Publicación: 16 septiembre 2020

LA SOMMELIER QUE VIENE DEL FUTURO Y DEL PASADO DEL VINO CHILENO

Cecilia Alarcón representará a Chile como jurado del próximo Concurso Mundial de Vinos Blancos en Estrasburgo. Aquí les contamos quién es y su relevancia desde Italia para Chile.

Menuda, crespa, piel canela, sonrisa y voz dulce; así es a primera vista Cecilia Alarcón @cecilia_alarcon_sommelier. Observándola con más detalle, veremos que su acento dificulta revelar de dónde es realmente esta chilena quien obtuvo el título de sommelier profesional en Roma. Cómo llegó hasta allá y por qué, y cómo se convirtió en la representante de Chile como jurado del Gran Concurso de Vinos Blancos del Mundo, entre muchas otras cosas relacionadas con nuestro pasado y nuestro futuro, les contamos hoy en WiP.

Para entender la pasión por el vino de esta mujer Geógrafa de profesión, hay que saber que en el desempeño de su carrera se fue especializando en pequeñas y medianas empresas. Es por ello que primero trabajó en CEPAL (Comisión Económica para América Latina y el Caribe) con estudios de políticas e instrumentos de fomento en la asignación de fondos del Estado para proyectos del sector vitivinícola aquí en Chile, donde nació y estudió. En el mismo camino, se ganó una beca para cursar Economía Internacional por un año en Italia. Al regresar a Chile, volvió a CEPAL, donde conoció a su esposo, nacido en Suecia. A quien, por cierto, por esas coincidencias de la vida lo transfirieron a Italia. Fue así, como un año después, Cecilia ya estaba de regreso en Roma. En ese entonces, nos cuenta ella misma al teléfono desde esta ciudad, llegó como cuerpo diplomático, y como no tenía visa para trabajar, debió dar un gran giro profesional. Por eso, decidió hacer el curso de sommelier con la Asociación Italiana de Sommeliers. “Ahí se me abrió un mundo, cuenta, porque pude profundizar la parte técnica del análisis sensorial de los vinos que era lo que quería. En Chile había trabajado en la parte de desarrollo de proyectos vitivinícolas, en el área económica, pero sin tener el contacto con el vino mismo”.

Así fue como Cecilia, en el 2004, ya titulada de sommelier, y dentro del circuito diplomático de wine lovers, organizaba las visitas a las viñas. Empezó a trabajar, dice entre risas, en lo que hoy conocemos como enoturismo. De allí, saltó a organizar cosas más en serio, como tours también para profesionales, ingenieros agrónomos, enólogos… Había nacido así el grupo Sensory Evaluation, en el cual Cecilia organizaba visitas para conocer territorios y la viticultura italiana, a sus enólogos y procesos de vinificación en distintas regiones. “Acá hay tanto por conocer, región por región, cada una es un mundo. Al mismo tiempo lo iba vinculado inevitablemente con su gastronomía; que es justamente la base de su economía y turismo, con productos de gran identidad y una historia antiquísima”. Entre otras actividades, también apoyó misiones comerciales entre Italia-Chile en 2003 y últimamente, antes del COVID, ha estado organizando giras de enoturismo.

Entre tanto, nos cuenta Cecilia que estuvo viviendo en Mongolia (entre 2014 y 2018). “Fueron cuatro años intensos entre 4 países: Mongolia, Italia, Suecia y Chile… El no haber tenido hijos, explica, me ha dado la libertad de hacerlo”.

Desde Italia en esta extraña época del COVID-19, Cecilia reflexiona sobre la importancia para Chile de haber aportado a crear tiempo atrás sus primeras asociaciones de productores de vino de Chile. “Es súper importante, porque el tema de la asociatividad es tan relevante acá en Italia, que es lo que permite crear redes, desarrollar proyectos en conjunto por un objetivo común. Fue muy difícil para los empresarios chilenos asociarse en los 80; explica, los PROFO fueron los primeros instrumentos de asociativdad que se iniciaron con CORFO para desarrollar proyectos de comercialización, tecnología, innovación. Hubo un período, recuerda, en el que hubo muchas misiones tecnológicas y comerciales… Esas experiencias son de suma  importancia para los empresarios, para saber que hay un mundo por conocer y que no estamos solos… Las Rutas de Colchagua y Casablanca, CHILEVID con 5 o 6 productores, entre ellos Francisco Gillmore y Roberto Echeverría, agrega, fueron los primeros proyectos asociativos en los que trabajé y nacieron gracias a los PROFOS”.

Cecilia cuenta que entre los objetivos de entonces para mejorar la exportación de los vinos de Chile, se planteó la necesidad de tener una oficina comercial en el extranjero, y así nació Wines of Chile con su oficina en UK. “Lo que ha sido súper importante porque ha consolidado el mercado inglés. Entonces, recuerda, UK era el más grande en el mundo del vino”.

En Italia hay asociaciones para todo, explica, “es la base de la economía, de los clusters. Además, trabajan en conjunto asociaciones de diferentes rubros, sobre todo ahora, para invitar al consumidor a participar. La asociatividad, cooperativismo es, y ha sido, la base de la economía italiana. Permite dar a conocer tus productos, degustarlos y, además, conocer el territorio. “Aquí, cuenta, cuando se hace una feria de vinos se incluyen a todos los productos de la zona: queso, miel, mermeladas, especias, paté, charcutería… Las Sagras, festivales de origen religioso (para celebrar un Santo) son muy entretenidas; cada pueblo tiene su fiesta regional, las dedican a un producto específico, y durante toda una semana, los restaurantes incluyen el producto en su menú… Si bien han tenido dificultad para asociarse, a la hora de hacer presencia en el mercado nacional y los mercados internacionales, todos trabajan por un fin común: La imagen Made in Italy. Y lo han hecho excelente.”

En cuanto a Chile, nos dice Cecilia, estoy feliz de que haya pequeños productores rescatando y salvando parras viejas a las que nadie antes dio importancia. “Creo que es relevante lo que está haciendo además MOVI,  VIGNO, el Valle de Loncomilla, lo que están haciendo en el Norte Grande de Chile. Es lo que le faltaba a Chile. Estamos buscando identidad. Acá se busca la regionalidad, la territorialidad, ser un vino único compitiendo con la fortaleza de ser único. Es muy interesante como en Italia han manejado muy bien eso. Sólo Sicilia tiene 5.000 viñas; hay en toda Italia 350.000 productores de vino. ¿Cómo pueden competir entre ellos? Siendo únicos. Chile tiene un gran patrimonio genético y se deben dar cuenta de ello. ¡Ojalá el Gobierno siga apoyando a los pequeños productores y los fantásticos vinos que están realizando!”

Viniendo del futuro, Post COVID-19, Cecilia quiere ser positiva de que esto va a pasar luego, aunque no esconde que significa una gran crisis aquí y allá. “Acá el 90%, la base de la economía, es el turismo. Roma está muerta, no hay turistas, de 5 hoteles 4 están cerrados. El impacto ha sido tan grande que muchos están cerrando… Debemos prepararnos y crear nuevas instancias para recibir a los turistas, que sean alternativas económicas para grupos más pequeños; con ideas innovadoras para motivar a la gente a acercarse a la viña y tener experiencias encantadoras. Pensando en Chile, deben crear instancias para acercar primero al público nacional, luego al extranjero. Que se sientan tranquilos y seguros al visitarlos”.

En cuanto a cómo se está reactivando allá el rubro, Cecilia cuenta que las viñas están haciendo degustaciones en la tarde, al aire libre, con mesas distanciadas para la cena, siempre para el mercado interno. “Hay distintas iniciativas puntuales, por ejemplo: una copa de vino a la luz de la luna con un menú económico. Otra actividad interesante fue la invitación a los campers o motor homes para pasar vacaciones en medio de la viña; fue una iniciativa de Le Donne del vino de Italia y te podías quedar en la viña una noche disfrutando de almuerzos y cenas, o degustaciones… También se organizan pic-nics, cenas y andar en bicicletas entre los viñedos. Algunas viñas han incluido la venta de otros productos, como poleras con logos conmemorativos. Las asociaciones de sommelier (hay varias escuelas) también de a poco están regresando a clases, haciendo degustaciones con las medidas de distanciamiento, uso de mascarillas, gel higienizante, etc. Y los eventos de degustaciones en hoteles o visitas siempre son en espacios al aire libre…  Ademas, nos cuenta, en Montalcino hicieron un concierto de Jazz & Wine durante varios días; se trata de un evento que se realiza cada año, y es de gran importancia para la región. Se hizo igual, estaban todos con mascarillas, sentados con distanciamiento, pero una vez en el pueblo donde las calles se cierran, la gente se relajó. Se les olvida todo con una copa de vino…”

En octubre 2020  Cecilia irá al Concurso Mundial de vinos blancos de Estrasburgo como jurado y embajadora de los vinos chilenos. Atentos porque las inscripciones son hasta el 20 de septiembre. ¿Cómo te preparas para este viaje?

“Ese honor significa que yo también promociono el concurso en Chile, a través de rutas y empresarios, pero me hubiera gustado tener mucho más feed back por parte de las empresas vitivinícolas y las asociaciones gremiales. Es posible que el Mundial de Vinos Blancos de Estrasburgo, no se conozca en Chile, y es por este motivo que no han mostrado interés en participar, sin embargo, mi misión ha sido motivar e invitar a los productores y empresas chilenas a participar y enviar sus mejores vinos y ensamblajes de cepas blancas. Chile tiene un territorio y un patrimonio genético único en el mundo de cepas ancestrales como la Moscatel de Alejandría, así como la mejor expresión de sus Chardonnay, Sauvignon Blanc o Gris, Semillón, Riesling, etc. que pueden constituir una nueva imagen para Chile. Por otro lado veo que todo está enfocado en Asia, UK y Norte América, pero ¿qué pasa con el resto de Europa? En Europa sí existe el interés de saber más sobre los vinos de Chile, y las grandes escuelas de sommelier Europeas no muestran o enseñan lo que está realmente pasando en el mundo vitivinícola chileno. Definitivamente, debemos hacer más presencia y buscar los mejores canales para promover nuestros vinos. Por otro lado, es el 4to país exportador en el mundo, y creo que hay un gran potencial en Europa del Este, Rusia, que representa un mercado enorme. Finalmente, además, es de suma importancia dar a conocer todo lo nuevo que está pasando con los vinos blancos en Chile; y en mi último viaje a Chile, descubrí y degusté vinos blancos de altísima calidad que podrían competir con cualquier vino blanco producido en Europa. Dar a conocer los vinos blancos de climas fríos, de altura, del desierto más árido del mundo será nuestra nueva imagen y nuestro gran desafío!.”

Si bien Cecilia vive en Italia, también es parte de MUV (Asociación de Mujeres del Vino de Chile). ¿No pudimos dejar de preguntar el por qué?

“Yo siempre he querido crear un vínculo entre Chile y Europa y encontré en este grupo de mujeres profesionales la oportunidad. Además, aquí también soy parte de una red internacional de Asociaciones de Mujeres y Vino, y de la “Associazione Nazionale Le Donne del Vino” en Italia, con 800 socias. Por eso, cuando se organizó la primera convención a nivel mundial, la presidenta de Le Donne del Vino la Sra. Donatella Cinelli Colombini, me solicitó que las ayudara a traer a Chile. ¿Imagínate lo que ya logré? Cree ese vínculo entre Chile e Italia, que es significativo porque se pueden crear muchas otras instancias y –no sólo con Italia- también con otras asociaciones y países productores… Dar a conocer a Chile y sus vinos va a ser fundamental en el futuro próximo. Para mí lo primordial es crear alianzas, colaboraciones, y trabajar en la equidad de las mujeres profesionales; y que sean reconocidos sus trabajos también. Hoy, mi otro proyecto es poder realizar viajes de estudios de profesionales italianos a Chile y viceversa, para conocer a sus regiones productoras, encontrar a profesionales, enólogos, sommeliers, para que vean estas realidades, y lo enriquecedor que puede ser. Ese es uno de mis proyectos que ojalá se concrete el próximo año a través de Le Donne del Vino.


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Un comentario

  1. Francisco Espejo dijo:

    Muy interesante análisis y excelentes ideas, mis felicitaciones y ojalá todo salga bien