ARDE EL SUR, SE ENFRÍA EL NORTE

Publicado el 15 febrero 2019 Por Mariana Martínez @reinadecopas

Mientras en Toconao, Desierto de Atacama, las lluvias sumaron 65 mm en apenas 14 días, ayer las llamas se iniciaron en Viña Zaranda, Valle del Itata. Hoy amanecieron 5.000 plantas quemadas en Caravanchel.

Ya lo habíamos dicho en nuestro primer informe de cosecha 2019: las lluvias del invierno boliviano estaban cayendo en la zona del Norte, y había calor extremo en el Centro-Sur. Dos semanas más tarde, contrario a lo deseado para encaminarnos a una cosecha ideal, la situación en ambos extremos se ha  intensificado.

EN ITATA Y BIOBIO

Después de haber estado en alerta por incendios en el sur desde hacía varios días, finalmente ayer las llamas se desataron en el campo de la Viña Zaranda en Guarilihue (Valle del Itata). El mismo día, celebración de los Enamorados,  Juan Ignacio Acuña, su propietario, estaba embotellando su fresca cosecha 2018. La noticia del incendio, como sus llamas, se regó como la pólvora, desatando las alarmas en la zona.

Exhausto al final del día, Juan Ignacio explicó a WiP.cl  que el incendio fue claramente intencionado. Comenzó en la parte del frente del campo, y de ahí agarró dirección hacia el Norte, para seguir rumbo por las quebradas. Luego siguió quemando algunas casas y cruzó la calle principal del pueblo, por lo que hasta ayer en la noche avanzaba descontrolado hacia Caravanchel y Coelemu. Afortunadamente, dentro de la tragedia, ni sus viñedos, bodega o casa  fueron afectados, dijo.

La preocupación sin duda está latente. Demy Olmos (enólogo de la Municipalidad de Coelemu, a cargo de asesorar a los viñateros de la comuna  para vinificar sus uvas)   mandó ayer a WiP.cl imágenes de las llamaradas en la comuna, donde se decretó Alerta Roja. Hasta las 7 pm de ayer, detalló Olmos, había tres casas quemadas en Guarilihue y 2 en Caravanchel. El incendió se encajonó, dijo, en Chorrillos, un campo muy cerca de Coelemu.

Esta mañana a primera hora,  el informe de Demy Olmos daba cuenta de 9 casa quemadas en la zona de Coelemu, así como un viñedo de la familia Saavedra en Caravanchel.

Según explicó Olmos, la familia Saavedra logró salvar su casa, no así unas cinco mil plantas de su viñedo. “El viñedo, como era de esperar, actuó como corta fuegos”, explicó el enólogo quien además informó que están trabájando en los incendios vía terrestre todas las compañías de bomberos de la zona, cuadrillas de CONAF y camiones de la Forestal Arauco.

Con el incendio de Caravanchel en particular ya bajo control, pero otros activos, Olmos no esconde su preocupación por la cosecha 2019 en la zona más allá del fuego. Nos explica: “Hay sectores afectados por la lluvia tardía de diciembre, y el martes en esta zona estuvo bastante húmeda, sobre todo porque hubo una lluvia fuerte en Chillán. Sumemos que pasó lo mismo hace cuatro días atrás. Eso ha hecho que la humedad relativa esté alta, lo que obviamente ha ayudado a la contaminación con oídio, y mildiu en la cepa País, la tinta que está con racimos podridos en su mayoría… La solución, que es aplicar azufre, agrega Olmos,  es peor con altas temperaturas porque se evapora más, y el gas que controla los hongos  a la vez estresa a la planta y le produce quemaduras”.

Las altas temperaturas, agrega Olmos,  también han afectado parte de las cepas Cinsault y Moscatel, las que muestran golpes de sol.

“Sumemos, agrega Olmos, que tenemos problemas también de sequía, porque las temperaturas altas han hecho que la planta tenga racimos pequeños, más concentrados sí, pero también más pequeños. Eso quiere decir que se está complicando la uva para vender, y para rematar están los precios bajos”.

Olmos asegura que pocos poderes compradores se han acercado, y lo han hecho ofreciendo precios irrisorios que no alcanzan siquiera para cosechar. “Acá sobre todo desde mediados hasta el final de la vendimia, explica, la mano de obra es cara. Calcula que si el cajón cosechado está costando unos 600 pesos, y que más o menos trae 16 kilos; si lo dividimos en 16 nos da 37 pesos, que es el costo de cosechar el kilo de uva. Pero los poderes compradores están ofreciendo 70 pesos por el kilo. Vale decir: le queda por lo menos al productor 32 pesos por kilo. Quiere decir que el cosechador gana más que el dueño del campo. Esa ganancia además la deben repartir entre compra de fertilizantes, azufre, manos de obra, la poda, retiro de sarmientos, arreglo de caminos, combustible… No, no está siendo rentable a este precio”.

“Esperemos que los precios suban, yo tiendo a ser más positivo, pero veo difícil que llegue a un precio similar a los del año pasado. Siendo bien franco, agregó Olmos, creo que podría subir a 110 pesos. Lo que quiere decir que está bien complicado este año”, concluyó.

Para Olmos, la solución al problema de los bajos precios de la cosecha 2019, y los vinos granel 2018 (lo que llevó a la Coalición Nacional de Viñateros de Chile, a botar vino frente al a Intendencia de Nuble este 1 de febrero)  es cortar la venta considerable de kilos. “Que les duela a los poderes compradores saber que ya no cuentan con los kilos de Itata… Creo que la solución es sacarle valores agregados, y hacer vino en esta temporada que los precios están por el suelo y venderlos a través de contrataciones especiales para exportar, a Asia por ejemplo, ya sea con un Rut comercial o a través de cooperativas”, agregó Olmos.

Fabián Mora (socio y enólogo de Viña Mora Reyes) en tanto, ve el año, según contó a WiP.cl,  como normal. Piensa que comenzarán la vendimia, como normalmente a partir del 15 demarzo,  con  las uvas Moscateles. Aunque reconoce que los golpes de calor están afectando las uvas. “Se están quemando, secando la punta de los racimos” dijo.

Para Fabián  la uva en general se ve sana, pero en cuanto a los precios también  ve la situación  crítica. “Por lo que se comenta, nos dice, los precios de la Moscatel  están muy bajos, bajo los 100 pesos, pero -aclara- todavía no están los precios oficiales. Además los vinos graneles de la temporada pasada no se están comprando. Se ha escuchado que muchas viñas no van a comprar mucha uva blanca, no sé si es para tirar el precio para abajo, pero son las señales”.

Por otro lado, cuenta Fabián Mora “las viñas grandes que antes compraban mucho Cinsault no tienen mucho interés este año por la compra. Lo que nos dice que vienen precios malos”. De allí destaca la importancia de meter ruido, efectivamente botando vino en Chillán para que las autoridades conozcan lo que está pasando en la producción de uva y venta de vinos a granel. Sin embargo, destacó: “Creo que los que compran uva, las empresas grandes, no se están sensibilizando con el problema”.

En cuanto a los incendios, nos decía Fabián Mora este martes, en Coelemu no ha habido focos importantes como el año 2017. “Los focos pequeños desatados, se han estado controlando”. Pero todo cambió ayer, muy cerca de sus viñedos y bodegas en Guarilihue. Esta tarde Mora mandó nuevas fotografías con viñedos e instalaciones quemadas. Junto a las malas nuevas, también nos recuerda Fabián las consecuencias que sin duda el humo dejará en los vinos 2019, como ocurrió en los 2017 debido a los incendios durante el verano de aquel año.

Roberto Henríquez (del Valle de Biobío), hizo una ronda de reconocimiento entre viñedos (después de un largo viaje fuera de Chile), y contó  a WiP.cl ayer jueves que efectivamente estaba lleno de incendios en la zona de Guarilihue, y temía por su bodega, debido a que  las llamas estaban afectando Caravanchel.

Sobre la madurez de la cosecha, Henríquez nos explicó que va lenta. “Estamos a 14 de febrero y el País debería haber pintado y no lo ha hecho. Pero las blancas van relativamente a buen ritmo. Yo consideraría, sin contar los incendios y altas temperaturas, que viene un poco más atrasado de lo normal, pero puede ser que el calor apure la fruta”, dijo.  Su preocupación principal hoy está en los incendios.  Nos dice: “Estamos con viñedos plantados en medio de bosques de pinos y eucaliptus, 0 sin corta fuegos. No hay regulación. No es posible que esté pasando lo mismo casi dos años seguidos. “Mientras no paremos de plantar bosques con nuestros propios impuestos, esto no va a parar”, concluye.

EN EL EXTREMO NORTE…

Mientras tanto, en la zona de Toconao (Región de Antofagasta), parte del extremo norte de la viticultura en Chile, supimos que siguió lloviendo una semana más, hasta sumar los 65 mm de lluvia caída en 14 días. ¿La cantidad para un año normal? Apenas 5 mm, nos dice Wilfredo Cruz, técnico agrícola a cargo del proyecto Ayllu. La copiosa lluvia (vista con buenos ojos, pues significa reservorio de agua en las montañas en forma de nieve), efectivamente desató brotes de  botrytis, enfermedad fungosa hasta ahora no vista en la zona. Aunque, por suerte, nos cuenta Wilfredo, lograron controlar los focos en sus inicios y esperan poder cosechar la próxima semana la gran mayoría de lo aún queda colgando en las parras.  Vía Wap Wilfredo nos mandó fotos en las que se ve el suelo atípicamente muy húmedo, así como follajes muy frondosos y uvas con algunos racimos afectados; también racimos muy sanos aun en  plena pinta.

Además, atentos, Wilo nos mandó fecha de la fiesta de la Vendimia de Toconao. Sera el 14 y 15 de marzo (entrada liberada), y es un evento que ya reúne miles de personas llegadas desde toda la región. Ver más detalles en la ·AgendaWiP.

Un poco más al sur, en Huasco (Región de Atacama), Lady Ramirez, de Viña Armidita, contó a WiP que comenzaron la cosecha de un lote el lunes y martes recién pasados, con un  Moscatel a 1.200 msnm. Y están esperando los lotes más importantes plantados a  1.800 msnm.  Por ahora vifinicarán como siempre el 90-95% de las uvas de Moscatel de Austria destinadas para sus vinos secos, semisecos y pajarete. En dos semanas y media más, seguirán con las uvas para Pisco.

En comparación con el año pasado, dice Lady, la uva se ve con la misma cantidad de racimos. Pero sí ha habido un retraso en la madurez, lo cual asegura se ha repetido en los últimos tres años, lo que indica que las temporadas han sido más frías.  “Partíamos vinificando la última semana de enero, primeros de febrero, dice Lady, pero este año se va a extender casi tres semanas después. Eso es bastante para nosotros. Lo que es muy bueno explica, porque la uva tiene más tiempo en la parra, la hace más tánica, y por ende da vinos con más cuerpo y aromas florales, también con mayor acidez.

El 14 -20 de marzo, explica Lady  la cosecha de  uva para el pajarete no pasa de marzo. “Estamos hoy, explica, entre 18, 20,21 grados brix, y esperamos que el 20 de marzo ya estemos sobre los 430 brix”. La destilación del Pisco la comenzamos a un mes de que el vino ya esté listo. Además, agrega, con el destilado estamos haciendo Gin y mucho Arak (licor en base a destilado de vino con anis del Líbano y países vecinos).

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Un comentario

  1. […] incendios de la semana pasada en la zona de Guarilihue y Caravanchal, Valle del Itata,  dejaron una intensa huella y destrucción a su paso, una vez, afectado a pequeños productores […]