Publicación: 11 mayo 2018

CATAS TEMÁTICAS WiP/MEJORES COSECHA TARDÍA

Catamos un total de 25 etiquetas de vinos chilenos dulces. Quedamos empalagados sí, aunque también maravillados con la calidad que hemos alcanzado. Aquí el ranking por puntajes de los 4 mejores, con sus notas de cata y maridajes. También, primero, qué es para WiP.cl  un buen vino dulce y por qué.

Lo sabemos, es una idea preconcebida aquella que dice que los vinos dulces son gusto de mujeres. Pero por favor chicas, no se ofendan; yo también soy del sexo femenino y si puedo evitar un vino dulce en una degustación siempre lo haré. Y eso es, no porque no me guste lo dulce, en este caso vinos elaborados con uvas cosechadas tardíamente (de allí su nombre en inglés late harvest), sino porque hay muchas más probabilidades de que el vino en cuestión sea un empalagoso brebaje, insoportable de beber; en vez de que sea todo lo contrario, una divida adicción difícil de dejar.

Lo que pasa es que en estos días, cuando el otoño lo tiñe todo con sus colores amarillos dorados, iguales a los que lucen los vinos de cosecha tardía en las copas; y al mismo tiempo, las madres a nuestro alrededor son protagonistas (sea de la edad que sean), un buen vino dulce, de los adictivos, será un gran placer en la mesa, la sobremesa, la terraza, y, por qué no, también en la cama…

Para facilitarles la tarea y no llevarse ratos empalagosos al momento de descorcharlos, reunimos la mayor cantidad de cosechas tardías chilenos que encontramos en el mercado nacional, incluyendo un pajarete y un asoleado, y los catamos a ciegas, por supuesto;  sin saber precio, año,  origen, ni bodega.

 

Buscábamos descubrir nuevas etiquetas aparecidas, consagrar grandes clásicos y coronar a un gran ganador.  Todo ello hicimos aunque con empate, también para nuestra sorpresa bajamos del pedestal a un par de grandes favoritos.  Aquí está nuestro ranking, en función de los 100 puntos.

Nuestra recomendación:  por debajo de los 90 puntos si no es un vino económico, recomendamos dejar pasar; hagan todo lo contrario y compren varias botellas, si es que aún siendo económico más se acercan a los 100.

Pero, partamos por lo primero, definir qué es para nosotros un buen late harvest o en español, un vino dulce de cosecha tardía.

Los  vinos dulces (hechos con uvas que se han dejado colgando en la parra más allá de su madurez óptima, es decir cuando están aún turgentes y frescas)  van a tener altos niveles de azúcar residual, debido a la  gran cantidad de azúcares que han acumulado esperando que corten sus racimos entrado el otoño, y la gran cantidad de agua que han perdido sus normalmente jugosas pulpas. Es por ello que el dulzor es clave, y no realmente  importante  si se acercan a los apenas 50 gramos de azúcar residual o llegan hasta los 200; lo importante es el equilibrio que nos dé en boca con respecto a sus acidez. Es decir, el dulzor no importa siempre que haya una acidez que le de respiro en su paso por la boca.

Los grandes vinos dulces del mundo, que tiene un gran equilibrio entre dulzor y acidez, como suelen ser los Sauternes  o Tokays, tienen además bocas envolventes, con mucha glicerina y aromas muchos más complejos, debido al ataque del hongo de la botrytis noble”. Y destacamos el factor noble, por que si es que caso la botrytis se dispara sin control en el viñedo, debido a que hace mucho calor durante el otoño o por el contrario ha llovido demasiado, se pudrirá toda la uva, y nada será rescatable para hacer un buen vino. He aquí, por cierto, una razón por la cual los mejores, no se hacen todos los años.

POR QUÉ HABLAMOS DE LA BOTRYTIS NOBLE 

La botrytis noble lo que hace es abrir orificios minúsculos en las uvas, por lo que éstas se deshidratan más, a la vez el aroma y sabor del jugo de la pulpa y sus pieles se concentran y vuelven más complejos. No es cierto, sin embargo, que la botrytis noble, aporte aromas a hongos, de humedad,  al vino; todo lo contrario, un vino dulce exclusivamente con uvas afectadas por la botrytis noble debería tener aromas a frutos de carozo deshidratados.

Otra gran verdad  que podemos decir si hablamos de vinos dulces, con botrytis noble (nobel rot como se dice en inglés), es que serán hechos con uvas cosechadas tardíamente, es decir entran en la categoría de late harvest, más no todos los vinos de cosecha tardía son hechos con uvas botrytizadas.

Los vinos duces cuyas uvas no han sido atacadas por la botrytis tienden a ser menos densos, con menos glicerina y con aromas a flores o frutas con menos capas de complejidad.

Conclusiones de la cata a ciegas y el resultado del ranking

El ranking de vinos de cosecha tardía hecho para www.WiP.cl nos dejó a las cepas blancas Sauvignon Blanc y el Riesling de Casablanca, como las elegidas, las que están dando hoy los mejores vinos con botrytis de Chile; son sus vinos dulces los más complejos que probamos y también los de más equilibrada  acidez. Claro que hubo excepciones, y en nuestro ranking también brillaron las vinos dulces elaborados a partir de  viejos viñedos ubicados en  cálidos orígenes, como Torontel del Maule y Semillón de Colchagua.

Hubo empate en los mayores puntajes, primero, porque no los pudimos catar  todos juntos el mismo día en la Escuela de Sommeliers de Chile, por lo tanto no pudimos poner los mejores de cada día uno al lado del otro; segundo y tal vez más importante porque por casualidad ambos empates, con 96 y 95 puntos,  mostraron estilos muy opuestos: de frutos cítricos frescos aún jóvenes, versus frutos secos más maduros y complejos. Sigan  ustedes leyendo para  descubrirlos. Yo aún no puedo decirme por qué estilo me gusta más.

EL PODIO CON LOS CUATRO MEJORES

96.- Casas del Bosque Late Harvest Riesling 2015, Valle de Casablanca ($12.300/ 375 ml) Número 12. De color amarillo dorado, brillante e intenso, con bordes cobrizos. Su nariz, poco expresiva, nos recuerda a la papaya confitada, por eso es en la boca  donde nos da un gran espectáculo. Es cremosa, envolvente, densa como la miel y cuando casi parece que nos va a matar con un golpe fulminante  de insulina, justo aparece su divina acidez final despertando el paladar, que se queda allí chispeante, recordándonos a los damascos más ricos que hayamos robado del árbol alguna vez. Para beber solo, o con postres que lleven frutas muy sabrosas, y de rica acidez, como maracuyá o golden berries. Esta es una joyita que no ha hecho más que mejorar en su botella.

96.- Bodegas Re Renoble Riesling 2013 ($21.200/ 375 ml) Valle de Casablanca. Número 20. Precioso color dorado cobrizo, de capa media, muy brillante. Entusiasma su color a damasco, luego por sus aromas, intensos y llenos de capas; hay allí durazno huesillo, humo y caramelo, también algún dejo salino. En boca es denso, cremoso y envolvente, aunque no tan pesado. Su gran acidez nunca dejará que a su paso la boca se les duerma. Su final es largo, con sabor a durazno huesillo y caramelo, pasas de uva rubia, y algo amargo o agridulce, algo tánico incluso, pensamos por su paso por madera. Para acompañar solo, con frutos secos, como almendras, uvas pasas, dátiles y quesos bien maduros; incluido por supuesto quesos  azules bien azules. Si tienen paciencia, bien valdrá la pena guardar por al menos 3 años más. Ahora, conociendo el potencial de los late harvest de Pablo Morandé, su autor, guarden por mucho más.

95.- Errázuriz Sauvignon Blanc Botrystis Late Harvest 2016, Valle de Casablanca ($8.900/375 ml). Número 25. Su color es amarillo dorado pálido brillante. Lo que nos hace pensar que no ha tenido guarda en madera nueva. Su nariz, más bien parca, con notas a nítidas a membrillo y limones confitados, nos lleva a pensar lo mismo. Si tuviera un paso en madera, es brillantemente imperceptible. Llama la atención por lo liviano y a la vez envolvente, de sabor a limón confitado y cáscara de naranjas ácidas muy profundo. Un tardío  que nos  hace salivar y salvar. Hoy sin mayor complejidad aromática y  gran volumen en boca, pero si es que dan con él guárdenlo  por al menos dos años más. Beber junto a masas acompañados dulce con frutas de rica acidez, como un pie de limón, crepes suzette  o tarta tantin.

95 Reserva de Caliboro Erasmo Late Harvest Torontel 2013, Valle del  Maule ($18.000/ 375 ml). Número 8. Todo un fenómeno es este cosecha tardía: primero, porque es hecho con viejos viñedos de Torontel del secano del Maule, luego porque se hace de manera poco usual. Sus racimos se cortan y deshidratan bajo techo; un saber hacer italiano y que repetirá en el nuevo Erasmo  Asoleado de País, y que incluimos en esta misma cata. El color de este Torontel es dorado cobrizo, brillante, con notas a ciruelas deshidratadas, durazno huesillo, uvas pasas rubias y  dátiles. Su boca, de gran cuerpo, y acidez justa, tiene una cremosidad envolvente, y una sensación tánica, que se agarra en la boca y que evita ser empalagoso. Su complejo retrogusto deja sutiles notas de caramelo, que invitan a beber solo, a media tarde o de bajativo, junto a turrones y frutos secos; también dulces árabes, de mil hojas y miel y orientales. Beber ahora.

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2 comentarios

  1. […] las nubes. Nos lo mandaron pensando en el día del Padre, y eso que nosotros todavía nos estamos recordando de lo dulce que bebimos para el día de la madre. Pero la idea está buena, regalárselo a un viejo realmente encahao, en personalidad, y  también […]