BODEGAS RE, DOS GENERACIONES QUE JUNTAS SON DINAMITA

Publicado el 28 junio 2018 Por Mariana Martinez @mymentrecopas

¿Por qué no? es la pregunta detrás de la mayoría de los vinos de la viña familiar que este sábado 30 de junio, en el Valle de Casablanca, será escenario del 1er encuentro con ustedes, nuestros lectores.  Un paseo obligado para entender la controvertida corriente de vinos naturales y/o fuera del estándar.

La historia de Pablo Morandé Lavín, el conocido enólogo pionero del Valle de Casablanca,  a mediados de los años 80, es larga en el mundo del vino. Tanto, como que lleva ocho generaciones a cuestas de viñateros por el lado del apellido Morandé, y otras cinco más por el lado Urrutia/Lavín. Y lo mejor, es que si bien ya poco o nada de acciones queda en la familia de la viña que lleva su apellido (y que fundó Pablo en 1996, aunque nada de ello se diga en el sitio web) hoy su legado muestra un futuro igual de provechoso. Un futuro que tomó vida a través de un proyecto muy particular llamado Bodegas Re.  Por aquello de Renovarse, Reinventarse, y que está llevando adelante Pablo padre, junto a sus tres hijos (Macarena, Piedad y Pablo, el más chico),  muy a pesar de que la salud que le ha jugado en contra estos últimos años.

Pablo Morandé Jr. en Bodegas RE.

Lo curioso, es que en esta familia de viñateros (el hermano de Pablo padre, Jorge,  es también un reconocido viticultor),  todos pensamos algún día que quien seguiría el legado en el futuro más cercano, del pionero de Casablanca, sería Macarena. Pues fue ella quien se convirtió por varios años en enóloga de Viña Morandé junto a su padre (por cierto él, aún hoy activo en proyectos especiales, como el recién lanzado Espíritu del Maule). Pero, no, Macarena decidió hacer una pausa en su carrera, para dedicarse a sus hijos pequeños, y sigue el proyecto desde un poco más lejos. Quien ha tomado la posta en el día a día de la bodega ha sido el hijo menor, el que no quería saber del vino.

Recuerdo que cuando conocí a Pablo Jr., entonces soltero y sin los dos hijos chicos que hoy tiene con mucha chochera, quería dedicarse al ecoturismo, y ese camino tomó hasta que un día, el nuevo proyecto familiar se le cruzó con el vino y el turismo.  Jr. entonces  hizo un curso de vitivinicultura en Inacap y comenzó a viajar,  y a ver qué se podía, y qué no se podía hacer.

Bodegas RE (la que partió con el nombre de Viña Roja el año 2006 con un Carignan de los viñedos viejos en secano de los Morandé,  Valle del  Maule) está abierta desde que abrió sus  puertas en diciembre del 2012 a visitas todos los días del año, y es una de las bodegas más interesantes de conocer  en el Valle de Casablanca, si no lo es de Chile. Y no lo decimos porque  este sábado 30 de junio tendremos allí un encuentro WiP.cl al que están todos invitados. No. su visita es obligada porque Pablo papá es un genio del vino, un romántico también, y con su ingenio y locura, creó unas cubas de cemento ovoides, en forma de zapallo, que no verán en  ningún otro lado. Pero también,  porque junto a su hijo, (el que se atreve a preguntar y decir por qué no) son dinamita.

Aquí compartimos los vinos que degustamos de visita a la bodega,  justo el día  en que nos ocurrió que podíamos hacer algo allí, para que ustedes, nuestros lectores,  la conocieran y no tuvieran escusas de probar sus vinos, los que verán (hechos a pequeña escala, con levaduras nativas, lo mínimo de azufre,  y largas guardas en viejas tinajas) tienen precios nada módicos.  Se trata de una visita que además ejemplificará muy bien de qué se trata esta nueva revolución de los vinos naturales, de la cual hemos hablamos estos días en WiP.

ESPUMANTES SIN IGUAL

A Pablo padre le encanta hacer espumantes con el método tradicional (dentro de cada botella), y era obvio entonces que los hiciera para RE.  Probamos dos.

El Renoir Blanc de Noir Nature Clásico ($29.000), de delicado color amarillo dorado, cobrizo  (nácar, como diría Pablo padre). Es  100% Pinot Noir de la cosecha 2013,  de ahí el título de  Blanc de Noir, y con vinos reservas base de otros años. Su nariz tiene notas ya evolucionadas a membrillo y manzana roja, mientras en la boca nos deja solo frescura, junto a una rica sensación de acidez, filosa, que limpia el paladar,  más suave que la del…

Renoir Blanc de Noir Nature Virgen ($29.000), un espumante muy particular, nunca antes visto en Chile. Porque contrario a lo tradicional, tras la elaboración clásica de un espumante dentro de su botella, éste no ha sido  degollado. Es decir, que se sigue manteniendo junto sus lías y por eso lo vemos rosa pálido o color salmón turbio, lechoso. Sí, porque  ahí están las levaduras  muertas, dando vueltas y aportando aun a la autólisis del vino. Lo que le ha dado definitivamente, a diferencia del Renior clásico (su hermano gemelo, separados solo al momento del degüelle) más volumen en boca, más intensidad de sabor, y más profundidad; y sí,  más fuerza en boca.

Lo que viene en espumantes, nos cuenta Pablo Jr.  es una nueva etiqueta con Moscatel del Maule.

LOS VINOS  “TRANQUILOS” DE Re en CASABLANCA

No  les había comentado aún pero los vinos de RE suelen ser a partir de mezclas de cepas, y éstas  se revelan en sus  originales nombres. ¿Por qué a nadie se le ocurrió antes?

El Pinotel 2017 ($9 .000),  es un vino tranquilo (sin burbujas),  como todos los que vienen a continuación. Es 83% Pinot Noir del Valle de  Casablanca, de un viñedo  en espaldera;  el resto es Moscatel del Maule en cabeza (vinificado con sus pieles). Como se lo pueden imaginar el vino es de color rosa, un rosa más bien viejo, cobrizo. Aunque en la teoría que nos enseñaron en la Escuela, un buen vino rosado no se hace de la mezcla de vinos blancos y tintos.  Este, nos dice Pablo Jr. sí lo es. “Me encantan los buenos rosados y quería salir de los malos. Para mi deben ser frescos, de color suave. No fue fácil, cuenta, encontrar el cuartel adecuado. Pinotel en boca es liviano, pero potente a la vez, y deja una sensación agridulce, y a la vez curiosamente salina, todo ello enmarcado por una sensación fenólica ( ya que obtuvo por el contacto con las pieles del Moscatel). En nariz encontramos aromas a jalea de membrillo y una leve nota de volátil, que dice Pablo Jr., aporta complejidad. Pero que a mi no me gusta.

Chardonnoir 2015 ($19 .000), es como su nombre lo dice una mezcla entre Chardonnay y Pinot Noir,  de Casablanca. Una mezcla  muy propia de las Champañas, pero no así de vinos tranquilos.  El vino se fermentó y guardó en barricas de madera grandes por año y medio. “Me apasiona el Chardonnay dice Pablo Jr. y cada año en lugar de buscar el frescor, busco algo más láctico. Este tiene justo 11.5ºA -el mínimo de alcohol por ley en Chile-, pero es a la vez masticable…”  Chardonnoir  en sus aromas me recuerda a un bisque de camarones, sutil, dulzón, complejo, y me despierta el apetito. En boca, recuerda muy por el contrario, al caramelo de guinda. Un blanco definitivamente muy especial, que llena la boca, y tiene una divina acidez final.

 

“Mi desafío es seguir el legado de mi papá. Queremos seguir haciendo vino, me justa jugar con él”, dice Pablo Jr.

 

Enredo 2015 ($29 .000) es un vino naranjo turbio, y luce dejos rosados cobrizos en su botella delgada y sin hombros. Es una mezcla de 70% Gewürztraminer y 30 % Riesling, ambos de Casablanca, fermentados juntos (es decir cofermentados) con sus pieles  en tinajas de greda. Simplemente, porque de ambas uvas había muy poco, dice Pablo Jr.  Y aunque Pablo Jr. reconoce que no creía en la cofermentación hasta que la hizo, cuenta que resultó genial, porque una cepa terminó aportando la acidez y la otra el volumen en boca. Hicimos una mini cata  vertical con Pablo Jr.  La versión 2015 tiene un color cobrizo brillante y notas volátiles en nariz, que me molestaron; en boca sigue la misma línea, junto a una acidez filosa. La versión 2016 (de un año más frío) es más filosa aún en boca, más fenólica, también hace sentido que tenga menos glicerina y sea más ligero, también más despeinado  pero más limpio en nariz. La versión 2017, en tanto, es muy floral en sus aromas, con notas además a damasco, y con menos acidez en boca; más armado, mi favorito.

Con esta mini  cata vertical (de cada añada con la misma mezcla exacta), entendemos la intención de Pablo Jr. de mostrar más el año, que un estilo”. También el por qué estos vinos, con el sulfuroso como antoxidante al límite de los justo y necesario, pueden desarrollar aromas que se consideran defectos, cruzando la línea entre el mundo de “lo complejo” y “lo inapropiado”.

Syranoir 2015 ($13 .000). Una vez más han jugado los Pablos aquí con las cofermentaciones, en este caso, como lo dice su nombre con Syrah y Pinot Noir de Casablanca. El vino es color rubí-violeta intenso, y su nariz recuerda al alquitrán y ciruelas negras.  “Me gusta ambas cepas juntas, dice, Pablo Jr. porque se complementan muy bien”. Para mi hay sensación de volátil alta en boca, el vino se siente  secante, fenólico, demasiado nervioso, con notas cárnicas a prietas. Definitivamente no es mi favorita esta cosecha.

RENERVIOSOS DEL MAULE…

Redoble Garnacha y Carignan 2015 ($13 .000). Este el vino Frankestein de la bodega, dice riendo Pablo Jr. y se niega a explicarlo demasiado, porque sí, se escapa  una vez más, pero a lo bestia, de toda lógica clásica del vino. Partamos por que su  mezcla de variedades no está hecha en la bodega, sino en la misma planta, sí, un mismo viñedo, injertado por el oriente de su tronco con Garnacha, y con Carignan por el Poniente.  ¿Por qué a nadie se le había ocurrido antes?  Además,  la base o porta injerto  es de País, que antes se había  injertado a su vez sobre un Chardonany. En fin… complicado. Este  tinto  fermentado en grandes fudres de madera tiene muy bonito color violeta.  “Es un vino mediterráneo dice Pablo Jr. que me recuerda a los vinos del sur de Francia, de los Pirineos”. A mi me gusta lo sabroso que es, con mucha fruta  negra y roja, en nariz y en boca, además de ser jugoso y nervioso a la vez. Una delicia.

Syragnan 2016 ($13.000). ¿Ya se imaginan la mezcla? De color violeta oscuro es  mezcla de Syrah y Carignan. “Es un vino que me encanta” dice Pablo Jr. Pero a  mi me parece un vino histérico, demasiado nervioso, sin control, me hace fruncir todo el seño, y  se lo digo. Jr. se ríe. Lo explico: este tinto no ha tenido nada de maloláctica, una segunda fermentación que busca suavizar los taninos de todos los vinos tintos, es, podemos decir, un proceso que se hace si o sí a los vinos tintos. Pero a éste, no.  Y por eso tiene ese nervio del tanino y de la acidez juntos, que más que inquieto, hace que el vino no quiera acomodarse de manera alguna en la boca. Probamos una versión más vieja, 2013, más suavizada por la guarda en botella. El romance en la botella, sí, le ha hecho bien; es algo más cremoso en boca, pero su tanino es aún firme. Por supuesto su fruta en nariz esta algo más oxidada, y con notas de tomate verde. No creo que se vaya a suavizar con más guarda.

Cabergnan 2008 ($1 9 .000).  Saltamos al pasado, mismo vino  diez años atrás, y aun así  se siente duro, muy tánico; secante en boca. Nos recuerda al maqui, y notas a regalis.  Su final nos deja un amargo molesto. Tampoco lo guardaría, hay allí una nota de volátil que enturbia la fruta.

Cabergnan 2010 ($1 9 .000) es en tanto otra cosa. Glicérico en boca, elegante; de tanino amable y una divina acidez final. Mi estilo de vino. En su nariz aparecen las notas de meloza (hierba muy común en los viñedos del Maule) lo que le aporta notas a hierba buena. Un buen ajuste de cosecha.

Carignan VIGNO Viña Roja 2008 ($19 .000). A diferencia del Cabergnan 2008 aquí hay madurez y fruta jugosa. Su nariz recuerda al cassis, y en boca se siente la fruta dulce, muy sabrosa. Pablo Jr. nos dice que hay madera americana en su guarda ( su versión actual se guarda un año en barrica  americana y otro año en barrica francesa, siempre viejas). Por eso hace sentido el dulzor y no molesta, al contrario, aporta equilibrio.

Carignan VIGNO Viña Roja 2010 ($19 .000). Con la misma intensidad de color casi que 2008, sí se muestra más parco en sus aromas. El vino que fue fermentado en las grandes cubas de cemento  con forma de zapallo,  llena la boca con frutas negras, es más intenso y también más nervioso que 2008. Lo guardaría  aún un buen tiempo más.

Renace Carignan 2014 ($54 .000 ). Lo primero que nos dice Pablo Jr. de este vino es que las heladas de la primavera 2013, dejaron un viñedo con muy poca carga el 2014, lo que ayudo a tener un gran año, de concentración superior, inusual. Luego, nos explica que la gran diferencia con VIGNO es que fermentó en tinajas de greda  pequeñas; luego se  guardó cinco años en barricas de maderas viejas del año 1997; lo recuerdan bien  porque fueron las primeras barricas de 300 litros que compraron en viña Morandé. El viñedo también es diferente al de VINGO, y la explicación una vez más la da Pablo Jr.: Son parras viejas, en cabeza, en lo alto de un cerrito, donde hay más viento, y las plantas tienen menos vigor sobre suelos menos pesados. Por todo, la madurez llega más tarde y más lento, tanto como dos semanas después. El vino es más rojo que negro, y más potente  que el VIGNO, claramente, también más profundo, y con las notas de la fruta roja pero también con notas terrosa de la tinaja chicas.

Velado Pinot Noir 2009 ($29.000). He aquí otro vino único, esta vez producto del error. ¿Por qué no embotellarlo? Su color es amarillo dorado, y  fue hecho pensado como vino base para  un espumante, pero en su camino las levaduras decidieron otra cosa. Lo velaron (velo de flor) , eso quiere decir que secaron sus azúcares y aportaron notas de almendras y manzanas rojas, del acetaldehido. En su nariz híper compleja, encontramos además notas de maní. El milagro del velo  se repitió el 2012, y se viene, eso sí esta vez con más notas, al menos por ahora, a whisky lactona en la nariz; en boca también ya se muestra más histérico, mucho más tenso.

 

EL MUNDO DE LOS REDULCES /LOS MEJORES LATE DE CHILE

Cuando a inicios de este año hicimos para WiP una degustación a ciegas de vinos de cosecha tardía, no sabíamos que Bodegas Re tenía tres vinos dulces, entonces solo probamos uno y quedó en los más alto del en el podio. Al visitar RE nos encontramos con dos hermanos más.   ¡Maravilla! Además del fantástico Riesling, hay un Sauvignon Blanc y un Esencia. Veamos qué los diferencia.

Podemos decir que el viñedo es el mismo,  y entre sus viejas parras hay un  Sauvignon Blanc (plantado en 1998) y  un Riesling (de 1996). El viñedo eso sí, no es cualquiera, se llama el El Ensueño  y el primero de Pablo Morandé en el Valle de Casablanca. En año 2013, como pocas veces, se había desarrollado la botrytis noble entre sus uvas. Recorriendo, los dos Pablos se pusieron a soñar -cuenta Jr.-;  sabían dónde podían llegar,  ya tenían  la experiencia con el  fantástico Golden Harvest de Morandé 2000 y 2010. Se dijeron: “ por qué no hacemos cosechas tardías con las dos cepas por separado”.  Sus sueños los hicieron realidad, y decidieron además hacer un tercer  vino.

Riesling 2013 ($19.000). Las uvas se cosecharon en junio con podredumbre noble,  y se prensaron con mucho cuidado para obtener su jugo; a este se le agregó además  160 kilos de uvas enteras, seleccionadas a mano, con botrytis noble. Todo junto se fermentó por más de un año, debido alto grado de azúcar, en grandes  barricas viejas de roble.  El vino, con 190 gramos de azúcar por litro,  es cobrizo con notas a dátiles y durazno huesillo, en boca es graso pero liviano a la vez, con muy muy  rica acidez final.

Sauvignon Blanc 2013 ($19.000). Elaborado de la misma manera que el anterior, posee un color semejante, dorado cobrizo. En su nariz aparecen las diferencias. El Sauvignon tiene notas más cítricas, y frescas, a cáscara de naranja. Y si bien en la boca, tiene 200 gramos de azúcar por litro, y más peso, su acidez se siente más nerviosa, también su sabor a frutas cítricas  es más profundo. Si al Riesling le dimos 96 puntos en aquella degustación a ciegas, a este deberíamos darle al menos 98. Vaya equilibrio entre tensión y dulzor.

Esencia 2013 ($29.000). Tal como dicta la fórmula de los grandes Tokay estilo Esencia (que se beben en pequeñas cucharas de plata),  se cosecharon solo las uvas podridas/deshidratadas de Sauvignon Blanc. El jugo denso de su prensa tardó en fermentar dos años en barricas viejas. El resultado es un vino cobrizo, naranja, brillante,  muuuy denso, con 400 gramos de azúcar por litro,  con una gran complejidad , llena de frutos secos, como durazno huesillo, dátiles y  también miel de ulmo. Un conjunto peligrosamente empalagoso, solo apto para goloso.

En la instalaciones de Bodegas RE (abiertas todos los días del año menos feriados) de 10 a 8PM, podrán degustar todos los vinos que elaboran ademas de licores. Este sábado 30 de junio desde las 12 podrán hacer el tour gratuito a la bodega y degustar los vinos  a solo $2.000 cada copa y venta x botella con 20% de descuento. Además habrá catas verticales de Cabergnan  y VIGNO en cinco cosechas. Ver todo el  programa de la actividad aquí.

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3 comentarios

  1. […] BODEGAS RE, DOS GENERACIONES QUE JUNTAS SON DINAMITA […]

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