OIV: CAE EL VINO MUNDIAL Y CHILE RESISTE
La OIV presentó hoy su informe anual del sector vitivinícola global. El consumo mundial cayó al nivel más bajo desde 1957, mientras Chile se mantiene como el cuarto exportador de vino del mundo.
La Organización Internacional de la Viña y el Vino (OIV) publicó este martes su informe anual sobre el estado del sector vitivinícola mundial, confirmando un escenario complejo para la industria: menor consumo, caída del comercio internacional, reducción de viñedos y una producción global todavía golpeada por eventos climáticos extremos y tensiones económicas.
El dato más preocupante del reporte apunta al consumo mundial de vino, que en 2025 cayó a 208 millones de hectolitros, un 2,7% menos que en 2024 y el nivel más bajo registrado desde 1957. Según la OIV, la disminución responde principalmente a inflación persistente, menor poder adquisitivo y cambios en los hábitos de consumo, especialmente entre las generaciones más jóvenes.
La producción mundial alcanzó 227 millones de hectolitros, apenas un 0,6% más que el año anterior, aunque sigue siendo una de las más bajas de las últimas seis décadas. Italia volvió a liderar la producción global con el 20% del total, seguida por Francia y España.
Chile representó cerca del 4% de la producción mundial, manteniéndose dentro del grupo de grandes productores del hemisferio sur junto a Australia y Sudáfrica.
La superficie mundial de viñedos continuó disminuyendo por séptimo año consecutivo, llegando a 7 millones de hectáreas. España mantiene la mayor superficie plantada del mundo, seguida por Francia y China. Chile aparece nuevamente entre los diez países con más viñedos del planeta, con cerca de 102 mil hectáreas.
En comercio internacional, el panorama tampoco fue positivo. Las exportaciones mundiales cayeron 4,7% en volumen y 6,7% en valor durante 2025. La OIV vinculó parte importante de esta contracción a las tensiones comerciales internacionales y a los aranceles impulsados por Estados Unidos, principal mercado consumidor del mundo.

En este escenario, Chile logró mantenerse como el cuarto mayor exportador de vino del mundo, aunque sus envíos también retrocedieron. El país exportó 7,1 millones de hectolitros, un 9% menos que en 2024, mientras el valor de las exportaciones cayó 8%, hasta 1.400 millones de euros.
El informe detalla además que el vino embotellado sigue siendo la principal categoría exportada por Chile, representando el 61% del volumen y el 83% del valor total exportado. Brasil se mantuvo como el principal mercado chileno en valor, mientras Reino Unido lideró en volumen. China, en tanto, registró una fuerte caída en las importaciones de vino chileno, retrocediendo 45% tras el regreso de los vinos australianos al mercado chino luego del levantamiento de aranceles.
La OIV también destacó que el actual equilibrio entre menor producción y menor consumo ha ayudado a contener una sobreacumulación de stocks, aunque el sector continúa bajo presión. Frente a ello, muchas bodegas y países están reforzando estrategias vinculadas al enoturismo, sustentabilidad y productos de menor graduación alcohólica o sin alcohol.
Según el organismo, el vino enfrenta un proceso de adaptación estructural más que una crisis puntual. Aun así, Chile sigue apareciendo entre los actores relevantes del escenario global, tanto por producción como por exportaciones y superficie plantada, en medio de una industria mundial que continúa reduciendo su tamaño.

El caso de Brasil
Uno de los pocos mercados que mostró cifras positivas en el informe de la OIV fue Brasil. El país registró un aumento de 0,6% en el consumo de vino durante 2025, consolidándose como uno de los motores más relevantes para las exportaciones del hemisferio sur y especialmente para Chile.
La OIV destacó que Brasil continúa mostrando una expansión sostenida del interés por el vino, impulsada por consumidores más jóvenes, crecimiento de la clase media urbana y una mayor integración del vino en ocasiones cotidianas de consumo. Aunque todavía se mantiene lejos de los niveles per cápita de Europa, el mercado brasileño ha ganado relevancia estratégica para productores de países vecinos gracias a su tamaño y cercanía logística.
Para Chile, Brasil volvió a posicionarse como el principal destino en valor para sus exportaciones de vino durante 2025, compensando parcialmente las caídas observadas en otros mercados relevantes como China.
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