Publicación: 30 julio 2017

ELEGIDO DE LA SEMANA

Les presentamos el último chiche enoturístico del valle de Casablanca. Una cueva para desconectarse al 100%, con todos los lujos, incluyendo buenos vinos locales.

Todo comenzó con la sencilla idea de hacerle un baño al quincho más apartado del terreno, uno que aprovechara una cueva en la montaña donde antiguamente se hacía carbón. Como el publicista Alfonso Barros, hace todo lo que se propone, se dispuso hacer lo que se le había ocurrido. La cosa es que mientras más entraba en la montaña, motivado por el chofer de la excavadora, más le iba gustando la idea de hacer algo más que un baño. Terminó sacando, cuenta, 28 camiones de tierra del cerro que lo separa del tranque Ovalle. El hoyo quedó de 160 metros cuadrados en tres niveles. En ese espacio, que se conectó con el cielo, construyó la Cueva.

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Barros ya tenía un par de cabañas en el Hotel CasaVino (CasaToya y CasaPablo) destinadas al turismo de descanso y desconexión en el Valle de Casablanca, en el mismo campo de 3 hectáreas, rodeado de los viñedos de la viña Casa Roca, junto a sus caballos, y donde está el quincho que necesitaba un baño. Lo que pasa es que la Cueva, es otra cosa, dice Barros. Lo dice él, y lo digo yo porque para ver lo que contaba tuve que ir a verla. Si quieren desconexión total, se los aseguro, aunque no dormí allí, sí, éste es el lugar.

El campo de Barros está dentro de la Hacienda Casablanca, a 7km al interior,  de la salida a Lo Ovalle (ruta F850).

Antes de tomar la decisión de abrir este espacio para otros, Alfonso Barros pasó tres meses viviendo en ella. Iba a ser su casa. Le costó soltarla dice, porque dormía diferente, demasiado bien. Y es que esta cueva, es eso, un  espacio dentro de la montaña, donde los temblores se sienten diferentes, sin movimiento, “porque en lugar de estar arriba de la pelota estás adentro”, dice riendo.

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Nos escapamos este sábado para conocerla y aprovechamos de ir por el famoso costillar de El Sauce en Lo Abarca (a tan solo 30 minutos). Al acceder por su pequeña puerta de entrada, en la primera planta, y al ver todos los elementos de emergencia como casco y picotas; con sus de 6 metros de altura continuos y oscuridad total, no hay como no recordar “estamos bien los 33”.

Es una sensación de silencio, oscuridad  y aislamiento total. La gran diferencia obviamente es que este  espacio sí está pensado para quedarse con todas las comodidades, incluido el delicioso desayuno con productos locales, y una botella de vino de regalo por cada día de estadía. Claro, que en la cesta de víveres hay más etiquetas locales, con un selección de los  favoritos de la casa. Y, lo mejor, en su tercer piso, además del acceso principal,  hay una puerta a una gran terraza con vista a los viñedos y una tina. Por si todo eso fuera poca libertad, hay buenas bicicletas disponibles para recorrer la zona.

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Además dentro de esta nueva Cueva de lujo del Valle de Casablanca,  hay baño y tina, pero no ducha (como para sentirse en otro siglo) y hay microondas pero no cocina a gas. Hay un tubo de aire caliente para calefaccionar y luz tenue en cada rincón para no perturbar.  La seguridad de que no se venga abajo la piedra que cobija, la dan las grandes vigas de cemento, flanqueando la estructura de la cueva; de donde se afirman además las escaleras para poder moverse libremente por sus espacios.

Barros lleva ya 10 años en Casablanca, antes también había estado viviendo en Pirque, y claramente no podría vivir en otro lado. Le gusta el silencio, la tranquilidad, por eso su filosofía máxima de hospedaje es “descanso sin niños y  con buen vino”. Barros dice, “este es un lugar para engendrar niños, no para venir con ellos. En el camino para acá se los dejan a la abuela”, dice riendo. Algo de razón debe tener: hasta ahora sus cabañas de preciosa vista al valle, son número uno en categoría  “hospedaje de Rural”  en portales de reserva online.

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Si las visitas sí quisieran conexión con el mundo exterior, Barros les dará todos los datos de qué hacer en el valle y sus alrededores, ya sea si están hospedando  “in the cave”  o en las cabañas,  porque definitivamente, dice, hay cosas que hacer pero también es el lugar ideal par descansar en mitad del campo y hacer sus propios asados si también lo desean.

La ubicación es estratégica definitivamente – como lo confirmamos – para salir de paseo. Estás a 50 minutos de Santiago. A 30 minutos de Tunkén, de Quintay, de Algarrobo, de Valparaíso  y de Isla Negra. Los turistas extranjeros, su mayor porcentaje de visitas, hacen de las cabañas su centro de operaciones, comenta Barros. Lo más famosos, comenta, lo que más que disfrutan es eso, que se pueden mover como pez en el agua y nadie los reconoce.

img_4283LOS IMPERDIBLES DE CASABLANCA. Y ALREDEDORES SEGUN ALFONSO BARROS

El primer lugar para comer que viene a la cabeza de Barros está muy cerca de la plaza del pueblo de  Casablanca. Se llama Santo Valle: es el restaurante de un alemán con muy buena selección de buenas cervezas, vinos, pizzas, y sándwiches deliciosos.

Muy cerca de allí también está el Patio de Casablanca, un café-bar que ofrece para el almuerzo menús deliciosos, diferentes todos los días por $6.500; con postre y café. Pueden tener garbanzos, ravioles, ñoquis, quinoa, risotto,  conejo y hasta cordero, dice Barros saboreando el lugar.

 

Si de viñas del Valle se trata, sus imperdibles recomendadas son Bodegas RE “chica, boutique, increíble”), y también Veramonte, la que si bien dice, es una viña grande, tiene un restaurante  en su interior con cinco mesas para almorzar, con muy buenos vinos y una muy buena chef. “La Francisca, una chef extraordinaria”. Además utilizan en la cocina todos los vegetales de la huerta orgánica.

Unas vez al mes, tomen nota, hay fiestas costumbristas en algún lugar de la comuna, con artesanos locales, juegos, música. Se puede comer cazuela con chuchoca, sopaipillas, asados de chicos y corderos… Por supuesto que Barros les dirá dónde es y cómo llegar.

Para ir en familia (aunque ya sabemos que no recibe niños en sus alojamientos, y es en serio, no lo intente), recomienda  la Viña Estancia El Cuadro, tiene un muy bonito museo y paseos en coche.

Ya en Valparaíso su gran recomendado es Casa Luisa Bistro, “te puedes volver loco lo rico que es”, dice. Tanto le gusta el lugar que nos contactó con su cocinero Felipe Muñoz, quien nos tiene preparada una sorpresa. Una que aún no revelaremos, porque primero lo primero. Hablemos de ·beneficios  #SuscriptoresWiP para ir a la Cueva.

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#BENEFICIOS #SUSCRIPTORESWIP

Quedarse en al Cueva tiene un precio superior a las cabañas Casa Vino y Casa Pablo (valen $125.000 la noche), la cueva vale $200.000 por noche, y para suscriptores WiP Barros nos ofrece un 15% de descuento. Para hacerlo efectivo solo deben hacer la reserva al mail   [email protected] con su respectivo código WiP.

Sitio Web:  http://www.lacueva.cl

Contacto:  +56 9 62088950

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Un comentario

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