PATRICK VALETTE Y SU SALTO A LOS HIMALAYA
Casi por 10 años no supimos de él. Estaba sumergido en un nuevo reto y volviendo a su propio centro de la mano de los hermanos Zhan, en la China profunda.
En este artículo, nuestra editora Mariana Martínez nos cuenta sobre el chileno francés Patrick Valette, quien dio un paso al lado en ViK Chile, después de casi 10 al mando, sin aviso. Esta es su historia y, hasta hoy, la filosofía detrás de sus vinos de fama mundial. Ahora, entre lo más alto de los nuevos vinos de China.
Una introducción necesaria

La primera vez que supe que se estaban haciendo vinos en Los Himalaya, fue por 7Canibales. La autora compartía entre otros, un vino que le sorprendió: Célebre’s, su origen chino, del Himalaya, con cepas cabernet sauvignon y chardonnay para “hacer grandes vinos chinos para el mundo”. Googlié entonces sobre Célebre pero no encontré más. Mi sorpresa fue entonces mayúscula cuando un día, tras una visita a Viña VIK, quise saber sobre más Patrick Valette. Había alojado en su casa / chateau en Burdeos, para una Vinexpo, y me había invitado a una cata que nunca olvidaré: Cincuenta años de grandes Vintage de Oporto. Le había perdido la pista sin darme cuenta, tras dejar el proyecto de Alexander y Carry Vik. Un reto que, por cierto, nació – el mismo Patrick me contó- cuando dijo “yo no soy su hombre”, después de evaluar la compra de un campo en la costa de Argentina, cerca de Buenos Aires.
Aunque en la página de la bodega no lo mencionan, Patrick y su equipo técnico ayudaron a descartar la costa argentina y, en su lugar, elegir para hacer realidad el sueño de elaborar el mejor vino del mundo, el fundo de 4.500 hectáreas en Millahue, Valle de Cachapoal. Hoy, número dos en la lista 50 Best Vineyards.
Al escribirle por WhatsApp, me contó no solo que casualmente estaba en Chile para el matrimonio de su hija mayor (la mayor de 9); sino que estaba haciendo vinos en los Himalaya. Entonces, cuando supe que yo iría a China, como jurado del 32 concurso Mundial de Bruselas, lo volví a contactar. Por esas coincidencias de la vida, de los casi cien días que viaja a China al año, estaríamos en la República Popular China durante la misma fecha. La instrucción fue: “debes llegar hasta Shangri-la”. Después de averiguar que desde el 2001 este idílico lugar existe, eso hice. Su aeropuerto, si alguna vez quieren llegar – con la nueva gracia de no necesitar visa de turistas– se llama Diqing.
Todo lo aprendido en los tres días conociendo los cuatro pueblos que dan vida a los vinos San Sheng Di y Célèbre (entre subidas y bajadas, desde los 1900 metros sobre el nivel del mar, hasta los 4292) lo he compartido en el artículo “Patrick Valette, un chileno pionero de los vinos en el Himalaya” en 7Canibales. Un título excusa, confieso, para poder escribir de este viaje jamás soñado, desde mi rol de colaboradora que cubre los vinos de Chile, para su sección LATAM.
Aquí, sabrán más de los vinos de los Himalaya y más del chileno francés Patrick Valette, quien dio un paso al lado en VIK, después de casi 10 al mando, sin aviso. Muchos han sacado sus propias conclusiones del por qué. Esta es su historia y, hasta hoy, la filosofía detrás de sus vinos de fama mundial. Vinos que no responden a una moda, sino, entendemos a “una gran responsabilidad”.
Primero, un poco de historia. Quién es Patrick Valette y por qué chileno.
Patrick nació en Temuco, su madre era chilena-francesa. Su padre, Jean Paul, francés, era agrónomo miembro de una familia dedicada al vino por varias generaciones y dueña de más de 2.000 hectáreas de viñedos; él, había llegado desde Buenos Aires a Temuco, en el sur de Chile. Necesitaba trabajo. De origen francés y apellido Lamoliatte, su contacto sería con el pasar de los años el bisabuelo de Patrick, y la raíz profunda de una estrecha relación entre los Valette y los Lamoliatte hasta hoy.
Con apenas 8 años, en 1966, junto a su familia Patrick llegaría a Francia. Buscando su propio destino dentro del imperio familiar, Jean Paul buscó una oportunidad en Chateau Pavie, uno de los viñedos y vinos más famosos de Saint-Émilion. Al poco andar se hizo cargo y se especializó en el arte de hacer vinos. El cambio de estilo, cuando se vendió Pavie no estuvo exento de polémicas. Patrick me lo recuerda. En resumen, Robert Parker, conocido por ser amante de los vinos de gran potencia –y justo impulsado por todo su poderío de estilo para la fecha-, celebró el cambio de mando y su nueva cosecha 2003. Jancis Robinson, admiradora del estilo de Jean Paul, por le contrario salió a su defensa con un puntaje brutal 12/20. (He aquí, una de las historias sobre el debate).
Durante una cena, en el Hotel The Lux tea horse road, donde Patrick vive los casi 100 días al año cada que viaja a Benzilan (su centro de operaciones en Yunnan), me cuenta que su sueño era ser piloto de aviones. Fue su padre, quien al terminar el colegio le pidió estudiar enología. Patrick lo hizo. Distante de los vinos de su padre después, siempre por respeto, se construyó su propio camino entre bodegas del mundo entero. Llegó a tener 19 asesorías entre España, Uruguay y Chile. También sumó experiencia durante sus primeros años, en Napa.
Su regreso en Chile fue 30 años después de haber nacido. Se lo volvía a pedir su padre. Esta vez, con un cáncer fulminante le pedía hacerse cargo de los vinos que estaba haciendo en el proyecto donde era socio. Se trataba de El Principal, entonces, en sociedad con Jorge Fontaine Aldunate, dueño de la Hacienda El Principal a los pies de los Andes en Maipo. Patrick le dijo una vez más que sí, y al llegar poco después de su muerte, sacó el proyecto adelante. Así lanzaría la cosecha 1999 en 2001, o 2002… Haber podido probar los vinos de sus mezclas futuras, junto a otros periodistas, fue una experiencia única para la época.
Porqué la venta de Chateau Pavie
Mientras estaba a cargo de los vinos de Chateau Berliquet (otro Grand Cru de Sain Emilion), Chateau Pavie se vendió. Por qué la venta, le pregunto a Patrick entre los precipicios de los ríos Mekong y Yangtsé; cuna de los cuatro pueblos que hoy maneja junto a los hermanos Zhan. La respuesta fue simple: éramos 28 primos… algunos querían vender, otros no.
Patrick asesoró después de Viña El Principal, varios proyectos más en Chile: Santa Rita, Domus Aurea, Maquis, Neyén, Terramater, Chocalán, Tamaya, Carta Vieja y junto a Jaime Rosello hizo tal vez el primer vino de autor de chile, Acróbata … se me pueden pasar algunos proyectos más. Ello, hasta que se volcó en exclusividad al proyecto de Alexander Vik. Aún tiene grabado en su piel el proyecto VIK; el que dejó en 2016, me cuenta, por temas familiares. Su hija mayor (la misma que se casó en Chile hace poco) volvía entonces a tener cáncer. “Solo un padre sabe lo que eso significa y te marca para toda la vida”, me diría.
Cada vez que yo voy a VIK, no me dejo de sorprender por el trabajo de I+D y la calidad alcanzada por el equipo y su líder Cristian Vallejo (a quien, por cierto, Patrick trajo desde su asesoría en Millamán). Y, me recuerdo, por supuesto, de Patrick. De sus viñedos de cepas tintas de Burdeos, plantados bajo el concepto bonsái; de la bodega con luz natural diseñada por Smiljan Radic, de cómo se involucró en la selección de los artistas plásticos chilenos que diseñarían las piezas del hotel, y, cómo no, del equipo entero plasmado genialmente en los azulejos de uno de los monumentales baños. Y, sí, también de los primeros vinos, demasiado ambiciosos, para viñedos con apenas dos o tres años de vida.
En 2017, cuando su propia tormenta familiar había pasado, la propuesta de Zhan Huangrun y Zhan Huangen lo invitaban a un reto muy parecido. Esta vez, los hermanos Zhan, nacidos en una familia dedicada a la comercialización de té fino en Chaozhou, querían encontrar un lugar en China para hacer el mejor vino posible.

Por qué los Himalaya. Un poco de historia sobre sus vinos y su cepa tinta Rose Honey
Mi antesala sobre los vinos en China, durante los días previos en Ningxia, me había dejado la sensación de dos grandes polos vitivinícolas en este extenso país. Uno hacia el noreste, en la costa, cerca de Pekín, donde destacan los tintos de Shandong. El otro, en el noroeste, en el desierto donde está Ningxia, frontera con Mongolia. No vi el nombre Himalaya en los mapas. Después, entendí que geopolíticamente hablando, su Provincia se llama Dequin, y la región Yunnan. Aquí, la población es en su mayoría tibetana. Aunque la capital política del Tibet, Lhasa, está a más de 1000 kilómetros de distancia, me explicaría Patrick con la paciencia de ese padre de nueve y abuelo de 13 (más dos en camino).
También sabía que los primeros en plantar viñedos en Yunnan, fueron jesuitas suizo-franceses, al parecer al inicio del siglo XX. Iban de paso, en huida desde Japón, cuenta Patrick, y se quedaron.
Lo cuenta también el libro de la década pasada “Aventuras en la ruta del Vino de China”, escrito por Cynthia Howson y Pierre Ly (expertos en economía del desarrollo y apasionados de la cultura vinícola). Según su investigación, en la década de los 80 la población de Yunnan dependía de la agricultura de subsistencia, aislada del resto del mundo por sus montañas infranqueables. Luego el Gobierno se desarrollaría la industria forestal, y llegaría la desolación de los bosques talados. Hoy los gigantes pinos que dejó aquella etapa se ven en las alturas, más arriba de los 3000 y justo bajo los 4000 msnm, justo donde empieza a aparecer la estepa y los yaks.

Revisando aún más historia del lugar, Cynthia Howson y Pierre Ly cuentan en el capítulo dedicado a los vinos del Himalaya, que los misioneros construyeron una magnífica catedral de piedra y un viñedo en el pequeño pueblo de Cizhong. Y, junto a las variedades de uva francesas que traían, enseñaron a los lugareños sus técnicas de elaboración de vino. A Cizhong, al parecer, llegan cada año turistas atraídos por la iglesia católica y su propio viñedo. Los locales también hacen su vino, y se vende en bares. Un destino para mi próximo viaje. Por ahora, este valle, me dice Patrick, está detrás de nosotros, a cuatro horas de aquí. «Si en Chile en cuatro horas estás a 400 kilómetros, aquí en cuatro horas estás a 30».

La variedad que dejaron los jesuitas como algo único en la zona, es la cepa tinta Rose Honey. Según el libro de Howson y Ly, la cepa de origen francés está extinta ya en Francia; pero según el Catastro Mundial de variedades es Rose Honey, originaria de China; aunque este dato puede significar que de allí proviene el material estudiado. Padres conocidos, no tiene. Tampoco se sabe su especie. Sí sabemos que Patrick hace un vino en los Himalaya con ella, en una mezcla 50/50 con Cabernet Sauvignon. Es Allofme (US$60 aprox.), un tinto de color y cuerpo muy ligero, muy floral en aromas; peligrosamente fácil de beber fresco, junto a la comida local, rica en chicharrones, tocino, y muchas especias. Su etiqueta tiene un concepto muy diferente y juvenil a las demás.
Fue su carácter de cepa criolla sudamericana, de poco color, y lo que me recordó a nuestra propia Cepa País y derivó en una conversación interesante sobre estas variedades, que si bien resultan curiosas, con identidad local, tal vez no siempre son éxito de ventas.
“Yo pienso que hay que ser realista en el mundo del vino. Siempre lo digo a Vianney, a todos los que han trabajado conmigo, los jóvenes, por favor ustedes no pueden soñar. El que debe soñar es el consumidor… Cuidado, porque hay una realidad que es la realidad financiera también. Con esos vinos, muchas veces te das cuenta que los tienen ahí al fondo de la bodega y que no se logran vender. Mi abuelo que era el más grande negociante de vino de Francia en 1919, decía, yo vendo una botella cuando vendí la segunda. Y eso es real… Tú tienes que ser realista en el mundo del vino porque es un mundo que necesita mucho dinero de inversión. Cada máquina cuesta mucho dinero. Yo vi muchos enólogos en Francia, en Chile, en España, que soñaban, pero la realidad no estaba… Patrick continúa:
«Yo creo que sí se abandonaron esas cepas antiguas, es porque el vino no era bueno, no lograba enamorar, encantar al cliente, el comprador. Y poco a poco desaparecieron porque no había éxito con esos vinos. Y la realidad, el éxito estaba con lo que se conoce. Por eso se plantaron en Estados Unidos, en América del Sur, se plantan aquí en China. Porque yo creo que hay una realidad comercial detrás también. Después hay muchas formas de vinificarlas, pero entre todas esas cepas antiguas, hay muy pocas que tienen futuro. Yo tuve la suerte cuando era muy joven de catar algunas en Saint-Émilion, donde desaparecieron porque no había éxito; era muy complicado tener buenos vinos».
El Gobierno pondría las fichas en el turismo a finales de los 90 como una nueva salida más sostenible al desarrollo de la región de Yunnan. Refundar la ciudad de Zhongdian como Shangrilá era parte del plan. Todo el potencial de la bella del paisaje, definitivamente está. Además de templos milenarios, los nuevos destinos incluyen lujo y hasta canchas de esquí con pasarelas mecánicas en lugar de andariveles. A la par, desde 2001, comenzó a plantar viñedos para los campesinos, en sus tierras asignadas por familia.

Porqué viñedos a los pies de los Himalaya
A Patrick le encanta las cifras, el dato duro, y fue lo primero que me preguntó de mi viaje al llegar desde Pekín: ¿Cuántas hectáreas plantadas de viñedos tienen ya en Ningxia? Según el libro que esta vez escribió Baudouin Havaux, para celebrar allí la 32 edición del Mundial de Bruselas, la región suma hoy impulsada por su gobierno regional, un total de 39.000 hectáreas de viñedos para vino. Y, con miras a duplicarse en los próximos 10 años.

Cuando Patrick escuchó la cifra, me contó que eligieron los Himalaya, donde hay apenas 800 hectáreas de viñedos, justamente porque no tenían posibilidad de crecer en superficie. “Si no hay ya algo plantado por aquí, me dijo, es porque no se puede”. La incapacidad de crecer, y el terreno complicado para llevar y trabajar con maquinaria grande, obliga a tener altos precios y enfocarse en calidad.
Fue esta condición aislada, la misma – aunque menos extrema que la de VIK en Millahue- la que llevó a Patrick decidir construir la bodega de Dan Sheng Di y Célèbre, a una hora de Diqing, en el pueblo de Benzilan.

Modesta, técnica y eficiente, construida en apenas dos meses para la cosecha 2018, la bodega responde a una premisa clara: primero la calidad, luego la estética.
“Los dueños, cuenta Patrick, querían construir la bodega en los pueblitos. Yo les dije que no. Después la experiencia de VIK de tener una bodega tan lejos de Santiago, tan lejos de la logística, vamos a empezar con un proyecto diferente, con la misma ambición de calidad, o más, pero no vamos a gastar el dinero de la belleza al tiro. Vamos a probar la calidad de los vinos… Hoy, todo está centralizado».
Además, nos explica, que siempre la idea va a ser traer enólogos extranjeros al proyecto en los Himalaya. Después de dos o tres años formados, los chinos se van a armar su propia bodega, argumenta. Además, siempre pensó que era importante la cercanía a la civilización: “ la conectividad, que vivir acá todo el año fuera viable. Eso lo expliqué a los hermanos, lo aceptaron. Hoy día se dan cuenta que fue un acierto y por la parte logística también, porque no es fácil. Cuando una máquina falla, tu pierdes rápidamente 2, 3, 4 días, y no puede pasar”.
Con esta filosofía, es el joven enólogo francés Vianney Jacquin, quien vive en Benzilan con su señora, Amelie (la número dos de Patrick) y sus tres hijos. Vianney está cargo de la bodega, y supervisa semanalmente los avances en los viñedos de cada pueblo; donde además hay un jefe de campo. La bodega centraliza la vinificación de todas las uvas. Las de los pueblos más lejanos, Bucu y Siyongong (en el vecino valle del Mekong) viajan de noche, después cruzar los 4.292 msnm llegan con baja temperatura a la bodega.

Los viñedos en Yunnan
Conseguir los viñedos para la operación de los hermanos Zhan no fue tampoco tarea fácil. En total, los viñedos están viñedos distribuidos en unos 50 pueblos diferentes, cada uno de ellos, además están trabajados por familias diferentes.
Bucun, el más grande los viñedos, fue el primero en contratarse. Aquí nace el vino del mismo nombre, el segundo de Dan Sheng Di. 54 familias cultivan sus viñedos, entre otros productos agrícolas y frutales.
El primer contrato que lograron, fue el de los viñedos del pueblo de Bucun, en el valle del río Mekong. Donde nace Bucun ($900 euros la botella) el segundo vino de Dan Sheng Di. La empresa que tenía su contrato, había caído en quiebra y la oficina estatal a cargo de los viñedos le avisaron a los hermanos Zhan. Después de años buscando, aunque el pueblo era demasiado grande (con 54 familias a cargo) Patrick recomendó hacerse cargo.
“Fue la puerta de entrada. A mí me hubiera encantado tomar dos hectáreas aquí, y dos allá, para ir probando. Pero acá es todo el pueblo o nada”. Ahora, Patrick agradece haber tomado la oportunidad, especialmente por el interés que ha despertado la zona. Hoy entre sus marcas Dan Sheng Di y Célèbre vinifican las uvas de cuatro pueblos, los que suman 47 hectáreas de viñedos. Todos, están contratados por 30 años. Después de la bodega estatal Shagri-la, ya son la segunda bodega más grande de la región de Yunnan. La tercera en tamaño es Ao Yun del grupo LVMH.
Portal de una casa de Bucun. En su ante jardín, como en muchas casas de la zona, había un parrón.
Patrick me explica, por ejemplo, que en Bucun hay 19 hectáreas de viñedos, manejadas por 54 familias. “Quiere decir que cada familia tiene menos de una hectárea. Nosotros pagamos un arriendo a ellos, no al Estado, y tenemos la obligación de darles el trabajo. Es maravilloso para mí, porque no me preocupa de los empleados. Sí, les tenemos que enseñar. Nosotros guardamos la estrategia, la decisión de la fecha de cosecha, del manejo del trabajo, de la poda”.
La vendimia es temprana, para mantener acidez y controlar el alcohol. Se trabaja por degustación de las uvas, no por calendario. Es la razón, precisamente, por la que de la cosecha 2021 no embotellaron sus dos mejores vinos. (Sulu y Bucun). Por Covid no pudieron viajar y el punto de cosecha, antes de tiempo, no fue el adecuado. “Fue una decisión difícil, pero necesaria. Es una visión a largo plazo. La consistencia es un principio no negociable”.
Entre los cambios que buscan implementar, respectando sus costumbres, está la poda para tener más longitud de brotes por racimo, también aumentar densidad de plantación.
En los viñedos de Sulu, el pueblo de donde ya obtienen el vino de mayor precio para Dan Sheng Di (a 2.000 euros la botella) plantaron en 2021 dos hectáreas de Cabernet Franc en alta densidad. Así pasaron de las 5.000 plantas por hectárea, que es lo normal, a 12.500. Sí, tipo bonsái. La belleza del paisaje de Sulu, contrastante entre ladras desérticas y los verdes viñedos entre nogales, frutales y maíz, es sobrecogedora. De solo verlo, uno puede deducir que es el viñedo de suelos más pobres, y más mayor cantidad de piedras coluviales. Es el que primero se cosecha a mitad de agosto.
Sulu en el valle del río Yangtsé. Aquí nace el gran vino de Dan Sheng Di (a 2.000 euros la botella).
El clima perfecto. Equilibrio, guarda y expresión
La otra razón para elegir la entrada de los Himalaya para hacer vinos, más allá del foco en calidad debido al alto costo y lo exclusivo, fue el clima. Sin los extremos opuestos que puede tener Ningxia; donde inviernos con 27 grados bajo cero, obligan a enterrar las plantas. “Al enterrarlas, las vides se rompen, sufren, algunas mueren, no me gustó la idea, tampoco el sistema de conducción para poder hacerlo”.
Los viñedos están en los jardines de las casas. El gobierno comenzó a plantarlos en la región desde 2001.
El clima, explica, es cercano al de Chile central, «pero en verano tenemos días nublados, con menos sol aunque la calidad e intensidad luminosa de muy buena calidad. Al principio cuando llegué, cuenta Patrick, me asusté mucho de todos esos árboles en medio de los viñedos, tapando el sol. Pero realmente no afectan mucho. Hay un equilibrio de la uva espectacular, en verano, durante la vendimia, cuando catas la uva es muy buena».
Los tintos de Dan Sheng Di, explica, combinan fruta madura con taninos elegantes y pH bajos, lo que le recuerda a Burdeos, pero con mayor intensidad. Para Valette, los vinos del Himalaya representan “una mezcla perfecta entre Burdeos y Nuevo Mundo”.

Me recuerdo del concepto bonsái. Le pregunto…
“Eso siempre lo tengo”. Eso es. Poca fruta por planta, intentando cosechar lo más temprano posible, eliminando todos esos taninos vegetales. Yo hago vino concentrado, mis vinos son concentrados y sigo el mismo concepto. Lo que vamos a probar es un equilibrio en boca entre tanino y fruta, eso es lo que me gusta: es el placer de tomar vino”.
Si los compara con los vinos de Chile, explica, “en Chile, por la cercanía a los Andes, hay una amplitud térmica mucho mayor. Las noches son muy frías, y como el tiempo de madurez desde pinta es más lento, en esa espera tiendes a perder acidez. Aquí tú no tienes esa amplitud térmica tan grande entre día y noche. Las temperaturas nocturnas en verano y fin de cosecha, se quedan en 17, 16, 18 °C. En Burdeos esta amplitud térmica es más parecida…. Aquí lo que me gusta es la expresión aromática que tienen, la expresión de fruta con el equilibrio de los taninos en boca. Me gusta esa boca larga, intensa, resistente al tiempo”.
De forma natural, entendemos, aquí en los pies de los Himalaya, los rendimientos de los viñedos son bajos, entre 3.800 a 4.000 kilos de uvas por hectárea. Probaron subirlos, cuenta Patrick, pero el vino no dio calidad. Por eso, una de las mayores preocupaciones durante nuestra visita a Bucun, fueron los pastos altos entre hileras. A estas alturas, me dice, ya deberían haberlos cortado, para que no compitan con las vides.
Poda del pasto en Bucun, reino del Cabernet Sauvignon. Todos los restos de poda son alimento para los animales.
Las variedades …
Las principales variedades tintas plantadas son Cabernet Sauvignon y Cabernet Franc. En Reni Bairen, el cuatro pueblito atravesado por un pequeño arroyo, acaban de sumar Pinot Noir y Syrah. La estrella blanca, única, es Chardonnay, cultivada a gran altitud solo en el pueblito de Siyongong. Aquí, entre los 2.300 y 2700 metros sobre el nivel del mar, la exposición solar diaria es limitada: siete horas en promedio, debido a la sombra de montañas vecinas por sobre los 7.000 K. Sus noches más frescas, permiten conservar acidez incluso en el vino de cosecha tardía con botrytis noble que pronto saldrá al mercado bajo el nombre Agape. “La altitud es clave”, destaca Valette.
“Sé que hoy día la moda es ir a buscar vino con poco alcohol. Es difícil tener naturalmente vinos con poco alcohol, sin una madurez perfecta de los taninos. Creo que es más complicado. No me gusta personalmente los taninos vegetales, yo sé que hay gente que le gusta, a mi no… No busco vinos intelectuales, dice Patrick. Busco un equilibrio entre frescor y fruta, pensando en el potencial de guarda y que el vino tengan una buena evolución”.
A 4292 msnm, es el paso de un valle otro. Termina el bosque y comienza la estepa.
Los vinos de Dan Sheng Di y Célèbre
Ante la gran pregunta, y ¿qué te parecieron los vinos? Lo primero que debo hacer, como Patrick o cualquier persona que se enfrente a sus altos precios de los vinos chinos en general, y su relación con la calidad, es recordar que solo por estar en China, el precio de un vino se multiplica por 7. Lo otro, entender lo que explica Patrick del mercado chino: “para los chinos, si no es caro, no es bueno”.
Más allá del precio entonces, y después de haber estado tres días probando vinos de toda China, durante el Concurso Mundial de Bruselas en Ningxia, siento, primero, que han elevado magistralmente el nivel desde hace cinco años; mi viaje anterior. Lo segundo, que hay un factor común entre los vinos tintos de los hermanos Zhan, con mis altos, muy altos, puntajes entregados durante el concurso: Mucha mucha fruta negra, intensa, con taninos pulidos. Si tuviera que compararlos con otra parte del mundo sería con los vinos tintos de las alturas Argentina, vinos de sol y altura; en China, eso sí, la fruta es aún más negra, profunda.
Sulu 2018 en particular, la estrella de la casa (y ya con 96 puntos del experto en vinos de China de Wine Advocate, el Master of Wine Edwards Raggs) destaca en particular, por un tanino muy pulido, sólido, con una acidez precisa que aporta la tensión final. Tal como nos dice Patrick, son vinos serios, de guarda, a los que me encantaría esperar para que muestren hasta dónde pueden llegar. En nariz sentí notas a hiervas de altura, como la rica rica de Atacama, de hojas pequeñas. Luego, en los viñedos, caminando entre hileras, sentiría las mismas notas.

El Chardonnay Célèbre (150 euros) en tanto, siento que es esa fiel mezcla de la frescura del Viejo Mundo con la fruta madura del nuevo, tiene volumen y tiene gracia en boca. Sin excesos de madera. El mejor Chardonnay que degusté, y disfruté, de China. Probé de barricas algo de los Chardonnay que serán embotellados en 9 vinos diferentes. Una chochera, de las que habrá de cada uno solo 300 botellas bajo la marca Dan Sheng Di. Es la chochera de mostrar como una sola variedad puede dar en diferentes alturas y suelos, sutiles diferencias. Patrick dice que se venderán, más un décimo mezcla de los demás. Lo sé, conociendo que hacer vinos que se venden bien, es su especialidad.
Es cierto, los vinos del Himalaya todavía no figuran en las guías globales más tradicionales, pero sí ya están llamando la atención. Y dentro de China, se venden muy bien. Como ya les había contado, Wine Advocate China en su informe de 2024, otorgó 96 puntos a Sulu, además 95 a Bucun y 94 a Célèbre tinto. Todos de la primera cosecha (2018). Edward Ragg, el crítico residente en Pekín, destacó en ese mismo informe que ante tanta competencia en el mundo del vino y los espirituosos, la sostenibilidad y la identidad serán claves en el futuro del vino chino.

¿Quién es el consumidor de vinos caros en China?
Patrick explica que el precio elevado es sinónimo de calidad. Los nuevos consumidores son jóvenes, viajeros, cultos, sin prejuicios. “Trabajan seis días, pero el séptimo lo celebran. Pueden gastar mucho en una buena experiencia”. Por otro lado, agrega, la cultura del vino está creciendo rápidamente, especialmente en torno a la gastronomía regional. “En China no hay droga. La gente vive tranquila, busca experiencias. Es un terreno fértil para desarrollar el vino”.
Volver a Chile
Conversamos mucho sobre Chile en mi estadía, y sentí sus ganas de volver a trabajar acá. ¿Por qué? Le pregunté, sabiendo que hoy vive en Biarritz, con una preciosa vista al Atlántico.
«Es porque echo de menos Chile y sus vinos. Creo que puedo aportar mucho porque conozco mucho más el mercado chino y asiático gracias a los 8 años viviendo más de 90 días al año en China. Sé lo que necesitan esos mercados y cómo afrontarlos, con qué tipos de vinos, con que filosofía de trabajo. Y… también creo, que al conocer a los chinos o los asiáticos permitiría a cualquiera empresa chilena, a pesar que ya conocen esos mercados, una visión distinta… No te olvides -continúa- que para producir un vino se necesita mentalmente tener un espíritu holístico. Muchas cosas de Yunnan son diferentes de Chile o de Burdeos, o de Ribera del Duero. Pero aprendí mucho trabajando aquí… y asesorado más o menos 12.000 hectáreas en Chile durante 17 años; de haber creado y desarrollo el proyecto VIK para sus dueños: de haber participado a crear también el proyecto Dan Sheng Di y Célèbre para los dos hermanos chinos. Todo hace que mi conocimiento actual es mayor del que tenía 10 años atrás.
Patrick me recuerda que al tener dos hijos y nietos que viven en Chile, no sería un problema volver a trabajar acá. “Y a Sophie, mi señora, le encanta estar en Chile. Nos hicimos muy buenos amigos por la vida…”
Una última pregunta… ¿Qué tipo de vinos hubieras hecho si tu padre te hubiera pedido ayuda en Chateau Pavie?
Hubiera hecho vinos con más potencia, como es mi estilo, pero nunca tanta como el estilo Parker.
Un par de datos curiosos sobre la región
Los Himalaya es la cadena montañosa más grande del mundo y más alta, con más de 100 montañas sobre los 7.000 msnm, y 14 sobre los 8.000. Los ríos Mekong y Yangtsé, son dos de los ríos más importantes de Asia. El Mekong es conocido por su curso a través de seis países del Sudeste Asiático, y su infinita biodiversidad; mientras que el Yangtsé es el río más largo de China y de Asia; el segundo más largo del mundo, después del Amazonas. Junto al río Salween , forman la tríada de ríos paralelos incluida en el año 2003 en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO.
China tiene 56 sitios inscritos como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Esto los coloca a en el segundo lugar a nivel mundial, justo detrás de Italia con 58 sitios.
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