BRETHAUER VOLVIÓ JUNTO A SUS “VINOS CON CUENTO”

Publicado el 25 febrero 2019 Por Mariana Martínez @reinaentrecopas

El periodista y crítico de vinos anunció su partida de Chile para promover nuestros vinos desde el extranjero, ello durante el lanzamiento de la 4ta de edición de su particular guía de vinos.

Eduardo Brethauer lo volvió a hacer. Esta vez, ilustrado con la maestría del artista chileno Barabini. El periodista volvió en 2019 con su particular Guía de “Vinos con Cuento”. El lanzamiento junto a sus etiquetas favoritas y sus mismos hacedores, fue la semana pasada en La Bodeguita de Miguel Torres, una distendida oportunidad que aprovechó para confirmar el rumor que daba vueltas hace meses. Se va de Chile, a residenciarse en Polonia, el hogar de su señora, la también critica de vinos Ania Smolec. ¿El plan? Ir y volver, y desde fuera (como parece ser el modelo más exitoso) para promover el vino chileno. Además, y off the record, le permite el sueño de todo apasionado por el vino: estar a apenas cientos de kilómetros de los grandes terruños del mundo.

Razones para no seguir en Chile, Eduardo tiene de sobra. Una de ellas y tal vez la más importante, es que su proyecto profesional, Vitis Magazine (escrita en inglés y español por años) dejó de circular el año pasado, debido a la falta de auspicios. Ello, justamente en la era cuando los influencers de cartoné y las RRSS rigen el destino del marketing. Un público muy diferente al que busca llegar Brethauer, definitivamente. Y “Vinos con Cuento”, su particular guía ilustrada, es su mejor carta para hacerlo con una mirada sumamente disruptiva y entretenida.

¿Quiere decir que esta será la cuarta pero última versión de Vinos con Cuento? El plan es que no. Por el contrario, cada vez mejor, para seguir trabajando desde Chile, Eduardo ha sumado a su equipo al periodista y sommelier Rodrigo Villablanca; quien ejercerá el rol de productor editorial/comercial.

¿Qué esperar de esta nueva guía escrita por Brethauer? Periodista detrás de iniciativas como VIGNO y Brutall, así como un gran defensor de la agricultura familiar campesina y los tesoros olvidados de la viticultura chilena.

Como siempre cargado de su humor local; los hitos de la historia del vino chileno; un mapa descriptivo del Vino Chile de Huasco a Osorno, y una introducción a las cepas que se producen en Chile (#CepasMás).

Luego, la descripción de los más de 232 vinos chilenos, de 108 viñas chilenas, junto a maridajes con platos de comida, cine, documentales, series de TV y música.

Todo ello acompañados de su ya tradicional sistema #Pointless. Es decir sin puntajes, ya que como él mismo explica no cree en la escala de los 100 puntos.

“Es reduccionista y falaz, pues los puntajes publicados en la mayoría de las guías son entre los 90 y 100 puntos, por lo tanto es una escala de 10 puntos, dice. Tampoco creo, agrega, en la perfección. Es aburrida y sospechosa. Muchos vinos con 89 puntos son más atractivos e interesantes como un simétrico rotos con un lunar disruptivo”.

Por todo ello concluye Eduardo: “este sistema de puntuación además expone la objetividad e imparcialidad de los críticos. Prefiero entregar medallas con cuento, reivindicar la nota de cata, contar la historia detrás de cada vino, acercar este fascinante mundo a los consumidores de hoy y mañana”.

 

Sus premios (que la verdad no logro recordar que significan y me obligan a ir a la leyenda, en la pagina 5, destacan a los vinos en cuatro parámetros:

– Super elegantes y complejos (OMG)
– Con carácter distinto (WOW)
– Con gran relación precio/calidad (HEY) y
– Vino  debutantes que la rompen (REV).

Los cuentos de los 232 vinos están divididos demás por categoría. Es así como encontraremos los vinos estrellados (con burbujas); los surfistas (en la cresta de ola, nacidos cerca del mar); los jipones (embriagadores que se beben, no se fuman); arlequines (los rosados, antes discriminados hoy chispeantes); bailarines (los que no tropiezan, sino que levitan); bohemios (los tintos frescos); empinados (rústicos y sabrosos, nacidos del secano en el Centro Sur de Chile); andinistas (vinos de las alturas de los Andes); cancheros (tintos joviales y extrovertidos, para el asado); paracaidistas (raros y escasos); excéntricos (mezclas insólitas para los Franceses); extremos (vinos de lugares extremos); hedonistas (de cepas que gustan del sol y bailar apretado); subversivos (nacidos para ser diferentes); lujuriosos (exuberantes Carmenères); intelectuales (sobrios y profundos) y aristocráticos (nacidos en cunas de oro y criados bajo modales franceses).

¿Quienes saber donde encaja tu vino favorito o descubrir novedades? A leer “Vinos con Cuento 2019”.

Un poco de humor, para expertos, de “Vinos con Cuento 2019”.

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Un comentario

  1. Claudio Barría Sanzana dijo:

    Donde Eduardo vaya, los amantes del vino encontrarán un gran escritor, llenó de pasión, con una talentosa capacidad de describir y emocionar.
    Buena suerte y gracias por lo que has entregado al productor ancestral de nuestro hermoso Secano Interior. ITATA PROFUNDO viaja contigo.