SAUVIGNON BLANC 2018 BY THE SEA

Publicado el 21 enero 2019 Por Mariana Martinez @reinaentrecopas

Nuestra editora fue con una gran pregunta al evento que busca mostrar la variedad más importante del Valle de Casablanca, en pleno verano y frente al mar. ¿Qué están haciendo las bodegas del primer valle frío de Chile y sus enólogos para dar el gran paso más allá? + Ranking de los mejores precio/calidad.

Una cosecha más, eso pienso cada vez que llega la invitación veraniega #SBbytheSea para degustar los nuevos Sauvignon Blanc que la agrupación de viñas  y productores de la Denominación de Origen Valle de Casablanca quiere dar a conocer a la prensa especializada, y también a los “influencers” que no lo son tanto (expertos en vinos digo), lo que me parece genial. Así, vemos caras nuevas, nos actualizamos en tendencias y el vino se sale de sus cuatro paredes!

Siempre #SBbytheSea es fuera de Santiago y cerca del mar, ojalá vestidos de blanco, para darle ese carácter marino al evento. Aunque el color qué más da. Lo importante es ir y disfrutar de un día diferente fuera de la oficina. Luego, cada quien, publica en sus RRSS lo que quiere. Yo, este año fui con una misión especial. Me la había dejado asignada sin querer un colega en la última degustación en que coincidimos. Eso sí, la lanzó al aire, para que la agarrara el nuevo enólogo de la bodega anfitriona de cata, Casas del Bosque, el enólogo Meinard Jan Bloem. La pregunta era algo así:

¿Qué han hecho las bodegas del Valle de Casablanca  y sus enólogos para mejorar la imagen y la calidad de su cepa emblema, la Sauvignon Blanc?

Llegué de blanco fresquito, la patuda, pero me duró poco. Como siempre en la costa, aunque sea verano hace frío. Es el gran motivo justamente para estar allí, y no en otro lado probando los Sauvignon Blanc del Valle de Casablanca, nacidos por cierto de la cosecha anterior. ¿Por qué 2018 y no la actual? No hay preguntas tontas. La 2019 apenas comienza a madurar en los viñedos, y más lento aún en los climas fríos como Casablanca, el primer valle de clima frío de Chile (ok, al menos que haya sido plantado como tal a partir de fines de los 80; lo digo, porque algunos dicen que fue Itata siglos atrás).

La pregunta podría ser por qué no hacer el evento entre septiembre y diciembre del mismo año de la cosecha?  Yo creo que hay demasiadas cosas, y en el verano las agendas están más livianas y queremos salir de la rutina e ir a trabajar al mar. Además a esta altura casi todos los Sauvignon Blanc 2018 de Casablanca están listos, aunque efectivamente, cuec!… ya no son primicia.

Otra pregunta… ¿Por qué no abrir el evento al público, como alguna vez se hizo? No lo sé, pero me encantaría. Qué tal un #SBbytheSea para WiPas y WiPos? Sería genial! Listo, armada la idea para 2020. A ver si nos pescan. Vieran este año a un grupo de mamás viudas de verano como disfrutaron los conchos del evento en sus reposeras de la playa. A todas estas, el evento fue en La Cofradía Náutica del Pacífico de Algarrobo, la del faro, un lugar al que siempre había querido ir.

Entonces, no más preámbulos…

Mi primera parada fue en el stand de Veramonte, viña donde en sus inicios Rafael Tirado (hoy autor y dueño de ese fabuloso Sauvignon Blanc llamado Laberinto Cenizas, del Maule Cordillerano) hizo los mejores Sauvignon Blanc de Casablanca. O… será que en aquel entonces no eran tantos los tan buenos, con los cuales comparar. Como fuera, eran impactantes, apenas conocíamos que se podía llegar a hacer con la cepa, recién a inicios de este siglo (sí, 18 años atrás). San Antonio creo recién empezaba a despegar y definitivamente el estilo que se buscaba entonces era el de Sauvignon Blanc con intensas notas a maracuyá y las levaduras comerciales eran clave en ese efecto impactante en sus aromas exuberantes (todo lo contrario a la austeridad de hoy). Así poco a poco, la moda los pasó a ser la misma Sauvignon de menos nariz y más boca.

Jaime Marchant

La cosa es que Veramonte (ahora en manos del gran grupo español  Gonzalez Byass) no ha vuelto aún a causar aquella sensación con sus Sauvignon Blanc. De hecho, tiene aún dos: uno en la línea base ($6.950), y el otro en su segunda línea, la Ritual ($11.900). Pero no en el escalón más arriba, los Ritual Block, donde sí hay un Chardonnay, un Syrah y un Merlot. Los tres nacidos de sectores especiales del viñedo después de años seleccionando el mejor.

¿Por qué no hay entonces un Sauvignon Blanc más top? La respuesta nos la dio Felipe Rojas, sommelier de la viña. Mi amigo, un crack de las ventas. No sin antes decirnos que este Sauvignon Blanc 2018 está por primera vez etiquetado como de uvas Orgánicas, gracias a un trabajo que sin duda comenzó Rodrigo Soto, enólogo chileno quien  llegó a trabajar a la viña desde California empapado de la necesidad de darle vida a los suelos para darle identidad a sus vinos. De hecho, no dejó de mencionar Rojas a quien llegaba al stand: “Somos la segunda viña orgánica más grande de Chile”.

El mejor sector de los viñedos de Veramonte para hacer Sauvignon Blanc, nos dijo Rojas, es el viñedo La Gloria, ubicado en todo el sector más bajo y frío del campo. De allí, de hecho, explicó viene el Sauvignon Blanc Ritual en un 100%. Jaime Marchant (segundo a bordo en enología que dirige hoy Sofía Araya), sumaría más datos: ahí hay viñedos plantados desde 1998 hasta el 2001.

El Veramonte Sauvignon Blanc 2018, 100% fermentado y guardado en acero, es alimonado en nariz y boca, y esta cosecha 2018 tiene uno de los mejores equilibrios de la era post Tirado, y post Soto (quien, por cierto, hoy se encuentra de nuevo en California, haciendo seguro y como siempre, grandes vinos pensando en la Pachamama). El vino es refrescante y muy fácil de beber.

Marchant describe al 2018 como un año de mayor volumen y mayor frescura, por ser un año más frío. Pero aclara, también porque hubo más uva, se pudo hacer una mejor selección. Tal vez su pecado es ser demasiado cálido en su final, tiene 13.5ºA, y tal vez por eso mismo, sí, tiene muy buen volumen. No es perfecto, todavía.

El Sauvignon Blanc Ritual 2018 (que aún no sale al mercado) nos diría Marchant es el resultado de la mezcla de las uvas de La Gloria, fermentadas 40% en acero, 30% en barricas y 30% en huevos de concreto. La base son los cuarteles más viejos de La Gloria. No cualquier vino, dice Marchant, aguanta el paso en madera.

 

Siguiente parada fue la Viña Cono Sur, donde conversamos con Claudia Pfau, parte del equipo de marketing y comercial desde los inicios de la viña. Ella nos mostró dos Sauvignon, los dos más importantes de la bodega: el Reserva Especial (para mí la línea con mejor relación precio calidad de Cono Sur a $5.790), y la línea 20 Barrels a $10.900). Cuando preguntamos por qué no han subido más arriba en precio, como lo han hecho por ejemplo con sus Pinot Noir Ocio, nos dice: “Justamente nuestro Sauvignon Barrels es el más barato de todos sus pares, contra los tintos que valen $17.000. No sé si haya mercado, agregó, para Sauvignones de mayor precio. A $10.900 nos va muy bien, pero no sé qué pasaría más arriba”.

Las diferencias entre ambos Sauvignones de Cono Sur está en sus orígenes: Reserva Especial proviene del campo Los Boldos en Casablanca; 20 Barricas también, pero tiene más porcentaje del campo El Centinela, más cerca de la costa y de San Antonio. La cercanía al mar dice Claudia, no sólo ayuda a que tenga más frescura en boca, también su suelo, le aporta mayor concentración.

 

Siguiente parada: Casas del Bosque. Esta vez no estaba Meinard, quien en la cata de la semana pasada, había dicho al colega ante su pregunta que se sentía solo en esa búsqueda dentro del valle. Una búsqueda en la que está experimentado sí, de la mano de su asistente italiano y tal vez por ello mirando a los Sauvignones de Italia. Meinard diría entonces que de lo que estaba seguro era de que ni las levaduras ni el azúcar residual alta, eran la solución en busca de carácter. Vaya Sauvignon blanc por cierto italiano que probamos ese día de la D.O. Collio (bodega Schiopetto).

Los tres Sauvignones de Casas del Bosque, en la cata a ciegas tuvieron su encanto, de hecho mis favoritos (junto con Italia y Nueva Zelanda) por su elegancia y frescura, fueron el Gran Reserva ($7.900) y Pequeñas Producciones ($13.900). El Reserva ($5.500) se mostró impactante en sus aromas, pero efectivamente con menos frescura en boca, lo que lo hace algo más empalagoso y sí, más fácil de beber.

Recordé que el ex enólogo de la bodega, Felipe García, antes que Grant Phelps, estuvo trabajando con separación de viñedos, y su mayor Sauvignon (Pequeñas Producciones) venía de un sector con arcillas negras, más frío y bajo. Un sector que con los años se debió replantar por problemas de enfermedades, nos comentó Marcela Herrera, nueva integrante del equipo de marketing. Hoy las diferencias entre los tres se consiguen por uso de diferentes clones,  vinificación, alturas en el viñedo y exposición. Pequeñas Producciones, gana su profundidad, por ejemplo, con un porcentaje de guarda en barricas y la mezcla de clones 01 y 07 plantados sobre suelos de granito.

En Viña Indómita no tuvimos mucho feed back, pero sí probamos el Sauvignon Gran Reserva tal vez más rico que haya hecho la bodega hasta ahora. Tiene algo de barrica, y mucha fruta cítrica en boca. Un best value a $5.500.

En la siguiente parada llegamos al stand de Viña Morandé, donde sólo estaba su Sauvignon Blanc Gran Reserva 2018 ($8.800). Detrás del mesón, estaba Cristián Carrasco, del equipo enológico que dirige Ricardo Baettig. Por debajo del Gran Reserva explicó, está el Pionero, actualmente con 15% Casablanca y el resto Maule (sí, se fue de Casablanca el resto). El Gran Reserva, explicó,  es lo que antes fue el Limited Edition con guarda en barrica (etiqueta ahora desaparecida).

El Gran Reserva Morandé 2018  entonces, al igual que el Limited de antes, viene del viñedo El Ensueño (en Lo Ovalle), y también se guarda en madera. Este campo histórico de la viña, más cercano a la costa, es donde han identificado que vienen los mejores vinos de Sauvignon.

Carrasco explica que el Gran Reserva busca ser más austero en nariz pero con más boca, mientras el Pionero busca ser más expresivo en nariz y tener menos boca. Y así efectivamente es el Gran Reserva, más filoso y sabroso. De muy rica acidez, aunque muy muy austero en nariz, incluso ahumado. Aun así, hay que decir, fue nuestro Sauvignon Blanc favorito del día, por $8.800 un must que tiene una boca impresionante.

Carrasco trataría de explicarnos que no hay más Sauvignones de alta gama en Casablanca, porque muchas viñas que no son del valle se han ido en busca de ellos a otro lado, explorando a Leyda o San Antonio, y en ese camino, dice, Casablanca se ha quedado atrás.

Cristián Carrasco

“Morandé sigue haciéndolos de Casablanca, dice, porque hemos mantenido esa idea y creemos que este valle, aunque sí hemos probado en otros valles también, es el mejor origen para el Sauvignon Blanc. Tal vez es cierto, agrega Carrasco, nos estancamos, porque debemos seguir mejorando lo que ya tenemos; y creo que podemos ser mejores. Tenemos que potenciar el valle, y trabajar en subir la calidad… Nosotros ya encontramos el mejor lugar y aprendimos cuándo cosechar, por eso ahora lo que hacemos es buscar con la vinificación la manera de obtener el mayor potencial. Es lo mismo que hacemos con el  Chardonnay y Pinot Noir de Belén, el otro campo de Morandé en Casablanca.

“Llevamos 4 años buscando la mejor vinificación, diría Carrasco, y lo que se ha dado mejor es la fermentación en fudre y huevos de concreto. No me atrevo a decir que todas las viñas del valle están en la misma… Sobre 2018 dijo Carrasco: no es perfecta, porque aunque logramos no perder concentración, si la hubiéramos tenido mejor hubiera sido perfecto. 2018 Gran Reserva se acerca a lo que buscamos, no ser explosivo en nariz, sino austero, pero que en boca digas wow!”

 

Siguiente parada: Viña Emiliana, la viña orgánica más grande de Chile. Ramón Cárcamo a cargo de las visitas turísticas a la bodega nos presentó, como nadie podría haber hecho, su Sauvignon Blanc Adobe 2018 ($5.900), de Casablanca por supuesto. Un blanco que sigue este año la austeridad de todos los demás en nariz, con notas a pera blanca y lima. Su boca es más bien ligera y pareciera que faltara algo de fuerza. Novas está más arriba, pero más arriba de Novas ($7.900), no hay aún al menos un Signo de Origen. Ahí está imbatible nos dice Cárcamo la mezcla blanca de Chardonnay, Viognier, Marsanne y Roussanne ($12.900). En San Antonio, por otro lado, agrega, está el suelo mineral, con granito, que hace la diferencia para el Novas. En Casablanca, dice hay arena y granito pero no tanta mineralidad en los vinos. Ese es el reto, sin embargo agrega, para el 2019: hacer un Sauvignon Novas de Casablanca y así volver al valle con la cepa emblema.

 

Siguiente parada: Viña Loma Larga. Conversamos como ya les contamos con Tamara de Baeremaecker, quien nos presentó el ahora único Sauvignon Blanc de la viña, el fresco y austero Lomas del Valle ($6.900). El Loma Larga ($15.000), que tenía paso por madera, lo dejaron de hacer. “Con Chardonnay, explica Tamara, tal vez puedes ir más arriba, pero el Sauvignon Blanc invita a ser más honesto. Yo creo que Casablanca es el Valle del Sauvignon Blanc, pero la variedad es más relajada. Buscamos complejidad en otras cepas, pero en Sauvignon Blanc buscamos rescatar la variedad tal cual es, buscamos lo mejor de ella”.

Para hacerlo, Loma Larga suma hoy un total de 40 hectáreas sólo de Sauvignon Blanc, y en ellas, dice Tamara, buscamos la identidad y esencia del valle. “Tal vez, explica, con vinos de Sauvignon más complejos, vas a ganar hacer ruido, pero ¿cuánto te va a durar…? Para mi el Sauvignon Blanc mejora cuando rescatas la humildad de su terroir. En esas 40 hectáreas, agrega la enóloga, el suelo es el mismo, no cambia mucho, hay un sector en las laderas que puede tener más expresión y más cuerpo. Es la lógica siempre, en las laderas más concentración te va a dar más calidad. Pero nosotros buscamos lo crocante del Sauvignon”.

Por otro lado explica Tamara, la levadura que usas en la vinificación no lo es todo. “Primero hay que elegir de dónde viene la uva, que es la parte más fría del campo, con un suelo que entrega más concentración, luego en la vinificación dependes de la temperatura de fermentación, la limpidez del mosto…” Para Tamara hoy el Valle de Casablanca es Sauvignon Blanc y Pinot Noir. “Haberlas identificado como las variedades del valle es parte del cambio, del desarrollo, de la evolución del vino de Casablanca”, concluye.

Siguiente parada: William ColeQuintay, bodegas unidas bajo el paraguas hoy de Tapihue Wines. Probamos sus 3 Sauvignon Blanc más económicos. El William Cole Reserva 2018 ($4.990); el Quintay Clava 2018 ($5.900) y Quintay Gran Reserva 2018 ($8.900). De los tres, el que más me llamó la atención por su frescura y fuerza a la vez fue Clava, con un 15% de uvas de Leyda en su mezcla. El Gran Reserva nos explicó Rodrigo Salas (del equipo enológico) es 100% Casablanca clon 107 y tiene guarda en acero y en barricas; lo que ciertamente le da más potencia en boca, pero también, agrega, sus rendimientos de producción en el viñedo son más bajos (mínimo 10 toneladas por hectárea). “Si no cosechas a punto, el carácter a ají se convierte en nota tropical. Hoy es más importante el carácter herbal, el cosechar más fresco”, dice Salas.

También probamos de William Cole su Sauvignon Blanc más caro, el Bill 2018 ($12.900), en honor al fundador de la bodega, fermentado en barrica desde sus inicios. Un vino que nunca, tal vez por el exceso de madera, me ha gustado mucho. Pero la verdad es que este 2018 es el mejor de su historia: tiene el volumen y tiene la frescura. ¿Por qué lo siguen haciendo? “Porque tienen un público que sigue viniendo por él, nos dice Salas. Es un vino con identidad que sigue ganando adeptos. No lo vamos a dejar de hacer. ¿Criarlo para dejarlo partir? ¡Nooo!

Última parada de nuestro día: Viña Matetic. Aquí nos encontramos con la nueva imagen del EQ Coastal cosecha 2018, 100% Casablanca; el más fresco y nuestro favorito de la familia, ubicado más arriba en precio que Corralillo ($7.200) el cual es 100% San Antonio y 100% acero, y al mismo precio ($10.990) que el EQ clásico 100% de San Antonio y fermentado 100% huevo y barricas.

Historia curiosa la de este vino EQ Coastal, porque su viña, nacida en extremo más continental de San Antonio (El Rosario) para hacerlo, compró un nuevo campo más cerca del mar -a tan solo 8 km llamado Valle Hermoso– pero en Casablanca. Emanuel Campana (segundo en enología) nos explicaría que Coastal tuvo 25% de barrica vieja, 25% de huevo de concreto y 50% acero. Para él 2018 fue un año “la raja”, así tal cual: “No vimos el sol en enero, lo que hizo que el pH quedara bajo, pero por suerte el clima acompañó y supimos esperar hasta que el pH logró subir (-y la acidez bajar-). Una vez en la bodega gracias al trabajo con borras logramos redondear la acidez y los vinos quedaron pulidos.

 

EQ Coastal 2018 efectivamente es austero en nariz, liviano, muy elegante y con muy largo final. Otro gran favorito de la mañana. Sólo como chochera nos mostraron un EQ 2012 de San Antonio con 14.5 ºA, interesante, pero ya sin carácter. Valle Hermoso dice Emanuel es un viñedo que tiene sólo 10 años, pero ya sabemos que es el mejor lugar para Sauvignon Blanc y Pinot Noir. Explica que en el suelo hay una mica roja que no está en El Rosario que aporta al Pinot una nota de sangre, y al Sauvignon Blanc salinidad. En Valle Hermosos dice, los viñedos brotan antes (porque la cercanía al mar tiene un efecto moderador de las temperaturas), lo que permite que tampoco haya heladas, pero a la vez atrasa la madurez en el verano, porque hace menos calor.

Los de las dos últimas bodegas del recorrido no pudimos degustarlas en sus stands, ya todos se habían ido a almorzar. Probamos rápidamente Cefiro ($4.990), el más económico Sauvignon Blanc de Viña Casablanca, y en la mesa su más pirulo Nimbus ($10.900), siguiendo la fórmula replicada por todos: el primero más fácil y dulzón, el segundo más seco y sobrio en nariz y boca; demasiado austero tal vez y sin fuerza este 2018, tal como hemos sentido las versiones anteriores.

Tuvimos la suerte de llevamos a casa el Kingston Cariblanco 2018 ($12.000), un blanco que habíamos probado en la bodega en noviembre y que ya mostraba el potencial impresionantemente fresco que tiene hoy. Un estilo por cierto, que viene alejándose felizmente del lado maduro y pesado de la cepa, desde que llegó el enólogo Amael Orrego a la bodega el año 2015. Entonces nos dijo: “Paso mucho tiempo caminando entre los viñedos, para entender de dónde venían los vinos, porque había cosas que me parecían y otras no”. Además, nos contó que giraron hacia la agricultura orgánica con la gran convicción de poder desarrollar raíces profundas del viñedo, y darle vida al suelo con el fin de acercarse a reflejar el lugar de origen de sus vinos. Un trabajo que además potencian, explicó, sulfitando sólo antes de embotellar los vinos. Cariblanco es austero en nariz, el factor común de este año 2018, y/o del nuevo estilo estético que se está buscando en el Valle de Casablanca; pero además es filoso y seco; mineral incluso. Largo y muy persistente. Otra estrella entre los Sauvignon Blanc de Casablanca 2018.

 

No es coincidencia, viendo desde lejos los Sauvignon Blanc de Casablanca, ya desde el calor de Santiago, que los cambios más grandes de los últimos años se hayan dado en vinos cuyos viñedos comenzaron a trabajarse orgánicamente. No es coincidencia que el vino es origen y el aire que respira el viñedo, aunque estén sus raíces en lo profundo del suelo, es el punto de partida para todo lo demás. Tampoco es coincidencia  que sea el mercado quien compra vinos, sea el que está pidiendo qué vinos hacer y marcar donde está el negocio sustentable.  En ese camino, no es curioso ver que sean los menos los que siguen mirando más allá como una cruzada personal el reto de seguir dando pasos al frente. Preocupante sí, porque el  Sauvignon Blanc es “la cepa del Valle” y si no hay estrellas que brillen bien fuerte, la popularidad bien ganada puede poner en juego mañana la reputación de toda la D.O.

 

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3 comentarios

  1. […] Confusamente pensé que tenía el bonus track además de un 15% del Valle del San Antonio; algo que los terroiristas dirán es un descriterio (pero  la ley en Chile dice que es posible mezclar zonas hasta un 25% y  15% para exportar a Europa según acuerdos internacionales). Pero efectivamente, tras hacernos la observación en los comentarios, no tiene nada de San Antonio. Sí  mi otro  favorito precio/calidad del día (ver nota aquí) . […]

  2. […] año en busca de un salto hacia la excelencia, así lo vimos en la última versión de su evento #SauvignonBlancbytheSea. Nos encantaría que  el Valle de San Antonio, con tal vez, los más grandes exponentes de la cepa […]