LA CHILENA SOMMELIER DE MIELES, QUE CONQUISTÓ JAPÓN
Conversamos con María Paz Díaz, @Apisommelier, tras su regreso de Japón, donde fue la estrella invitada de ProChile para celebrar la Semana del Patrimonio Alimentario y el Día Mundial de la Miel.
@Apisommelier, así reconocemos en las RRSS desde hace más de una década a María Paz Díaz, quien con pasión y tesón ha ido construyendo un proyecto de vida y trabajo junto a las mieles de Chile. Este trabajo, como emprendedora, le ha permitido enseñar a más 600 alumnos a lo largo de los años y formar con ellos su propio club de catadores de mieles. Además, silenciosamente, conecta culturas y abre nuevas rutas comerciales, fuera de nuestras fronteras para la miel de Chile. Así fue, justamente, como María Paz llegó para celebrar el Día de la Miel en el pabellón de Chile, hace apenas un par de semanas atrás; durante la Feria Osaka 2025.
Ya en nuestro país, conversamos con ella, sommelier de formación, para saber más de su pasión por la miel, su rol junto a ProChile en Japón y su futuro.

ProChile te invitó a la feria de Japón como experta en mieles, embajadora de la biodiversidad chilena y única catadora de miel en Latinoamérica. ¿Cómo comienzas esta ruta?
Partí en 2013 haciendo el borrador de mi tesis de sommelier profesional sobre mieles, pero no pude presentarla en 2014 porque me fue mal en el examen teórico. Estaba tan enfocada en la tesis que no estudié para el examen. Desde entonces, me dediqué por completo a la miel y nunca más paré.
Antes de eso. ¿Por qué eliges la miel como tema para tú tesis? No olvido que Marcelo Pino, en misma instancia, eligió las Aguas, y Claudia Olmedo, el Pisco de Chile.
Me di cuenta que no existía un profesional sommelier dedicado a su análisis , y quería iniciar una nueva rama para la sommelería. Mi inspiración fueron mis hijos que veían la famosa película Bee Movie. Al llegar del trabajo, despertó mi curiosidad y fui al supermercado. Compré todas las mieles que encontré, estudié apicultura, compré un pasaje a Temuco y viajé a una actividad de apicultura. Comencé mi investigación, que luego se transformó en mi propósito de vida: lograr que la miel se transformara en un ingrediente gastronómico y ya no se vea solo como un remedio para el resfriado. Además, descubrí lo importante que era crear conciencia de las abejas y su importancia en resguardar la seguridad alimentaria del planeta y proteger nuestra biodiverdidad.
Su primera cata, bien recuerda ahora María Paz, fue en 2014, y asistió el winelover José Páez, en el restaurante La Chiminea. A partir de ahí, para acercarse a apicultores, organizando y participando como jurado en concursos, y recorriendo regiones desde Valparaíso hasta Chiloé. “Todo esto me permitió conocer mucho mi país y su diversidad apícola.” Con la llegada de la pandemia, se reinventó y lanzó su primer curso on-line, el que hoy ya suma seis módulos bajo el nombre “Cata de mieles y emprendimiento”. En estas instancias, donde tiene alumnos sin fronteras de habla hispana, no solo enseña a catar mieles y todo lo que ha aprendido sobre el mundo de las abejas, sino que a utilizar la miel para emprender. Ya sean creando cervezas, hidromiel, cosmética, gastronomía o coctelería.

¿Cómo se gesta el viaje a Japón, dentro de contexto de la semana del Patrimonio Alimentario de Chile?
Hace dos años, ProChile me pidió liderar una cata de mieles para importadores que visitaban Chile durante Apimondia, el encuentro internacional de apicultores. Fue un éxito total, con muy buena recepción. Pasó un tiempo sin contacto y entre medio me llegó invitación para ir a Apimondia en otro país, y como no tenía cómo cubrir el pasaje y estadía, les consulté si podían ayudarme. No tenían fondos, pero un par de semanas después me llamaron y propusieron llevarme a Japón para el Día de la Miel.
¿En qué consistía tu actividad?
Antes del viaje, durante dos meses desarrollé una presentación con maridajes entre mieles chilenas y gastronomía japonesa. Las mieles fueron donaciones de asociaciones de apicultores que fueron al evento. Son representativas de distintas regiones. Para ellas había diseñado una simbología que describe sus aromas, sabores y posibles usos en la gastronomía. Este sistema lo imprimimos en japonés y se repartió durante las catas. Hoy esa simbología está en las etiquetas de mi nueva marca “Oro y Miel”, es un mantra que atrae la abundancia, y parece que resulta –dice sonriendo-. Mi meta es presentarla en la próxima Apimondia para que se use internacionalmente. Ya tengo mi invitación y estoy espacio en el programa de charlas, pero no los fondos para ir.
Cuántas catas realizaste en Osaka y para quién?
Hicimos cinco en total. La última fue muy especial: estaban las autoridades chilenas que fueron esa semana a Japón e importadores japoneses. Algunos de los importadores ya me conocían por la actividad en Chile. Fue un momento clave para generar vínculos y abrir puertas… Fueron unas 20 mieles de diferentes regiones de Chile, mostraban nuestra biodiversidad: las de la zona central que son más frutales, las del sur más florales, las del centro-sur con sus notas especiadas. Quería que los japoneses entendieran que la miel chilena es tan variada como su geografía.
¿Cómo reaccionó el público japonés?
Hubo mucha sorpresa. Al probar las nuestras notaron una complejidad y versatilidad únicas. En todas las presentaciones resalté que la miel es patrimonio alimentario: que cada cucharadita protege a las abejas, a las flores y a toda la biodiversidad que depende de ellas.
Además de las catas, ¿qué otras actividades se realizaron?
Tuvimos degustaciones abiertas al público en el pabellón de Chile con otros productos patrimoniales: maqui, calafate, pasta de ajo de Chiloé, vinos de autor y marcas reconocidas como Terra Mater. En supermercados japoneses también vi vinos chilenos como Viu Manent, orgánicos y Puda. Fue muy bonito verlos vinos de Chile destacados en las góndolas..
¿Cómo integraste la miel en la gastronomía japonesa?
En Japón la miel no se usa mucho en la cocina, salvo en dulces como el dorayaki. Yo propuse maridajes con platos salados, salsas y postres. En el lugar pude probar unos diez platos típicos distintos y confirmar que funcionaban muy bien.
¿Cuál fue el mayor desafío?
Adaptar la forma de comunicar la miel a un público con otra cultura alimentaria. Por eso fue tan importante desarrollar la simbología: me permitió explicar de manera visual y universal los aromas, texturas y usos de cada miel.
¿Qué sigue ahora para ti y para la miel chilena?
Quiero conseguir financiamiento para ir a Apimondia y presentar oficialmente esta simbología. Mi sueño es que se convierta en un estándar internacional, que ayude a posicionar a Chile como referente en clasificación y maridaje de mieles, y que más consumidores entiendan el valor de nuestro producto.
El gran reto de las mieles chilenas, destaca María Paz, junto cuando se les abre una ventana para su mejor comercialización en Brasil, «es lograr la exportación envasadas en Chile, así no se pierde el origen y todos ganan».
Pasatiempos y visión gastronómica
Entre sus pasatiempos, María Paz nos cuenta que se dedica a fotografiar en su medio a los hongos, actividad que complementa su rol dentro de la gastronómica. María Paz insiste, que la gastronomía debe ser parte central de la formación de sommeliers, para que comprendan mejor las combinaciones entre alimentos y bebidas.
María Paz también advierte sobre las amenazas que enfrentan las abejas: cambio climático, incendios, deforestación y pesticidas. “Cuando tomas una cucharadita de miel, estás impactando toda una cadena ecológica. Chile está avanzando en regularización y promoción, y yo enseño a apicultores a crear marca, vender con argumento y darle valor a su miel.”
María Paz nos destacó que sintió especialmente apoyada y motivada por el equipo de mujeres de ProChile que fueron a Expo Osaaka, las que llamó “abejas reinas”. Su gran sueño, algún día, es reunir toda su investigación durante estos años, en un libro que sirva como enciclopedia para niños, colegios, universidades y público general, donde se aborde todo el mundo de las abejas y la miel, hasta su aplicación en la gastronomía.
Además, está próxima a inaugurar su Cafetería Bee-Queen”, donde todas las preparaciones estarán endulzadas con miel chilena y realizará catas y ventas de miel. Poco a poco cuenta, ha ido comprando los muebles, las cafeteras, y hasta tiene el cartel de entrada. Todavía no tiene el local, pero nos queda claro que es lo que menos le preocupa. Ella trabaja, y trabaja, como una abeja concentrada en su panal.
La miel chilena en cifras: durante 2024 Chile exportó 5.790 toneladas de miel, equivalentes a US$14.7 millones. Alemania es el principal destino.
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2 comentarios
Maria Paz Diaz dijo:
Muchas gracias por la entrevista, fue todo un honor, y que viva la miel
Mariana Martinez dijo:
Te hemos visto crecer y florecer! merecida, Todos los éxitos.