CHILE / VENDIMIA EN TIEMPOS DE COVID-19

Publicado el 20 marzo 2020 Por Mariana Martínez @reinaentrecopas

Conversamos con los profesionales que están en la primera línea para saber cómo están cuidando a sus equipos para poder terminar la cosecha 2020, antes que se lo impidan.

Sequía en el invierno, heladas en primavera, estallido social a fin de año, olas de calor en verano… Todo era de esperarse y pasó todo junto en esta cosecha 2019-2020. Lo único que faltaba (más allá de un terremoto, como en febrero 2010) y que miramos desde lejos por meses, llegó justo en plena época de vendimia en el Hemisferio Sur. Para saber cómo están las bodegas resguardando a su gente del contagio del COVID-19, más allá de las medidas básicas de lavado de manos frecuentes y el uso de alcohol gel, conversamos con sus protagonistas.

En Argentina en tanto, autoridades de Mendoza solicitan al Gobierno que haya excepción de cuarentena para el rubro vitivinícola.

Carolina Zapara, enóloga del equipo de Viña Ventisquero (en estos días cumpliendo sin poder celebrar sus 20 años de fundada), nos cuenta que han implementado el control de temperatura corporal diario al ingresar todo el personal a la bodega (tal como vemos en fotografía). Además, están almorzando por turnos para evitar aglomeraciones en el casino, y si antes se registraban en un mismo computador para ingresar el RUT y así certificar asistencia, ya no. Se cerraron visitas de turismo y los comerciales están trabajando desde sus casas; todos instalaron la aplicación zoom para hacer vídeo-conferencias. A la par, explica, están viendo el tema del transporte porque tienen furgones y buses que van y vuelven con gente que cosecha todos los días.

Medidas tomadas en Viña Ventisquero (fotografía de su enóloga Carolina Zapata).

Ahora, dice Carolina de Ventisquero, están pensando que sus cosechadores deberían usar mascarillas. Sin embargo, desde otras bodegas explican a WiP.cl que pedir tal medida a las cuadrillas de cosecha es simplemente pérdida de tiempo. Beatriz Bellouta, de Viña Corral del Sol en Curicó, explica que no quieren usar mascarillas porque es muy incómodo, más aún para quienes cosechan parrones. “Se llenan de polvo, de jugo de uva… Para qué decir pedirles que se laven las manos”, comenta.

Víctor Vargas, asesor enológico de varias bodegas a lo largo de Chile, comparte esta preocupación. “No he visto a ningún cosechador, ni ninguna viña, ni chica, ni grande, ni con todas las HACCP, BRC o ISO con mascarillas… Es como cuando pasas guantes, tampoco se los ponen. En una cosecha recuerdo pasamos mascarillas y no las usaron; si les decías algo, llegada la hora del almuerzo (colación) no volvían a cosechar. Algunos te tratan de “niñita” por usar mascarillas. Es la cultura chilena de zonas rurales”, dice. Hoy Vargas está cosechando en Buin y la próxima semana en Itata, donde comenzarán la cosecha para vinos. Las medidas de resguardo impuestas son lavarse las manos y las mascarillas sólo en espacios cerrados.

Carolina Bustamante, enóloga a cargo de la Cooperativa de Loncomilla con 70 personas a cargo durante la vendimia, y esperando cosechar 16 millones de kilos este año, nos cuenta que están haciendo capacitaciones diarias para sensibilizar del problema y las medidas a tomar con sus trabajadores. “En general, nos dice, esta zona del Maule, fue muy afectada por las heladas y sequía, por lo que los rendimientos están abajo en un estimado del 20%, y podrían bajar más, y estamos recién empezando a recibir las uvas, y uno de los problemas que vemos es que no hay tanta gente para trabajar, porque ya hay un temor, y muchos están vendimiando en paralelo. Hemos organizado formas para ayudarlos y darles asistencia a los agricultores porque llevamos recién 3 millones de kilos de uvas cosechadas dentro de la bodega. Vamos a trabajar sábado y domingo, porque no podemos afectar a nuestros agricultores, perderían su cosecha si en algún caso decretaran el paro de la empresa.

Bustamante explica que cada día hacen charlas de inducción; se les pide a todos que se laven las manos, usen alcohol gel y que al llegar a casa se saquen la ropa y la laven, para cerrar el ciclo. Se saludan a distancia y tratamos de mantener los dos metros de separación. “Lo que nos favorece es que es una zona relativamente rural, pero todos estamos expuestos. Yo espero que un período de dos a tres semanas estaríamos terminando, y de ahí bajar la presión de personas en la planta”.

La enóloga de Cooperativa de Loncomilla nos comenta que también están monitoreando a los resfriados, ya que el que presente algún síntoma se manda para la casa. La medida, hemos sabido, no es generalizada, a pesar de que sí se esté contratando más personal de limpieza.

Rosita María Salazar de Viña Pirazzoli en Molina, explica que si bien no están recibiendo ningún tipo de visitas, la entrega de los insumos debe ser con guantes y mascarilla; también deben usarlas los operarios de las máquinas cosechadoras y agrega que en este sentido han sido una gran ventaja, ya que transita menor personal por el campo. A su vez están pensando en rotar a las personas administrativas dando vacaciones.

A casa ya mandaron a todos los mayores de 65 años y con enfermedades crónicas, nos dice Tibisay Baesler de Viña Marchigüe (VEO), mientras cuenta que no están tampoco recibiendo personal desde Santiago (foco de mayor contagio), ni proveedores. El lavarse las manos varias veces al día, se ha tomado como regla y los enólogos cambiaron de oficinas y están trabajando aislados entre sí. Eso hasta ahora, porque, agrega: cada día es un mundo diferente.

Imagen de Gerardo Sandoval, equipo del asesor Demy Olmos en Itata. El llamado de Olmos es a cosechar las uvas lo antes posible.

Gabriela Castro de Viña Las Pitras cuenta que mandaron a un equipo de vendimia completo hace una semana para la casa, para que los puedan reemplazar en caso de que alguien se enferme. El alcohol gel, a su vez, es estricto en escritorios y puntos de mayor circulación.

Raquel Calatayud, de Viña Los Vascos, explica que se están haciendo viajes en los buses de traslado con menos personas y con más frecuencia, para que puedan ir sentados solos en asientos dobles. Además, están desinfectando los buses cada día y las personas se sientan en las mesas para almorzar en zigzag, para respetar distancias de resguardo. En el casino para almorzar, como se hace en jornada intensiva hasta las 14:00hrs, ofrecieron cambiar el almuerzo por dinero.

Francisco Massoc, enólogo con bodega en Quillón, nos dice que están tomando la situación con calma pero preocupación. Allí optaron por aislarse. “Nadie sale menos yo para hacer algunas compras”, dice. Por otro lado, ve que la preocupación entre productores es que está fallando la mano de obra, pero que en un par de semanas deberían haber terminado todo. Cuando le preguntamos por los bien llamados “viejos” productores de uvas, ya que en promedio son personas mayores de 60, nos dice: “Los viejos son más sabios y serenos de lo que muchos piensan. Hay preocupación pero no desesperación. Es gente buena que ya han dado batallas más duras que éstas. Yo los apoyo en todo lo que puedo”.

José Luis Gómez Bastías de la pequeña Viña González Bastías en el secano del Maule, nos cuenta que nadie entra ni sale de su campo en las orillas del río. Se han aislado por completo 9 personas desde la semana pasada, incluyendo quienes llegaron en febrero desde Francia, Bélgica y EE.UU. para ayudarlos. Pueden hacerlo, nos dice, porque se abastecen con los productos de la huerta, sus animales y lo que producen, como el pan. “Es la vida dice, luego una viña”. Por supuesto que el vino tampoco falta.

Aislamiento, pero no tan drástico, han tomado como medida en Viña Zaranda, Guariligüe. Juan Ignacio Acuña nos cuenta que si bien en un inicio les ayudó más gente, hoy trabajan sólo con su equipo de 7 personas, incluyendo 3 enólogas que vinieron desde el extranjero. Han evitado ir a Concepción o Coelemu, por temor. Nos cuenta que su padre (quien es médico y ahora está en cuarentena) estuvo en contacto con un contagiado. “Aún no tiene síntomas, aclara, pero no dejamos entrar a nadie que no sepamos de dónde viene o con quién ha tenido contacto”. Hasta ahora, comenta, les afectó la situación porque querían embotellar la cosecha 2019 pero no pudieron, por lo que tienen problema de espacio en bodega. “Aun así, nos hemos ido arreglando… Ayuda, explica, que haya sido el 2020 un año de mucha menos fruta, entre un 50% -60% comparado con el año pasado, debido a la sequía y a las heladas… Yo pensé que no habían afectado las heladas pero sí; eso también ha hecho que la vendimia sea más compacta y reducida”.

Por fuera, el dueño de Viña Zaranda, ve que los poderes compradores llegaron tarde y están cosechando uva sobre madura. Además, nos comenta, se pronostica lluvia de 6 mm para el lunes y eso, con una uva muy madura, especialmente como Cinsault que es muy propenso a enfermedades post lluvia, podría ser bien desastroso”. Aquí terminarán la cosecha el próximo martes con la cepa País.

Andrés Caballero, enólogo de una viña grande como Viña Santa Carolina, nos dice que si para un año normal deberían estar a estas alturas con un 25% de la cosecha lista, este año en general ya casi están casi todos cercanos al 50% o más. “Estamos todos metiendo uva con mucha velocidad, y es un año muy complicado porque las bodegas no tienen capacidad para sacar todo de un día para otro… Siempre hay que hacer vino al final del día para meterlo en la botella, como nos decía Aurelio Montes… Hay que equilibrar el adelanto de la madurez, la escasez del agua… y ahora con el tema del Coronavirus que enredó todo estamos apurando el tema para sacar todo lo antes posible. Yo creo que todos vamos a terminar en las próximas dos semanas”.

El tema delicado, explica Caballero, es que si bien las cosechas mecánicas han ido apurando todo, las manuales son más lentas, y por ejemplo todos los viejos del Sur, son más lentos. Los que cosechan País están recién partiendo, y esa cosecha por mucho que se apure tiene para rato, y cada productor de País tiene una hectárea y son muchas familias detrás de eso. Si uno parara mañana, afectaría a mucha gente…  Yo espero, agrega, que la parte agrícola siga funcionando y en la parte bodega hemos tomado muchas precauciones. Si antes había dos turnos, ahora están diferidos dentro de los turnos; no están almorzando juntos y la gente de las oficinas está separada y aislada por todos lados con sistema de alcohol, charlas… Una cantidad de medidas tremendas para evitar contagio. Pero si una persona se vino en locomoción colectiva, se puede contagiar, o si su señora se contagió en otro lado, lo importante es tomar conciencia de que yo no puedo contagiar al resto, asumiendo que uno podría ser portador. Con esa mirada hemos trabajado para que cada uno sea responsable en lo que toma, lo que ocupa, la mesa donde comió… Estamos rezando para que podamos avanzar porque hay mucha gente detrás, y si se para va a ser una debacle de verdad para todos”, concluye.

LA PREOCUPACIÓN DE LA COALICIÓN NACIONAL DE VIÑATEROS

Yenny Llanos, representante de la Coalición Nacional de Viñateros, explicó a WiP.cl que la situación es muy angustiante, tanto por tema de Coronavirus como de vendimia, debido a que las autoridades no han mostrado la capacidad de tomar hasta ahora medidas serias ni básicas a tiempo. Llanos nos confirma que los poderes compradores tardaron mucho en abrir a pesar de que la uva empezó a tener grado desde los primeros días de marzo. “La gran mayoría de la uva en Ñuble y Biobío, dice, no se ha cortado aún y los poderes compradores, entre los cuales están los financiados por INDAP que empezaron a ofrecer apenas $100 pesos por kilo para País y Moscatel. Precios éstos mucho menores que en Maule. Un desastre del lado que se mire, pues nuevamente no se alcanzan a cubrir ni el 50% de los costos”.

La situación en Ñuble por tema de Coronavirus, agrega Llanos, es alarmante, sobre todo por el foco de infectados en Chillán, donde hay denuncias de funcionarios del Hospital Herminda Martín (prácticamente el único hospital equipado para posibles pacientes graves) de que no cuentan ni con lo mínimo, como mascarillas adecuadas. “Tememos por nuestros viñateros, entre quienes existe un porcentaje importante de adultos mayores. Tememos por no poder recoger nuestra cosecha, pues para la mayoría es su sustento y están endeudados ya hasta el cuello. Es para llorar, pero, agrega, la salud está primero… Confiamos que en los campos no haya contagios, se pueda terminar la vendimia y luego nuestros viñateros se guarden o se cuiden solos, porque está probado que el Estado nunca los ha cuidado ni está ayudando mucho ahora”.
Minuta Aduana Sanitaria 19.032021 para regiones Arica, Parinacota, Tarapacá, Antofagasta, Atacama, Coquimbo, Los Lagos, Aysén y Magallanes.

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