OIV EN CHINA: LOS DESAFÍOS DE UNA INDUSTRIA EN CAMBIO

Publicado el 16 octubre 2026 Por Gastón Gutiérrez Gamboa @doctor_terroir

El 47 Congreso Mundial OIV abordó nuevas normas para vinos desalcoholizados, sostenibilidad y patrimonio vitícola, con aportes científicos de Chile. Nos reporta Gastón Gutiérrez, investigador chileno

China 2026: la OIV impulsa nuevos desafíos para la vitivinicultura mundial, entre la innovación, la sostenibilidad y la cooperación internacional.

El 47.º Congreso Mundial de la Viña y el Vino, celebrado en Yinchuan, China, reunió a representantes gubernamentales, científicos y especialistas internacionales para abordar el futuro del sector vitivinícola. La modernización de las normas internacionales, los cambios en el consumo, la protección del patrimonio y el fortalecimiento de la cooperación entre países marcaron las discusiones del encuentro.

Yinchuan, China, 16 de octubre de 2026. La Organización Internacional de la Viña y el Vino (OIV) concluyó su 47.º Congreso Mundial de la Viña y el Vino y la Asamblea General de sus Estados miembros, en una edición que situó a China como protagonista del diálogo internacional sobre el futuro de la vitivinicultura.

El encuentro reunió a autoridades políticas, representantes de gobiernos, delegaciones nacionales, investigadores y profesionales de distintos países, consolidando un espacio de discusión sobre los desafíos económicos, científicos, ambientales y normativos que enfrenta una industria en transformación.

La realización del Congreso en la Región Autónoma Hui de Ningxia tuvo también un significado político y estratégico. China, incorporada recientemente como miembro de la OIV, ha impulsado el desarrollo de su industria vitivinícola mediante políticas de modernización, inversiones tecnológicas y estrategias de valorización territorial, particularmente en las estribaciones orientales de las montañas Helan.

Durante las intervenciones institucionales, las autoridades chinas destacaron la importancia que el presidente Xi Jinping atribuye al desarrollo de las industrias regionales, la modernización productiva y la revitalización rural. En este contexto, la vitivinicultura fue presentada como una actividad capaz de generar empleo, mejorar las condiciones económicas de las comunidades y fortalecer la identidad de los territorios.

Asimismo, se abordó la necesidad de profundizar la integración entre investigación científica, nuevas tecnologías y producción industrial. Entre las prioridades mencionadas estuvieron la aplicación de inteligencia artificial, la innovación en procesos de elaboración, el uso eficiente del agua, la valorización de subproductos y el desarrollo de sistemas productivos ambientalmente sostenibles.

Nuevos paradigmas para una industria en transformación

Uno de los principales mensajes políticos del encuentro estuvo relacionado con la necesidad de construir una visión compartida sobre el futuro del sector.

La presidenta de la OIV, Yvette van der Merwe, destacó durante su intervención la importancia de integrar ciencia, tradición, historia, patrimonio e innovación como elementos fundamentales para enfrentar los desafíos de la vitivinicultura mundial.

Su mensaje puso especial énfasis en la cooperación internacional y en la necesidad de comprender que los problemas de un territorio pueden encontrar respuestas en las experiencias de otros países.

La protección de los recursos vitivinícolas, la transmisión de conocimientos entre generaciones y la construcción de nuevas oportunidades económicas fueron planteadas como responsabilidades compartidas. En este sentido, la OIV reafirmó su papel como organización intergubernamental dedicada a facilitar el diálogo, promover el conocimiento científico y contribuir a la armonización de las prácticas internacionales.

La discusión también destacó la importancia de ampliar los espacios de participación, compartir experiencias exitosas y reconocer las dificultades que enfrentan los países productores, especialmente en un escenario marcado por transformaciones del consumo, presiones económicas y nuevas exigencias ambientales.

Sesiones de vitivinicultura se sumaron a discusiones técnicas, leyes y comercio internacional.

Resoluciones internacionales y actualización del marco normativo

Uno de los aspectos relevantes de las reuniones técnicas e institucionales fue la revisión de propuestas normativas y el seguimiento de proyectos de resolución en distintas áreas de competencia de la OIV.

En las discusiones de la Comisión de Economía y Derecho adquirió especial importancia la necesidad de avanzar en los criterios internacionales relacionados con los vinos desalcoholizados y parcialmente desalcoholizados.

Representantes de Sudáfrica, Australia y otros países plantearon la conveniencia de fortalecer el consenso técnico y acelerar definiciones de métodos sobre estas materias, considerando la evolución de los mercados y las nuevas tendencias de consumo.

El director general de la OIV, John Barker, también abordó la importancia de intensificar las reuniones técnicas para facilitar avances en estos proyectos, que forman parte de un proceso de discusión desarrollado durante varios años.

Estas deliberaciones reflejaron uno de los desafíos actuales de la organización: adaptar sus recomendaciones y definiciones a nuevas realidades productivas y comerciales, manteniendo criterios científicos compartidos entre los Estados miembros.

Durante las sesiones también se examinaron otras materias técnicas relacionadas con la clasificación de productos enológicos, la caracterización de sustancias y microorganismos utilizados en vinificación, los métodos analíticos y los procedimientos de evaluación.

Entre los asuntos considerados figuraron propuestas sobre prácticas y productos enológicos, métodos de análisis, determinación de compuestos y criterios aplicables a determinados tratamientos tecnológicos. Estas iniciativas forman parte del trabajo de las comisiones y grupos de expertos de la OIV y se encuentran en distintas etapas de discusión, revisión o aprobación.

También se abordaron aspectos de la cooperación comercial internacional y la relación del trabajo normativo de la OIV con organismos como la Organización Mundial del Comercio.

La relevancia de estas discusiones radica en que las recomendaciones de la OIV constituyen referencias técnicas para numerosos países y contribuyen a facilitar la armonización internacional, la transparencia comercial y la actualización de las prácticas vitivinícolas.

Exposición sobre investigaciones realizadas en el secano del Maule, desde el INIA Cauquenes.

Patrimonio, sostenibilidad y desarrollo rural

Otro de los ejes del Congreso fue la necesidad de reconocer el patrimonio vitivinícola como parte de las estrategias de desarrollo territorial.

Las intervenciones institucionales pusieron de relieve la importancia de preservar los paisajes históricos, las variedades tradicionales, los conocimientos locales y las expresiones culturales asociadas a la producción de uva y vino.

Este enfoque adquiere especial relevancia en un escenario en que numerosos territorios enfrentan procesos de transformación productiva, pérdida de biodiversidad, abandono de viñedos antiguos y dificultades para garantizar el relevo generacional.

La integración entre patrimonio, investigación y políticas de desarrollo rural fue presentada como una oportunidad para fortalecer la sostenibilidad económica y cultural de las regiones productoras.

En este contexto, la participación científica chilena incluyó tres investigaciones lideradas desde INIA Cauquenes, relacionadas con la adaptación de viñedos de Garnacha al estrés térmico mediante mallas de sombreo, la identificación de unidades de terroir en antiguos viñedos de País del Maule costero y la valorización del patrimonio tangible e intangible de la viticultura tradicional de secano.

Estos trabajos contribuyeron al intercambio científico internacional sobre adaptación climática, diferenciación territorial y conservación de sistemas vitivinícolas históricos.

Ningxia y el reconocimiento internacional de su desarrollo vitivinícola

La ceremonia de clausura contempló un reconocimiento a la región vitivinícola de las estribaciones orientales de las montañas Helan, entregado por el director general de la OIV, John Barker.

Este territorio se ha convertido en uno de los principales referentes del desarrollo vitivinícola chino, mediante la expansión de sus viñedos, la incorporación de tecnología y la consolidación de una identidad regional vinculada al paisaje y a las condiciones naturales de Ningxia.

Esta experiencia regional fue presentada en el contexto de las políticas chinas orientadas a fortalecer las economías regionales, desarrollar industrias con identidad territorial y promover la cooperación científica y comercial internacional.

El Congreso permitió así visibilizar la creciente participación de China en la gobernanza vitivinícola mundial y su interés por contribuir a las discusiones sobre innovación, sostenibilidad y regulación del sector.

Georgia recibirá el 48.º Congreso Mundial de la Viña y el Vino en 2027

El encuentro concluyó hoy 16 de octubre con una ceremonia oficial en el Centro Internacional de Convenciones de Yinchuan, e incluyó intervenciones de autoridades del Gobierno de Ningxia, de la presidenta de la OIV, Yvette van der Merwe, y del director general de la organización, John Barker.

Uno de los momentos simbólicos de la clausura fue el traspaso de la bandera del Congreso Mundial de la Viña y el Vino a Georgia, país que acogerá la 48.ª edición entre el 4 y el 8 de octubre de 2027.

La entrega estuvo a cargo de la presidenta de la OIV, Yvette van der Merwe, marcando el cierre de la edición china y el inicio de una nueva etapa de preparación para el próximo encuentro internacional.

Georgia, reconocida por su milenaria tradición vitivinícola y su estrecha vinculación entre vino, cultura e identidad, recibirá a la comunidad científica y a las delegaciones de los Estados miembros para continuar las discusiones sobre los desafíos de la industria.

De esta manera, el Congreso de Yinchuan concluyó reafirmando la importancia del multilateralismo, la cooperación científica y el diálogo político para enfrentar las transformaciones del sector vitivinícola mundial.

Tras una edición marcada por la presencia de China en el escenario vitivinícola internacional, la bandera de la OIV pasó a Georgia, donde la comunidad mundial de la viña y el vino volverá a reunirse en octubre de 2027.

 

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