ESTUDIO RELEVA VALOR DE VIDES ANTIGUAS
Nuevo estudio académico pone en valor el rol productivo, cultural y climático de las vides antiguas y criollas en Chile, hoy claves para diferenciar la vitivinicultura nacional.
Un reciente artículo científico publicado en la revista RIVAR analiza en profundidad el proceso de revalorización de las vides antiguas y criollas en la industria vitivinícola chilena, destacando su relevancia histórica, cultural y productiva, así como su potencial estratégico frente al cambio climático y los desafíos actuales del mercado del vino
El estudio, desarrollado por Philippo Pszczólkowski, Pablo Cañón Amengual y Gastón Gutiérrez-Gamboa, revisa el origen, diversidad genética y uso enológico de variedades como País (Listán Prieto), Moscatel de Alejandría, Pedro Giménez y Blanca Ovoide, entre otras, muchas de ellas con más de 35 años de antigüedad según la definición oficial de la OIV
Estas vides, adaptadas históricamente a zonas de secano, altas temperaturas y suelos de baja fertilidad, presentan una diversidad genética clave para aumentar la resiliencia de la viticultura chilena frente al estrés hídrico y climático, un aspecto cada vez más relevante para el futuro productivo del país
El artículo documenta su uso tanto en la industria formal como artesanal, en productos que van desde vinos secos, dulces y espumantes, hasta elaboraciones tradicionales como pipeño, chicha, chacolí, pintatani, pajarete, asoleado y pisco, muchos de ellos asociados a denominaciones de origen y prácticas campesinas que hoy vuelven a cobrar valor.
Uno de los puntos centrales del análisis es la crítica al predominio histórico del paradigma francés en la formación técnica y en la industria chilena, que relegó durante décadas a estas variedades patrimoniales, limitando su visibilidad y desarrollo comercial. No obstante, el estudio identifica un despertar progresivo, impulsado por investigadores, enólogos jóvenes, pequeños productores y entidades públicas, especialmente en regiones como Norte Grande, Norte Chico, Maule sur, Ñuble, Biobío y La Araucanía
El trabajo también destaca experiencias concretas de rescate genético y productivo, como las colectas realizadas por INIA en el Maule, donde se han identificado vides únicas no registradas previamente, así como iniciativas asociativas y territoriales que vinculan vino, patrimonio, enoturismo y gastronomía local
En sus conclusiones, los autores plantean que la valorización de estas vides no es solo un gesto patrimonial, sino una oportunidad real de diferenciación económica, especialmente para la pequeña y mediana viticultura, en un
CLAVES DEL ESTUDIO
¿DE QUÉ TRATA EL PAPER?
Analiza la valorización histórica, productiva y cultural de las vides antiguas y criollas en la vitivinicultura chilena, desde el Norte Grande hasta el sur del país.
QUÉ SON VIDES ANTIGUAS Y CRIOLLAS
Son cepas originadas en cruzamientos de variedades introducidas en la colonia, como País y Moscatel de Alejandría.
POR QUÉ IMPORTAN HOY
Su diversidad genética y adaptación al secano las hace clave frente al cambio climático, el déficit hídrico y la búsqueda de sistemas más resilientes.
DÓNDE SE ESTÁN REVALORIZANDO
Principalmente en Norte Grande, Norte Chico, Maule sur, Ñuble, Biobío y La Araucanía, con foco en pequeños productores y proyectos asociativos.
QUÉ PRODUCTOS DESTACA
Vinos secos, dulces y espumantes, además de pipeño, chicha, chacolí, pintatani, pajarete, asoleado y pisco.
EL DESAFÍO
Superar barreras culturales, técnicas y comerciales heredadas del paradigma francés y avanzar hacia una vitivinicultura más diversa y territorial.
Puedes acceder al paper completo aquí: Valorización de vides antiguas y criollas en la industria vitivinícola de Chile
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