CONFITES SAN ESTANISLAO

Publicado el 14 septiembre 2017 Por Claudia Gacitúa @mujergourmet

La sommelier y cocinera Claudia Gacitúa, nueva integrante del equipo WiP, nos cuenta sobre los sobrevivientes de la confitería chilena, herederos de una tradición que perdura desde la época de la colonia.

En el mes de la patria, como todos los años renacen nuestras tradiciones y comidas más típicas, como empanadas, chicha y choripán entre tantos otros. Hoy en WIP, queremos aportar con algo diferente y al mismo tiempo hacer un homenaje a aquellos que algún día en nuestra historia fueron protagonistas y que con el tiempo quedaron en el olvido. Se trata de la Confitería Chilena, de la cual conocemos tan poco.

Si revisamos la historia, la Confitería Chilena nace a fines del siglo XVI de la mano de las monjas españolas, francesas y portuguesas en la época de la colonia, quienes trajeron como secretos bien guardados,  las tradiciones reposteras de sus conventos de origen, a los conventos del nuevo mundo.

Fueron aquellas religiosas, quienes con sus antiguas recetas a base de huevo mol, pasta de almendras, merengues y dulce de leche, imprimieron un sello único a sus confites y dulces, que a lo largo de la historia encantaron a quienes los probaran hasta convertirse en productos típicos chilenos.

surtido-san-estanislao-misia-nenaUna de sus preparaciones, que me han acompañado a lo largo de la vida y siempre me llamaron la atención desde pequeña, son los famosos y desaparecidos Confites San Estanislao.

Recuerdo que los probé en la casa de alguna compañera de colegio más de alguna vez; más adelante, al estudiar gastronomía, me sorprendí al verlos como parte de la confitería chilena, luego trabajando como banquetera los serví como broche de oro en mis eventos. Por último, el destino me llevó a conocerlos muy de cerca, descubriendo su historia y procesos de elaboración.

Hoy en día, de vez en cuando, se dejan ver todavía en uno que otro matrimonio, celebraciones de las familias tradicionales o eventos de la Presidencia.

 Se pierde el rastro sobre quienes realmente comenzaron con este arte, aunque más de alguno recuerda cuando niño, esos cuadraditos de una masa de manjar casero y almendra molida, cubiertos por un glaceado blanco, suave y aterciopelado; finalizado con pequeñas bolitas de vivos colores.

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Los hay de cinco tipos: Yemas Acarameladas, que son pequeñas bolitas de pasta de yema, que asemejan a una yema de huevo, bañadas en un cristalino caramelo.  Piñas se les llama a las montañitas de huevo mol con una base de biscocho, pasta de almendras que da forma a Peritas, Limas y Manzanas, con un porcentaje secreto de almendra amarga, para dar con ese sabor de antaño. Cocadas frescas y suaves con la punta teñida de rosado dándoles un toque delicado y romántico y los ya mencionados Cuadraditos, conocidos como San Estanislao.

Su producción sigue siendo un trabajo de artesanos con las mismas recetas que han pasado de familia en familia y distintas generaciones se han encargado de continuar con esta tradición, desde por lo menos 1905, primer rastro que se tiene de Doña Laura Murillo, en la antigua y desaparecida Dulcería San Estanislao, ubicada en Almirante la Torre Nº 50.

En 1955 doña Laura muere y la dulcería cierra, dejando sólo el recuerdo de esos confites que antiguamente se usaban para compartir en las fiestas de santos, bautizos y primeras comuniones. Un mes después del cierre, una de las sobrinas, doña Eugenia Elena Lorca, recibió la propuesta de una de las clientas de la dulcería para abrir un nuevo local, idea que no prosperó en ese momento y tuvo que pasar un año para que “Nena”, como la conocían todos en 1956 se decidiera a trabajar sola desde su casa, en calle Arturo Prat, acompañada de Elvirita, antigua trabajadora de doña Laura.

Paralelamente otra rama de la familia armaba nuevamente el negocio, la familia Castillo, quienes durante mucho tiempo continuaron con la tradición hasta algunos años atrás.  Pasó el tiempo y la Nena, cansada, ya con varios años a cuestas, dejó su negocio en el año 1990. Es Alexandra González, su nuera junto con una de las hijas de la Nena, María Angélica Andrade Lorca, quienes se asocian y deciden continuar con “Misia Nena”, por varios años, hasta el retiro de esta última.

Actualmente, son Alexandra González y su marido Samuel Patricio Andrade, quienes hasta el día de hoy en su Taller de Calle Echeñique, los podemos encontrar realizando uno por uno cada confite San Estanislao, con las mismas recetas que pasaron como una tradición de generación en generación. Tal y como doña Laura Murillo lo hiciera ahí por el año 1905.

El valor cultural de los Confites San Estanislao es inestimable. No por nada Alexandra González a partir del año 2011, es candidata a ser considerada como Tesoro Humano Vivo, por el programa del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes, en concordancia con la Unesco. Un proyecto que busca reconocer y destacar a los cultores de artes y oficios tradicionales que han transmitido ese conocimiento ancestral de generación en generación y constituyen el Patrimonio Cultural Inmaterial de Chile. Los que  a pesar de estos actos de reconocimiento y esfuerzos por conservarse en el tiempo, corren serio peligro de extinguirse.

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Piñas de huevo mol y biscocho Misia Nena

Todavía se pueden encontrar algunos de los confites, conocidos también como Coloniales o Chilenitos en otras pastelerías tradicionales como en la Dulcería Sofía de Castro y Dulcería las Palmas. Así como también existen quienes aún los realizan a pedido en sus casas.

Sin embargo, no siempre las recetas siguen siendo las originales, denotando un dejo de sabores artificiales que nada tienen que ver con los San Estanislao tradicionales. En Misia Nena, la receta sigue siendo la misma que de 1890, con almendras, huevo, leche y azúcar, asegura Samuel Patricio Andrade, poniendo énfasis en la calidad de los ingredientes, 100% naturales y la originalidad de sus preparaciones. Aquí, los pastelitos tradicionales se realizan el mismo día que serán consumidos, por lo que sus características son inconfundibles. De colores vivos, suaves y frescos. No deben tener dejo alguno de saborizantes artificiales, ya que sólo se realizan con ingredientes naturales, y lo más importante es la consistencia de cada uno de ellos, que sólo lo da la experiencia de conocer los puntos exactos del azúcar en su elaboración.

Vale la pena conocerlos, probarlos y así reencontrarnos con nuestras tradiciones, esas que muchas veces han quedado sólo en el recuerdo.

¿Dónde encontrarlos? (Sólo a pedido)

Missia Nena: +56- 222265829

Pastelería las Palmas: +56- 222335023

Dulcería Sofía de Castro: +56- 222421727

 

 

 

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5 comentarios

  1. Justo hace unos días hablábamos en una reunión familiar que ya no se conseguían, que gusto tener buenos datos de donde mandar a hacerlos, excelente nota Claudia que placer estés en wip

  2. Dangelo Iasalvatore dijo:

    Hay algunos detalles en la investigación. Misia nena estaba conformado por los 3 hermanos andrade (Eliana, María Angélica y Patricio), junto a Alexandra González. Posteriormente, se reformuló la sociedad , donde continuó María Angélica Andrade y Alexandra González.
    Por otra parte, Samuel Andrade falleció cerca del 87´, pues es mi bisabuelo, esposo de mi bisabuela nena.

    • Claudia Gacitúa dijo:

      Estimado Dangelo, agradecemos tus comentarios. Efectivamente Doña María Angélica Andrade, formó parte de la Sociedad Misia Nena desde sus inicios, durante varios años, para luego quedar en manos de la Sra. Alexandra González quien continúa junto a su marido hasta el día de hoy.
      Con respecto al Sr. Andrade mencionado en el artículo, este es Samuel Patricio Andrade Lorca, hijo, en ningún momento nos hemos referido a tu bisabuelo, que según entendemos falleció el año 1975.
      Saludos cordiales,
      Claudia Gacitúa
      Equipo Wip

  3. Diego Ovalle Andrade dijo:

    Unas delicias de los dioses.
    Soy de la familia Andrade y tuve el placer de probarlos.
    Soy nieto de Miguel Andrade Castillo y muy orgulloso llevo su apellido.
    Exito y saludos cordiales.

  4. Mi tata Ignacio Salfate que en paz descansa, fallecido hace 25 años los compraba para sus banquetes que el hacia y recordaba con mucha nostalgia cuando siempre me traia dulces principalmente las yemitas de huevo mol. Efectivamente este tipo de dulces ya no se ven en fiestas y menos en matrimonio. Feliz de encontrarme con esta nota y saber donde comprarlos.