ANTINORI EN CHILE: UNA CENA, MUCHAS DEFINICIONES
Renzo Cotarella lideró en Haras de Pirque, a los pies de los Andes, una experiencia que cruza vino, cocina y estrategia global.
Nicolás es junto a otros cinco primos, la 27 generación de la familia productora de vinos italianos Antinori. Cuando le preguntamos a qué se quiere dedicar, si acaso es dentro de la empresa familiar que produce 22 millones de botellas en el mundo, y unos 11 millones en Italia, nos señala a Renzo Cotarella, el gerente general de la empresa, quien ha acaparado todas las miradas esta noche en la bodegas Haras de Pirque, aquí en Chile. “Yo hago lo que Renzo dice”, responde Nicolás entre risas.
Sabemos que algo hay de cierto en ello. Tras la conversación con Renzo, quien recibió este año el Premio al Enólogo del Instituto de Maestros del Vino (IMW), nos queda claro que es él quien mueve los hilos dentro de esta bodega que a pesar de su tamaño sigue siendo familiar. Porque cómo él mimo lo explica, a pesar de haber crecido como grupo, en cada bodega hay tiempo y espacio para estar siempre pendiente de los detalles.
Cecilia Guzmán, quien lleva en la gerencia de Haras de Pirque, en los pies de los Andes, desde el 2017, cuando se compró la bodega en su totalidad a la familia Matte: explicó la misma noche muy bien de qué se trata trabajar con los Antinori. “Cuando recién llegó Renzo a trabajar en Haras me daba instrucciones y yo dudaba de todo; ante mi reacción Renzo me dijo nos vemos en dos meses en Italia. Estando allá me di cuenta del nivel de detalle en todo. Volví convencida hasta hoy”.
Puede que parezca insignificante, pero Renzo, agrónomo de profesión, estuvo detrás del maridaje con se servirían los vinos esta noche. Esa preocupación se siente. Los platos son simples, de productos bien cuidados, sin salsas agridulces ni picantes.
Algo, hay que decir, tan propio de la cocina en manos de chef chilenos que buscan sin entender ser compañeros de grandes vinos tintos; bueno, e incluso blancos. Lo que es definitivamente un gran error. Renzo lo sabe, y también, que mientras más ingredientes en el plato, más compites con el vino. “Todo se trata de equilibrio”, dice con su inglés de marcado acento italiano.
Se nota Renzo Cotarella respira esta filosofía detrás de los grandes vinos de la casa, incluso nos cuenta que el grupo Antinori tiene varios restaurantes en sus bodegas, tanto como en ciudades clave, como Mónaco o Londres. El concepto, por lo general detrás de cada uno de ellos es la Cantina Antinori, donde la cocina, por puesto tiene acento italiano, y está pensada para acompañar sus vinos.
Cotarella participó en la definición del maridaje con magret de pato que pondría lado a lado a Albis, la mezcla ícónica de Haras, formada por Cabernet y Carmenere; y Pitío, el Cabernet en la cima de esta misma pirámide de vinos de alta gama; ambos nacidos en las laderas de Pirque, Maipo Andes.
La conversación se extiende durante la noche hacia el escenario internacional. La baja en importaciones de vino italiano en Estados Unidos a comienzos de año aparece como tema. Cotarella la vincula a un sobrestock 2025 generado por la incertidumbre frente a posibles alzas arancelarias, más que a una caída estructural de la demanda.

El vino italiano, explica, está a salvo. Ha construido su estrategia sin depender de un solo mercado, como sí lo han hecho muchos, mirando sólo a China. Tampoco ha basado su posicionamiento, como los grandes de Burdeos, con aumentos abruptos de precio, ello, ni siquiera en sus vinos más reconocidos.
¿Incertidumbre ante el nublado futuro que atraviesa el vino mundial? Cotarella responde con un argumento que no deja espacio al debate, sino una clara lección: la familia Antinori como bodega de vino, ha sobrevivido dos Guerra Mundiales. Existe antes que Italia fuera una nación; desde 1385, aquí seguiremos.
Albis 2022 versus Pitío 2023
Parecía un round entre dos titanes, aunque en la mesa Albis 2022, con la seducción de las especias dulces y aterciopeladas del Carmenere como parte de su mezcla se llevó los aplausos. Con sus 4 años de vida, ya es amable, aunque no ha perdido su fuerza. Es un compañero dócil para el pato sabrosísimo que ha tenido meses de guarda en la despensa. Pitío Cabernet 2023, tal como nos lo mostró en su lanzamiento en octubre del 2024. sigue siendo un potro sin domar. Nace de los viñedos más jóvenes de Cabernet de Haras, del sector más alto, con suelos más pobres, y a la vez con menos exposición al sol de la tarde. Al 95 % de Cabernet Sauvignon se suma un 5% de Franc.
Lo había dicho Cotarella en su visita durante 2024: “Pitío es un vino intenso, como la mejor cocina, como la vida, cómo lo más preciado”. Después de compartir una cena con este gran personaje, nacido en 1954, esta idea absorbe todo el sentido.
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