GANADORES 23 CONCURSO VINOS DE RANQUIL E ITATA PROFUNDO

Publicado el 14 enero 2020 Por Mariana Martínez @reinaentrecopas

Nuestra editora estuvo en el valle del Itata para ser parte del concurso con más historia del Valle y de Chile para potenciar y mediar a pequeños productores. Aquí ganadores, con los espumantes como estrellas.

Hace 23 años alguien tuvo una visión de largo plazo en la comuna de Ránquil y con esa mirada creó un concurso jamás pensado entonces para medir la calidad de sus pequeños productores de vino e incentivarlos así a mejorar. Entonces, la mayoría de sus viñateros no embotellaban, hoy ya son unos cuantos, e incluso ganan concursos internacionales. Ese hombre visionario, hace 23 años, fue el Alcalde de la Municipalidad de Ránquil, Benito Bravo, y después de varios períodos alejado de este cargo, está de vuelta. Por eso lo vimos sobre el escenario este sábado, debajo del Puente Ñipas, donde cada año se realiza junto al concurso la Fiesta del Vino de Ránquil.
En este mismo precioso lugar, a la sombra del puente o de árboles centenarios, pero bien apartado del baile, cocinerías y viñas expositoras, es donde por dos días el jurado invitado degusta los vinos participantes del concurso. Así fue como llegamos hasta allá y fuimos parte de esta fiesta a orillas del río que, dicen, se extiende hasta las cinco de la mañana. Y les creemos, pero nosotros al menos, a lo nuestro, el concurso.
Esta vez la organización, algo compleja (porque la mayoría de las muestras 2019 aún no se embotellan, por lo que hay que ir a recolectarlas a cada bodega con un ministro de fe) estuvo a cargo de Marco Monsalve (ex enólogo del País Paisano) actual enólogo de la Municipalidad de Ránquil. Parece curioso, cierto, que una Municipalidad tenga su propio enólogo, pero hace varios años ya que, justamente Ránquil, impuso esta asesoría para ayudar sus pequeños productores, y se ha vuelto tendencia en los alrededores.
Monsalve, pues, junto a su ministro de fe recorrió las bodegas de Ránquil para recopilar las muestras de los participantes. Con los vinos de las comunas vecinas, también en competencia, se hizo lo mismo. Y es que en este concurso todos los vinos del llamado Valle del Itata Profundo participan. Eso sí, este año, los productores de Ránquil pidieron saber quiénes eran los ganadores entre ellos, así es como entre los resultados verán los ganadores de Ránquil y ganadores del Valle. La solicitud de que así fuera, puede parecer curiosa, pero tiene sentido: medirse con sus pares. Y lo es más, cuando terminado el concurso fuimos al Biobío y supimos que sus productores, los que son muchos menos y están más atrás en la meta de embotellar sus vinos con etiquetas propias, no quieren que haya competencia entre ellos. ¿Es mala acaso la competencia? Creemos que no, siempre que sea para buscar mejorar. Para trabajar por una D.O. o un territorio común, los “yo” se deben olvidar para remar hacia el mismo fin. Y eso, lamentablemente, aún no se entiende muy bien.
Por esta misma razón, aplaudimos la iniciativa de los cocineros del emprendimiento Itata Expediciones @itata_expediciones quienes el mismo sábado inauguraron su centro de operaciones en Guariligüe con la asistencia de productores de vinos locales. #Borra se llama el lugar y allí ofrecerán como en una casa, entre amigos, los vinos del valle para degustar por copa, junto a su gastronomía.
También aplaudimos a la Señorita Lucía Torres, quien con apoyo de INDAP, logró reconstruir su mirador en lo alto de Cerro Verde (comuna de Ránquil), para recibir a los visitantes del Valle. Recuerden que las visitas allí son gratis, y para concretarlas deben llamarla a su teléfono (compartido al final de la entrevista). Por supuesto que la retribución es comprarle sus vinos, todos de Moscatel de Alejandría. Lo que, por cierto, es el gran problema de todos los productores que han dado el salto para embotellar sus vinos con etiquetas propias, vender. Aquí pues otro dato, la tienda Alma del Itata (en el corazón de Ñipas) hace un gran trabajo para tenerlos disponibles.
Y por último, pero no menos importante, aplaudimos a los productores de espumantes, en especial a sus precursores Jaime Novoa González (de Viña Puertas del Itata /Rankül) y Edgardo Candia, por el gran paso que han dado adelante para convertirse en la mejor categoría del concurso número 23. En especial destacamos el potencial ya reflejado de las cepas País, con su austeridad en nariz y filo en boca, y de los Cinsault, en dirección opuesta, con su rica fruta roja en boca, como el gran ganador del concurso de la productora Lirta Fierro, Viña Doña Elita.
¿Cuál es el camino a seguir? Interesante discusión una vez más, al igual que en Pularco, se presentó en la cata frente a vinos turbios y oxidados, de gran carácter, versus vinos limpios, perfectos, de perfil industrial. ¿Cuál es el camino a seguir? Sabemos los que trabajamos día a día en el vino, que hay aquí dos mundos aparte. El de los vinos industriales baratos, y el de los vinos de nicho (a precios justos) con carácter de lugar e identidad cultural. Sus consumidores son diferentes, sus estrategias y lugares de venta también. Esas diferencias deben saberlas productores y asesores. Y claro, muy importante, los consumidores. En la fiesta vimos esas diferencias claras: un vaso de pipeño (vino tradicional) vendido a granel en vaso de 350 ml valía $500 pesos, mientras una botella de espumante de 750 ml valía $8.000.
Observaciones del concurso, para tomar en cuenta para próximas oportunidades y no queden en el tintero:
– Separar en categorías vinos embotellados y no embotellados. En otros concursos a los no embotellados se les llaman “experimentales”.
La idea es que el vino ganador no pueda ser manipulado de ninguna manera después de ser premiado, pues ya está en su botella. Entendemos sí, que la idea es promover la calidad entre ellos. Pero permite engañar al consumidor final. Vinos sin embotellar, por otro lado, deben ser muestras frescas; si no los son, pueden oxidarse más rápido de lo debido y ser descalificados por defecto.
– Ser rigurosos en la categorización de las mezclas. Los organizadores en función de las características del vino y su cepa deben asignarle la categoría de participación, no los mismos productores. Así se trabajan todas las muestras con los mismos parámetros y los participantes saben bajo qué parámetros serán evaluados.
– Aunque sería más largo el proceso, sería bueno que el jurado invitado juzgue todos los vinos participantes, no sólo una selección de los mejores. En este caso, supimos, hubo 162 muestras recolectadas para participar y el jurado sólo cató 65. El esfuerzo de preseleccionar se agradece, pero enriquece saber de cuáles fueron los defectos presentados.
¡Felicitaciones por el servicio de los vinos a temperatura perfecta! Un esfuerzo que siempre se agradece y premia, porque beneficia a los productores.
GANADORES DEL 23 CONCURSO DE VINOS DE RÁNQUIL E ITATA PROFUNDO

MEJOR VINO RÁNQUIL

Lirta Fierro, Doña Elita Espumante Cinsault

 

CATEGORÍA ESPUMANTES

Plata Ránquil e Itata: Viña Don Reinaldo, Rosa Fuentes

Oro Ránquil e Itata: Viña Doña Eita, Lirta Fierro

Lirta Fierro, productora del espumante de cepa Cinsault ganador “Mejor vino de Ránquil”

 

CATEGORÍA MOSCATEL

Plata Ránquil: Viña Mirador Del Valle, Lucía Torres

Oro Ránquil: Viña Doña Elita, Lirta Fierro

Plata Itata: Genial Wines, Adolfo Lagos (Coelemu)

Oro Itata: Viña Doña Elita, Lirta Fierro

 

CATEGORÍA PAÍS

Plata Ránquil: Jesús Rojas

Oro Ránquil: Vinos Batuco, Rosa Jiménez

Plata Itata: Vinos Batuco, Rosa Jiménez

Oro Itata: Águeda Hernández (Ninhue)

 

CATEGORÍA CINSAULT

Plata Ránquil: Viña Magenta, Olga Carrasco

Oro Ránquil: Viña Casanova, Grecio Casanova

Plata Itata: Viña Casanova, Grecio Casanova

Oro Itata: Adolfo Lagos (Coelemu)

 

CATEGORÍA PIPEÑO BLANCO

Plata Ránquil: Vinos El Galpón, Wladimir Ortiz

Oro Ránquil: Viña Piedras del Encanto, Joel Neira

Plata Itata: Vinos El Galpon, Wladimir Ortiz

Oro Itata: Viña Piedras del Encanto, Joel Neira

 

CATEGORÍA ENSAYO ENOLÓGICO

Plata Ránquil: Viña García & Valdebenito, Cristian García

Oro Ránquil: Viña Casanova, Grecio Casanova

Plata Itata: José Ruiz (Coelemu)

Oro Itata: Viña Casanova, Grecio Casanova

 

CATEGORÍA TINTO OTRAS CEPAS

Plata Itata: Viña Don Goyo, Rosario Cifuentes

Oro Itata: Moscin (Coelemu)

Nobles viñedos, Quillón

 

CATEGORÍA MEZCLA CEPAS TRADICIONALES ITATA

Viñas Piedras del Encanto, Joel Neira

 

CATEGORÍA MEJOR VINO DEL CONCURSO

Adolfo Lagos, Coelemu, Cinsault (Guariligüe)

 

TESORO HUMANO VIVO (premio entregado por reconocimiento a la labor en pro del vino durante el año 2019):

Sector de Batuco

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