ALTO LA CAMPIÑA, UN CARMENERE QUE EMOCIONA

Publicado el 23 noviembre 2025 Por Mariana Martínez @reinaentrecopas

En el día del Carmenere nos vamos lejos de las luces y grandes presupuestos,  hasta San Javier, Valle del Maule, a conocer el más sencillo y sabroso carmenere que hayamos probado en mucho tiempo.

 

Don Aaron Rodriguez Méndez  (75 años), pequeño viñatero de Villa Alegre,  cuenta como parte del relato a sus visitantes que en 1997 compró plantas de Merlot en un vivero. Eran varios los vecinos que por aquellos años plantarían francesas y formarían una cooperativa para producir uvas y vinos con ayuda del Estado. Al año siguiente quiso comprar algunas plantas más,  pues no todas habían sobrevivido. La sorpresa fue grande cuando al salir a buscarlas, le preguntaron si quería merlot merlot o carmenere. Don Aaron no entendía de qué le hablaban, y decidió volver a aclarar la duda en aquel vivero inicial. Allí le explicaron que desde que él les compró el Merlot habían descubierto en Chile una variedad olvidada en el Viejo Mundo, que se llamaba Carmenere. Así fue como confirmaron que en realidad  lo que a él le habían vendido como Merlot chileno,  era en realidad Carmenere.

Su enojo se calmó cuando alguien más – cuenta Don Aaron que alguien del SAG-  le dijo: “al parecer esta cosa nueva es algo especial, yo que usted no lo sacaría”. Aaron le creyó y se quedó son sus plantas. Entre tanto la promesa del buen negocio que sería el viñedo en el campo de su familia se desvaneció; los precios de las uvas nunca llegaron a ser buenos.  Don Aaron siguió sólo su camino y desde hace varios años con ayuda de INDAP está elaborando sus propios para embotellar.

En este camino, hace ya dos cosechas,  cuenta con la ayuda en bodega del enólogo francés  Arnaud Hereu, quien comenzó a trabajar como asesor del INDAP de Villa Alegre y San Javier. Fue de la mano de Hereu que Don Aaron ha logrado uno de los Carmenere puros, sin nada de madera, más sabrosos que haya probado en el último tiempo.

En su cosecha 2024, el vino tiene un color precioso carmín, tan profundo que tiñe la copa, en nariz tiene las especias dulces, el pimiento rojo, y la fruta negra, y en boca una sensación liviana, amable como el terciopelo,  acompañada de  frutas negras maduras muy jugosas.  Es todo lo que hoy ya esperamos  de un buen Carmenere, y que al consumidor tanto le gusta.

En cosechas anteriores, el Carmenere de don Aaron ha ganado dos Medallas de Oro en el concurso Internacional CatadOr y el título como Mejor vino Carmenere de la Región del Maule en Concurso La Noche del Carmenere. La familia no puede más con la chochera, y sendas medallas y diplomas reciben a sus turistas.

Son bonitos triunfos que han impactado positivamente en sus actividades enoturismo, y que incluyen degustaciones y  la visita a la bodega, sus viñedos y un jardín de varietales, donde tiene orgulloso unas plantitas de Zinfandell.  Es allí recorriendo sus viñedos, casona antigua, y remodelada bodega donde Don Aaron les cuenta la historia de cómo por error llegó a tener a Carmenere en su campo, al que sumará un poco más incluso este año. Y por supuesto, también cuenta cómo fue que el ampelógrafo Jean Michel Boursiquot la descubrió en los viñedos de Chile un 24 de noviembre de 1994.

El vino Carmenere Alto La Campiña vale apenas $7.000 (incluyendo el 34% de impuestos). Es una joyita mucho más valiosa de nuestra viticultura que bien vale la pena destacar un día como hoy, 31 años después de aquel hallazgo que cambió el rumbo, se quiera o no, al vino de Chile.

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