Todo eso estimula a quienes habitan acá, es una buena nota, por lo menos en este tipo de mejoras.

Qué pasa con la actividad ganadera, entendemos, con conversaciones con Alfredo Bisello,  que Cauquenes  ha sido tejas, viñas y corderos…

Efectivamente, hay una Mesa Ganadera importante, de ovinos, más que de bovinos, y con ellos no hemos logrado trabajar lo suficientemente bien. Pero sabemos que hay productores que venden a algunas faenadoras de importancia y  venden  a precio conveniente. Además  se consume mucho cordero para ciertas fechas, como para el 18 de septiembre, cuando costaban entre 60 y 70 mil pesos. El producto tiene buena salida, y quienes tienen estas empresas con 40 , 80, 200 corderos, se les apoya en época de verano con el forraje, con la mejora de establos y  para mejora de pariciones. Pero no es un área que se le haya metido trabajo público.

¿Como  van a lograr conectar vinos y turismo?

Eso estamos tratando de generar.  Tenemos algunos circuitos y rutas que se están empezando a poner en práctica para ir viendo los resultados, pero eso también implica que quién ofrece servicios tenga ciertos conocimientos. Que conozcan de las identidades y del resto del territorio. Hoy hay ausencia de operadores turísticos; y lo que queremos generar es que surjan desde el mismo territorio. Ya tenemos media docena, es lo que ha estado ocurriendo. Han ido ensayando algunos circuitos para ponerlos en valor este próximo verano. También en la Feria del País de Cauquenes del 2 al 3 de noviembre en plaza pública Cauquenes, una fiesta que ya va en su cuarta edición.

Estamos todos invitados imagino…

Por supuesto. Este año, no solamente vamos a reunir unos 26 y 27 expositores de vino, donde la País va a seguir siendo la cepa emblema. Además, vamos a tener artesanía, un patio de comida con productos de la zona. Es un buen panorama, y además es fin de semana largo.

¿Cómo  saber dónde hospedarse, cómo llegar hasta allá, qué hacer una vez en Cauquenes? Hay alguna página web?

Vamos a tratar de centralizar ofertas de transporte de Santiago a Cauquenes, y alojamiento, en la página de Sernatur Región del Maule. También en otras redes, con la página en Facebook de la Mesa del vino de Cauquenes, donde subimos periódicamente   harta información de los productores y de la oferta que va a haber. De esta manera  suplimos la falta de un medio dedicado al tema.

 

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