NACE CASALIBRE

Publicado el 19 julio 2019 Por Mariana Martínez @reinaentrecopas

Mínimo y Siete Perros Cabernet son las primicias de este proyecto que busca hacer vinos chilenos diferentes. Quién es su dueño  y hacia dónde va les contamos hoy en WiP.

Fred Skwara tiene alma de emprendedor. De madre chilena y padre brasileño, llegó a Chile ocho años atrás, invitado por el proyecto Startup Chile. Su idea de negocio tuvo éxito, y se vendió muy bien. Así es que pronto, este ingeniero comercial siguió con ganas de más, esta vez no con aplicaciones móviles, sino con vino. La semillita se había  sembrado solita cuando era chico y junto a la familia visitaba el Sur de Brasil; allí, nos cuenta, conocieron sus viñedos y bodegas y alguna vez, cuando volvieron a casa hasta compraron uvas en el mercado y una barriquita para guardar cachaça, y se pusieron a hacer vino.

Por suerte el fracaso de esa primera aventura casera es parte del pasado. Con estudios de WSET y todo lo que pueda degustar en vinos cuando viaja de nuevo a casa, Fred se atrevió a realizar su sueño en Chile el año 2015, y, muy sabio, sin abandonar su trabajo como consultor financiero. Primero, contactó al enólogo Luca Hodgkinson, quien está dedicado hoy a las asesorías y a su proyecto Wildmaker’s, y le propuso la idea. Su plan de hacer vinos con la menor intervención posible, a partir de viñedos orgánicos bien seleccionados, cuajó sin problemas.

Fred Skwara, dueño de Casa Libre

Las primeras uvas de la cosecha 2015 las compraron en Los Lingues, Colchagua Andes. Con mucho cuidado de que no fuera un vino chileno más tapado por la madera, las fermentaron y guardaron 1/3 en barricas nuevas de 500 litros con tostado suave, otro tercio en barricas usadas y el último tercio en tanques acero.

Este primer vino se llama Mínimo, por aquello de realizar la menor intervención posible en viñedos y bodega, y ya está listo para salir a la venta. Fred nos lo presentó en el restaurante Barrica 94, donde pronto estará en botella y por copa. Y es que su meta es estar en ciertos lugares, jamás en supermercados.

 

Con cuatro años entre barricas y botella,  Mínimo ($16.500) es mezcla 40% de Carmenère, 30% de Syrah y 30% de Malbec. Sus aromas muestran ya la evolución de las notas terciarias, propias del tiempo. Hay en su nariz notas de licor de guindas ácidas y una boca golosa, dulce, de taninos muy suaves, y que llena el paladar con frutos rojos bien maduros y especias dulces.

El segundo vino de esta aventura que Fred llamó Viña Casalibre, es un Cabernet Sauvignon del Maipo, y que refleja mucho mejor la intención que hay detrás del proyecto. La de no hacer más de lo mismo, ni más vinos aburridos de Chile. No diremos que Mínimo es aburrido, pero sí tal vez, un rico vino que es más de lo mismo, aunque con menos madera. Fred confiesa que sus nuevas versiones 2016, 2017 y 2018 serán más frescas, gracias a cosechas más tempranas y con menos Carmenère pero más Malbec.

Pero volvamos al segundo vino de la casa, el que refleja mejor la intención detrás del proyecto. Se trata de un Cabernet Sauvignon 2018 del Maipo, 100% guardado en cubas de acero inoxidable, y que ya forma parte de la futura línea de vinos llamada Siete Perros. Este Cab tiene en su etiqueta un bulldog francés fumando pipa, porque como dice el mismo Fred, no es un Cab grande ni fuerte como el bulldog clásico, sino que más liviano y simpático,  tal como quiere que sean sus vinos.

El valor sugerido de Siete Perros Cabernet es de $7.000, un regalo si pensamos que no hará de el más de 7.000  botellas. También si sabemos que las uvas son certificadas orgánicas y su origen está en los alrededores de Melipilla, en el Valle Maipo. Y, por supuesto, si saboreamos con atención el vino. Porque Cabernet sin madera hay, pocos sí, pero con esta concentración y suavidad de taninos no recuerdo haber probado antes. Me llama la atención sin duda que se sienten notas de vainilla dulce en sus aromas, me ha pasado antes con Cabernet sin madera, y por supuesto me cuestiono si la habrá tenido o no. Prefiero creer lo que me han dicho. Como sea, la fruta negra, dulce, intensa es la que manda y la nota especiada es un aporte. Así, Siete Perros es un excelente inicio para la familia perruna que promete más “vinos vivos” (sinónimo que gusta a Fred para hablar de vinos naturales). El próximo, será un Chardonnay ilustrado por un perro salchicha. Tienen que verlo, es otra mascota adorable.

Fred y Hodgkinson ya trabajan en otros dos vinos más radicales guardados en tinajas. Probamos uno de ellos, un Cabernet Franc 2019, del mismo viñedo de donde proviene Siete Perros Cabernet. Es una delicia ya tal cual está hoy. Lleno de fruta roja, tensa en su acidez, y a la vez un tanino muy suave, jugoso. Fred se pregunta cómo han podido hacer un vino así de limpio sin haberle agregado hasta ahora nada de sulfuroso. Su apuesta es por hacer más. El otro que ya viene en esta línea, y en tinajas, será un Sauvignon Gris fermentado con sus pieles. Claro, será un vino naranjo, un estilo que fascina a este brasilero-chileno que busca despeinar nuestros vinos. Su Casa es Libre justamente para hacer lo que quiera y hay que decir que eligió muy bien el país para poder hacerlo. También eligió bien a los argentinos que desarrollan sus etiquetas, porque ahora viene lo no menos complejo, vender el cuento.

 

Viña Casalibre

Sitio web: www.vinacasalibre.cl

Mail contacto para venta directa: [email protected]

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