INCENDIO ARRASA CON VIÑA FAMILIAR EN CHUDAL

Publicado el 20 enero 2026 Por Mariana Martínez @reinaentrecopas

La bodega y dos casas en Viña Parra se quemaron por completo en el predio de Carlos Parra. Hoy la urgencia es levantar una solución habitacional provisoria y encontrar cómo procesar la uva que quedó.

La temporada 2026 debía ser una vendimia más para la familia Parra, dueña de una viña con cerca de 40 años de historia en el sector de Chudal, cerca de Portezuelo, en la zona de Coelemu y Ñipas. Pero el incendio que afectó el predio hace un par de días cambió por completo el escenario: se quemó la bodega, se perdió la maquinaria y dos casas quedaron reducidas a cenizas, incluyendo la vivienda donde vive el fundador del proyecto.

Así lo relata Carlos Parra Gómez, hijo del enólogo Carlos Parra, quien cuenta que el fuego avanzó desde el bosque de pinos hacia la zona habitada del campo. “Se quemó la bodega y dos casas (…) Las dos se quemaron completas”, explica.

La familia —tres hermanos jóvenes, aún vinculados a sus estudios y profesiones— hoy enfrenta una carrera contra el tiempo para no perder la vendimia que viene, a fines de febrero o inicios de marzo, y para mantener el proyecto funcionando, aunque sea “a media máquina”.

Un campo con historia, vinos premiados y viñedos centenarios

La Viña Parra nació del sueño de Carlos Parra, enólogo de Chillán, quien decidió construir su vida en el campo y dedicarse al vino. En los últimos años, el proyecto había logrado reconocimiento en concursos: “Ganamos en 2022 medalla de oro en Catador Ancestrales, el Late Harvest, medalla plata con Moscatel”, recuerda su hijo. También en sus redes  sociales se puede ver que en 2024 ganaron varios primeros lugares en el 3er Concurso Interregional de Vinos de Coelemu.

En el predio —de unas 14 hectáreas— conviven viñedos, bosque forestal y frutales. La familia trabaja con cepas patrimoniales como País, Cinsault y Moscatel de Alejandría, además de variedades como Carignan, Cabernet Sauvignon y Syrah. Algunas parras, afirma, superan los 150 años.

Hoy, sin embargo, todavía no logran dimensionar el daño total: “No sabemos aún cuánto se quemó”, señala Parra Gómez, mientras evalúan el estado de los cuarteles y el impacto que podría tener el humo sobre la uva.

El día del incendio: sin acceso para bomberos y con el fuego encima

El incendio tomó velocidad y dejó poco margen de reacción. El padre de Carlos estaba en el campo cuando vio que el fuego venía cerca, pero no alcanzó a prepararse. El acceso, cuenta su hijo, es una brecha angosta y compleja, lo que dificultó la llegada de bomberos.

En medio de la emergencia, debieron evacuarlo de forma obligada. “Alcanzó a tomar uno de los perros y subió a la camioneta. De los otros no tenemos noticia”, relata.

El avance del fuego se habría producido desde la parte alta del predio, donde había pinos y parte de los frutales. Se quemaron paltos, avellanos, ciruelos y limoneros, además de una zona importante del cerro con plantaciones para madera.

Una pérdida total: bodega, casas, insumos y embotellado

Entre lo más duro del golpe está la destrucción de la bodega y la pérdida de herramientas clave para operar: “Toda la maquinaria se quemó, pero queda uva”, explica.

También se perdió material esencial para el negocio: vino embotellado, etiquetas y corchos. Eso obliga a repensar el flujo de caja en un momento crítico. En paralelo, la familia busca alternativas para seguir vendiendo, incluyendo formatos más rápidos de mover: “Vendemos vinos finos, pero también vino a granel (…) joven se puede hacer andar más rápido, es parte del malabar”.

En un gesto de apoyo entre productores, otros viñateros ya les han ofrecido vino para que puedan comercializar y generar ingresos mientras se reorganizan.

La urgencia: una vivienda provisoria y cómo procesar la uva

Por estos días, el padre de Carlos está quedándose en Portezuelo, en casa de amigos. Pero su intención es volver al campo lo antes posible, incluso si debe instalarse de manera precaria. “Él quiere quedarse en el campo, en una carpa”, cuenta su hijo.

La familia está buscando una solución habitacional provisoria, amoblada con lo básico, para poder sostener el trabajo durante el verano y no perder tiempo antes de la vendimia.

“Lo más urgente es aporte directo económico”, enfatiza Parra Gómez, quien explica que hoy la ayuda que más necesitan no es mano de obra, sino recursos para resolver lo esencial: techo, equipamiento mínimo y logística para la cosecha.

Prevención: “Siempre nos pasa lo mismo”

Además de describir la emergencia, Carlos Parra Gómez plantea una reflexión que se repite en cada temporada de incendios en el secano interior: la falta de preparación previa.

A su juicio, se requiere más conciencia comunitaria, educación y políticas públicas de prevención con financiamiento real. “Siempre son demasiado graves y no se pueden controlar”, sostiene.

En esa línea, menciona la importancia de anticiparse antes del verano, preparando los espacios críticos y reforzando medidas básicas de seguridad.

En el caso del predio familiar, el avance del fuego evidenció un punto especialmente delicado: la casa —de madera— estaba a muy poca distancia del bosque, con una separación aproximada de cuatro metros, lo que aumentó la vulnerabilidad frente a un incendio de alta intensidad.

Lo que viene: reconstruir sin soltar el campo

Pese a la pérdida, el mensaje de la familia es claro: quieren seguir. Carlos Parra Gómez, abogado titulado en 2021 y hoy a cargo del área comercial junto a su madre, afirma que el objetivo es mantener la viña operativa, incluso con recursos limitados, mientras se reconstruye.

“En este punto, la ayuda es difusión porque queremos seguir trabajando”, resume.

La vendimia se acerca, y el desafío inmediato es lograr que el campo vuelva a funcionar: definir cómo vinificar con bodega dañada, cómo manejar la uva que quedó, y cómo levantar una base mínima para que el proyecto familiar no se apague junto con lo que se quemó.

Más información y apoyo:

Carlos Parra Gomez

RUT: 18809418K

Mercado Pago

Cuenta Vista: 1008279386

mail: ca.parragomez@gmail.com

 

El caso de María Isabel Labra, productora de Cancha Botones en Ránquil. La viñatera quien ha desarrollado viñedos centenarios y nueva bodega al lado de su casa durante los últimos 25 años,  sigue con su madre en el predio. Si bien la viñatera, dice no necesitar nada para ella, según nos informó hoy su asesor Danilo Neira, el viñedo se encuentra con pérdida agrícola total. Todo apoyo económico será de gran ayuda para reponer mangueras cercos, mano de obra e insumos para embotellar vinos 2025.  MUV ha dispuesto la cuenta para su apoyo. Si desean aportar escribir a contact@wip.cl . Estafadores por favor absténgase de hacer más daño. 

 

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