Publicación: 04 diciembre 2017

INDAP JUNTO A CATADO’R ANCESTRAL

Conversamos con Andrés Castillo, director regional de INDAP para saber más sobre la gestación de este concurso, así como  logros y retos de una institución que se encarga de 3.000 pequeños productores solo en la región de Bíobío.

Durante las giras técnicas que nos llevaron a conocer  varios productores estrellas del Itata Profundo este fin de semana, junto al jurado internacional del concurso Catad’Or Ancestral,  Andrés Castillo (director regional del INDAP)  siempre estuvo presente. Siempre cercano a los anfitriones, escuchando, mirando. Castillo nunca abandonó una actividad después del discurso de bienvenida, ni a  la mitad, como suelen hacer sus pares con alto cargos en instituciones del Estado. Por el contrario, habló en alto una sola vez en tres días, y fue para dar las gracias. En uno de esos momentos de anonimato conversamos con Castillo, sediento de contar en qué han estado trabajando durante los últimos cuatro años.

¿Qué rol tuvo INDAP en la gestación del concurso Vinos Ancestrales de Catad’Or?

Tuve la posibilidad de estar en Catad’Or Wine Awards este año en Santiago y me pareció fascinante el concurso, y que nuestros agricultores trajeran seis medallas: tres de oro y tres de plata (ver nota acá). Que fueran ganadores del Bíobío, y fundamentalmente de la región de Itata, eso nos motivó. Entonces me puse en contacto con la productora del concurso y vimos la posibilidad de hacerles una propuesta decente de poder realizar un Catador en la región del Bíobío. Teníamos una propuesta un poco revolucionaria, que era no sólo medir y catar vinos embotellados sino también ver posibilidad de catar graneles.  Pablo Ugarte (director de Catad’Or) aceptó  la propuesta y nos acompañó en la premiación regional que hicimos acá junto con todas las autoridades locales  a los ganadores de Santiago – Porque es muy importante para un sector tan vulnerable, que antiguamente habían tenido conflicto por los bajos precios de sus uvas que obtenían, y eso generaba dramas sociales que terminaban tirando uva a las autoridades de turno en la Intendencia o en la Moneda.  Hoy tenemos un video que muestra, como en cuatro años pasamos del conflicto a tener hoy un programa estratégico del desarrollo del valle del Itata, donde se habló con los pequeños agricultores, cuáles eran las áreas que había que potenciar, y colocar incentivos  y recursos importantes. Hablamos de  cinco mil quinientos millones de pesos en cuatro años y que termina el próximo año. Un proyecto donde había asistencia técnica, en infraestructura, traída de expertos y  visitas a Europa a conocer el fin del camino. Tuvieron la oportunidad de valorar lo que tenían además de aportar por la asociatividad. Hoy tenemos cooperativas de productores con plantas modernas por el orden de un millón y medio de kilos.

¿Por qué el concurso se pensó para todo Chile y no solo Bíobio?

Hay un concepto del Club del Vino de Indap que abarca todo Chile, y este centra en esa lógica de poder abarcar a todos los productores que tienen la misma dificultad y el mismo problema de valorizar sus productos,  agregar valor;  del reconocimiento que la uva producida por estos pequeños productores pueden producir vinos de calidad. Y por eso no solo pensamos hacerlo internacional, pero no tuvimos mucho tiempo para poder hacerlo ahora.

Mencionó en algún minuto de la gira por el valle en estos días, que había 27.000 pequeños productores, ¿Cómo ayudarlos a todos? Sabemos que hay un grupo que siente que no han sido escuchado y ni apoyados: dicen que no hay recursos para ellos.

En Chile son unos 27.000 productores agricultores, pero no todos son del ámbito vitivinícola. De esos son unos 6.000 en la región de Bíobio, y nosotros atendemos a unos 3.000. Sin embargo cuando hicimos la evaluación vimos que había productores que estaban corriendo, otros caminado y algunos gateando. Nosotros estamos haciendo avances con los que estaban corriendo y los que estaban caminando. También con los que estaban gateando pero necesitábamos ir generando hitos de desarrollo, de crecimiento. Poder demostrar que  esto era posible. No a la misma velocidad, porque hay desarrollo en distintos órdenes: ya sea en lo tecnológico, en infraestructura, conocimiento… Eso es parte de la segunda etapa donde todos van a seguir creciendo;  ahí estamos hablando de los pequeñitos pequeñitos, con los que también estamos trabajando.

 

¿No hay ninguno al que no se le esté asesorando?

No, todos tienen asesoría-. Pero necesitamos asociatividad, no es posible que podamos atenderlos a todos individualmente. Queremos que ellos se asocien para poder intervenir de manera más eficiente en la estructura que pone el estado para el desarrollo del agricultor.

En estos cuatro años han formado cuatro cooperativas..

Hay más cooperativas, hay grandes de 70 socios y otras más pequeñas. Las hay con un millón de litros, y millón y medio;  otras con 11 mil litros, otras con 100 mil  o 20 mil litros. Hay distintos niveles.

¿Qué les diría  a los que sienten que el apoyo aún no ha llegado, o que no les han dado lo que ellos querían recibir?

Yo haría la invitación de visitar a la gente que dice que no los hemos apoyado porque se va a encontrar con sorpresas, tienen infraestructura local y  personal;  participan en más de una organización como cooperativas. Entonces yo siempre me pregunto, claro que es posible hacer  más y avanzar más rápido, pero si  los visitan se van a encontrar con sorpresas.

¿Cuál es la brecha más grande entre los productores que corren y los que gatean?

Tiene que ver con tema organizacional, más que conocimiento o infraestructura. Las ganas de hacer cosas en forma conjunto  no solo les va a permitir ahorrar recursos por una mejor comercialización, sino ahorrar para comprar en conjunto. Se gana por arriba y por abajo. Eso estamos promoviendo, pero no es fácil. Quizás los más desconfiados no son los más grandes, sino los más chicos. Los invitamos a que se organicen para hacer vino, sino en temas de cooperativas para el consumo de los propios socios: para la compra de sus propios insumos, compras de la casa como cooperativas. Para personas de bajos recursos esta es una tremenda ventaja. Yo apuesto a que eso va a aprender en el futuro, mueve cosas sencillas, pero el concepto va avanzando bien.

¿Qué pasa con productores que no tienen registradas sus variedades, que no pagan impuestos. ¿Qué se hace para incentivarlos para que entren al sistema?

En estricto rigor nosotros como institución tenemos que  apoyar a gente solo que está dentro de la legalidad, pero estamos resolviendo temas que venían de arrastre. Es decir que  la gente que quiere avanzar sí  tiene que inscribir sus viñas, estar saneada en el SAG, y entender que el  Estado recupera lo que invierte mediante  los impuestos. En eso tenemos que ser serios, y es parte de lo que le hemos pedido. Existía antes en las entidades públicas una cierta condescendencia, porque se evitaban ciertas cosas legales que implicaban un gasto. Pero hoy es un costo que al final en la contabilidad es parte del negocio.

¿Se ha pensado en algún incentivo para ellos? Es una ventaja, una comodidad para muchos ser chicos e ilegales.

El concepto de usuario INDAP ha ido cambiado. Antes estaba muy asociado al tema de pobreza, a vivir exclusivamente del campo. Nosotros entendemos hoy que el tema laboral ha cambiado, la gente puede trabajar  afuera y también tener actividad agropecuaria. Con los jóvenes es lo mismo. Hay una mirada distinta de lo que es la acreditación de usuarios INDAP. Tiene que ver con los puntajes de la base de datos de Desarrollo Social (el Registro Social de Hogares); los que están bajo el 70% pueden ser usuarios INDAP.

Y qué pasa con la necesidad de hacer que los hijos, los nietos, se interesen por la actividad agrícola, que no se quieran ir del campo. ¿Se está haciendo algo al respecto?

Tenemos una mirada de que el tema del vino no es solo producción , es artesanía, es turismo, comercializacion, informática, es todo. Me imagino sistemas de comercialización donde los jóvenes puedan estar participando, puedan salir en moto a hacer entrega a domicilio. Hay un montón de cosas en las que no quieren estar asociados,  no quieren meter el asador, pero  que sí  les permita estar integrados a la producción vitivinícola. Hemos hecho una buena gestión pero queda mucho más por hacer, en todos los ámbitos. Es noticia en desarrollo…

Hay un mea culpa de por qué no se hicieron más cosas antes, si los pequeños siempre estuvieron.

Yo creo que, y  puede sonar autoreferente, cuando sinceramos el tema con los dirigentes  y la partida fue preguntarles qué es lo esperan del INDAP? qué es lo que les aprieta el zapato? y la respuesta de ellos  fue comercialización, entonces armamos todo un sistema de soporte de la comercialización vitivinícola. Y creo que eso hizo la diferencia, no sólo hubo participación del INDAP sino de otras instituciones: el intendente estuvo liderando el proceso, nuestro Seremi, hubo conjunción de voluntades para avanzar. Obviamente el INDAP es la institución más potente y más ligada a pequeños productores y por eso lideramos el proceso.

Y los que están entre medio, da la sensación de que quedan como en limbo: el INDAP no les apoya porque son suficientemente pequeños, pero los bancos tampoco porque son muy chicos…

Hay otras instituciones como Sercotec, Corfo, Banco Estado, y nosotros los entendemos como socios, no son competencia. Cuando nos hacemos diferenciar como AFC (agricultura Familia campesina) es por una forma de cómo hacer agricultura  en general. Y  esa es la diferencia que hacemos y por eso yo le pedí a Pablo, por favor, no quiero que nos midan de forma distinta, no quiero que tengamos pena por los pequeños. Por eso queríamos saber dónde estamos y cuánto nos falta para llegar.

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2 comentarios

  1. […] sale bien, habrá un concurso más para cerrar la temporada de premios para la cosecha 2018: el Concurso de Vinos Ancestrales Catad’Or en Chillán, durante enero del 2019. Como se puede ver,  ganas de premiar  y así motivar a […]