EL VINO CHILENO ENTRA A EE.UU. CON 12,5% DE ARANCEL
La sobretasa rige ya desde el 24 de julio y reemplaza el 10% temporal. El sector busca volver al arancel cero tras caer 33% en valor.
El vino chileno quedó dentro de los productos afectados por el nuevo arancel adicional de 12,5% aplicado por Estados Unidos a las importaciones procedentes de Chile. La medida comenzó a regir el 24 de julio de 2026, reemplazando la sobretasa temporal de 10% que estaba vigente desde abril de 2025. Los vinos embotellados no fueron incluidos entre las excepciones concedidas a productos como paltas, kiwis y naranjas frescas.
La decisión fue adoptada mediante la Sección 301 de la Ley de Comercio estadounidense. La Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos, USTR, concluyó que Chile no cuenta con una prohibición suficientemente amplia y efectiva para impedir la importación de bienes producidos total o parcialmente mediante trabajo forzoso.
Esto no significa que Estados Unidos esté acusando al vino chileno, a sus viñas o a sus proveedores de utilizar trabajo forzoso. La sanción es de alcance general y busca presionar a Chile para que modifique sus mecanismos de control sobre bienes importados desde terceros países. De hecho, la USTR rechazó los argumentos que solicitaban rebajas para industrias consideradas de bajo riesgo, señalando que el objetivo de la medida excede a una cadena productiva específica.
Una pérdida de competitividad
Hasta 2024, los vinos chilenos ingresaban a Estados Unidos sin arancel gracias al Tratado de Libre Comercio entre ambos países. En abril de 2025 comenzaron a pagar una sobretasa de 10% y ahora el gravamen se elevó a 12,5%. Aunque el último aumento es de 2,5 puntos porcentuales, la diferencia respecto del escenario anterior al conflicto arancelario alcanza los 12,5 puntos.
El impacto ya se está reflejando en los resultados. Según Claudio Cilveti, gerente general de Vinos de Chile, entre enero y junio de 2026 las ventas de vino chileno en Estados Unidos cayeron 33% en valor y 23% en volumen. En los demás mercados, la disminución fue cercana al 8% en ambos indicadores. La participación de Chile dentro de las importaciones estadounidenses de vino también habría bajado desde 6,1% en 2024 hasta 5,4% actualmente.
Argentina quedó en una posición relativamente más favorable, pero no libre de aranceles. Desde el 24 de julio, sus productos pagan una sobretasa de 10%, frente al 12,5% aplicado a Chile. La diferencia responde a los compromisos asumidos por Argentina en su reciente acuerdo comercial con Estados Unidos y no a una exención específica para sus vinos. Los vinos argentinos, por lo tanto, tampoco ingresan con arancel cero.
Para un país que históricamente se ha posicionado en Estados Unidos por su relación entre precio y calidad, el encarecimiento afecta especialmente a las etiquetas de segmentos medios, donde existe menor espacio para absorber los costos.
Las negociaciones continúan
El Gobierno chileno sostiene que las conversaciones con Estados Unidos siguen abiertas. Cancillería trabaja junto con Wines of Chile y otros gremios exportadores para presentar nuevos antecedentes técnicos y conseguir que productos considerados prioritarios sean incorporados a la lista de excepciones. Cerca del 60% del valor de las exportaciones chilenas a Estados Unidos quedó fuera de la sobretasa, pero el vino forma parte del 40% que continúa afectado.
Vinos de Chile espera recuperar el arancel cero y, como alternativa, conseguir al menos una reducción al 10%. Durante agosto está prevista una visita a Chile de Jeff Goettman, alto funcionario de la USTR, para continuar las conversaciones sobre posibles nuevas exenciones.
Hasta el 3 de agosto no se ha anunciado una excepción para el vino. Mientras la negociación continúa, las viñas deberán revisar precios, márgenes, acuerdos con importadores y estrategias de distribución en un mercado que ya venía perdiendo dinamismo para Chile. El desafío no es solamente absorber 2,5 puntos adicionales, sino intentar recuperar la ventaja comercial que el vino chileno tuvo durante dos décadas gracias al TLC.
Vale destacer que Estados Unidos eximió del gravamen de 12,5% a mercancías específicas, entre ellas cobre, litio y algunas frutas frescas como paltas, naranjas y kiwis. Estas exclusiones se establecieron según cada categoría arancelaria y no como un beneficio general para todos los alimentos o productos agrícolas procedentes de Chile. Por esta razón, mientras esas frutas pueden continuar ingresando sin la nueva sobretasa, los vinos chilenos —incluidos los embotellados— quedaron dentro del grupo que debe pagarla.
La diferencia es especialmente relevante porque, hasta el inicio del conflicto arancelario, el vino chileno entraba a Estados Unidos con arancel cero gracias al Tratado de Libre Comercio. La industria perdió así una ventaja construida durante más de dos décadas, precisamente en un mercado donde el precio final y la relación precio-calidad son determinantes. El objetivo de Vinos de Chile y del Gobierno es que el vino sea incorporado en una próxima ampliación de la lista de productos exentos, negociación que todavía continúa.

