CUANDO LA LIBERTAD DEL RICO PERJUDICA AL MÁS POBRE

Publicado el 06 abril 2017 Por Mariana Martínez @mymentrecopas

El título es prestado pero resume un problema que afecta y desangra a los pequeños productores de uva para vino del Valle del Itata.

Revisando las redes sociales como cada mañana, me encontré con un artículo cuyo título decía algo así: Cuando la libertad de los ricos, perjudica a los más pobres. Nunca he sido de izquierda extrema, sí creo en la igual de derechos y obligaciones, en la libertad para trabajar para tus cosas. Soy hija de un cubano que murió esperando en la vereda de enfrente, que se acabara la revolución, yo misma me fui de Venezuela antes de que Chávez comenzara la suya.

Esta columna relacionada con las medidas de Donald Trump en Estados Unidos y del Brexit en UK, tomadas según el texto para darles más libertades a los ricos, y así contaminar y empobrecer el planeta de todos de los demás, me hicieron sentido. Cuajaron para darle título a esta reflexión después de varios días recorriendo el Itata, una de las zonas más golpeadas por los precios bajos de las uvas. Sí, incluso este año, porque si bien se ha escuchado que los precios han subido, los rendimientos o la cantidad de uvas de cada planta han bajado, lo que quiere decir -sumando y restando- que quienes vendieron  y compraron ganaron y gastaron casi lo mismo.

Ayer hablamos de vinos campesinos en WiP, de los vinos hechos por los que parecen más pobres (porque pueden llegar a tener hasta 17 hectáreas de campo), y la importancia de lograr que estos tuvieran precios competitivos en el mercado. De nada vale, o muy poco, encontrarnos pienso con un rosado de un pequeño productor a $9.000, si al lado en góndola hay otro de una viña reconocida por $4.000. Es cierto, hay que tener una fuerte convicción, la de apoyar al pobre y así hacerse más rico de espíritu. Pero a su vez hay que enfrentarse a la certeza que ya tenemos, de que no por ser campesino un vino es bueno, así como tampoco es bueno un vino orgánico o biodinámico, por el solo hecho de ser producido bajo estas  filosofías.

Cómo lograr la competitividad de precios, para ser realmente atractivos, es un gran dilema que comienza por la compra de insumos. Si soy chico, suelen contar los productores chicos, nadie te pesca, nadie va a ir hasta el Itata a dejarte apenas mil botellas, o un par de sacos de corcho. El precio por unidad sube, y además hay que sumarle el flete. Cierto, la asociatividad para comprar entre varios es el camino contra esta barrera. Pero la otra gran barrea contra la que hay que luchar no es tan sencilla.

Se trata de los centros de acopio. Por lo general estos son los que ponen el precio, independiente del precio que paguen las viñas. Es decir, puede haber grandes diferencias entre el valor de compra y el valor de reventa, si es que el pequeño no tiene otra salida. Para evitar este juego el mismo INDAP ha creados varios centros de acopios en Itata, lo que sin duda es una gran iniciativa. Pero no es suficiente para los millones de kilos de uva que se transan en la zona. El problema va más allá, muchos allá de el tiempo que pueden esperar las uvas para sumar una cantidad suficiente como viajar con el camión lleno.

Las grandes empresas que compran a los centros de acopio, no necesitan los papales que certifican el origen del vino, esa pega es de otro. Y por otro lado, no pagan impuestos más que en su casa, sea donde ésta sea; por lo general bien lejos del origen de la uva. Es decir, tienen grandes libertades mientras atrás dejan bajos precios y pobreza.

La libertad de los grandes les permite entre otras cosas mezclar las uvas con Denominación de Origen Itata con cualquier otro lugar, y tener además la libertad de usar el nombre o no. Hasta ahora -que Itata no era importante como DO en el extranjero- su nombre se perdía en las grandes mezclas, ahora aparece junto con cualquier otra cosa (recordemos que hay libertad de poner un 25% de cualquier otra zona), a precios bajos, difíciles de igualar. ¿Sabían, por cierto, que las uvas de Itata pueden aparecer incluso en la categoría “Sour” donde las uvas no necesitan por ley tener las DO de las regiones III y IV, como sí las requieren el Pisco y Pisco Sour? Libertades…

La libertad de las  leyes de DO en Chile permiten lo que prohíben nuestros vecinos argentinos, por nombrar un ejemplo. Es decir, mover la uva de una zona a otra sin perder la DO. Eso es que si una bodega de Mendoza quiere hacer un Pinot Noir de la zona sur de Río Negro, puede, pero si no lo vinifica y embotella en la zona de Rio Negro no puede poner en su etiqueta la DO de origen.

Cuando el año pasado hablamos con el SAG -el mismo organismos del Estado que acaba de crear la categoría vinos campesinos-  para saber qué posibilidades reales había de crear una nueva D.O. VIGNO la respuesta fue que no, porque somos un país de libre mercado. Libertades…

En Chile, viña San Pedro acaba de comprar la uva de unos de los primeros productores de Pinot Noir del proyecto mapuche de INDAP. El camión se irá con su certificado de DO y nunca más volverá. Si el vino no sale al mercado con la DO Itata, lo que esperamos que así sea (y que sea de la más alta calidad y seguro de alto precio) nunca más sabremos que pasó con él.

El lunes recién pasado fue San Pedro, el martes podría haber sido en Itata Miguel Torres, De Matino o Garage Wines quien re-twitteó la columna que da título a esta reflexión, y cuantas viñas más grandes o pequeñas. Cómo cambiarían las cosas, si  todos y cada uno tuvieran que vinificar y embotellar en origen. Los impuestos quedarían en las zonas más pobres, se generaría más trabajo y a la vez el precio de la uva subiría naturalmente, porque los gastos de producción también subirían. Nada de esto pasa hasta ahora, gracias a las libertades…

Ciertamente algunos ya están pagando el precio justo y más por las uvas del Itata, otros, los menos, están poniendo los pies de verdad en la zona, De Martino compró un campo de parras viejas, también Miguel Torres y ya está plantando, pero la verdad es que no tienen obligación más que moral, de un día vinificar allí. Massoc y Parra socios del proyecto Clos des Fous dieron ese paso moral más allá después de varios años, y partieron al revés, los dos nacidos en la región compraron recién una bodega para vinificar. Tuvieron, es cierto, las mismas libertades que todos y las tomaron.

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6 comentarios

  1. […] viaje al Sur nos dejó  además una reflexión  sobre el precio que debemos pagar detrás de las libertades,  en específico  hablamos del precio que implica llevar las uvas con su certificado de  DO por […]

  2. Tremendo artículo!!! Gracias.

  3. Muy buen articulo, seria hermoso que se produjera y vinificara en cada zona como requerimiento para la DO, ojala en algun momento lleguemos a eso… saludos..

  4. […] Cuando la libertad del rico perjudica al más pobre […]

  5. […] venido desarrollando Concha y Toro en los últimos años, y que elimina el derecho a especificar la Denominación de Origen  de los vinos en sus […]