VENDIMIA 2026: CALOR, AGUA Y BUENA CALIDAD

Publicado el 26 junio 2026 Por Equipo WiP

El informe elaborado por ANIAE para Vinos de Chile advierte una cosecha adelantada por calor, con buen estado sanitario, pero marcada por el déficit hídrico.

La vendimia 2026 en Chile estuvo marcada por una combinación cada vez más evidente para la vitivinicultura nacional: buenas condiciones para madurar la uva, pero bajo una fuerte presión climática. Así lo señala el Informe de Vendimia 2026 elaborado por la Asociación Nacional de Ingenieros Agrónomos Enólogos (ANIAE), por encargo de Vinos de Chile, documento que analiza las condiciones climáticas, productivas y cualitativas del ciclo vitivinícola 2025-2026.

El reporte cruza información agroclimática de la Dirección Meteorológica de Chile (DMC), la Dirección General de Aguas (DGA) y el Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA), junto con los resultados de la Encuesta de Vendimia 2026, aplicada en mayo a productores de uva y elaboradores de vino.

En total, la encuesta consideró respuestas de 64 unidades productivas de uva, que representan 9.677 hectáreas de viñedos, y 85 unidades elaboradoras de vino, que informaron 596 millones de kilos de uva procesados, equivalentes a 407,5 millones de litros elaborados.

La principal conclusión es que la vendimia 2026 fue favorable desde el punto de vista cualitativo, pero estuvo condicionada por temperaturas superiores a lo normal, olas de calor, déficit hídrico y alta heterogeneidad territorial.

De acuerdo con el informe, la temporada presentó una adecuada acumulación de frío y grados día en la mayoría de las zonas vitivinícolas, lo que permitió un buen desarrollo de la vid. Sin embargo, enero de 2026 registró anomalías positivas de temperatura en gran parte del país y eventos de olas de calor que influyeron directamente en la maduración de la uva.

El calor aceleró procesos de madurez y adelantó la cosecha en varias zonas. Según la encuesta a productores, el 48% indicó que la vendimia se adelantó dos semanas respecto de 2025, mientras que un 16% señaló un adelanto de una semana. Solo un 14% reportó que no hubo diferencias significativas con la temporada anterior.

El agua aparece como el factor más crítico de la temporada. El informe advierte que, aunque hubo eventos puntuales de lluvia durante el verano, estos no fueron suficientes para revertir el estrés hídrico, especialmente en zonas de secano. A nivel nacional, los embalses registraban un 41,5% de capacidad ocupada, con una condición severa en La Paloma, en Coquimbo, que llegó a 9%. Además, 24 de 28 estaciones de monitoreo registraron caudales a la baja.

Esta situación confirma que la disponibilidad hídrica no solo sigue afectando a las zonas del norte y centro-norte, sino que también comienza a presionar territorios más australes. El reporte menciona descensos en acuíferos y caudales en regiones como Los Ríos y Los Lagos, ampliando el alcance territorial de la sequía hidrológica.

Pese a este escenario, la evaluación general de la uva fue positiva. Más del 70% de los elaboradores reportó buenos resultados en parámetros como contenido de azúcar, sanidad y madurez fenólica. Además, el 80% de la calidad global de la uva en bodega fue calificada como buena, muy buena o excelente.

Sin embargo, la vendimia también dejó señales de alerta para la elaboración. En tintos, el principal problema informado fue la falta de color, mencionada por el 67% de los elaboradores. También se reportó oxidación enzimática, ácido glucónico alto y dificultades de clarificación. En blancos, el informe destaca problemas de clarificación enzimática, oxidación enzimática y presencia de ácidos glucónicos altos.

Estas dificultades reflejan el impacto del clima sobre la composición de la uva y el trabajo en bodega. Altas temperaturas, menor amplitud térmica, estrés hídrico y eventos de lluvia concentrados pueden afectar acidez, pH, síntesis de compuestos fenólicos y sanidad, obligando a tomar decisiones más precisas durante la cosecha y vinificación.

Por zonas, el informe describe una vendimia heterogénea.

Atacama presentó una producción relativamente estable y buena calidad de uva, aunque con restricciones hídricas.

Coquimbo apareció más condicionado por la escasez de agua, con señales de arranque de viñedos y reducción de superficie productiva.

Aconcagua mostró una producción similar a la temporada anterior, con buena calidad y sanidad.

En el Valle Central, la producción fue buena, aunque variable según subzonas y disponibilidad hídrica. En el sur, la producción fue favorable, con buena sanidad y menor presión por estrés hídrico.

El comunicado de ANIAE señala que en la zona Sur y Austral se registraron valores que pueden generar dificultades para el óptimo desarrollo de la vid. En particular, menciona limitaciones térmicas para variedades tardías, con posibles efectos en crecimiento vegetativo, acumulación de azúcares, madurez fenólica y síntesis de compuestos aromáticos y colorantes.

En síntesis, el Informe de Vendimia 2026 describe una temporada técnicamente favorable para el desarrollo de la vid y con buen potencial cualitativo, pero atravesada por los efectos de un escenario climático más exigente. La calidad estuvo, pero también las advertencias: menos agua disponible, más calor, cosechas más tempranas y nuevos desafíos para sostener la productividad y el estilo de los vinos chilenos.

 

Puedes bajar aquí el informe:

https://www.enologo.cl/wp-content/uploads/2026/06/Resumen-ejecutivo-de-Vendimia-2026-Final.pdf

https://www.enologo.cl/wp-content/uploads/2026/06/Informe-Vendimia-2026_-Final.pdf

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