«CON LA CALIDAD NO HACEMOS CHISTES»
En la nueva sección Esas raras etiquetas nuevas, nuestro colaborador Guido Arroyo revisa el último lanzamiento de Vinos FUY y conversa con su creador, Cristian Goich, sobre vino, humor, música y calidad sin concesiones.
Vinos Fuy se ha posicionado en los últimos años como una marca de sello y carácter único. En su cartera poseen doce etiquetas que van desde exquisitos Pinots Noirs de Osorno, una fresca y jugosa cofermentación de Tempranillo y Malbec, un Riesling vibrante que sorprende por su intensidad aromática, y ensamblajes con mucha estructura como Frankie, compuesto de Cabernet Franc, Petit Verdot y Malbec. En definitiva: vinos versátiles, frescos, para amplios gustos, que distinguen por sus llamativas etiquetas y que poseen nombres rupturistas como “el peor de todos”, o “mi próximo movimiento”. Entre sus lemas se encuentran luchar contra la sofisticación del vino, abogar por un precio justo y la clara conciencia de que los puntajes de expertos importan cero puntos. No hacer vinos para críticos, hacer para acompañar la comida y la amistad.
Otro de sus aciertos más aplaudidos –y viralizados– es su estrategia en redes sociales. Cada cierto tiempo suben entregas de una serie llamada The Office Fuy, en alusión a la célebre sitcom inglesa que posee múltiples remakes. En esos vídeos develan con profundo humor e ironía la interna de la industria. La dura tarea de la cobranza, los personajes que deambulan las ferias de vino, las tipologías de enólogos, etcétera. Cualquiera del mundillo del vino que mire esos vídeos obtiene risas garantizadas y, de paso, se puede identificar en algunos de sus pasajes.
Hace un par de semanas lanzaron una nueva etiqueta: ¿Dónde está mi cabeza? Un exquisito blend que reúne sus “cinco mejores barricas”, mezclando Cabernet Franc (30%), Petit Verdot (24%), Tempranillo (23%) y Malbec (23%), estas dos últimas cofermentadas. Un vino jugoso, de exquisito final, vibrante, con múltiples capas aromáticas, moras y arándanos maduros, algo de té en hebras, regaliz, higo y pimienta negra. Un vino que, seguramente, ganará mucho con los años. Aprovechamos la instancia para hablar con su enólogo, Cristian Goich, actual vocero de movi quien, tras años de trabajar en diversos proyectos como Aresti o Tabalí, viajó a Australia para cursar un máster en Wine Business y al regreso comenzó su independencia creando Fuy.
Inevitable primera pregunta: ¿cómo surgió la idea de mezclar sus mejores barricas y hacer este blend que mezcla dos añadas?
Mira, en realidad, no estaba en los planes iniciales mezclar añadas. Sólo fue que dijimos, hagamos el ejercicio de probar todo lo que tenemos en barricas y elijamos cinco. Hicimos una preselección de barricas, jugamos harto ahí, probamos distintas mezclas y al final nos quedamos con estas cinco. Y resultó que algunas eran 2023 y otras 2024.
En la llamativa etiqueta se anuncia que ¿Dónde está mi cabeza? es el “Volumen 1”, ¿este vino inaugura una serie de ensamblajes?
Bueno, como teníamos dos añadas en el mismo vino, no nos complicamos demasiado con eso, así que definimos ponerle Vol 1. Como es la primera versión de este vino, se vendrá por supuesto la versión dos y tres… Aún no definidas, será trabajo para unos meses más. Otros lanzamientos de otros vinos: claro que sí. Es un problema que tenemos en Fuy: este delirante entusiasmo por hacer nuevas cosas todos los años. A principios del 2025 me dije: este año sí que no lanzamos nada nuevo y dos doritos después terminamos con dos vinos nuevos.

Los nombres de las líneas en Fuy suelen tener citas musicales: “Mi próximo movimiento” o “Todo va a estar bien”. En este hay, al menos, dos: un icónico tema de Pixies, y la cabeza del logo lleva los colores de Bowie, quien era fan de Pixies. ¿A qué se debe esas continuas alusiones y cuán difícil fue pegar a mano la cabeza “perdida” en 1571 botellas?
Sí, la música es una fuente de inspiración constante acá en Fuy. Es mi mayor pasión junto con hacer vinos, por eso varios de los vinos tienen un nombre con origen musical. Pixies tiene esta canción tan buena: Where is my mind, que hacía el match perfecto a la idea de la etiqueta que tenía para este vino. En Fuy, el proceso creativo para un nuevo vino va en paralelo: nombre, etiqueta y vino. Incluso en algunos casos la etiqueta la definimos primero y luego el vino que se vestirá con ella. De Bowie soy aún más fan que de Pixies y se me ocurrió este guiño del ciervo con el rayo en su cara. Con este vino entonces, ¿Dónde está mi cabeza?, dado el desafío “técnico” de que cada cabeza del ciervo está en una parte diferente de la botella, tenemos que pegarlas a mano una por una. Cosas que pasan no más, pero el concepto en el packaging es super único, nada que hacer. Respirar, ponerse a escuchar a Bowie y pegar las mil quinientas botellas a mano al ritmo de Ziggy Stardust.
Para cerrar ¿podrías contarnos más sobre la estrategia de redes sociales de Fuy? ¿Cómo nació la idea de hacer marketing y posicionar la marca develando aspectos de la interna del mundo del vino con humor e ironía?
Claro, lo que pasa es que me veía haciendo todas las pegas que hay en una viña. De repente era el gerente general, luego el de Marketing, al rato estaba pegando etiquetas y terminaba despachando cajas… A veces un cliente me decía: oye, pero ¿por qué quebraste stock de este vino? Y le decía: “lo que pasa es que el gerente de producción es un inepto, ¡estoy a punto de despedirlo!” siendo yo mismo… y nos reíamos. Entonces dije: sería divertido hacer un video haciendo todas estas funciones al mismo tiempo. Reírse un poco de esto y los conflictos que se van produciendo entre las distintas áreas de la empresa. También reírnos de otras cosas del mundo del vino como los personajes que te encuentras en las ferias, de los críticos que otorgan puntajes (un verdadero negocio que me carga) o de los tipos de enólogos que hay.
Tenemos un presupuesto limitado al ser una viña pequeña, pero hacemos funcionar la máquina de ideas de acá arriba (la cabeza), y creo que estamos haciendo cosas entretenidas con pocos recursos. Como siempre digo, nos reímos y nos tomamos el mundo del vino con bastante humor, pero con la calidad no hacemos chistes.
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