LLUVIAS IRREGULARES SE SUMAN A VENDIMIA 2026
Precipitaciones dispares entre zonas de O’Higgins y Biobío marcaron el inicio de una vendimia que avanza rápido. Resultados aún son abiertos.
La lluvia se veía venir desde el verano, dice Andrés Sánchez, porque había muchas hormigas por todos lados. “Y cuando salen, sabiduría campesina, es porque viene un cambio”. Sánchez destaca, lo que están observando los meteorólogos y que les lleva a pensar que será año de El Niño: Se calentó el océano y está habiendo inestabilidad. En Maule llovió hace una semana y media atrás 5 mm, esta lluvia del lunes fue de 10 mm en Tabón.
El lunes llovió sí, en la zona centro sur, pero no igual en todas partes. El sistema frontal, anunciado con cifras que en algunos sectores superaban los 50 mm, terminó dibujando un mapa fragmentado, donde cada valle vivió una realidad distinta.
Los apenas 10 mm en el secano del Maule, se asemejan a un riego, cuenta a WiP Andrés Sánchez. En Cauquenes especifica Benjamín Lira, cayeron 80 mm. Más al norte, en Colchagua, Lira midió 80 en la zona Pumanque; «por suerte ya estaban fuera los blancos», dijo a WiP. Entre tanto la cifra alcanzó los 35 mm en Apalta. En Peumo unos 30 mm. En Curicó el evento también fue intenso, con cerca de 80 mm. Llegando incluso a 120 mm en sectores como Romeral, donde al Cabernet Sauvignon aún le queda un mes para cosecha. En el Biobío, según registros de Manuel Moraga, Cacique Maravilla, cayeron alrededor de 75 mm.
La diferencia no estuvo solo en cuánto llovió, sino en cómo responde cada territorio. En los suelos trumaos del sur, permeables y trabajados con arado y azadón, explicó el Cacique el agua escurrió rápido, permitiendo retomar la vendimia casi de inmediato. Ayer martes, ya estaban cosechando Cabernet contó.
En el secano, con suelos pobres y de buen drenaje, explico Sánchez enólogo de Viña Gillmore, igualmente el impacto podría haber sido menor con más agua de la caída.
La situación debiera ser diferente en sectores planos y arcillosos de fondo de valles, donde llovió más de 40 mm. Aquí, explicó Sánchez, «la situación debería ser más compleja porque el agua se retiene, se sueltan las pieles, la uva se infla y rompe la piel. No puedes esperar tanto».
Para Lira, enólogo de Viña MontGras, «ya vamos a tener que hablar este 2026, como en 2016 de una vendimia pre lluvia y una vendimia post lluvia. Como sea hay lindos componentes. Lo bueno es que aprendimos la lección del 2026; Chile está mejor preparado». Por otro lado también destaca lo variable de las precipitaciones por sector; recordando como ocurrió semanas atrás con una lluvia que cayó en Melipilla, sin tocar sus viñedos en Maipo.
Según Sánchez, con una cosecha acelerada por un verano cálido que ya habia comenzado a refrescar, en Maule ya habían alcanzado a cosechar variedades blancas antes de las lluvias —como Vermentino y Fiano; para comenzar hoy miércoles con Cabernet Sauvignon. Carignan y el Merlot ya fueron cosechados. «Las uvas muestran pieles gruesas, buena concentración y carácter, lo que podría anticipar una añada interesante si no se repiten eventos intensos» piensa Sánchez.
En un contexto además marcado por una menor demanda internacional y ajustes en la compra de uvas chilenas de mayor valor, la vendimia 2026 se perfila como una de las temporadas más exigentes de las últimas décadas. Por ahora, con una lluvia más a la vista entre mañana jueves y viernes, tal como sugiere Sánchez, la cosecha 2026 en la zona centro sur de Chile sigue siendo noticia en desarrollo.
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