«CHILE TIENE DE LAS EXIGENCIAS MÁS ALTAS DEL MUNDO»
Entrevista al presidente de Vinos de Chile a su regreso de India. El diálogo repasa las oportunidades allá y las tareas pendientes en casa, como nuevas DO, bajar la graduación alcohólica y promoción internacional.
La primera vez que Alfonso Undurraga visitó India fue como parte de la comitiva que acompañó al Presidente Gabriel Boric. Esta vez, hace un par de semanas, fue como parte de una comitiva liderada por Francisco Pérez Mackenna, el nuevo canciller del gobierno entrante de José Antonio Kast.
El presidente de la asociación gremial Vinos de Chile, también productor de vinos y socio de la viña familiar Koyle, regresó de su segundo viaje al subcontinente indio, con una impresión clara. India representa una oportunidad de largo plazo, pero está lejos de convertirse en una solución inmediata para la crisis que atraviesan las exportaciones de vino chileno.
“En algún momento se generó una expectativa muy alta, como si India pudiera tapar el hoyo que dejó China. Después de conocer mejor el mercado, creo que hay que poner la pelota en el piso”, afirma.

India, ¿una oportunidad?
¿Qué diferencias encontraste entre este viaje y el que realizaste junto a la delegación presidencial?
La visita anterior fue mucho más política. Era una delegación grande, con parlamentarios y distintas autoridades. El foco estaba puesto en fortalecer las relaciones entre ambos países y avanzar hacia un acuerdo comercial. Esta vez fue mucho más concreta. Esta vez fue 100% tratado y negocio.
¿Por qué India genera tanto interés para el vino chileno?
Porque es una economía enorme y porque todos entendemos que va a crecer. Pero una cosa es el potencial y otra la realidad actual. Hoy el mercado total del vino en India es muy pequeño. Estamos hablando de alrededor de tres millones de cajas al año, de las cuales cerca del 65% corresponde a producción local y el resto a vinos importados. Para ponerlo en perspectiva, hay viñas chilenas, como Luis Felipe Edwards, que venden más vino que todo lo que representa el mercado indio. Es importante es poner la pelota en el piso, en algún momento, en el tiempo que Aurelio (Montes) empujó el tratado, se generó una alta expectativa de que podría tapar el hoyo de China. Pero fue la misma visión del ministro Campo durante la asamblea. También veía que el tema de la India va a tomar tiempo, aunque claramente va a crecer.
¿Entonces hay un exceso de expectativas?
Creo que sí.La mala noticia es que tomará tiempo. No creo que veamos algo parecido a lo que ocurrió con China hace veinte años. Hay oportunidades, pero hay que construirlas.
Visitaste Sula, la principal viña de India. ¿Qué aprendiste?
Entender mejor el mercado desde dentro. Aproveché de visitar Nasik, la zona agrícola donde está el origen de Sula. Fue una experiencia muy interesante porque pude ver la India fuera de los protocolos oficiales, la India profunda. La empresa nació en 1996. La familia era productora de frutas, mangos y uva de mesa; el hijo, que estudió ingeniería en Inglaterra y trabajó en tecnología, descubrió el mundo del vino y decidió desarrollar el proyecto.

¿Qué impresión te causó la visita?
La infraestructura es completamente moderna. Cierras los ojos y podrías estar en una bodega de cualquier parte del mundo. Tienen la misma tecnología, las mismas cubas y equipamiento. No existe una brecha tecnológica. El desafío está en el clima. Es un ambiente tropical, tienen desventaja para la uva. Pueden producir todo el año, depende de la poda. Claramente tienen más de una cosecha al año, y tienen seis campos en diferentes sectores. Han desarrollado un modelo interesante, muy enfocado en el turismo. Reciben alrededor de 400 mil visitantes al año. Tienen allí mismo tres restaurantes y tres hoteles. Es un poco lo que se ve hoy en Santa Cruz; el precio subió mucho de la tierra, ya no es rentable poner la viña ahí, operan lo más turístico.
¿Qué tal los vinos?
Me parecieron técnicamente bien hechos. Trabajan principalmente con variedades internacionales como Cabernet Sauvignon, Syrah y Chardonnay. También me llamó la atención variedades portuguesas. La mayoría de los enólogos en la viña eran de familias portuguesas, gente muy simpática, hablaban en indio e ingles, eran de raíces portugueses. Dos habían estudiado en la universidad de India; donde se enseña la producción de whisky, no existe enología. Luego van a Europa y se especializan en vino. Todos habían pasado por Italia, Francia, habían estudiado en Montpellier y en Burdeos. Combinan esa formación con asesorías de californianos. Una categoría que les está funcionando muy bien es la de los espumantes. Representan cerca del 40% de sus ventas.
¿Y los precios?
Hoy un vino importado enfrenta aranceles muy altos. En algunos casos, una botella de vino chileno, como Casillero, termina costando allá lo mismo que una botella de Johnny Walker Etiqueta Negra. Eso limita mucho el acceso y dificulta la construcción de una cultura de consumo. El nuevo Tratado de Libre Comercio busca precisamente bajar las barreras de precio por impuestos de entrada. Australia ya logró avances en esa línea y Europa también. Esa es la gran noticia: estamos más cerca que nunca de concretar un acuerdo. Pero será un trabajo de largo plazo. Hoy el consumo es muy bajo, 3 millones de cajas al año, para una población de casi 1.500 millones de habitantes. Eso muestra el potencial, pero también la magnitud del desafío.
Sobre la posibilidad de bajar grado alcohólico mínimo al vino
Durante la asamblea anual de Vinos de Chile recién pasada, también se habló de la ayuda del ministro de Agricultura, Jaime Campos Quiroga, en la posibilidad de reducir la graduación alcohólica mínima para los vinos.
Es un tema importante. Chile tiene de las exigencias más altas del mundo. Nuestra legislación exige 11,5 grados alcohólicos para denominar un producto como vino. De ahí saltamos, al país que nos sigue, con 8.5 grados. Y en general en Europa reconoce desde los 7. Los consumidores, especialmente los más jóvenes, buscan productos con menos alcohol. Históricamente, tenemos esa desventaja, hoy sobre todo la gente joven busca vinos con menos graduación. Tenemos una barrera, y por otro lado tenemos más vino de lo que vendemos. Con eso en mente, el Ministro con mirada comercial, nos dijo” los voy a ayudar”. Ya se hizo una mesa de trabajo para poder cambiarlo. Hay dos caminos; uno el rápido por decreto, es en lo que nos ayudaría el ministro. El otro, cambiar el Decreto 464, donde quedaría en una sub categoría como vino bajo el alcohol, vino suave. Ya veremos, hay un consenso que se ajuste la ley, pero tomaría más tiempo, porque entran en la discusión los diputados con sus votantes, hay productores piden que no porque miedo al fraude.
Así es, hay miedo es al fraude; dicen ya existe.
Son muchos los productores e involucrados que somos honrados. Pensando en los frescos, no vamos avanzar en nada. Para mi hay un buen ejemplo de éxito; el tema del agua en el vino. Se cambió la ley y qué ha pasado? Nada.
Sería interesante entender de donde salió esa cifra de 11.5
Me sumo a tu pregunta. Con lo que he averiguado, puedes verlo tú también, no es algo de 1.900, fue un cambio en los años 60, 70, por el susto de las viñas al vino alemán que estaba entrando en forma fuerte en Brasil y Paraguay. Con el Rhin… el blanco más básico, inundaron mercados con bajo alcohol… Me lo explicaron varios próceres. No estaba yo presente entonces, no me consta.
Nuevas D.O. y el futuro de las categoría Reserva y Gran Reserva
Alguna otra inquietud… Eliminar categorías Reserva y Gran Reserva, modernizar las D.O. para que no se ajusten solo a limites políticos administrativos?
Las D.O. ya han ido cambiando, que no están sujetas a comuna; ya logramos localidades. Han ido naciendo. Siempre somos lentos, hay gente que se opone. Se están incluyendo ahora Pichilemu y una D.O. para Patagonia. Se ha ido avanzando lento pero seguro. Ahora, el gran reserva y reserva, me sumo a que es un despelote, es un tema que se arrastra, y no veo consenso. Hay muchas viñas que lo ven como ventaja al momento de comercializar el vino. Ciertamente no dice mucho la ley, pero como hay un beneficio comercial, no hay consenso.
Ya que estamos, sobre el Decreto 464, sabes porqué las cepas País y Cinsault quedaron fuera en 1994 y sigue así hasta ahora?
Lo tengo muy presente, pero no he averiguado. Pero se puede llegar a acuerdo, algunos lo ven como teoría conspirativa. Para mi deberían ser dos variedades más como cualquier otra.
¿Cómo enmendar ese error?
Yo sé que se está trabajando, es un tema que siempre sale, pero no tengo claro cuál es la situación actual.
Brasil, la luz…
¿Cómo ves Brasil? Sigue liderando exportaciones en cifras abril 2026.
Trato de ser positivo, ver el vaso medio lleno. Hay quien mira con alerta que el stock está alto en Brasil. Lo que veo es que las exportaciones siguen creciendo. Los importadores no son tontos, el mercado está tirando, es la buena noticia. Por algo siguen importando, no te equivocas dos años, y cuando uno va para allá, la juventud, el ambiente es por vino. El carrito que está andando a buena velocidad, a pesar de que ha crecido mucho sigue siendo súper chico. Es válido analizar otros parámetros, pero acabamos de sacar estadísticas y se distancia fuerte del segundo. Súmale que Brasil siempre compró vino barato, pero ahora vemos a todas las categorías contentos. Brasil, creo, ha sido nuestra salvación, y que siga tirando.
Dónde están los fondos para promoción que consiguió la Bancada del Vino
Cómo va vuestro nuevo gerente comercial, Julio Alonso.
Estamos trabajando en la nueva estrategia, pero el foco fundamental, sigue siendo menos mercados, igual a como ha sido desde que estoy: Brasil, Estados Unidos y China. Pero los montos de inversión para promoción no han crecido… Los mercados que tenemos de apertura son India y Méjico. Méjico, otra noticia buena, con sus altos y bajos mirando en el tiempo, versus 4 años atrás, ha crecido harto.
En entrevista para The Clinic, Julio Alonso destacó bajos fondos para promoción. Aprovechaste de hablar este tema con el canciller Mackenna durante viaje a India?
Antes del viaje fuimos al Ministerio de Agricultura; visitamos a Mackenna en cancillería y a Hacienda, con un objetivo muy claro, revivir la famosa glosa que logró la Bancada del Vino de dos mil millones de pesos extra para promoción del vino dentro del presupuesto año 2026. Pero quedó en la glosa y en nada especifico… La buena noticia es que logramos ahora para un proyecto específico Vinexpo Explorer, junto con la feria, vamos a traer 50 compradores de todo el mundo, a Chile para conocer las viñas, los diferentes valles. Se está organizando. Ya están aprobados 500 millones de pesos. Es caro, lo interesante, lo bueno, es que ellos, Vinexpo, invitan a compradores, y el compromiso, con todo pagado, es que tienen que irse con una orden de compra puesta. Muchos de ellos ya han venido, pero hay que actualizarlos, darles un buen baño de en qué está Chile y empujar la venta que es lo que más necesita Chile. Todo esto lo encabezó Julio y ya tenemos algo bien concreto.
Como hacer para que visiten a todos, viñas grandes, medianas, pequeñas.
Yo he buscado que eso se haga lo más transparente posible; yo que también soy chico y tampoco vienen a vernos. Por lado del Gobierno, el sector público, va a estar involucrado, y se preocupará de que sea lo más amplio posible. Siendo bien realista, las viñas grandes ya aprendieron que no sacan nada con llevarse la pelota para la casa. Los importadores ya llevan vinos de las viñas grandes, lo que necesitamos es que Chile tenga más peso, y traer de nuevo al comprador a visitar los mismos de siempre no tiene sentido. Los vamos a tener que incluir sí, porque cuando llega el momento de recibir para almorzar a 50, una viña chica no puede recibirlos.
Pero hay 500 millones para pagar parte precisamente cubrir ese costo…
Solo el Gobierno pone ese monto, parte del presupuesto general incluye las viñas chicas porque sino quedamos fuera. En ese sentido, lo que ha hecho Julio siempre, en su línea, es actividades abiertas a todo el mundo.
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