LA UNIÓN HACE LA FUERZA, MÁS EN CRISIS
Al mal tiempo… ¿buena cara o nuevas ideas? Conversamos con los protagonistas de iniciativas que nacen en tiempos de crisis. Nacen de la urgencia de separar lo que es el vino masivo o corriente, con el vino de especialización o premium. Nacen de la urgencia de generar desarrollo.
Suena a cliché aquello de que en las crisis nacen las grandes oportunidades. Cuesta ver las dirán los pesimistas, pero están ahí, esperando. En WiP.cl encontramos a quienes las han buscado y tomado ya acción. Las celebramos como una manera de impulsarlas. Son iniciativas que nacen de una necesidad y de las ganas de sentir que juntos son más. Se basan en sus principios en común, porque puede ser cierto otro dicho que dice que solos llegamos más rápido, pero, definitivamente, juntos llegamos más lejos.
Una alianza entre opuestos
La primera alianza que lleva ya más de un año operando para vender sus vinos, reúne a dos proyectos estrella de Chile: Casa Marín, hasta ahora jugando en solitario en el que fuera el viñedo más costero de Chile por muchos años, y Clos de Luz, en Cachapoal con foco en sus viejos viñedos de Carmenere. Y es que está claro, Marilúz, después de luchar por su tener la D.O. Abarca, por tantos años, se dio cuenta de que sola (como el monopolio que es de la D.O. Lo Abarca), no podía llegar más lejos; aunque llegó rápido a la fama. La apuesta de Casa Marín, ahora consolidada y en manos de su generación de relevo, no solo ha sido unirse a la Ruta del Vino de San Antonio para promocionar su enoturismo con su restaurante incluido. Su nuevo paso ha sido alinearse con Clos de Luz, en una alianza donde Alejandro –Coco– Peralta (en la foto inicial) es el vínculo. Vendedor histórico de Viña Pérez Cruz en el mercado nacional, Coco se había independizado hacía un par de años con el objetivo de desarrollar su proyecto Vinocultura y darle valor, educando sobre el patrimonio histórico y cultural que hay detrás del vino chileno hecho a pequeña escala.
Coco Peralta es hoy el gerente de ventas para Chile y Latinoamérica de ambas viñas: Clos de Luz y de Casa Marín. En sus palabras, “el proyecto nace por la necesidad de tener primero un tema de venta especializada”. Haciendo maletas para viajar a México, nos cuenta más detalles: “Son dos proyectos de nivel pequeños en tamaño, pero de alta calidad con sentido de origen. Me contratan a mí entre las dos viñas, así legalmente tengo contrato con la mañana con una y con la otra de la tarde, pero al final trabajo para las dos bodegas. Aparte, tengo la venia de poder seguir mi proyecto personal Vinocultura que busca enseñanza, y dar charlas; y todo lo que pueda aportar como embajador del vino”.
Coco cuenta que este proyecto nació de la necesidad urgente de Chile, de contar con mayor especialización en venta entendiendo y buscando la separación de lo que es lo vino masivo con el vino de especialización. “Ya llevamos un año trabajando en conjunto y se han dado cosas muy, muy, interesantes. Ahora venimos llegando de Argentina y tuvimos una reunión con la gente de Durigutti, con Héctor Durigutti, donde también quieren entrar en este tema colaborativo, lo cual ha dado muy buenos resultados. Compartimos importadores en distintos países, y ya hacemos un trabajo en conjunto. Entonces, y no solamente en Latinoamérica, hay una posibilidad de negocio en Europa”.
Hay algo bien interesante en proyectos que se parecen, que hacen cosas en conjunto y comparten gasto por un fin común, dice Coco. “Son viñas que no se topan en portafolio, en estilos de vino ni el proyecto. Y, lo importante es que son proyectos que han dado muy buenos resultados porque atrás tienen personas y rostros. En este caso Clos de Luz con Gabriel Edwards y todo el proyecto de su familia, y Casa Marín, con el rostro de Marilúz Marín, y la nueva generación que es Felipe (y su señora y su hermano). Ambas viñas se unen netamente ante un tema de especialización”.
Coco explica que para lograrlo él ve la gerencia de ventas de Chile y Latinoamérica, y cuenta con la ayuda de Francisco Morales, como sommelier y asistente comercial. Una dupla, que asegura ha dado muy buenos resultados.
Los Viñadores, unidos por el relato
Otro proyecto que sigue la misma línea de compartir cabeza comercial, es Viñadores, recién formado por Julio Donoso, dueño del gran Pinot Noir Montsecano en Casablanca (tercero en la foto), Álvaro Espinoza y su proyecto familiar Antiyal en Maipo Andes (si hijo Clemente, al entro); además de Rafael Tirado, con su proyecto Laberinto, entre la Ribera del lago Colbún y Maule Andes (primero en la foto). Este nuevo proyecto de distribución lo dirige comercialmente la sommelier Camila Mosca (señora del también sommelier y wine dealer Alan Grudsky).
Camila fue por años vendedora estrella de la desaparecida distribuidora Cavas Reunidas. En sus palabras, nos cuenta de la nueva sociedad que se mostró en público por primera vez en Chanchos Deslenguados hace un par de fines de semana.
“Estamos trabajando con Viñadores hace un par de meses, explica Camila, pero esta es una idea que viene hace más de un año, pensando en unir fuerza con proyectos que tienen una línea común. Son todos proyectos familiares, con baja intervención y respeto al medio ambiente; que hacen vinos sanos, a mano, a pequeña escala. O sea, son producciones bien, bien, limitadas”.
Camila explica que la idea nació porque cada vez es más difícil entrar al canal HORECA (hoteles, restaurantes y catering ). “La idea ha sido súper bien recibida. En este caso, en las presentaciones que hacemos, por ejemplo, en los restaurantes, siempre está alguno de los tres socios acompañándome. O está Rafa, o Julio o Clemente (hijo de Álvaro), presentando los vinos en conjunto; mostrando la diversidad también que tenemos de portafolio: diversidad de valles y diversidad de estilos también. En común son todos grandes vinos, pero muy diferentes entre sí. Rafa, por ejemplo, tiene mezclas tintas, Sauvignon Blanc y Riesling; Clemente tiene Cabernet y otro tipo de mezclas tintas con Carmenere y Garnacha. Julio, por su parte, tiene su mezcla blanca y sus Pinot Noir de valle frío. Todos juntos hacen que sea un portafolio muy diverso e interesante”.
Camila cuenta que en pocos meses ya han dado grandes pasos. “Salir con estas tres viñas, con una historia común, ha sido bien potente. La verdad que la recepción ha sido muy buena, porque hay detrás un relato interesante. El hecho de que sean viñas realmente familiares; porque no son empresas familiares gigantes, sino que realmente aquí los enólogos y los dueños, están involucrados en todos los procesos, de desde el campo a la bodega y después incluso en la venta y hasta el despacho”.
Lo interesante de la propuesta, cuenta Camila, es que les piden los vinos por buenos y por el relato, aunque con poca fe de que se vayan a vender, pero la rotación que ya están teniendo, porque resultan alternativas interesantes para consumidores informados, los ha sorprendido a todos.
Aquitectura + Enología + Somme: mixología pura
El otro proyecto que nació, tal vez más informalmente, es entre la pareja de enólogos Carten-Mollenhauer (ambos en la foto) quienes ya con dos pequeños viñedos propios, uno en la entrada del Itata, y otro casi en la desembocadura del río del mismo nombre, han logrado tener un portafolio de vinos muy sólido. Su punto de encuentro: vinos nacidos de viejos viñedos en secano que hablan de origen con la menor intervención posible.
Ahora afiatados, y sin ya miedo al éxito, Edgard Carter, está desarrollando dos alianzas estratégicas. Una, con Soledad Prado, viñatera de Viña Prado, también del Itata. Soledad es arquitecta y productora de vinos con la menor intervención posible, a partir de viejos viñedos del campo familiar en Portezuelo. Es así, como Carter -Mollenhauer, la ayuda con la enología dura en viñedos y bodega, mientras ella, en su versión arquitecta, los ayudará a desarrollar un par de proyectos enoturísticos en el mismo valle ligados al patrimonio.
VidaWines en Puerto Varas
Por otro lado, se ha creado una alianza comercial con Magda Saleh Jacobo, sommelier y dueña hasta hace unos meses del restaurante La Jardinera en Puerto Varas. La idea de este nuevo proyecto es una distribuidora de vinos en el sur de Chile, con base, obvio, en Puerto Varas.
Ahora es Magda quien nos cuenta que la idea surgió de una feria en Puerto Varas donde debía ir Edgar, pero no tenía alojamiento. “Llegó en un momento crítico para mí, cerraba puertas en La Jardinera y me contuvo. Él es súper buen vendedor y me preguntó si lo podía apoyar en el sur. Y en cuanto cerré, me asocié, junto además la Paulina Avilés, amiga mía, viuda, y con un perfil muy parecido al mío de emprendedora aperrada. Además cuenta Magda, ya están representando a Cristián Goich, P.S.García, Antiyal y J.P. Martín. “Estamos con estos cinco productores que son todos extraordinarios y todos en su estilo. Estamos partiendo con la empresa VidaWines, que es básicamente representante de estas cinco bodegas. Yo, como sommelier organizo a la vez eventos de vinos. Ayer tuvimos un evento en MK para sus mejores clientes arquitectos de casa y vendemos los vinos y este finde hubo una feria en Termas de Puyehue, fui voy en vez de que todos viajaran. Poco a poco ya comenzaremos a abrir rutas en HORECA. Decidí que a esta edad ya no trabajo más sola, hacerlo empieza a cansarte. Yo armo y mi socia ve todos los números, y así nos vamos complementando”.
Enoturismo como vínculo de desarrollo local en la estación González Bastías
Pequeños cambios, grandes pasos. En este mismo camino, si usamos solo un 0.2 % más de nuestro cerebro, puedes lograr grandes cambios, me decía para entrevista para 7canibales José Luis Gómez, dueño de Viña González Bastías junto a su señora y agrónoma Daniela Lorenzo. Y eso, justo, hicieron, para darle un vuelco a su proyecto de vinos naturales, ahora con fuerza en el enoturismo salvaje.
Lo intentaron primero tras los incendios del 2017, luego tras las inundaciones del 2023, trabajando solos, y reconociendo -sin duda- el apoyo de la gente que los quiere. Ahora, en colectivo, José está embarcado en algo mucho grande, «nivel Dios», como le gusta soñar. Ahora la meta es potenciar el Ramal Talca –Constitución, cuya estación González Bastías pasa del otro lado del río.
“El Ramal tiene la oportunidad de posicionarse como un gran destino turístico partiendo desde cero», nos cuenta. Aunque, no se atreve a dar mayores detalles de lo que será el movimiento que se ha generado entre pequeños emprendedores vecinos a ambos lados del río, para que lo sueñan hace años sí pase.
“Orgánicamente podría estar entre los mejores destinos turísticos patrimoniales culturales de Chile, dice José (primero en la foto tomada en su bodega durante invierno 2025). Es tierra salvaje, amable y con tremendo futuro por delante. Podremos ver a nuestra 6ta generación vivir un movimiento increíble en un lugar mágico. Esto viene de la mano con el cambio a trenes nuevos que está haciendo el Estados para el ramal (el único que queda de Chile) después de 50 años. Ello, junto a la reposición de los antiguos buses carriles de los años 60, también habrá renovación de estaciones, y pavimentación de caminos interiores en torno al ramal». ¿A qué destino ya consolidado les recuerda? Entonces en Colchagua no había nada, más que ganas. Suena a crisis y oportunidades.
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