EL PRIMER CENTRO CHILENO QUE PIENSA EL VINO EN RED

Publicado el 02 febrero 2026 Por Mariana Martínez @reinaentrecopas

Natalia Brossard y Alonso Pérez explican cómo operará el primer centro chileno investigación aplicada en busca de articular ciencia, industria y territorio vitivinícola.

Chile suma un nuevo actor estratégico en investigación vitivinícola. Uno inédito. Se trata de VitiSciense, el primer centro de investigación aplicada en agricultura financiado como centro de excelencia en el país, con foco en la vid, el vino y la uva de mesa.

En conversación con WiP.cl, Natalia Brossard, directora alterna del centro, explicó que el principal rasgo distintivo de la iniciativa, financiada en parte por el gobierno a través de la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID), es que “no existía en Chile un centro de investigación privado, transversal y de base académica, dedicado específicamente a temas relacionados con vino y uvas de mesa”.

Natalia Brossard, directora alterna de VitiSCience.

VitiSciense está alojado administrativamente en la Pontificia Universidad Católica de Chile, pero —según recalca Brossard— se trata de un proyecto profundamente colaborativo, que integra investigadores de la Universidad de Talca, Universidad de Chile, Universidad de La Frontera, INIA y CEAF. “Aunque esté albergado en la UC, es un proyecto en red, con experiencias muy distintas que se complementan”, explica.

Una respuesta a una brecha estructural

Para Alonso Pérez, director de Viticiense, el centro surge para abordar una falencia histórica del ecosistema de innovación ligado a la vitivinicultura. La investigación tecnológica, señala, ha estado “muy encapsulada”, ya sea en grupos universitarios específicos o en grandes empresas con capacidades propias, dejando fuera a muchos actores.

“Las viñas y los productores son muy asimétricos”, explica Pérez. “Hay problemas que no se abordan porque no están en la escala correcta o porque los actores actuales no tienen la capacidad de cubrir todas las necesidades”. En ese contexto, Viticiense busca generar soluciones tanto para grandes viñas como para medianas, y pequeños productores, incluso beneficiarios de INDAP, explorando alternativas que no necesariamente terminan en vino o uva fresca tradicional.

Transversalidad y masa crítica

Brossard destaca que una de las grandes diferencias del centro es su masa crítica. Viticiense reúne 14 investigadores principales y 16 investigadores adjuntos, sumando cerca de 30 especialistas en áreas que van desde riego, estrés y fisiología vegetal, hasta biotecnología, calidad y estabilidad del vino, herramientas digitales, automatización, nuevos productos derivados de la uva y patrimonio territorial.

“Hoy no hay otra entidad en Chile que concentre esta diversidad de expertices en torno a la vid y el vino”, subraya Perez. A ello se suma la colaboración con áreas como ingeniería metabólica, sistemas computacionales y optimización de bioprocesos, gracias al trabajo interno con otras facultades de la UC.

Cómo se financia y cómo funciona

VitiSciense es financiado por la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID) como Centro de Investigación Aplicada, una categoría altamente competitiva. Pérez explica que solo existen 16 centros de este tipo en Chile y que VitiSciense fue uno de los dos nuevos seleccionados en el último proceso. Y entre todos, el único dedicado a temas agrícolas.

El proyecto cuenta con $7.000 millones de pesos para cinco años de funcionamiento, con evaluaciones de desempeño que, de cumplirse, permiten una extensión automática por otros cinco años.

El proyecto cuenta con $7.000 millones de pesos para cinco años de funcionamiento, con evaluaciones de desempeño que, de cumplirse, permiten una extensión automática por otros cinco años.

La gobernanza recae en la Universidad Católica como institución beneficiaria, pero el funcionamiento interno se estructura en líneas de investigación, cada una con un coordinador y recursos asignados. “El primer año lo dedicamos a instalar capacidades, formar capital humano avanzado y generar resultados transferibles”, explica el director.

Vinculación con empresas y crecimiento de alianzas

VitiSciense cuenta con la participación de empresas privadas como socios estratégicos a través de contratos específicos de investigación y transferencia tecnológica, un modelo que permite abordar desafíos concretos de la industria sin perder autonomía científica. Según explica Alonso Pérez, el centro tiene el mandato de seguir ampliando su red de partners, incorporando nuevas empresas de manera progresiva y bajo esquemas formales de colaboración, con el objetivo de escalar su impacto, fortalecer la transferencia de resultados y responder a necesidades productivas de distinta escala.

Según explica Alonso Pérez, el centro tiene el mandato de seguir ampliando su red de partners, incorporando nuevas empresas de manera progresiva y bajo esquemas formales de colaboración, con el objetivo de escalar su impacto, fortalecer la transferencia de resultados y responder a necesidades productivas de distinta escala.

Álvaro Prez director de VitiScience.

Según explica Alonso Pérez (en la foto), una parte de las solicitudes de investigación, provienen de los pequeños productores beneficiarios de INDAP, para los que se buscan alternativas concretas para su uva. “No necesariamente tiene que terminar en vino o en consumo fresco; puede transformarse en un ingrediente, un aditivo o un insumo para un producto funcional”, señala. Se trata de necesidades muy específicas, distintas a las de las grandes viñas, que obligan a pensar en modelos de negocio alternativos para productores de menor escala.

Pérez también menciona el trabajo que se está comenzando a explorar en torno a vinos de menor o bajo alcohol. “Son soluciones que las grandes viñas pueden abordar con mayor facilidad, por su nivel tecnológico y grado de avance”, explica. En cambio, para viñas medianas y pequeñas, estas opciones no siempre están disponibles, abriendo un espacio clave para desarrollar tecnologías adaptadas a su realidad.

 

Ciencia aplicada, pero con mirada de largo plazo

Brossard subraya que este modelo y su financiamiento permite investigar a plazos que la industria, por sí sola, no siempre puede asumir. “Muchas veces se necesitan al menos tres vendimias para ver impactos reales”, señala. Esto abre espacio para ciencia de frontera que no siempre responde a intereses económicos inmediatos, pero que proyecta soluciones futuras.

Al mismo tiempo, el vínculo con la industria es estructural. Grandes viñas, empresas agroquímicas e instituciones públicas participan mediante contratos de investigación y transferencia. “Desde el origen, el foco ha estado puesto en la industria, pero siempre desde la ciencia aplicada”, enfatiza Pérez.

Territorio, formación y enfoque de género

El impacto territorial es otro eje central. Según Brossard, la alianza con INIA es clave por su presencia a lo largo del país, permitiendo que los resultados lleguen a distintas regiones y escalas productivas. A esto se suma un fuerte énfasis en la formación de nuevos investigadores, ya sean enólogos o viticultores, así como el enfoque de género, en una industria históricamente masculinizada.

Un referente en construcción

Mirando hacia adelante, Pérez es claro en la ambición del proyecto. “VitiSciense tiene la misión de convertirse, paso a paso, en un referente nacional, luego latinoamericano y finalmente mundial”, afirma. La meta es que, en cinco años, el centro esté instalado en el mapa internacional de la investigación aplicada en vid y vino, al nivel de los grandes institutos de Burdeos o Logroño, pero desde Chile y para sus propios desafíos.

Legado, Patrimonio y Territorio: la línea 6 de investigación

Por sus redes supimos que el investigador del INIA Gastón Gutiérrez estará coordinando la línea 6 de investigación , relacionada con Heritage, Patrimony, and Territory. Una línea que destacó en su cuenta de IG  es estratégica y tiene como finalidad abordar la zonificación vitícola, el vínculo entre vid, territorio y patrimonio, y el desarrollo de enfoques integrados que conectan historia, cultura, paisaje, sistemas productivos y ciencia aplicada.

«Esta línea también cumplirá un rol clave en la formación de estudiantes de posgrado y posdoctorado, fortaleciendo capacidades avanzadas para investigar, interpretar y proyectar la vitivinicultura chilena desde una mirada territorial, patrimonial y de largo plazo». Ser parte de VitiScience, concluyó,  «es trabajar en red, generar conocimiento con sentido y contribuir a una vitivinicultura que reconoce su historia, su diversidad y su futuro».

 


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