Publicación: 23 octubre 2019

TANNAT AL MUNDO, TERRUÑO DE ORO

Conversamos en Uruguay con el presidente de la Asociación de Enólogos de este país para saber más sobre su cepa emblema  y el concurso que mañana llega a su fin con nuevos ganadores.

Del 21 al 24 de octubre se está llevando a cabo en Uruguay, la séptima versión del concurso con foco en la variedad tinta Tannat, adoptada por este país hace ya varios años como su emblema. Días antes, cuando visitamos Montevideo conversamos con Fernando Pettenuzzo, presidente de la Asociación de Enólogos del Uruguay, organizadora el evento. Así supimos sobre la larga y particular historia del Tannat en este país.

Fernando Pettenuzzo es presidente de la Asociación de Enólogos del Uruguay desde el año 2011. El concurso Tannat al Mundo, Terruño de Oro, organizado por esta agrupación se celebra desde el año 2004 en Montevideo. Esta es su séptima versión, con carácter internacional desde el 2006. Estamos con Pettenuzzo en la bodega que es su centro de operaciones, cerca de la capital, y la que es la casa de sus espumantes PAA (de los cuales les contaremos más adelante, en otra nota).

Después de un par de días familiarizándonos con el mapa del Uruguay vitivinícola, ya entendemos que aquí estamos en lo que se llama el Montevideo Rural. Pero los jurados que han llegado a evaluar los Tannat esta vez se han reunido en Canelones, la región con la mayor cantidad de bodegas abiertas al turismo en este  país.

Pettenuzzo viene a Chile cada dos años, como invitado del concurso que organizan sus pares, la Asociación de Agrónomos Enólogos de Chile (ANIAE). Y es que Chile forma parte de lo que él llama el G4 del concurso, formado por jurados llegados desde Argentina, Brasil, Chile. Este año han sumado además Bolivia, donde agrega, la cepa se está dando muy bien. El aval internacional del concurso es como siempre otorgado por la Organización Internacional de la Viña y el Vino (OIV) y por la Unión Internacional de Enólogos (UIE); y en lo nacional, con el del Instituto Nacional de Vitivinicultura (INAVI).

“Este año tenemos como novedad, y que esperamos que llegue sano y salvo, además dice el enólogo, un Tannat de México y uno de Estados Unidos”. Si se lo preguntan, también habrá concursantes de Chile, en el jurado: Eugenio Lira (anterior presidente de la ANIAE) y participando por medallas dos Tannat: el de Viña Odfjell y el debutante Tannat de Viña Lagar de Codega (ex Lagar de Bezana).

La modalidad como suele ser en este tipo de concursos es la cata a ciegas con una planilla electrónica donde se pueden procesar todas las clasificaciones de los jurados rápidamente. El 50% del jurado es extranjero, el otro 50% es nacional, este último formado por, destaca Pettenuzzo, degustadores que ya tienen amplio conocimiento del Tannat, porque en realidad, agrega, tienes que conocerlo.

Ve listado de ganadores VII Versión Tannat al Mundo aquí. (25-10-2019)

 

HABLEMOS SOBRE TANNAT 

¿Cómo es el Tannat…? “Tiene colores violáceos oscuros, gran carga tánica, y con una incorporación de madera que cuando el vino lo absorbe bien queda muy bien, pero si no, se despega y no da. En la calidad de sus vinos además juega muchísimo la madurez fenólica, para no tener astringencia, por eso tenés que tener mucho conocimiento para saber lo que es tanino verde y qué no… Sabemos que la palabra Tannat viene de tanino, y sí, sus uvas tienen mucho tanino. Además, la madurez del tanino te puede hablar de la zona de donde viene dentro del Uruguay”.

Ilumínanos… En el Norte (por la zona de Rivera, frontera con Brasil) se da una madurez polifenólica más fácil que en el  Sur (donde estamos, es decir, en Montevideo), porque allá hay más calor y más amplitud térmica entre día y noche; lo que es más propicio para la madurez de taninos. Acá en el Sur, agrega Pettenuzzo, tal vez hay que trabajar más para obtener esa madurez. Pero sin duda, ha habido una tendencia en estos últimos 4 o 5 años a madurar mejor. Otro terroir propicio es Carmelo (al Oeste de Montevideo, muy cerca de Colonia del Sacramento). Es espectacular por su microclima, ubicado en lo que llamaos el Km Cero porque justo ahí termina el Río Uruguay y comienza el Río de la Plata. Después hay un terroir por descubrir que es el del Este, es lo que se llama el Atlántico (en la costa del océano del mismo nombre, en dirección a Punta del Este) ¿Por qué es un lugar a descubrir? Porque hace sólo unos diez años comenzaron a hacer vinos. Por ahí cerca está Viñedo de los Vientos, Alto de la Ballena, Viña Edén, José Ignacio y Garzón, todos proyectos de no más de 10 años. Mientras… también está Carmelo, con su bodega más grande, Irurtia (fundada en 1913) tiene muchos años. Y lo que digo es que hay que tener muchas cosechas para ver cómo se manifiesta, porque además tienes el efecto año, y aunque las plantas son nuevas, ya dan muy buen vino. Pero para mi el Norte (Rivera) es el lugar consagrado para el Tannat, porque desde ahí entró al Uruguay desde Argentina, lo hizo por Salta en 1870, donde mejor se adaptó en la Argentina.

La gran pregunta ahora sería ¿por qué entonces hay vitivinicultura acá en Montevideo? nos auto-pregunta Pettenuzzo. La respuesta está en que el vino en Uruguay es una industria de inmigrantes que llegaron a Montevideo, y querían tener su unidad productiva cerca de su unidad comercial. Por eso todo se gesta en el cinturón de la capital, en un radio de 40 km con el centro en Montevideo (el llamado Montevideo Rural). En el Norte -nos sigue contando- estaba establecido un inmigrante vasco, en Salto, frente a Concordia; ahí prueba una variedad llamada Tannat, la cual durante muchos años se llamó Harriague porque fue Pascual Harriague quien la trajo. Él era vasco francés y el Tannat es del Sur de Francia, de la AOC Madiran. Él debe haber traído varias otras cepas, pero la que más se adaptó fue la Tannat. Ya a fines del siglo XIX la mandaba a concursos a Francia y ganaba.

También hay que entender, explica Pettenuzzo, que Harriague ademas de viñedos y bodega, tenía aceitera, un saladero porque no había frigorífico, igual que Francisco Piria (de ahí el nombre del balneario uruguayo de Piriápolis); un fenómeno dice. Piria, agrega, tenía un tren y entre Montevideo a Piriápolis a sus invitados les daba vino, al regreso les vendía un terreno en Piriápolis. Tuvimos varios influyentes en la viticultura uruguaya. Incluso Piria tenía una variedad con su nombre, igual que Francisco Vidiela.

Después (prosigue Pettenuzzo, con la historia del vino uruguayo) viene la filoxera (la gran plaga norteamericana) y poom… Llega en la primera mitad del siglo XX y detrás de ella llegan los híbridos. Y ahí la calidad se va al carajo… hasta el año 1987 cuando comienza la gran reconversión de los híbridos (cepas resistentes a la filoxera, de menor calidad para hacer vino) impulsada por el Gobierno. Antes de la reconversión, la enología entre los años 50 al 90 era muy rudimentaria. Es al fin de los 80 y inicios de los 90 cuando se empieza a tener vitivinicultura con pies contra la filoxera y selecciones clonales. Entre tanto, hasta el año 2000 usamos el nombre Champaña en nuestros espumantes naturales. Fue un derecho que nos ganamos por una deuda de guerra. Pettenuzzo se explica: Francia tenía una deuda de guerra con Uruguay, de la Segunda Guerra Mundial, y desde el año 1954 al 2000 nos dejaron usar las DO Coñac y Champaña.

Sabemos que la gente sigue diciendo Champaña, tú mismo, ¿por qué? Yo le digo a la gente “espumante natural” y se te quedan mirando… Cuando le dices que es Champaña te dicen ¡ahhh! La denominación para los espumantes de Uruguay, sea cual sea su estilo (Brut, Nature, Extra-Brut), es espumante natural.

Volvamos al Tannat, ¿cómo se convirtió en la cepa emblema de Uruguay? Tengo la experiencia de haber elaborado Tannat de muchos departamentos y puedo decir que el Tannat se adapta en todos. ¿Qué quiero decir? Que si tienes un viñedo con Tannat, Merlot, Chardonnay, Sauvignon Blanc, en cualquier parte del Uruguay, el Tannat siempre va a ser la mejor y uno de los demás va a fallar. Pero no hay manera de que  falle el Tannat.

¿Se te ocurre por qué puede ser? Nosotros tenemos mucha humedad, mucha, mucha, pero en algún momento tenemos mucho calor también, eso en el final del ciclo vegetativo. Y podría llegar a decirte que acá eran suelos muy fértiles, pero dejaron de serlo por la sobre explotación. Tal vez eso influya en que el Tannat necesita suelos pobres: en el norte hay suelos pobres, en Carmelo, en Maldonado, en el centro también. Entonces humedad, suelo pobre, calor, amplitud térmica en algún lugar… Brasil empezó a plantar en la frontera del Uruguay, su mayor cantidad está plantada ahí… La conclusión que podría  ser eso.

 

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