LA LLEGADA DEL SICILIANO

Publicado el 10 enero 2020 Por Mariana Martínez @reinaentrecopas

Creado a pedido, este nuevo Cabernet busca mover la aguja hacia arriba: una meta del vino chileno ya sea en casa como fuera de ella, que sigue vigente a pesar de que ya tocamos 2020.

A inicios de la década pasada, cuando veíamos el año 2020 como algo tan lejano, la industria del vino chileno a través de Wines of Chile se propuso un plan de largo aliento y con grandes objetivos. El principal: darle valor a nuestros vinos y poder subir el precio promedio de la caja exportada. Ahora, ya con un pie en 2020, a pesar de todos los cambios dados, y grandes avances en calidad y diversidad, esa meta no se cumplió. Seguimos casi dónde estábamos si de precio hablamos.

Buscando ese plan maestro de Chile 2020, me encontré con esta presentación que hiciera Eduardo Chadwick en el 2013 en una Jornada de Reflexión de la Cofradía del Mérito Vitivinícola de Chile. Entre sus estrategias, el viñatero que se ha enfocado en darle valor a sus vinos íconos y a Chile, proponía para subir precios lo siguiente: que las viñas líderes debieran ejercer este rol con sus marcas a todo nivel de precios y las viñas boutique destacarse por su calidad, imagen, exclusividad y precios premium.

Ambos retos, los tomo ahora para ejemplificar lo que está pasando en Supermercados Diez de la mano de viñas boutique que han creado etiquetas especiales a precios de liquidación. Es decir, justamente lo contrario. Un golpe bajo, sin duda, sobre todo para quienes creíamos que este lugar con 50 años de historia, estaba logrando subir el peldaño de precios en nuestra propia casa, Chile, dentro al menos de un público que se acostumbró a buscar calidad y novedades a precios convenientes. Algo que descubrimos impactados cuando recopilamos los vinos más vendidos en nuestro Ranking 2019.

La pregunta que la estrategia fallida propuesta por Chadwick nos deja es: cómo subir precios, si al lado tenemos gangas con las cuales es simplemente imposible competir.

Por ejemplo, cómo es posible que exista un Sauvignon Blanc de Lo Abarca (el más prestigioso terroir de clima frío de Chile para Sauvignon), y con la categoría Gran Reserva (sea lo que eso signifique), a tan sólo $4.900. Recordemos que impuestos de IVA e ILA para vinos en Chile llegan a ser de 39,5% del precio final; es decir vendido por un tercero. Y que el ILA de 20,5% (en vinos) no se recupera.

Siciliano, el nuevo vino a pedido de Armonía Wines, elaborado por Viña Undurraga.

Tal vez, la respuesta al problema esté en vinos creados a pedido -llamados OEM, Original Equipment Manufacturer- pero en la dirección opuesta. Como el Siciliano, también ya dentro de los vinos más vendidos, esta vez de Armonía Wines; otra de las empresas potentes en ventas directas al consumidor final actualmente en Chile. Su precio de referencia es $15.000, oferta a $8.900.

Ya su botella parece de un vino más caro. Pesada sí, como no; poco ecológica como no. ¿Pero qué piensa la gente común al verla y sentirla en la mano?

El valor del  Siciliano también está en su etiqueta, finamente elaborada, pero además muy bien pensada. Con esa mirada y facha que fascina e intriga; y queja abierta la imaginación a un cuento. Algo que a los vinos chilenos aún les falta generalmente por desarrollar en sus muy lindas etiquetas.

Luis Enrique Calderón nos cuenta que la imagen del Siciliano 2017 es una obra del artista chileno Edwin Rojas, de gran experiencia fuera de Chile y hoy ya radicado en Valparaíso. En cuanto al vino, explica Calderón, fue un pedido a Viña Undurraga, elaborado por su enólogo Rafael Urrejola.

El vino es nacido de sus viñedos en Pirque, donde la bodega posee viejos viñedos de Cabernet que entregan vinos menos corpulentos y a la vez más elegantes. Y sí, el vino que es mezcla de 95% Cabernet Sauvignon y 5% Cabernet Franc, es justamente eso, elegancia.

Una elegancia, hay que aclarar, bien puesta, pues cada elemento está en su lugar y medida precisa. En madera, por ejemplo, tuvo sólo 35% de barricas nuevas, el resto son todas de varios usos.

El Siciliano 2017 es de esos vinos, por demás, que gusta a todos, porque es piola; es decir, bien medido en el paso de la madera, en la extracción de los taninos, y en su acidez.

No sé si a un capo de la mafia siciliana le gustaría ser descrito así, ni al curioso personaje de la etiqueta. Pero tal cual está, resulta mucho más que bueno, bonito y barato. Y sin duda es un aporte en la dirección correcta. ¡Hacia arriba!

El Siciliano además, cuenta Luis Enrique Calderón, es vino hermano del espumante de País y Chardonnay que hace Armonía Wines junto a Ed Flaherty llamado Magnolia. Y ya, también, es éxito en sus ventas a $7.500.

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