DECANTADOS, ENVASADO EN UN HECHO REAL

Publicado el 18 mayo 2018 Por Maximilano MiIls www.maxmills.com

 “Cuando el making-of de una película es más entretenido que la película es una señal de alarma”. Nuestro cronista de cine Maximilano  Mills puso bajo su lupa el cortometraje de la línea Medalla Real de Viña Santa Rita.

Al enterarme del estreno del primer cortometraje  cuya historia está basada en el vino, fui invadido por una gran y ansiosa alegría. Al fin podría comentar en mi columna “Vinos de Película” de WiP, la realización de una historia local sobre nuestros vinos después de apreciarla en la pantalla de un cine. Imágenes de campos, viñedos y racimos capturadas en el mismo país donde están ubicados…. Sí, ¡aquí en Chile!

“Decantados, envasado en un hecho real” fue producido por la viña Santa Rita para su línea de vinos “Medalla Real” y nunca oculta su intención de ser un comercial extendido… ¿Con que fines? ¿Dar una idea a sus consumidores de cómo es la vida de un enólogo? ¿Presentar a quienes hacen el vino a sus clientes del mercado asiático? De entrada, sorprende su extensión de solo 6:20 minutos, cuando la primera escena en las bodegas subterráneas de viña Santa Rita augura una realización con calidad y expresión en sus contenidos.

Pero uno tiene ojos y discernimiento. Y cuando llevas casi dos décadas adentrándote en esta dimensión; ya visitaste Napa, Burdeos o Mendoza, feliz te has doblado la espalda cosechando racimos durante la vendimia para amigos viñateros con los que has construido amistades valiosas y quizás has probado la misma cantidad de 4.000 vinos que Luis Gutiérrez cata durante un año (aunque  en diez o en quince años). Pero cuando el personaje del enólogo (Francisco Pérez-Bannen) muestra su molestia después de catar sus vinos – casi pateando las barricas – la buena intención original pierde su curso. En este momento ya es posible presentir que estamos ante algo que no pasará a la historia: ni del cine ni del vino. Avanzan los minutos y llegamos a la escena de la comida, entre el enólogo y su esposa (Andrea Isensee). Aquí la poética historia vinífera sugerida en los títulos se descarrila hacia una insulsa “colocación de producto”; en este caso prístinas botellas de vino “Medalla Real” con un encuadre de cámara tan molestoso que será imposible no verlas ¡Bravo! Departamento comercial de la viña ¿Nunca se enteraron de la inquebrantable regla para la colocación de productos en una película; que esta sea subliminal? Aquí las botellas fueron ubicadas de manera simétrica en cada lugar donde aparecen.

Hasta aquí, todo dentro de lo esperable. Este cortometraje fue realizado para aumentar las ventas del vino “Medalla Real” ¿O no? Casi como una declaración de principios de lo que significa embotellar un gran vino… hasta que… el enólogo jefe de Santa Rita (respaldado por los trofeos internacionales que son paseados ostentosamente frente a la cámara que recorre su oficina), ya sentado a la mesa le ofrece vino a su esposa durante la cena. Esta declina el ofrecimiento y él se queda con el descorchador en la mano – ya terminando el plato principal – ¿No nos han enseñado a que el vino se sirve al comienzo, junto con la comida? ¿O que “no hay comida sin vino”? Esta incongruencia en el guión es una chambonada mayor. Sobre todo si ocurre en la casa del enólogo.

Andrés Wood para mí es por lejos – y sin haber ganado un Óscar – el mejor cineasta chileno vivo. Su empresa audiovisual “Wood Producciones” tiene oficio, trayectoria e imaginación. Por esto sorprende que no hubiera logrado elaborar un guión más interesante y creíble. Una historia más conmovedora. Cuando aparece entrevistado el director de “Decantados”, Rodrigo Marín, más parece un niño al que su papá lo dejo sacar el automóvil del garaje que alguien que supo sopesar la oportunidad de antología que se le dio en la cinematografía de nuestro país. Y la sorpresa final ocurre cuando Marín además aparece en los créditos finales junto a Alejandra García, como la dupla detrás de la “idea creativa” (sic). Además, como me comento alguien totalmente alejado al vino, aquí la fotografía y la estética es imposible no relacionarla con la película “Un Paseo Por Las Nubes” protagonizada por Keanu Reeves. Las gigantescas copas de vino escogidas para el picnic recorriendo los viñedos tampoco le otorgan seriedad al drama existencial del enólogo.

Yo soy panelista en el programa de radio ViñaFM “Hasta que el Vino se Acabe” y aquí somos los mayores promotores de que el-vino-chileno-necesita-de-todos-y-de-todo para seguir construyendo su prestigio en el mundo: viñateros, sommeliers, periodistas, enólogos o chefs. Pero “Decantados” simplemente es un retroceso. Impecables imágenes captadas en formato digital pero infantil en su relato ¿Nadie verificó cuanto tiempo tarda una botella en adquirir polvo una vez puesta en la cava? ¿Cómo se puede respetar una película donde las botellas en la bodega subterránea parecen bañadas con la misma cera que utiliza un supermercado para pulir las manzanas? Un presupuesto estimado de veinte millones de pesos que no será recordado como un hito en la historia del vino chileno. Recordé cuando en una entrevista el actor Richard Dreyfuss afirmó, “hoy con el cine podemos ir fácilmente al pasado o al futuro pero hemos olvidado como poder contar una buena historia”.

Usualmente, cuando el making-of de una película es más entretenido que la película es una señal de alarma. Y no me vengan con que seis minutos es muy poco para elaborar un relato interesante y atractivo. A Stanley Kubrick le fascinaban los comerciales en la televisión “porque son capaces de contarte una historia en 30 segundos”… ahora solo queda esperar que otro de los gigantes viñateros en Chile recoja este impulso pionero de Santa Rita y nos brinde LA película chilena de vinos que será más entretenida que “Entre Copas”.

Yo conozco a quien ya escribió el guión,  y no seré yo.

¡Salud!

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Un comentario

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