MÁS QUE EL CALOR, PARA COSECHA 2020 PREOCUPA LA SEQUÍA!

Publicado el 28 enero 2020 Por Mariana Martínez @reinaentrecopas

Estuvimos en San Antonio en busca de novedades y favoritos para el verano. Volvimos con buenas y malas noticias. Primero, la mala: la sequía es mucho más seria en algunos sectores de lo que pensamos.

La idea era refrescarles con una selección de vinos de la nueva agrupación del Valle de San Antonio. La escusa: su primer Sunset el pasado viernes 24 de enero, en los jardines de la nueva bodega de Hacienda San Juan. La cual también tiene una nueva tienda con todos los vinos del valle a la venta. Estas eran algunas de las buenas nuevas que contarles, pero en ese recorrido para descubrirlas dimos con otra realidad, la que preocupa y rema en dirección contraria al entusiasmo que la nueva agrupación ha generado en la zona al rededor del enoturismo. El agua para algunos ya se acabó, mientras para otros está por acabarse este año; y para todos el próximo, si es que sigue sin llover este invierno.

Es una realidad, si queremos hablar de agua en San Antonio no podemos olvidar que este valle vitivinícola, nacido recién el año 1998, era una zona de secano, de suelos muy pobres y sin posibilidad de riego más que por el agua de lluvia. Ello, hasta que a la familia Fernández, viendo el éxito del vecino Valle de Casablanca, se les ocurrió comprar derechos del Río Maipo, el que pasaba a su lado a un nivel más abajo, y llevarla por una tubería de 14 kilómetros hasta arriba. Eso hicieron entre 2001 y 2002, nos cuenta Tomás Rivera, el viticultor de Viña Leyda, la primera viña en el valle junto con Garcés Silva que se atrevieron a tremenda hazaña. Hoy son varias más las viñas que se alimentan de esta misma manera, gracias a los derechos de agua del río Maipo. Pero no son todas; tampoco el río Maipo tiene ya suficiente agua para todos.

Tomas Rivera cuenta que “si bien para el riego en los tres campos que tiene ahora Viña Leyda en San Antonio, están bien por el momento, todos los que sacamos agua para el riego del río Maipo la hemos pasado mal por la incertidumbre”. Nos recuerda Rivera que en toda la temporada 2019-2020 ha llovido en el valle del Maipo apenas 80 mm (lo normal es cerca de 280 mm al año). “Eso quiere decir, explica, que hay poca agua y poca nieve y que siempre estuvimos asustados… Es verdad que el río nunca se ha cortado, dice Rivera, pero la comunidad se puso revuelta porque sacamos agua y además están haciendo ruido los cultivos de paltos”. Rivera explica que si en un año de lluvia normal, en una hectárea generalmente deberían regar 1.500 m3 por hectárea y comenzaban los riegos recién a fin de año; hoy, a mediados de enero 2020, ya llevan 2.500. “Eso quiere decir que lo que no cayó de lluvia hasta ahora, lo tuvimos que poner nosotros. Si no fuera por los nuevos afluentes del último tercio del río Maipo, que son Puangue, Mapocho y la Farfana, ya estaríamos secos. Y si este invierno próximo no llueve, agrega Rivera, estaríamos en problemas”. 

Diego Rivera, enólogo de Garcés Silva, explica que ellos también toman agua de los regantes del río Maipo, y no han tenido problemas, y asegura que “sí hay tensión en la vecindad, pues ya hay cortes de agua potable”.

Para Fernando Espina, enólogo de Viña Chocalán la escasez de agua sí es ya un problema. Espina explica que la viña construyó tranques que se llenaban con agua de lluvia; mientras la misma agua de lluvia servía para regar los viñedos. Eso fue así, hasta hace 4 años, cuando los viñedos eran prácticamente de secano. Hoy, nos dice, hay todavía algunos sectores que logran sacar humedad y siguen creciendo, pero hay partes muy complicadas porque el tranque está seco. La única solución a la crisis de agua que ve Espina es que llegue pronto marzo con sus bajas temperaturas. El enólogo se refiere a que en marzo las temperaturas bajan gracias a la vaguada costera. El enólogo dice que gracias a que la cosecha viene híper adelantada, van a cosechar el Chardonnay la última semana de febrero, aunque muchos, asegura, van a tener que cosechar antes y hacer espumantes.

Fernando Colil, del equipo agrícola de Venstiquero nos dice que este año efectivamente viene adelantada la cosecha en sus viñedos de San Antonio, y que ya esperan empezar a cosechar las uvas para sus espumantes a mitad de febrero. Por suerte, dice, el agua para el riego de su campo es del río Maipo, por lo cual tampoco han tenido problemas, hasta ahora.

Igual ha sido el caso para Viña Matetic. Su segundo a cargo de enología, Emanuel Campana, cuenta que han escapado de la situación del valle porque tienen pozos y tranques. Lo más crítico, dice, ha sido el campo en Casablanca, porque su tranque en el campo Valle Hermoso se secó en diciembre. Campana explica que como equipo se reunieron a fin de invierno y dijeron “ya no cambió” así es que decidieron qué cuarteles regarían y cuáles no. “Lo que no tiene calidad y se vende o por condiciones perdían plata, se eliminaron”.

Las mismas medidas de riego en reemplazo de la lluvia invernal, se tomaron en Hacienda San Juan, nos dice Francisco Freire, su dueño. Su agua venía, explica del estero Relvo, el cual le dio nombre a su primer vino de la cosecha 2013. Hoy el estero trae muy poca agua, solo por lo que para el riego del viñedo la obtienen del tranque Pataguilla. La escasez de agua, dice Freire, sumado al alto valor de la tierra en sus alrededores, limita cualquier posibilidad de crecer sus dos hectáreas de viñedos.

Emanuel Campana destaca, viendo el lado bueno, que esta sequía ha permitido hacer una selección de todo lo que se plantó mal. “Donde no era lo adecuado se eliminaron cuarteles; y los que no daban calidad o no eran necesarios, se les acotó su poda para tener canopias más bajas. Ahora, estos cuarteles están sin riego, como en condiciones de secano… Se volvieron locos plantando años atrás, dice Campana, pero la naturaleza te lleva al equilibrio. Vamos a ver qué pasa. Enero ha sido nublado y no hemos tenido temperaturas tan altas como diciembre, así es que estamos igual que a la misma fecha del año pasado”.

Emilio Carrasco, viticultor de Casas de Bucalemu, también cuenta que no tienen verdaderos problemas de agua porque la captan del Río Rapel, del cual tienen acciones. Sin embargo, destaca que sin duda están bien hoy porque agrandaron sus tranques debido a los incendios que tuvieron el verano del 2019. Entre las pérdidas tuvieron unas 25 hectáreas de viñedos quemadas y la caseta de riego, valorada en unos 90 millones de pesos. Por eso, cuenta, no vendieron uvas en el 2019, ni hicieron vino. Lo bueno, dice, es que la familia Peñafiel-Castillo quiso seguir en el negocio y van a plantar más viñedos para llegar a las 60 hectáreas del plan original.

Quien al parecer tiene el mayor problema hasta ahora es Mariluz Marín, con viñedos y bodega en Lo Abarca. “El proyecto, nos dice la dueña de Casa Marín, se basó en agua de pozos para el riego, y hoy esos pozos ya están secos. Esperamos días para que se llenen y ahora estamos buscando agua en pozos más profundos. En eso estamos hace 15 días. La producción sabemos va a ser al menos de un 50% menos.”

Mariluz nos cuenta que el pueblo de Lo Abarca no tiene agua tampoco, por lo que esperan que se revierta el problema con la lluvia. La desalinización del agua de mar (a tan sólo 5 km de distancia) no es alternativa, nos explica, porque está bien para la minería pero es muy cara para la agricultura. “Nunca -nos dice cabizbaja- he pasado tanta pena. Hay una helada y uno dice ya bueno, algo queda, pero el agua en estos tres últimos años ha sido difícil… Es de salvarse quien pueda. Se te está derrumbando el castillo que has construido con tanto esfuerzo”.

A que necesitamos refrescarnos… Paciencia, ya vamos por la selección de los mejores vinos de la agrupación de viñateros de San Antonio. Una selección que tiene mucho de gustos personales, porque para ser sinceros no hay vino malo con casa en este valle de clima frío.


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