POLVO BAR DE VINOS

Publicado el 01 marzo 2019 Por Mariana Martínez @reinaentrecopas

Lleva apenas cuatro meses abierto en Santiago, con una propuesta de etiquetas radical y una gastronomía tan sabrosa como  linda. Nuestra editora estuvo allí de noche y de día, aquí sus imperdibles.

Quién no ha perdido la cuenta de la cantidad de boliches que han pasado por esta misma esquina durante os últimos diez años, no sin antes pensar que el recién llegado sería todo un éxito. Esta vez, no es diferente. A la esquina adjunta a la Casa Colorada en Bellavista,  le llegó  el momento a Polvo Bar de Vinos, de  Florencia Benavente (Master en  Economía  Circular y  Comercio Justo) y su amigo Francisco Rodríguez (dueños de los  restaurantes Don Carlos).  Como siempre, pensamos ojalá les vaya bien y perdure en el tiempo; cosas a favor para lograrlo tiene de sobra.

Primero, y lo más importante, es un bar de vinos, qué mejor para un Wipero/Wipera!!! Al fin dejaron de ser una cosa rara, exclusiva en Santiago, justo cuando la gente está saliendo más que nunca, aunque los números digan lo contrario. Segundo, no es un bar de vinos cualquiera, éste es radical. O mejor dicho, súper natural. Lo que habla de una apuesta compleja, porque la mayoría de los consumidores no saben siquiera que quiere  abarcar la manoseada categoría de “vinos naturales” y la mayoría de sus etiquetas presentes y en rotación continua suelen ser completas desconocidas. El reto pues es grande, pero muy motivador para todo el equipo detrás, y hasta ahor,a por lo que hemos visto, lo están haciendo muy bien.

 

Felipe Aldunate, director de vinos de Polvo Bar de Vinos, detalla su visión de la selección de vinos. “Sabemos que la definición de vinos naturales es controvertida, compleja, por eso  preferimos decir que en Polvo solo queremos tener vinos que son jugo de uva fermentados; sin levaduras comerciales, ni aditivos , y de producciones limitadas”.  Por supuesto el abanico de etiquetas chilenas bajo esas especificaciones se vuelve bien reducido, mucho más desafiante, pero para la tranquilidad y felicidad de todos, las alternativas ya a estas alturas son de lo más diversas y sabrosas. Pero ojo, no solo vinos chilenos hay en carta, eso le da definitivamente un plus a la selección; aunque la verdad, no están para el relleno.

Tercer punto  a favor: se come muy rico en Polvo Bar de Vinos, con productos de pequeños proveedores bien elegidos, bajo la dirección de Federico Ziegler, ex chef de Awasi Patagonia y Atacama.

Cuarto punto a favor, y muy relevante en un bar de vinos: las 120 etiquetas se van turnando por mes en su carta, son la mejor compañía para su gastronomía. Muy particularmente hablo de su charcutería  hecha en casa. No de sus encurtidos en base a vinagre,  los que si bien reconozco son un hit en el mundo entero estos días por sus beneficios para la salud, para el vino suelen ser sus peores enemigos. Puede ser obvio una opinión muy personal, porque no lo niego:  que amo el vino, no el vinagre.

La semana pasada, fuimos invitados a Polvo por Felipe Aldunate.  Un ejercicio que no me gusta hacer (aunque es un placer obvio para cualquier bolsillo) porque  cómo  recomendar si no conoces el monto de la cuenta.  Pero sin pedirla, la cuenta llegó, y después de todo lo probado, que fue mucho, puedo  decir: recomendado.

A esta visita, debo sumar que mi primera vez en Polvo, un mes antes, de día con una amiga, pedimos cada una el menú de almuerzo, y todo anduvo sobre ruedas. La luz del lugar, la calidez de sus espacios y del servicio, el look de los platos… todo fue un placer sin excesos.

La segunda vez en Polvo Bar de Vinos, junto con Aldunate fui de noche. En este horario la modalidad para comer es a la carta; se puede elegir entre platos para compartir, principales y dulces. Entonces, si van de noche, mi recomendación, tal como hicimos nosotros, es pedir varias alternativas para el picoteo compartido, ya que el tamaño de las alternativas “para comenzar” lo permite (sin ser abundantes), y  probar a la par, por copa, diferentes vinos. ¿Recomendaciones? Como no. El  fantástico Jamón Jamón 2017 de Leo Erazo ($4.200), un vino blanco del Itata más bien de color cobrizo, con un gran carácter floral en nariz y una gran boca, fenólica, con agarre,  y de muy rica acidez, capaz de hacerle la pelea a los más rudos fiambres. En tintos, el Ladrón de Uvas País de Patricio Cea ($3.000); liviano y rústico, para enfrentar la misma batalla. La media de la copa 125 cc. Sí, siempre ojalá para uno fuera más.

Entre los bocados “Para Compartir” es imperdible, créanme, el tomate en conserva casera y aceitunas deshidratadas ($3.200). Suena demasiado simple, pero es simplemente delicioso.

También, dignos de probar son el queso de cabra fundido con betarraga, al horno y garrapiñadas ($6.900) y el huevo de campo pochado con selección de hongos y lechuga asada ($6.000). Este último muy rico plato por su combinación de sabores terrosos, ideal para sopear con el pan más hot de la ciudad, el de Panadería La Popular. Y es que si bien acá elaboran muchos de sus productos, como los tomates en conserva, charcutería  y encurtidos, con el pan no se andan con rodeos.

Entre su gran charcutería,  imperdible es la Porchetta Casera. Debo confesar que al verla sin cortar no le tenía fe, mucha grasa de chancho y poca carne, pero en la mesa llegó cortada en láminas tan delgadas que se derretían en la boca, dejando en el retrogusto dulces  aromas a hierbas y anís.  Nada mejor para acompañar el gran blanco Jamón Jamón.

Para dejar pasar, personalmente, diría, el queso de cabeza y limón ($3.900), tal vez por su textura demasiado grasa, sin armonía, ni contraste, a con el amargor del limón.

Entre  los “Principales” muy bien lograda por donde se pruebe, la Merluza Austral con algas de algarrobo y espinaca crocante ($10.500): el pescado en su punto perfecto de cocción, crocante por fuera. Lindo plato de sabores muy sutiles, contrario a lo que uno podría pensar. Rica compañía para el aún fresco Riesling TH 2013 de Undurraga (3.200).

Otro imperdible “Principal”, crocante por fuera, para cortar con el tenedor, el chancho asado con ensalada de ají encurtido (cuek!) y repollo grillado ($12.000).

El mejor “Principal”, que por suerte pedí yo, fue la plateada sobre tostada de pan casero, con compota de pimiento y mostaza ($10.000). Un plato de no creer. La plateada de color rosa, igual a un atún sellado crudo por dentro, jugosa y suave como ella sola, cortada en finas lonjas  como si fuera un  sánguches de lomitos; de sabor muy delicado, con la mostaza jugando al contraste. Una delicia junto al Ladrón de Uvas.

Además degustamos por copa el Carmenère Pura de Antiyal  2016 ($4.900), una copa de Sancerre  Domaine Vacheron 2017  ($6.900) y una copa de Carignan TH de Undurraga 2008  ($5.100). Tres buenos vinos, pero no los mejores en compañía compañeros para lo comido. De allí,  que no sea purro cuento, que más natural el vino, más amigo de la gastronomía de productos.

Para cerrar, dos “Dulces”. Delicioso el durazno en almíbar de huesillo con crema de chocolate blanco y palta ($5.500), con además arriba pedacitos de palta encurtida (sí, algo raro, que como se imaginarán no me gustó demasiado). Para dejar pasar el Arroz con leche y harina tostada ($4.500), quiero pensar que fue un mal día para el pastelero; , hacer arroz con leche tan rico como el de mi mamá, no es tan fácil.

Total de la cuenta: $93.700 + propina.

Resumen: El ambiente es cálido y amplio; mostrando una onda diferente en cada ambiente, ya sea en la barra, las dos terrazas o el comedor al lado de la despensa.  El servicio siempre amable (con y sin el jefe); y se nota que tienen  ganas de estar ahí y recomendar los vinos y platos  que recomiendan. ¿Hay algo mejor que pase eso en un nuevo Bar de Vinos?

 

POLVO BAR DE VINOS

Dirección: Constitución 187. Bellavista. Santiago, Región Metropolitana Chile

Teléfono: +56984402462

Horario: Lunes a sábado 19:30  a 23:·30  Domingo de 13:00 a 17:00

Estacionamiento: propio del local gratis, acceso por Mallinkrodt.

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