ATACADOS POR EL FUEGO

Publicado el 23 enero 2017 Por Mariana Martínez @mymentrecopas

Hoy publicamos en WiP el testimonio de lo ocurrido en el sector de González Bastías, en el secano del Maule, en una de las miles de pequeñas viñas, en una de las miles de familias rodeadas de bosques de pinos y eucaliptos que han sido afectadas por los incendios. Hoy compartimos además una reflexión que no es nuestra, pero que dice todo nuestro pesar cuando ya suman 128.000 hectáreas quemadas este verano 2017 en Chile.

No podemos cuantificar aún las pérdidas de los incendios que han afectado el campo chileno en estos últimos días, últimas semanas. Qué caso tendría más que tener un número para -como humanos- poder dimensionarlo. Lo que podemos es entender sus consecuencias y lo que podemos hacer para evitar que situaciones como estas, fuera de control, y sin responsables que paguen por ellas, se repitan.

gonzalezbastias_incendio5Conversamos con la socia fundadora del restaurante Bocanariz, Daniela Lorenzo, quien comparte su nueva vida con el viñador en la bodega González Bastías, en el sector del mismo nombre. Un lugar al cual se accede por un estrecho camino de tierra, de 18 km, flanqueado por los pinos de las forestales Mininco y Arauco. Aquí un resumen de las consecuencias de lo que han sido estos tres últimos días bajo el ataque del fuego, y su cruzada para que situaciones como estas no se repitan en el campo de Chile.

Daniela contó esta mañana a primera hora, en las redes sociales como ella misma vio como, cuando pasaba junto a José Luis González Bastías por el camino, quien había ocasionado el incendio. Un maquinista de la forestal había salido corriendo huyendo de las llamas. Después supieron que él mismo contó que lo había ocasionado, una chispa de la maquinaria que operaba al topar una piedra, bajo 40°C de temperatura ambiente. Ni un solo avión de los varios que mandó la forestal, y que sobrevolaron la zona, lanzó sus aguas sobre este bosque, ni sobre sus casas atacadas por las llamas. Nadie de la forestal llegó. Tampoco llegó nadie de CONAF.

gonzalezbastias_incendio1 De las 150 hectáreas que suman las tres familias, que incluyen la de Daniela, sólo una hectárea y media de viñedos fue quemada. Suena alentador, pero no lo es. Es una hectárea y media de un total de apenas cinco; en la cual habían estado trabajando cuatro años para recuperarla del incendio anterior. Lo grave es que suman quemadas más de 60 hectáreas del bosque nativo que rodea los viñedos. Con ellas se quemaron mangueras de riego, y las que suministran el agua desde la vertiente cerro arriba; se quemaron pastos, y se quemó entera la casa de sus tíos junto con los licores que allí producen cada año, y que son fuente de sustento (imagen en la foto). Se quemaron los cercos que evitan que los animales entren a las viñas por alimento; que entren por pastos y por uvas. Reparar todo este daño, incluyendo los cables que llevan la electricidad hasta la zona, serán el foco de preocupación de los próximos días, de las próximas semanas, de los próximos meses. Embotellado y pedidos tendrán que esperar. A un mes de la vendimia, que venía adelantada por el calor, las preocupaciones aquí no estarán puestas ni en la bodega, ni tampoco en las uvas que se salvaron. Está claro. La prioridad de hoy es recuperar la vertiente y la luz.

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Incendio forestal dejó destruida por completo una de las casas de la familia González Bastías.

Su mayor impotencia, cuenta Daniela, es haber recibido la única ayuda de una brigada de bomberos que llegó en su flamante camión cisterna buscando un poblado y más preocupada de la hora, porque ya caía el día, y de las rayas que los árboles pudieran ocasionar a su vehículo. Usaron el agua que ellos habían recolectado durante la tarde y tuvieron que rogarles que apagaran el fuego de unas zarzaparrillas que ponían en peligro las casas. “No podemos apagar incendio de ningún cultivo, sólo el que afecte casas”, les dijeron.  La sensación de impotencia es total. Distante de lo que se ve en la TV.

Desde lejos uno puede pensar que el bosque nativo es sabio, que se regenera, pero Daniela no lo ve así. Claro que se regenera naturalmente, explica, pero la dimensión del incendio, la bomba explosiva que ocasiona un bosque de pino, no es normal. Un bosque viejo se maneja, se limpian sus troncos caídos o se talan, y se reutilizan para el  mismo campo, en otras labores. Después de un incendio nada puede reutilizarse. Los animales además quedan sin hogar, y sin comida, y bajan donde la puedan encontrar; bajan al viñedo y lo destruyen todo. En cuanto a los animales que aquí se crían para su venta, nos dice, habrá que comérselos ya, no habrá alimento para mantenerlos y ni cómo salir a venderlos.

A eso hay que sumar el paisaje desolador que queda a su paso. Un amigo de Lolol, cuenta Daniela, tenía su restaurante lleno los días previos al incendio, en plena época de verano, desde hace una semana no va nadie. Y no va a ir nadie por mucho tiempo más. Cierto.

Las fotos que siguen fueron tomadas en noviembre del 2015 durante evento Vinos de la Cordillera, y muestran la Belleza de un paisaje al que se puede acceder a través del radal Maule-Constitución, cruzando luego el río en bote.

Daniela y Jose Luis González Bastias, con el paisaje de sus viñedos de fondo, en noviembre de 2015 junto a grupo folklórico de la zona.

Daniela no quiere que esto vuelva a pasar, que no haya responsables por un incendio que ocasionó un maquinista. Porque no, no habrá responsables. No habrá responsables, explica, hasta que en Chile haya leyes que protejan a los vecinos de plantaciones forestales, tal como ocurrió en Australia años tras, cuando ya los incendios habían destruido miles de hogares y el trabajo de su gente. No habrá responsables hasta que no se hagan leyes que pongan límites a las forestales.

 

Entre las medias que se tomaron en Australia, no puede haber pinos cerca de las carretas para que no bloqueen el acceso a las zonas afectadas por incendios. La única manera de combatir un incendio de pinos o eucaliptos, es esperar a que lleguen a un claro. Por esta razón, de seguro es que muchas viñas del sector, e incluso de Colchagua, se han salvado.

Vista al río Loncomilla, el cual se cruza en balsa para llega hasta la viña González Bastias, desde la estación de tren del mismo nombre.

Selección de textos publicados por Daniela Lorenzo en FaceBook, desde González Bastías, Sector Nirivilo en Región de Maule, 23 de Enero 2017:

Actualmente 2,872 millones de hectáreas, equivalentes al 17.2% del total de bosques de Chile catastrado en Julio de 2011 por CONAF están divididas en pino radiata 68% y 23% Eucaliptos y el resto a Atriplex, Tamarugo y pino Aregón, las plantaciones se encuentran localizadas principalmente entre las regiones de O’Higgins y los lagos; viendo la gran inmensidad de superficie cubierta por este tipo de producción consideramos que el marco regulatorio existente es sumamente débil y no entrega las suficientes garantías para las personas que deben convivir día a día con el temor de perder todas sus bienes o inclusive la vida por incendios forestales.

Creemos que el gobierno y las autoridades no son responsables de cubrir las consecuencias de estas catástrofes, pero si es responsabilidad de los gobiernos y el estado fiscalizar un marco regulatorio apropiado pero como hemos mencionado anteriormente creemos que ese marco no existe.

La impotencia ante la negligencia de las grandes empresas Minico y Arauco es profunda, se necesita en este momento realizar dos acciones concretas.

Por un lado reconstruir y rehabilitar tierras, implementar pozos profundos para contar con agua en tiempos de escasez donde más se presentan la amenaza del incendios, contar con los implementos necesarios para defenderse como motobombas, mangueras de bombero, bombas de espalda y generadores para resguardarnos de estas situaciones en el futuro.

La segunda acción, es la de legislar, para que los responsables se hagan cargo de los daños causados por sus incendios. Que la legislación establezca la prevención efectiva ante incendios forestales y que exista un marco regulatorio y que ese marco sea altamente exigente y altamente preventivo y que responsabilice a las empresas por daños humanos, daños materiales y daños a la agricultura, ganadería, turismo y salud.

Hoy en día el marco regulatorio existente es antiguo y débil. Lo que se debe pedir a alcaldes, consejeros regionales, diputados y senadores es que legislen para poder actualizar y mejorar la norma ya existente con fin de resguardar de manera efectiva a las poblaciones que viven en torno a las plantaciones de bosques forestales.”

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4 comentarios

  1. […] afectados, como Diego Morales, dueño de Bisogno Wines, en el Maule y de nuevos focos en González Bastias. También de Villalobos, en el secano de Colchagua, justo cuando ayer las Viñas de Colchagua […]

  2. Daniela Lorenzo dijo:

    Gracias Mariana por compartir nuestra historia y hablar de los temas que en la TV no mencionan. WIP si es independiente! Gracias por eso!!

  3. […] una semana de nuestros primeros reportes sobre #incendiosforestalesEnero2017 en el centro de Chile Vitivinícola, aun no podemos lamentablemente decir que esto ha terminado. […]