SIERRAS DE BELLAVISTA, TIERRA PROMETIDA

Publicado el 02 mayo 2018 Por Mariana Martínez @mymentrecopas

El enólogo Camilo Rahmer junto al empresario Jacques Ergas,  son dueños de un viñedo de ensueño al final de un pueblo de montaña muy particular. Sus pocos vinos, en base a Riesling y Pinot Noir, ya dan mucho de qué hablar.

 

La verdad es que jamás había escuchado hablar de un lugar llamado Sierras de Bellavista, un pueblo de montaña en el Valle de Colchagua, fundado el año 1947 a unos 1.100 msnm, donde hay unas 60 casas, entre calles bien identificadas, parques, canchas de golf, y hasta una preciosa laguna artificial. Nada, nada sabía de Sierras de Bellavista, hasta que el enólogo de la Viña Tres Palacios (en Maipo), Camilo Rahmer, presentó, hace ya varios años atrás su proyecto personal junto a un Riesling hecho con uvas que contó venían de allí.

Ese primer Riesling Sierra de Bellavista, cosecha 2014,  era chúcaro, ácido como el solo, y sí, con un potencial tremendo. Solo debía pasar el tiempo para que Rahmer le agarrarle la mano a este lugar, donde nunca  antes nadie había plantado viñedos. También debía pasar el tiempo  para que las parras se fueran acomodando a su suelo volcánico (cercano al volcán activo Tinguiririca),  trumao, y con gran cantidad de piedras coluviales.

Este año 2018 al fin tuve la oportunidad de ir a conocer Sierras de Bellavista, y los astros se alienaron para ir justo en plena cosecha del Riesling, al que además ya se suma la mitad de  Pinot Noir. Llegar no es tan fácil, aunque sólo está a 40 km de la ciudad de San Fernando y 30 de Puente Negro. Se debe tomar Ruta 5 hasta las Termas del Flaco y seguir dirección hacia la Cordillera de los Andes, y justo un poco antes de las Termas del Flaco tomar a mano derecha y seguir subiendo y subiendo, habiendo dejado  el asfalto atrás hace ya mucho rato.

Al final de la larga y empinada subida, entre el tupido bosque de pinos aparece la legendaria laguna artificial, y el antipático cartel que le da la bienvenida a su recinto solo a socios. Y es que este pueblo de montaña, nació como una especie de  club, con socios que eran dueños de parcelas y del bosque, y de la laguna. Los creadores, de lo que por estos días sería un condominio cualquiera con acceso cerrado, fueron los cuatro socios que antes habían fundado en el mismo lugar, y con muchas más hectáreas de terreno,  la Sociedad Mercantil Forestal S.A.

La vista, el aire puro, la tranquilidad, atrajeron a varias familias, entre ellas, la de Camilo, a esta tierra prometida, que por esta época de año – no en verano- parece un pueblo fantasma. Por eso, era natural que cuando este agrónomo enólogo creciera, su sueño fuera plantar allí viñedos. Pero necesitaba más que una parcela de agrado, y así fue como tocó la puerta de Jacques Ergas, miembro de una de las cuatro familias fundadoras de Sierras de Bellavista, con muchas  hectáreas disponibles al final del pueblo; donde todas las calles están señalizadas con una misma tipografía, la misma  por cierto de los vinos de Sierras de Bellavista.

Camilo Rahmer
Jacques Ergas

EL VIÑEDO SIERRAS DE BELLAVISTA    

El único problema que tuvo Jacques cuando Camilo le fue a contar la idea, recuerda hoy con picardía bajo la sombra de los quillayes que han replantado en el bosque que rodea el viñedo, es que quería partir en ese mismo minuto, pero no se podía: había que elegir el lugar, diseñar el viñedo, el riego, preparar el suelo, elegir las variedades, comprar y mandar a hacer las plantas.  Camilo también recuerda como estuvieron  de acuerdo de inmediato en que plantarían variedades de clima frío: debían ser un reto, como la tinta Pinot Noir,  y algo nuevo, como la blanca Riesling.

Para plantar, la primavera siguiente, Camilo diseñó el viñedo pensando en  ser lo más práctico posible, sobre todo tomando en cuenta su lugar, tan apartado, sin mano de obra disponible. Pero Jacky, su nuevo socio, le pidió consultar primero a su arquitecto, Juan Grimm: sí, el  famoso paisajista chileno. Camilo recuerda que Grimm llegó al lugar que habían seleccionado para plantar, y dijo sin darle muchas vueltas “esto es un anfiteatro natural”, y pronto resolvió que el viñedo debía estar dispuesto dentro de éste como filas de asientos mirando a la cordillera. Sin más discusión eso fue lo que  hicieron, mucho más complejo de realizar, confiesa Camilo, pero sin duda, Grimm -dice- tuvo una gran visión.

Lo primero que plantaron Jacky y Camilo el año 2009 fueron 0.8 hectáreas de Riesling y 0.4 de Pinot Noir. La primera cosecha fue la 2012. El 2014 sumaron un poco más y algo de  Chardonnay para llegar a las 4.5 hectáreas que hoy maneja al derecho y al revés, durante todo el año, el jóven agrónomo Gianfranco Gameli.

Al llegar al viñedo, lo que se ve es  justamente parras dispuestas en semicírculo, en forma de anfiteatro, que miran a la sierra impresionante, con un desnivel de unos 60 metros desde el punto más alto al más bajo. Lo segundo que llama la atención, más allá de la hojas amarillas en el único día que habrá aquí de cosecha 2018, son mallas raschel blancas tiradas en el suelo. “Las sacamos esta mañana, al amanecer – nos dice Camilio,, evitan que los pájaros y las chaquetas amarillas se coman las uvas en cuanto se dan cuenta que están maduras”.  En el viñedo está su señora, Maida,  y sus cuatro hijos varones -cuatro revoltosos- cosechando, con amigos, y vecinos, además de una cuadrilla que a las dos de la tarde promete irse, y eso hará, hayan o no terminado la cosecha. Toda la uva se irá en un camión hasta  Melipilla, a la bodega de Viña Tres Palacios.

Las uvas 2018 no esconden un fuerte ataque de oídeo en algunos sectores, pero la gran mayoría, en un día soleado y fresco,  luce sana, pequeña, turgente, y de exquisita acidez. Mientas recorremos el viñedo, Camilo nos cuenta que la cosecha 2016 fue la más difícil que han tenido hasta la fecha,  el mismo día que tenían  dispuesta la cosecha estaba pronosticado lluvia, no se detuvieron; la salvaron y promete que es la mejor de su corta historia, hasta ahora.

Ya en Santiago y junto a otro emprendimiento de Jacky (los  exquisitos quesos de Cabra La Cabresa), probamos los tres vinos que Sierras de Bellavista tiene en su portafolio hoy. Dos Riesling (2014 y 2016) y un Pinot Noir 2016. Este año ya están experimentando en bodega con un tercer Riesling fermentado con sus pieles.

LOS VINOS DE SIERRAS DE BELLAVISTA

El Riesling Sierras de Bellavista 2016, el año de la lluvia en plena cosecha, dista de  aquella primera cosecha 2014 que probé. Aquí ya un vino que a pesar de tener bajo grado (menos de 11.5),  tiene aromas a pera fresca, con notas a lima y membrillo verde, con un leve toque a pelota de goma nueva (nada de TDN), y que en boca es filoso, y jugoso a la vez, largo, y muy  persistente; con  mucha fruta y cuerpo para sostener todo lo demás. Compañero perfecto para el queso fresco de cabra y el tipo feta de La Cabresa.

El Pinot Noir Sierras de  Bellavista 2016 en tanto, tiene un color tinto bien delicado, de capa baja, rubí, joven, y una nariz muy delicada,  limpia, con notas a guinda roja, y el fruto fresco (entre resinoso y herbal) de la rosa mosqueta que tanto se ve por la zona.  En boca es liviano y de suave textura, como indica su color, sin embargo tiene un tanino que se agarra  firme, sin ser secante; su acidez es justa,  refrescante recién en su final. Gran compañero, del queso de cabra maduro, más suave en acidez y más compacto.

El Riesling 2014 Veranada de Sierra de Bellavista es un blanco con velo de flor, y que como tal tiene un gran carácter a vino de Jerez, con notas de manzana roja y pera en compota, en boca de una acidez filosa que hace salivar, como los caramelos de piña; sin embargo es seco, seco, largo, filoso. Llena el paladar con su explosión de sabor y deja su recuerdo largo rato en el retrogusto. Un fantástico blanco que aún tiene mucha vida  por delante. Compañero ideal para acompañar  jamón serrano y el queso de cabra más maduro.

Los vinos Sierra de Bellavista pueden encontrarse en cantidades muy limitadas desde los $19.900 en  muy pocas tiendas especializadas como www.bbvinos.com y www.lavinoteca.cl

Contacto: http://vinasierrasdebellavista.com/

 

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3 comentarios

  1. se puede ir as comprar vino ahi o donde se vende en supermercados o donde

    • Mariana Martinez dijo:

      Maria los lugares de venta están especificados al final de la nota, también puedes contactarlos a través de su página web. No hay aún bodega ni instalaciones para venta o recibir visitas en el viñedo.

  2. […] podrán conocer de mañana los viñedos extremos de Riesling, Pinot Noir y Chardonnay de la Viña Sierra Bellista  en un lugar nunca antes explorado para la elaboración de vinos dentro del Valle de Colchagua.  […]