LLUVIAS EN EL NORTE: CATASTROS REVELAN DAÑOS EN VIÑEDOS Y RIEGO

Publicado el 08 septiembre 2026 Por WiP-IA

A más de un mes de las lluvias de julio, nuevos catastros y evaluaciones permiten dimensionar el impacto sobre viñedos, parrones pisqueros y sistemas de riego de Atacama y Coquimbo. La recuperación de canales y bocatomas aparece hoy como una de las principales urgencias.

Las intensas lluvias que afectaron durante julio a las regiones de Atacama y Coquimbo dejaron consecuencias que todavía se están dimensionando. Si bien aún no existe un catastro público consolidado que permita establecer con precisión cuántas hectáreas de viñedo resultaron afectadas en ambas regiones, durante las últimas semanas han aparecido antecedentes oficiales y sectoriales que permiten comenzar a dimensionar el impacto.

Los daños no se limitan a las plantas. Parrones inundados o cubiertos de sedimentos, bocatomas desaparecidas, canales aterrados, sistemas de conducción destruidos y dificultades para restablecer el riego forman parte del escenario que enfrentan agricultores y productores pisqueros.

196 hectáreas en un catastro de productores pisqueros

Uno de los antecedentes más concretos hasta ahora proviene de Cooperativa Control Pisquero. Su catastro identificó 117 cooperados considerados casos prioritarios y alrededor de 196 hectáreas de uva pisquera afectadas en la Región de Coquimbo.

La organización estimó además que los daños podrían comprometer cerca de cinco millones de kilos de uva. Entre las principales afectaciones aparecen canales, sistemas de riego e infraestructura agrícola.

A estas cifras se suma una estimación entregada por productores del valle del Limarí, quienes situaron entre 20% y 25% la proporción de parrones de uva pisquera afectados por el temporal. Se reportaron anegamientos, barro, caída de plantas y estructuras y problemas en los sistemas de riego.

Ambos antecedentes corresponden a estimaciones sectoriales y no reemplazan el catastro oficial que realizan las autoridades.

Imagen portada: El ejército chileno colabora en los operativos. Reuters.

El agua, el problema que queda después de la lluvia

Con el paso de las semanas, la recuperación del riego se ha transformado en uno de los principales desafíos.

La Comisión Nacional de Riego (CNR) constató en terreno daños importantes en Río Hurtado, donde existen canales aterrados, bocatomas desaparecidas y tramos de conducción destruidos. La institución realizó un levantamiento para mapear el nivel de afectación y orientar las obras necesarias para recuperar el suministro de agua.

Una situación similar fue observada en el Canal Bellavista, que abastece sectores agrícolas de La Serena y Coquimbo. Allí se detectaron aterramientos, daños en bocatomas y desprendimientos de mantas de hormigón.

La magnitud del problema se entiende mejor considerando que este sistema tiene aproximadamente 59 kilómetros de extensión, abastece unas 5.700 hectáreas y beneficia a más de 1.530 regantes. Estas 5.700 hectáreas corresponden a la superficie servida por el canal y no deben interpretarse como superficie dañada.

Para enfrentar esta emergencia, la CNR dispuso un concurso extraordinario por más de $6.520 millones para Atacama, Coquimbo y Valparaíso, destinado a rehabilitar obras civiles y recuperar el escurrimiento y conducción del agua. De ese total, alrededor de $4.500 millones fueron focalizados en la Región de Coquimbo.

El plazo de esa convocatoria cerró este 7 de septiembre, pero los recursos comprometidos y las obras que se ejecuten a partir de ellos serán relevantes para evaluar la velocidad de recuperación de la agricultura regional.

Atacama comienza a medir los daños desde el aire

En Atacama, INDAP inició además un catastro geoespacial mediante drones para dimensionar los efectos de los temporales en sectores como Alto del Carmen y Totoral.

El levantamiento busca determinar con mayor precisión los daños en canales, bocatomas, cultivos e infraestructura agrícola, incluyendo lugares a los que resulta difícil acceder por tierra.

Alto del Carmen tiene especial relevancia para el sector vitivinícola y pisquero de Atacama, por lo que los resultados de este catastro podrían aportar finalmente cifras más precisas sobre superficie productiva e infraestructura afectada.

Hasta ahora, INDAP no ha publicado el resultado numérico de este levantamiento.

Sedimentos dentro de los parrones

Otro antecedente técnico surgió en el valle de Elqui. INIA Intihuasi evaluó los efectos de las lluvias sobre un parrón pisquero ubicado en su Centro de Estudios de la Biodiversidad en Vicuña.

Los especialistas detectaron el embancamiento de una canalización que permitió el ingreso de agua al predio y una importante acumulación de sedimentos, piedras y ripio dentro del parrón.

El problema no solo afecta el suelo. La acumulación de material puede disminuir la altura disponible bajo la estructura y dificultar las labores agrícolas y el ingreso de maquinaria.

INIA recomendó además revisar filtros, tranques y sistemas de riego antes de volver a utilizarlos y evaluar la humedad y conductividad eléctrica de los suelos.

Aún falta la cifra que permita dimensionar el desastre

Pese a los distintos levantamientos realizados durante agosto y comienzos de septiembre, todavía falta una cifra oficial consolidada que responda una pregunta fundamental para el sector: cuántas hectáreas de viñedo y cuántos productores vitivinícolas y pisqueros fueron efectivamente afectados por las lluvias en Atacama y Coquimbo.

Los catastros realizados mediante la Ficha de Afectación Silvoagropecuaria (FAS), junto con los levantamientos de INDAP, CNR y las organizaciones de productores, deberían permitir completar ese panorama.

Por ahora, los antecedentes disponibles muestran que el impacto del temporal va bastante más allá de los daños visibles inmediatamente después de las lluvias. Recuperar canales, bocatomas y sistemas de conducción será determinante para que los viñedos afectados puedan enfrentar la ya próxima temporada productiva 2027.

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