CONSTANZA UTRERAS, MEJOR GUÍA DE ENOTURISMO 2025
María Estela Girardin nos presenta a la ganadora del premio que busca reconocer la labor de los guías de enoturismo de Chile.
Tiene 31 años, es porteña de corazón, su primer recuerdo con vinos fue el gato de plástico que le regalaba su abuelo Toño. Desde el 2021 forma parte del equipo de guías en Casa Viñamar en Casablanca. Es Constanza Utreras Lobos, reconocida como la Mejor Guía en los Premios Enoturismo Chile, versión 2025. Vamos a conocerla.
Guía apasionada, estudiosa y de sonrisa fácil, Constanza Utreras acaba de ganar el Premio Enoturismo Chile como Mejor Guía Enoturística 2025. Un camino meteórico si se consideran solo los años de ejercicio laboral, pues a sus 31 años Constanza ha dedicado los últimos 4 al enoturismo en el Valle de Casablanca.
Estudió 2 años Traducción en la PUCV y – aprovechando el inglés bien aprendido en el Instituto Chileno-Norteamericano – comenzó a trabajar un verano en una galería de arte en el cerro Concepción. Allí se fascinó con el desafío de atender a cientos de turistas. Lo único y lo diverso, la desafiaron. Esta experiencia la marcó para redefinir su destino laboral y el 2015 entró a estudiar Administración Hotelera en el DUOC de Valparaíso. Hizo su práctica en Viña Indómita y fue su puerta de entrada al enoturismo. Trabajó ahí hasta que la pandemia la obligó a hacer una pausa que duró hasta junio de 2021, fecha en la que llegó a integrarse al equipo de Casa Viñamar. Fue un paso grande y nuevo porque aunque venía de una viña cercana, no los conocía y coincidió con una época de cambios en el área de enoturismo de Casa Viñamar. Desde entonces se ha sumergido en la aventura el aprender mucho más de los espumantes, de los que confiesa, “no se habla mucho en enoturismo”.
¿Por qué crees que ganaste el Premio Enoturismo Chile?
Es una pregunta muy difícil. Yo me inscribí sin muchas expectativas pues si bien soy joven, y de cierta forma bien inexperta pues he trabajado en 2 viñedos de un solo valle, es complejo porque no es que yo sepa más, sino que es mi actitud frente al cliente. Creo que una de mis capacidades es saber leer al turista. Con solo cruzar un par de palabras sé qué busca, cuál es su nivel de conocimiento del vino y adapto las experiencias a eso. Me ha tocado atender a todo tipo de personas: desde los que llegan por primera vez a Chile, los que no toman vinos, que no saben nada de vinos y tomar toda la información para entregarles algo entretenido. Que no sea una cátedra aburrida o un monólogo, sino acercar el vino a su realidad. También he atendido clientes de Casa Viñamar que tiene un nivel mayor de conocimiento y ahí no te enfocas en lo lúdico sino en lo técnico, el pH, la acidez o hablas de la guarda pues se trata de entregar información de la forma que el cliente la necesite. Y esa es una de mis grandes virtudes. No se trata de demostrarle al visitante que tú sabes más, sería menoscabar a la persona por saber menos y, todo lo contrario, yo quiero que se lleve una linda experiencia.
Trabajas en Casa Viñamar, enfocada en espumantes, ¿qué tiene de particular el enoturismo de espumantes?
Me pasa mucho que la gente viene con el prejuicio de los espumantes, de que da dolor de cabeza, que es de mujer, que son muy dulces o llegan con el estigma de que son gasificados artificialmente. Entonces hay que entrar a convencer a la gente y darles una oportunidad a los espumantes. Que un hombre te admita que le gusta el espumante, ya es un logro. Suelen decir que van por la esposa y si no les gusta, está bien, pero mi objetivo es que lo prueben.
¿Participas en la creación de los tours?
No exactamente en la creación de los tours, pero trabajamos en equipo. El proceso empieza desde el Hospitality Manager junto a la Jefa de Turismo y de ahí vamos viendo qué nuevas experiencias podemos evaluar, dependiendo de qué pide el público, de cómo podemos innovar y de ahí se lanza al público. Este proceso puede tardar un mes. Después, por supuesto, participo activamente en todos los tours, partiendo por los tours diarios – básicos, cuya diferencia está en la degustación, y también estoy en las otras experiencias reconocidas como Wine Maker Experience, que es hacer tu vino en un día y que obtuvo premio el año pasado. Como novedad, este año puedo adelantar una experiencia que tenemos en marcha blanca, es la Cata Magistral. Es una clase con información más profunda y más técnica que un tour, que es más turístico.
¿De dónde sacas la inspiración?
Mi enfoque siempre es atender a la gente como a mí me gustaría que me atendieran. Me gusta conocer al público con el que voy a trabajar, les pregunto de dónde vienen, si son amigos o compañeros de pega, si solo coincidieron en el tour y a partir de eso los voy perfilando para ofrecerles la información y un acercamiento al vino que les acomode, que les sirva y que recuerden. Busco que el tour se convierta en una conversación, no en un monólogo. Además, para inspirarme, siempre estoy buscando cosas. Aquí en Casa Viñamar tenemos planes de capacitación y podemos elegir cursos. De ahí que el año 2024 hice el curso de portugués básico, paralelamente me pagué el primer nivel de WSET y este año me cofinanciaron el WSET2. Soy súper busquilla, no me gusta quedarme con la duda y me compro libros, pregunto o veo videos en Youtube. Ahora en octubre tomé el curso de Guías de Enoturismo Chile con especialidad en Enoturismo. Terminaremos en diciembre. Además, tengo algunos referentes como Wine Folly para el vocabulario, o mi biblia y el libro al que siempre vuelvo, El Vino de la A a la Z editado por W.I.P. porque siempre aprendo algo nuevo.
¿Qué necesita tener o hacer un buen guía de enoturismo?
No dejar nunca de aprender, estudiar y cuestionarse pues el mundo del vino siempre es diferente. No todos conocimos y llegamos al vino de la misma forma. Lo segundo, ser empática y flexible. En turismo ocurren mil cosas, el cliente es único e incluso pasan cosas ajenas a nuestro control, y una tiene que buscar la flexibilidad, calidez y mantener la actitud. Yo que soy hotelera de corazón, tengo muy metido eso de que el tiempo que el turista pasa contigo está descansando, entonces quiere tener un momento grato y ahí está uno siendo parte de ese momento. En resumen, no hay una sola receta para ser buen guía, son muchas cosas, son los años y las experiencias que una va viviendo las que también te enriquecen como guía.
¿Por qué la gente tendría que ir a Casa Viñamar?
Primero es venir a romper los prejuicios con el espumante, conocer nuestra propuesta enogastronómica con el restaurante Macerado porque está súper bien pensada, se llama El viaje por Chile. Tienes Chile norte, central, insular y opción vegana que te permiten hacer un sondeo de Chile con sus vinos. Y hay harta oferta de vinos porque si bien somos la casa del espumante, hay opciones de tintos, blancos, vinos dulces… Hay para todos los gustos y la vista desde arriba de la casona es impresionante. Siempre estamos innovando, el sábado 6 de diciembre, por ejemplo, tenemos la Fiesta del Verano y seguimos con los Picnics Unplugged que convocan a familias, turistas y a todo tipo de personas. Tienen que venir!
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