«LA FUENTE», UNA PELÍCULA DE DANIEL VIVANCO
Maximiliano Mills, nuestro cronista de película, se despide del año y de WiP con su mirada a un film que revisita el estallido social en Chile desde la defensa de un símbolo gastronómico. Una película tan incómoda como necesaria.
Al día siguiente del maremoto que arrasó con el centro-sur de Chile el sábado 27 de febrero del año 2010, leo el titular del diario El Mercurio: «medio Chile bajo el agua por olas de 12 metros». Pensé de inmediato en una pequeña pastelería en el pueblo costero de Curanipe llamada «La Casa Azul». Mi primer pensamiento fue «que tragedia… ¡Desapareció ‘La Casa Azul’! Nos quedamos sin los mejores alfajores de Chile». Después reflexiono y pienso… «¡Desubicado! Medio país esta destruido y tu pensando en alfajores»
Nueve años después llego a mi casa en la noche del viernes 18 de octubre y en la televisión veo que Santiago de Chile esta bajo ataque por protestas callejeras surgidas desde la estación Baquedano del Metro. Mi primer pensamiento fue «No, No, ¡¡¡Nooo!!! ¡No toquen ‘La Fuente Alemana!'»
Durante semanas y meses intenté estar informado sobre el día a día de Carlo Siri, el dueño de «La Fuente Alemana» que claramente se encontró (a pasos de la llamada Zona O) en el lugar equivocado sin pedirlo. Salvo noticias esporádicas en la prensa, era difícil realizar un seguimiento. Y cuando aparecía, siempre estaba solo —defendiendo su local— totalmente abandonado a su destino por un especulador financiero transformado en Presidente de Chile (pero sin pantalones). El Estado de Derecho sin entregar la mínima protección por la que uno contribuye con sus impuestos. Varias veces pensé que iba a aparecer en las noticias porque lo habían asesinado defendiendo «La Fuente» (Alemana), ahora renombrada «Antigua Fuente».
Hoy me parece difícil de creer que haya sobrevivido enfrentándose casi cuerpo a cuerpo con las hordas de atacantes que tuvieron sitiada «La Fuente Alemana» durante más de un año. Cuando finalmente pude regresar después de la pandemia, lo abracé emocionado y le agradecí por haber defendido con su vida nuestra identidad gastronómica. La que un amigo de Texas definió como «la mejor hamburguesa que he comido en mi vida en todo el Planeta».
Llevo una década como comentarista de películas y me ha costado realizar este análisis. Por mi cercanía con la historia y por la película que ya tenía previamente en mi cabeza. Aprendí la diferencia entre «basada en hechos reales» e «inspirada en hechos reales». La segunda se basa en una apreciación poética, con libertad para el guionista de lo que si ocurrió. Yo esperaba ver a un Carlo Siri atrincherado durante semanas en su indefenso local de «La Fuente». Con su angustia, con su desamparo e incertidumbre retratadas… lo que ocurre pero sin profundizar
¿Cobardía del guionista? Nada de eso. En realidad gracias al heroísmo de su director y el equipo de producción, esta película pudo ser terminada y podrá ser estrenada en los cines de Chile.
Quizás desde Rusia en 1985 con «Stalker» de Andréi Tarkovski que no recuerdo una película que deba haber enfrentado tamaña oposición en sus etapas de pre y post producción: aquí los líderes del estallido social ocurrido el 18 de octubre de 2019 en Chile desde marzo de 2022 eran los políticos elegidos para dirigir el país y «La Fuente» iba contra su relato histórico.
Yo me enteré cuánto les costó encontrar la sala para su estreno y una cadena de cines para exhibirla. Les sugerí que la proyectaran dentro de una gran carpa; la misma alternativa que consideró Orson Wells para mostrar «Ciudadano Kane» ante la prohibición que tenía en los cines de William R. Hearst.
«Chile es un país pequeño y nos conocemos todos. Por esto es que aquí nunca va a ocurrir una guerra civil» — José Duval
La paradoja detrás de «La Fuente» se comprueba en esta frase: el hijo de uno de los actores apoyó con fuerza y presencia el estallido social y participó en la redacción de la nueva constitución que desarmaba al Estado de Chile. De otros actores sabemos que lado tomaron. Verlos ahora en el papel de sus víctimas resultó difícil de asimilar con credibilidad pero se logra sin cuestionamientos.

«La Fuente» (2025) es una película escrita, producida, editada y dirigida por Daniel Vivanco y protagonizada por Luis Gnecco, Patricio Achurra, Paola Giannini y Roberto Farías. La banda sonora fue compuesta por Sebastián Errázuriz y la excelente dirección de fotografía estuvo a cargo de Diego Estay. Si se toma a «La Fuente» como un objeto artístico es sólido y se sostiene en base a hermosas imágenes oníricas y de filosofía oriental, las que contrastan con la barbarie que enfrentó a diario Carlo Siri. Los planos están realizados con delicadeza y oficio, así como la iluminación: elegancia cromática combinada con certera profundidad de campo. En un país donde cada nuevo terremoto borra nuestra historia y recuerdos, «La Fuente» se levantará como una permanente baliza-testimonio de lo que de seguro cada asistente al cine se preguntará… ¿De verdad esto ocurrió en Chile? ¿Esta fue la razón por la que abandonaron el centro de Santiago? ¿Y esto pasó hace menos de seis años? Sí, ocurrió… no fue una mala pesadilla y ahora lo podrá entender alguien que vea la película en Islandia, Uruguay o Mongolia.
Si yo hubiera sido el guionista habría incluido más acción, enfrentamientos, palpitar la desesperación del hombre solo e indefenso, viendo pasar a… ¡¡¡Dos millones de manifestantes!!! frente a su restorán imaginando que se venía su linchamiento.
«Solo las revoluciones ordenadas son exitosas»
Yo como escritor que paga el IVA más caro del mundo al libro (19%) debería haber sido el primero tirando piedras en Plaza Baquedano contra el corrupto-sistema-que-oprime-al-ciudadano, pero desde un principio se veía que esta revolución había nacido muerta: el libertinaje, la violencia y el despelote no podían ser la génesis para «mejorar la vida de los chilenos» (sic). Algo que sí realiza Carlo Siri y familia con sus recetas tradicionales preparando sus venerados, deliciosos e inconfundibles Lomitos, Churrascos, Hamburguesas y Hot-Dogs que por más de siete décadas han sido un regocijo culinario para los habitantes de Chile y el mundo…
¡Larga vida a la Antigua Fuente y a su «Rumano con Queso»!



