ETIQUETAS QUE DAN HAMBRE

Publicado el 13 septiembre 2019 Por Mariana Martínez @reinaentrecopas

Les presentamos tres vinos hechos a pulso por los hermanos De Martino. Se trata de tres versiones modernas de tres cepas con alma bien chilena.

Ya les habíamos contado que los hermanos De Martino, Marco y Sebastián, estaban importando vinos a Chile (por cierto, dénle una mirada a sus Borgoñas y el Fixin 2014, están extraordinarios); también que habían plantado nuevos viñedos en Osorno. Lo que aún no les habíamos dicho es que mientras esperan que estos nuevos viñedos comiencen a dar sus primeras cosechas están haciendo sus propios vinos, como ellos dicen, jugado a ver qué sale, mientras aprenden. Y jugando, poniéndole harto empeño, aunque como quien no quiere la cosa, es que han logrado vinos que hay que probar. Esta semana degustamos tres de ellos bajo la marca Vigneron, de la cosecha 2018, recién salen al mercado por $10.000 cada uno. ¿Por qué probarlos?

Vigneron Blanco Chileno Cuvée Giorgio 2018, Valle del Maipo
Vigneron Blanco Chileno Cuvée Giorgio 2018, Valle del Maipo

Partamos por el Blanco Chileno Semillón 2018 cuyas uvas provienen de viejos viñedos de la familia De Martino en el Valle del Maipo, de allí el nombre Cuveé Giorgio. No hay mucha ciencia o técnica detrás de este vino, siguiendo la filosofía de sus hacedores Sebastián y Marco. Como suelen hacer, cosechan de los viñedos seleccionados en familia y todo el trabajo a mano en la bodega lo hacen entre ambos. Este Semillón, se dejó macerando con sus pieles solo un día. Ese poco tiempo de contacto le dio al vino suficiente fuerza, pero a la vez le permitió ser lo cristalino y liviano que es. Una marca -liviandad y cristalianidad- común en los tres vinos de Vigneron. Este Semillón de color pálido y aromas sutiles a frutas blancas, tiene rica acidez y el cuerpo justo, todo en equilibrio perfecto. Recuerdo cuando decíamos que el Semillón era una cepa blanca que había ido perdiendo terreno porque daba vinos sin demasiada gracia, comparados con la untuosidad del Chardonnay o la exuberancia aromática del Sauvignon Blanc. Hoy su atractivo, aunque siga perdiendo superficie de viñedos lamentablemente, es que cuando hay cuidado en la  selección de sus uvas, fechas de cosecha y vinificación, puede dar vinos blancos deliciosos en climas cálidos, porque justamente son solo eso: deliciosos de beber por su sencillez y honestidad. ¿Con qué acompañar? Con todo plato que sea igualmente modesto en salsas o aliños. Pienso, ahora que vienen las fiestas del 18 de septiembre, acompañarlo con todas  las alternativas que no son carnes rojas y que pondrán junto a la parrilla: pescados y aves, discos de mariscos, ensaladas frescas con mix de verdes, vegetales asados y quesos frescos…

 

Vigneron Tinto del Itata
Vigneron Tinto del Itata Cuvée La China 2018, Valle del Itata

Para seguir en orden de intensidad, para acompañar las parrillas que se prenden con la primavera, vamos por el Tinto del Itata Cinsault 2018 (Cuvée La China). Sus uvas vienen de Guariligüe y eso es lo que siente en el vino. Jugo de uvas frescas, muy sabrosas, como si de ellas sólo hubieran obtenido su esencia de sabor, no la textura pulposa. Algo en lo que alcohol sin duda ayuda, porque en boca nos deja esa sensación de glicerina, suave, se ajusta también en su final. ¿Con que acompañar? Con todo lo que acompañarían el Semillón, especialmente junto a  pescados de roca; estoy segura se llevarán una gran sorpresa. ¿O es que están pensando que van a comer carne toda la semana?

 

Vigneron Tinto Chileno Carmenere Maipo
Vigneron Tinto Chileno Cuvée Las Princesas 2018, Valle del Maipo

Del mismo campo de donde proviene el Semillón, los hermanos De Martino cosechan las uvas de Carmenère para hacer el Tinto Chileno. Cosecha 2018 este vino busca ser una versión fresca de la cepa en una zona más bien cálida, y lo logra. Hay algo herbal en su nariz, propio de la cepa Carmenère, pero no es verdor y no molesta, al contrario dice: sí, eso es lo que soy. Su mayor atractivo está en la boca, donde encontraremos unos taninos muy suaves acompañados de un cuerpo más bien ligero, con la misma sensación glicérica, suave y cristalina de los otros dos vinos  de la familia y una acidez justa, que alcanza justo para refrescar su final lleno de frutas rojas. ¿Nada más? No. Y así es perfecto. ¿Con qué acompañar? Con los interiores, chorizos, longanizas y cortes de carnes rojas magras que sí, de seguro, vendrán después de pollos y mariscos. ¿Les dio hambre? A mi también, disculpen, es el factor Vigneron.

¿Cómo contactarlos? [email protected]    / +56 9 9339 0294

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