HACIENDA VALDEPERILLO, UN LUJITO BIO

Publicado el 10 agosto 2018 Por Mariana Marínez @mymentrecopas

Esta semana les presentamos una mezcla de lujo por dentro y por fuera, nacida en Lliu-Lliu, Limache, bajo la filosofía antroposófica y mucho cariño. Ya verán por qué.

2016 es apenas la primera cosecha de Hacienda Valdeperillo, un pequeño campo orgánico y biodinámico ubicado en Lliu-Lliu en comuna de Limache (Valle de Aconcagua). ¿Su nombre?.. Valdeperillo.  En homenaje al pueblo de las montañas de La Rioja de donde eran los abuelos de Rodrigo Torres, el motor detrás de este vino con filosofía antroposófica (base la biodinámica) por donde se le mire.

2016 es, ciertamente, apenas la primera cosecha de Valdeperillo, nacido de un viñedo plantado recién al año 2013; y si a eso sumamos una cosecha  2016 recomplicada por las lluvias de abril,  podemos  augurarle desde ya un futuro tremendo.

El vino es mezcla de Syrah y Malbec, las dos variedades que la pareja formada por Valentina Torres Virraroel y Rodrigo Torre Peña, plantaron en su “casita de la pradera” en Limache. ¿Quién no ha tenido ese sueño?

Rodrigo es ingeniero experto en telecomunicaciones y Doctor en ingeniería, con un Post Grado en Japón. Fue al regreso de ese viaje tan lejos, en 2012, cuando compró un campo de 200 hectáreas en Lliu Lliu para desarrollar una granja biodinámica; lejos del  smog y el estrés de Santiago, dentro de la cual  está la pequeña viña de 2 hectáreas,  sobre las suaves laderas de los cerros.

Valentina nos dice que la cosecha 2017 ya está embotellada, mientras 2018 aún está en cubas de cemento y barricas de roble. Rodrigo en tanto, explica que una de las carácteristicas de los cultivos biodiámicos es que son muy resilientes a condiciones climáticas adversas, por eso pienso -dice- sólo perdimos un 30% de las uvas de la cosecha  2016 (unas 4.500 botellas), y si a eso sumamos que era nuestra primera vendimia, siempre digo… este será el peor vino de la historia de la viña“.

Lo que ya me llama la atención de este supuesto “peor vino” son dos cosas: por un lado la frescura de su fruta, negra, en muy buen equilibrio con la madera. Por otro, la suavidad de sus taninos; todo ello con mucha fruta de fondo.

Valeria nos advirtió que lo decantara al menos media hora, “porque se trata de un vino natural, y debe respirar para que se exprese correctamente”. Hice otra cosa, lo decanté ( por oxigenación) y  probé una copa, y al día siguiente con amigos bebimos el resto, cuando se dejó beber aún más fácil, más encantador;  ya sin las notas sutiles de volátil que sentí el día anterior. Todo un buen indicio – la prueba del  día abierto- de que el vino sí tiene un gran potencial de guarda.

Rodrigo me aclararía después que el vino es natural porque intervienen lo menos posible en la bodega que construyeron en el mismo campo, pero sí es protegido con sulfuroso, poco, muy poco (como lo permite la biodinámica) porque justamente sabían que era un vino de larga guarda. Por otro lado, nos dice, siguen los principios biodinámicos en viñedos y en bodega y están buscando certificarse, porque la tendencia hoy mundial es proteger qué significa, qué implica, este rótulo en una botella.

A propósito de la definición de biodinámico, “que puede entenderse como algo hippie”, dice Rodrigo, “”trabajos en el suelo un año antes con preparados biodinámicos y  usamos mucha tecnología para decidir qué plantar sobre su suelo arcilloso, con clones franceses y sobre porta injertos“.

El campo está a 40 km del mar, en un lugar donde no hay viñedos a la redonda. No es clima frío aclara Rodrigo,  “sí en el día es muy clima Valle Central, con mucho calor, pero en la noche es costero porque entra la vaguada desde el mar y  hace mucho  frío”.

La fermentación de Valdeperillo (después de cosechar a mano sus uvas durante la noche) se realiza en las 9 cubas de cemento que hicieron a mano (son de 500, 1000 y 2000 litros);  luego se guarda por un año en barricas usadas (renovadas) y luego un año más en botella.  Del 2016,  cuenta Rodrigo, se guardó sólo su mitad en barricas, el resto en cemento. Eso fue  muy inteligente, pienso,  pues es lo que le da ese equilibrio perfecto que desconcierta. Por eso mismo, explica Rodrigo,  “del vino  2018, que tiene más fuerza,  guardaremos una parte por unos 24 meses en barricas, para probar”

El principal ingrediente del vino, me describió  Valentina en una nota escrita a mano que llegó a casa,  “es la dedicación y cariño que ponen en cada proceso el pequeño equipo liderado por Rodrigo, quien tiene conocimientos de biodinámica, además de la ayuda de Arturo Labbé en la vinificación, y por supuesto las condiciones geoclimáticas del lugar donde está emplazado el campo”.

Arturo Labbé es reconocido asesor-viticultor enamorado de la agricultura biodinámica, quien trabajó por 14 años en Viña Odfjell;  hoy tiene su propia línea de vinos monovarietales, deliciosos, llamada PurAlma.

Valentina también nos cuenta que la etiqueta (parte de la joya que va por fuera de Hacienda Valdeperillo) es del artista porteño Roberto Acosta (Casaplan Valparaíso), y está basada en una de sus obras. Otro detalle, precioso,  es su particular cápsula con textura. Es una mezcla de cera de abejas y arcilla del mismo campo. Retirarla no es ningún problema, por el contrario, como todas las cápsulas de cera  debe sacarse directamente con el descorchador de dos tiempos; como si ésta no existiera sobre el corcho. Antes de servir deben limpiar bien el gollete.

“Nuestro proyecto,  explica Rodrigo, se inspira además en toda la comunidad en torno a los temas antroposóficos que se están desarrollando en Limache, donde desde hace unos 15 años hay un colegio Waldorf y ahora se ha sumado un segundo con la misma filosofía”.

Hacienda Valdeperillo ya está a venta en la tienda de productos orgánicos y biodinámicos Fusión a $18.000 en Limache. Para compra directa pueden ubicarlos a través del teléfono de Rodrigo (+569-859 59 313), también para organizar una visita al campo.  Para que se tienten aún más, aquí un pequeño video del lugar: https://www.dropbox.com/s/nfzh0lf49d713q5/Postales%20de%20Limache%201080px.mp4?dl=0

 

 

 

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3 comentarios

  1. Catalina Donoso dijo:

    Que buena historia, ojalá dicho misto sea tan bueno como el tomate Limache o. Lo buscaré

  2. […] constituida por las viñas Emiliana, Matetic, Koyle, Odfjell, Veramonte, Antiyal, Fanoa, Hacienda Valdeperillo y Francois Lurton, representará en la ocasión de forma internacional todo lo que ya  se realiza […]