VIÑEDO CHILENO SE ACHICA Y AJUSTE GOLPEA A LAS TINTAS
Chile perdió 6.194 hectáreas viníferas en 2025. O’Higgins y Maule concentran el 82% de la baja, mientras Cabernet Sauvignon cae casi 2.830 hectáreas en un año y baja de las 30 mil hectáreas.
El viñedo chileno volvió a reducirse con fuerza durante 2025. El nuevo Catastro Vitícola del Servicio Agrícola y Ganadero (SAG) registró 119.881,6 hectáreas de vides destinadas a vinos y Pisco, de las cuales 110.768 hectáreas corresponden a variedades viníferas y 9.113,6 hectáreas a variedades pisqueras.
La cifra exige una primera precisión. Las 119.881,6 hectáreas no representan exclusivamente el viñedo destinado a vino: incorporan también la superficie pisquera de Atacama y Coquimbo. Si se observa solamente el viñedo vinífero, Chile pasó de 116.962,2 hectáreas en 2024 a 110.768 en 2025.
Son 6.194 hectáreas menos en apenas un año, lo que significa una caída de 5,3%. Y no se trata de un fenómeno aislado. En 2021 el país mantenía 130.086,2 hectáreas viníferas; cuatro años después son 19.318,2 hectáreas menos, equivalente a una reducción cercana al 15%.
El propio SAG reconoce una tendencia descendente desde 2015 y señala que el Catastro 2025 vuelve a registrar una disminución de 5% respecto del año anterior. Entre 2023 y 2024 el viñedo vinífero ya había perdido otras 7.474 hectáreas, según el informe oficial del año anterior. En dos catastros consecutivos, por lo tanto, Chile redujo su superficie vinífera en cerca de 13.700 hectáreas.
O’Higgins y Maule concentran la pérdida
La distribución regional permite localizar buena parte del ajuste.
| Región | 2024 (ha) | 2025 (ha) | Variación ha | Variación % |
|---|---|---|---|---|
| O’Higgins | 36.026,2 | 33.069,9 | -2.956,3 | -8,2% |
| Maule | 48.565,4 | 46.435,0 | -2.130,4 | -4,4% |
| Metropolitana | 8.897,8 | 8.285,9 | -611,9 | -6,9% |
| Valparaíso | 7.757,0 | 7.471,1 | -285,9 | -3,7% |
| Ñuble | 10.322,7 | 10.172,5 | -150,2 | -1,5% |
| Biobío | 2.321,8 | 2.210,6 | -111,2 | -4,8% |
| Coquimbo | 2.823,6 | 2.872,5 | +48,9 | +1,7% |
| La Araucanía | 121,3 | 123,6 | +2,3 | +1,9% |
Las cifras 2025 provienen de la tabla regional del nuevo Catastro, ya que para 2024, el SAG informaba 48.565 hectáreas en Maule, 36.026 en O’Higgins, 10.322 en Ñuble y 8.897 en la Región Metropolitana.
El dato más significativo aparece al sumar las dos principales regiones productoras:
O’Higgins y Maule pierden conjuntamente 5.086,7 hectáreas, equivalentes a aproximadamente 82% de toda la disminución vinífera registrada en Chile durante el último año.
O’Higgins es además la región donde el retroceso resulta más fuerte en términos absolutos: casi 3.000 hectáreas y más de 8% de su superficie en un año.
Maule continúa siendo ampliamente la principal región vitivinícola del país, con 46.435 hectáreas, 41,9% del total vinífero, seguida de O’Higgins, con 33.069,9 hectáreas y 29,9%. Ñuble alcanza 10.172,5 hectáreas y la Metropolitana 8.285,9.
Una reducción concentrada en las tintas
El segundo gran cambio está en el color de las variedades que desaparecen.
Entre 2024 y 2025, las variedades tintas pasan de 84.768,1 a 78.931,8 hectáreas. Son alrededor de 5.836 hectáreas menos, una reducción de 6,9%.
Las blancas, en cambio, disminuyen desde 32.194,1 hasta 31.836,2 hectáreas: unas 358 hectáreas, apenas 1,1%.
En otras palabras, aproximadamente 94% de toda la superficie vinífera perdida durante 2025 corresponde a variedades tintas.
El efecto se refleja también en la composición del viñedo. En 2024 las tintas representaban 72,5% del total y las blancas 27,5%. En 2025 la relación cambia a 71,3% tintas y 28,7% blancas.
Las blancas ganan participación relativa no porque estén aumentando, sino porque están disminuyendo mucho más lentamente.
Cabernet Sauvignon concentra casi la mitad de la caída
La comparación por variedades deja probablemente uno de los datos más impactantes del Catastro 2025.
| Variedad | 2024 (ha) | 2025 (ha) | Variación |
|---|---|---|---|
| Cabernet Sauvignon | 32.089,2 | 29.261,7 | -2.827,5 |
| Merlot | 9.462,2 | 8.758,0 | -704,2 |
| Carmenere | 9.516,7 | 8.894,9 | -621,8 |
| Syrah | 5.745,0 | 5.248,1 | -496,9 |
| Chardonnay | 9.335,5 | 8.930,3 | -405,2 |
| Tintorera | 6.044,3 | 5.695,2 | -349,1 |
| País | 10.346,6 | 10.036,4 | -310,2 |
| Pinot noir | 3.496,4 | 3.356,7 | -139,7 |
| Moscatel de Alejandría | 4.123,6 | 4.045,6 | -78,0 |
| Sauvignon blanc | 13.714,3 | 13.710,3 | -4,0 |
El informe 2024 registraba 32.089,2 hectáreas de Cabernet Sauvignon, 13.714,3 de Sauvignon Blanc, 10.346,6 de País y 9.516,7 de Carmenere, entre las principales variedades.
En 2025 Cabernet Sauvignon baja hasta 29.261,7 hectáreas, según el gráfico de variedades del nuevo Catastro.
Eso significa que Cabernet Sauvignon perdió cerca de 2.828 hectáreas en un solo año, alrededor de 8,8% de su superficie.
Más todavía: Cabernet Sauvignon explica aproximadamente 46% de toda la reducción de hectáreas viníferas de Chile durante 2025.
El dato tiene además un componente simbólico. La variedad que durante décadas definió buena parte de la imagen exportadora del vino chileno cae ahora por debajo de las 30 mil hectáreas.
Merlot (-7,4%), Carmenere (-6,5%) y Syrah (-8,6%) siguen una tendencia similar.
En el extremo contrario aparece Sauvignon Blanc. Con 13.710,3 hectáreas en 2025 frente a 13.714,3 en 2024, prácticamente mantiene intacta su superficie.
El ajuste del viñedo chileno, por tanto, no está afectando de la misma manera a todas las variedades.

País baja, pero resiste mejor que otras tintas
La cepa País continúa ocupando un lugar particular dentro de esta fotografía. Pasa de 10.346,6 hectáreas en 2024 a 10.036,4 hectáreas en 2025, unas 310 hectáreas menos y una reducción cercana al 3%.
Pierde superficie, pero proporcionalmente bastante menos que Cabernet Sauvignon, Merlot, Carmenere o Syrah.
Y es precisamente en torno a País —junto con Cinsault— donde aparece una de las novedades metodológicas más interesantes y, al mismo tiempo, menos explicadas del Catastro 2025: la incorporación de Secano Interior.
10.432 hectáreas de “Secano Interior”, ¿pero exactamente dónde?
La última tabla del informe introduce por primera vez una categoría separada denominada Secano Interior, a la que asigna 10.432,1 hectáreas, equivalentes a 10% de las 104.399,9 hectáreas correspondientes a variedades incluidas en el Decreto 464. Informe ejecutivo Catastro 2025…
La incorporación había sido anunciada. En diciembre de 2025, el Ministerio de Agricultura, SAG y Odepa señalaron que el Catastro 2025 incorporaría información referente a la Denominación de Origen Especial Secano Interior, establecida en el artículo 3 bis del Decreto 464.
El problema es que el nuevo informe entrega una cifra agregada de 10.432,1 hectáreas sin explicar su composición territorial ni varietal. Y “Secano Interior” no es un valle determinado ni una unidad geográfica simple.
En términos territoriales abarca un extenso corredor desde sectores de Curicó y el entorno del río Mataquito, pasando por Maule y Ñuble, hasta río Biobío. Jurídicamente, sin embargo, la denominación no está definida como un territorio continuo entre dos límites geográficos, sino mediante una enumeración de áreas y comunas específicas.
El actual artículo 3 bis incluye áreas de secano de Rauco, Romeral, Molina, Sagrada Familia, Talca, Pencahue, San Clemente, San Rafael, San Javier, Villa Alegre, Parral, Linares, Cauquenes, Chillán, Quillón, Portezuelo, Coelemu y Yumbel, además de otras comunas autorizadas para utilizar la denominación especial en vinos de País y Cinsault.
La reciente modificación introducida por el Decreto N°4 de 2026 amplió además su alcance incorporando, entre otras, siete comunas de la Región del Biobío: Hualqui, Laja, Los Ángeles, Nacimiento, San Rosendo, Santa Juana y Tomé. El SAG informó oficialmente esa ampliación en septiembre pasado.
Esto hace todavía más necesario conocer qué representa exactamente la cifra de 10.432,1 hectáreas presentada en el Catastro.
¿Corresponde exclusivamente a superficie de País y Cinsault habilitada para utilizar la D.O. especial? ¿Incluye toda la superficie de variedades contempladas por el Decreto 464 plantadas dentro de esas áreas? ¿Cómo se distribuyen esas hectáreas entre Curicó, Maule, Ñuble y Biobío?
El informe ejecutivo no lo explica.
Y resulta especialmente difícil interpretar el dato considerando que País por sí solo tiene 10.036,4 hectáreas a nivel nacional. La cercanía entre ambas cifras invita a hacer comparaciones, pero el documento no entrega suficiente detalle para establecer una equivalencia.
La información territorial prometida todavía no aparece
Existe otra ausencia importante. En diciembre de 2025 SAG y Odepa anunciaron que el Catastro incorporaría información detallada por regiones vitícolas, zonas y subzonas, señalando expresamente que esto permitiría entender la distribución de variedades y superficies a nivel territorial y caracterizar de mejor manera cada valle.
La directora nacional subrogante del SAG señaló entonces que la nueva información permitiría comprender la distribución vitícola “por variedad y superficie a nivel de zona, subregión y región vitivinícola”.
El Informe Ejecutivo 2025, sin embargo, no entrega ese nivel de desagregación.
Incluye superficie por región administrativa y una tabla general por grandes regiones vitícolas —Atacama, Coquimbo, Aconcagua, Valle Central, Sur, Austral y Secano Interior—, pero no permite saber qué ocurrió en Maipo, Cachapoal, Colchagua, Curicó, Maule, Itata, Malleco o los demás valles, zonas y subzonas reconocidos por la normativa.
Tampoco entrega cifras por comuna, como solía hacerlo anteriormente.
Por ejemplo, sabemos que O’Higgins perdió prácticamente 3.000 hectáreas, pero no podemos determinar a partir del informe publicado cuántas corresponden a Cachapoal y cuántas a Colchagua.
Sabemos que Maule perdió más de 2.100 hectáreas, pero no qué proporción desapareció de Curicó, Loncomilla, Cauquenes u otras áreas.
Ese nivel de información es particularmente importante en un momento de fuertes arranques, porque permite saber dónde se está produciendo realmente la transformación del viñedo y cuáles territorios, variedades y patrimonios vitícolas están más expuestos.
Hasta el 2 de octubre, la página pública de Odepa dedicada al Catastro Vitícola continúa ofreciendo el sistema interactivo correspondiente a años anteriores y no encontramos publicada una base Excel o Power BI 2025 con ese detalle territorial.
Por ahora, entonces, el Catastro 2025 responde con bastante claridad cuánto viñedo se perdió y qué grandes regiones y variedades concentran el retroceso, pero no permite responder todavía una pregunta fundamental: en qué valles y comunas se están arrancando esas hectáreas.
El viñedo pisquero también disminuye
La superficie destinada a uvas pisqueras también retrocede, aunque mucho menos que el viñedo vinífero.
Pasa de 9.287,4 hectáreas en 2024 a 9.113,6 en 2025, una disminución de aproximadamente 174 hectáreas.
Coquimbo concentra 8.560,3 hectáreas, cerca de 94% de toda la superficie pisquera, mientras Atacama registra 553,3 hectáreas.
Pedro Jiménez continúa siendo, por lejos, la principal variedad para Pisco, con 4.596 hectáreas y aproximadamente 50% de la superficie, seguida por Moscatel de Austria con 1.709,6 hectáreas. Ambas reúnen más de 69% de las plantaciones pisqueras.
Un viñedo más pequeño y también diferente
El Catastro 2025 confirma así una transformación que ya no puede entenderse solamente como una disminución coyuntural de hectáreas.
Chile tiene hoy casi 20 mil hectáreas viníferas menos que en 2021. La reducción más reciente se concentra territorialmente en O’Higgins y Maule y varietalmente en las tintas. Cabernet Sauvignon, por sí solo, explica casi la mitad de la pérdida del último año, mientras Sauvignon Blanc prácticamente no modifica su superficie.
Al mismo tiempo, comienza a aparecer en las estadísticas oficiales una lectura territorial distinta, con la incorporación del Secano Interior, precisamente una de las áreas donde sobreviven algunos de los viñedos históricos más antiguos del país.
El Catastro 2025 entrega, por lo tanto, una señal contundente sobre la magnitud de la reconversión del viñedo chileno. La base territorial detallada —anunciada por SAG y Odepa y necesaria para comprender realmente dónde y qué se está perdiendo— sigue siendo la pieza que falta.



