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Publicado el 29 septiembre 2019 Por Mariana Martínez @reinaentrecopas

Viña Vik ya ha dado el primer paso para construir sus barricas de robles francés con madera de sus propios bosques centenarios, así como vasijas a partir de gredas del mismo campo en Millahue. Nuestra editora junto a Cristián Vallejo, nos cuentan más.

Fechas de cosecha más tempranas y el uso cada vez menos invasivo de la madera, son sin duda algunas de las tendencia que las viñas en todo el mundo están tomando en este momento, con el fin de dejar atrás la tan repudiada  “Era Parker.” La gran pregunta que surge ahora, con miras al futuro, es cómo no caer en la búsqueda de la personalidad sin hacer lo mismo que todos los demás. Encontrar la solución ya se ha tomado muy en serio en el equipo de Viña Vik, liderado por su gerente enológico Cristián Vallejo; y al parecer, aunque aún están dando los primeros pasos, ya tienen un buen par de posibles respuestas.

El año pasado ya habíamos probado in situ la cosecha 2018 de los vinos de Vik, una cosecha definida por él mismo Vallejo como la del año de “La personalidad”, debido a que fue el año en que sus viñedos, ya con 12 años de edad, habían logrado hablar de su lugar de origen. Alejados además justamente de la madera excesiva y la sobremadurez de sus uvas. Esta semana, durante una visita relámpago a la bodega en Millahue, Vallejo nos sorprendió con sus dos últimos proyectos de I+D.

PROYECTO  VASIJAS

El primero de los proyectos de Vik está a la entrada de su sala de barricas, construida justamente debajo de un espectacular río con piedras de todos los formatos, y que fue diseñado por el arquitecto chileno Smiljan Radic como entrada a la bodega que tiene el fin de ser lo más ecológica posible. Un dato no menor, pues la filosofía de Alexander Vik (el dueño noruego de la viña) ha sido desde sus inicios, el año 2006, cuando compró el campo de 4.000 hectáreas para desarrollar sus viñedos, bodega y hotel, el ser cuidadoso con su medio ambiente.

Hasta la sala de barricas llegamos no sin antes conocer sus espectaculares cubas de acero inoxidable negras (las primeras que llegan a Chile, nos cuenta Vallejo), y que han colocado como marco exterior alrededor de toda la inmensa sala de vinificación. ¿Para qué? sólo como decoración. Aunque, claramente, chao huella de carbono cero. Recordemos que Vik y su mujer Carrie son grandes amantes del arte y que aquí los recursos, tanto como para la búsqueda por la belleza como por para la calidad de sus vinos, no son un problema.

Una vez en la sala de barricas nos encontramos con cinco hermosas vasijas de greda, casi de la altura de Vallejo (cercano a el 1.90m). Durante nuestra visita Vallejo recibiría un llamado para avisarle que las otras 15 estaban listas y podían pasar a buscarlas. Vaya cara de felicidad, y con razón. La particularidad de estas vasijas nuevas, de color claro y su original forma más alegadas que redondeadas, es que han sido modeladas por un artesano local (el mismo que le llamó por teléfono), y no sólo eso; su greda fue extraída de los mismo campos de la viña en Millahue.

Vallejo cuenta que quería tener tinajas o vasijas (la nueva moda en busca de eliminar el efecto de las barricas de madera) pero quería dar el paso más allá y hacerlas con la propia greda del campo. Para eso, convenció a un artesano experto y lo llevó a recorrer el campo. Después de mucho buscar, sin resultados, mediante el método de la varilla de madera que busca agua (lo que se conoce como “varillar”), la encontraron en un lugar donde Vallejo creía que podía haber. No por casualidad, claro, ya antes de plantar habían hecho en el campo miles de calicatas. Vallejo entonces, ya era parte del equipo como su viticultor, y sabía bien que había bajo sus pies. No se equivocó. Los nuevos recipientes serán utilizados con la cosecha 2020. Se sellarán con tapas de acero ajustables.

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BARROIR, LA OTRA NOVEDAD

El segundo proyecto de Vik en su primera etapa, tiene la finalidad de reutilizar sus viejas barricas de roble francés, importadas de Francia, y tostarlas nuevamente con madera de los bosques centenarios de roble que encontraron en un sector del campo en Millahue. “Nosotros queríamos hacerlo con nuestras propias maderas para darles más sentido de lugar, nos dice Vallejo”. Es así, como a los barriles antiguos (con más de 3 usos) se les rebajarán 5 mm el grueso de las duelas de forma manual para no dañar los poros y luego se tostarán.

Vaya usted a saber quien plantó esos robles o cuándo, nos dice Vallejo. Sí puede asegurar que son de roble francés (no Alba, de especie americana) y que tienen más de 100 años. Son unas 50 hectáreas de ellos. “De esta manera, explica, al porcentaje de barrica nueva que usemos le daremos una influencia nuestra y para esto desarrollaremos una pequeña tonelería en la bodega”. Además -nos cuenta Vallejo, mientras recorremos el espacio con grandes extractores de aire, que ya han destinado para ello, donde ya están las rojas ramas y troncos y de sus robles- “no cortaremos los árboles, usaremos aquellos que la misma naturaleza tumbó por alguna razón.”

Otra arte de sus barricas recicladas pero sin tostar, se usarán para fermentar los vinos  a 20ºC y con pisoneos muy suaves, con el fin, explica el enólogo, de extraer sutilmente  color y taninos y aromas más frescos.

El segundo paso de este proyecto con maderas propias, llamado Barroir, es armar sus propias barricas con la madera de sus bosques de roble. Para ello, él mismo Vallejo estuvo este año empapándose del tema en Francia; estuvo en bosques, aprendiendo de sus manejos y de sus tiempos. Así, ya tienen un plan de manejo para su propio bosque pensado para los próximos 100 años.

Si ustedes se están preguntando quién les hará las barricas, no hay de qué preocuparse. Las cosas, nos dice Vallejo, se dieron solas. Nos cuenta que en la vendimia 2019 llegó a trabajar a la bodega un técnico local que sabía mucho de barricas, lo que le llamó la atención. Conversando con él, descubrió que había trabajo en TN Coopers.

Por e-mail, Vallejo nos describiría más tarde con sus palabras ambos proyectos. “Después del 2018, la añada que llamé “La Personalidad”, porque el viñedo con 12 años era lo que transmitía, el desafió era buscar la forma de mostrar en todos los vinos de la manera más pura el sabor de nuestra tierra. Ya veníamos con cero aplicaciones, levaduras nativas y sin filtraciones. Sin embargo, la clave estaba en lograr la microoxigenación en el tiempo que permitiera tener los taninos que buscábamos sin tener que utilizar barricas, o bajar la cantidad de ellas, ya sea nuevas o usadas, porque finalmente es el único elemento que no pertenece a nuestro terroir. Así nació la idea de las Vasijas y Barroir.”

En el primer caso, el de las vasija, cuenta Vallejo, ya venía investigando su uso desde la literatura a casos prácticos  con amigos que las utilizan. La idea era hacerlas únicas en su composición y forma. “Hicimos un buen movimiento de tierra para extraerla, estaba más o menos a los 6 metros de profundidad por lo que debimos ir sacando las capas superiores de a poco para no contaminarla. Recién en enero tuvimos la arcilla, la enviamos al taller del artesano. Fueron 8 metros cúbicos que se fueron en un camión tolva junto con la caolinita que la encontramos en otro valle del campo, la cual ayuda a pegar la arcilla cuando está en el horno. Hace una semana recibimos las 5 primeras de las 20 que hicimos. Estoy feliz, los poros de arcilla (microoxigenació) son propios de este terroir al igual que cualquier mineral o sabor que le entregue la vasija al vino. Lo que hará que esos vinos serán en un 100% de Millahue”. Además, explica, le dimos una forma semioval para permitir el movimiento pero muy lento y son de una capacidad de aproximada de 700 litros.

Como si todas estas novedades (de las cuales sabremos sus resultados concretos más en algunos años) fueran ya pocas, Vallejo nos contó que Alexander Vik acaba de comprar una bodega en Champaña; y que sus espumantes ya son parte de la oferta de lujo de sus hoteles, por supuesto también en el de Millahue. Además, aquí  están haciendo bebidas en base a alcohol vínico con jugo de uvas sin fermentar, los que ofrecen como bebidas de bienvenida en su precioso restaurante Pavillion. Así, en búsqueda de ser más sustentables con sus productos, se suman a sus vinos su tinto y Rosado PiuBelle, y las mezclas Milla Cala y Vik.

Los invitamos a ver en nuestro instagram @wipcl más detalles en vídeo del proyecto Vasijas & Barroir de Vik.

 

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