TINTOMARE: EL DESAFÍO DE ELABORAR TINTOS FRENTE AL MAR
En Santo Domingo, Guillermo Larraín y Gianfranco Gamelli exploran el potencial de cuatro variedades tintas frente al Pacífico. Un pequeño viñedo que también abre sus puertas al enoturismo.
Llegamos al pequeño viñedo de Tintomare con un cielo lo suficientemente despejado como para distinguir en el horizonte, a tan solo cinco kilómetros el mar en encendido de azul plata. La lluvia llegaría minutos después, desde ese mismo océano, seguida de una nube espesa. Era la expresión del fenómeno muy familiar en la costa chilena, llamado vaguada costera, y que literalmente tapa el sol y las buenas vibras a los veranistas. Aquí, lejos de ser únicamente un elemento del paisaje, esta pesada y húmeda influencia marina constituye una de las principales condiciones que definen el carácter de sus vinos.
De una apuesta por el Syrah a cuatro variedades tintas

Cuando Guillermo Larraín, empresario de la construcción, decidió plantar un viñedo cerca del mar, en la D.O. Santo Domingo (creada por Decreto 22 en 2012), tenía una idea bastante clara: le gustaban los Ssyrah costeros de Chile, vinos que ya habían alcanzado reconocimiento internacional por su frescor, expresión especiada y particular equilibrio.
Con esa inspiración inició el proyecto dentro del valle de Leyda. Comenzó cautelosamente, con alrededor de tres hectáreas de Syrah, en un campo propio donde ya había plantado paltos.
Hoy, Tintomare ya no es solamente aquel Syrah.
El viñedo suma unas 5,5 hectáreas. Al núcleo original se sumaron alrededor de dos hectáreas de Malbec, media hectárea de Pinot Noir y apenas unas mil plantitas de Cabernet Franc. La superficie sigue siendo claramente pequeña, pero el proyecto se ha vuelto bastante más complejo.
Hubo que aprender qué significa plantar variedades tintas tan cerca del Pacífico.

Gianfranco Gamelli (viticultor y enólogo de Sierra de Bella Vista en Colchagua muy Andes), ha sido el responsable del viñedo y de los vinos, y en ese camino ha aprendiendo bien de esta dificultad.
La exposición marítima puede ser tan intensa que completar la maduración de las uvas se convierte en un desafío. Un Syrah de 2022 permitió comprobar hasta qué punto el resultado puede cambiar incluso dentro de un mismo campo: la ladera más orientada hacia el océano entregó uvas a las que les costó madurar, mientras que aquella dirigida hacia el interior respondió de manera diferente.
El frescor que se busca, sabe por experiencia, puede convertirse en verdor.
“Mi gran miedo con el Syrah de acá es que me he adelantado en alguna oportunidad”, reconoce Gamelli.
La experiencia demuestra que no basta con elegir una variedad considerada apropiada para climas fríos. La exposición, las condiciones de cada temporada y, especialmente, la decisión de cuándo cosechar terminan siendo determinantes.

El Malbec, una de las grandes sorpresas de Santo Domingo
Después de comenzar siguiendo la pista del Syrah, una de las mayores sorpresas de Tintomare ha sido el Malbec.
La cosecha 2024 (ahora en el mercado de la mano del nuevo responsable de ventas del proyecto, Alejandro -Coco- Peralta), representa su primera versión comercial como monovarietal. En el viñedo las plantas se observan vigorosas y sanas, creciendo sobre un perfil de suelo que combina arcilla en superficie con arena a mayor profundidad.
Gamelli evita atribuir demasiado rápidamente las características del vino al suelo. “A mí lo que más me importa, infinitamente, es la cercanía al mar”, afirma.
Y es que el Malbec tiene aquí una expresión muy diferente de aquella que solemos asociar a la variedad en regiones más cálidas o continentales. En lugar de privilegiar la madurez y la concentración, ofrece una combinación de profundidad, tensión y, sí, mucho frescor.
El factor local humano clave

Quien se encarga de que el viñedo funcione como un reloj, con Larraín y Gamelli, no siempre cerca, es Rafael Flores, oriundo de Santo Domingo y jefe del campo. Para mi es fundamental, nos explica Gamelli, porque nació y ha vivido toda su vida acá.
«Con él converso y tomo todas las decisiones. Le pregunto qué opina. A veces me dice mira hoy en la tarde va a correr viento, entonces las parras que están mojadas pero se van a secar… Hoy confío y he aprendido mucho de Rafael, él ha leído el lugar, y me ha ayudado a conocerlo. Eso es fundamental en la viticultura y al minuto de hacer los vinos, porque al final estamos expresando lugares».
Los vinos: cuatro expresiones de un viñedo costero
Nuestra degustación en la visita incluyó las tres variedades que hoy se comercializan bajo la línea Vaguada ($17.000 c/vino), además de la mezcla tinta que comienza a asumir una identidad propia. También permitió comparar las dos interpretaciones del Syrah 2022 procedentes de sectores distintos del viñedo.
Vaguada Pinot Noir 2024, Santo Domingo
Es un Pinot Noir delicado y expresivo, con una fruta roja vivaz y una particular nota metálica; la que recuerda a la sangre y aporta complejidad al conjunto.
La boca es punto fuerte, sorprende por su suavidad y deliciosa acidez. Es un vino pulido, jugoso, sabroso. Con filo y nervio, sin perder su textura amable y fina.
Con 30% de racimo entero, el mosto tuvo maceración prefermentativa en frío de siete días, lo que contribuye a definir su delicada expresión aromática y precisa estructura.
Resulta especialmente atractiva su relación entre esa frescura marcada y una boca tan suave. Una delicia!
Vaguada Malbec 2024, Santo Domingo
De color violeta más profundo, este Malbec entrega una de las experiencias más interesantes de la degustación. Su entrada es cremosa, casi sedosa, pero inmediatamente aparece una acidez vibrante que aporta tensión.
Es un vino con volumen, fuerza y profundidad, particularmente en su final, aunque sin resultar pesado. Esa oposición entre una textura envolvente y una estructura fresca constituye una de sus mayores virtudes.
Para su elaboración se trabajó con uvas despalilladas, combinando granos enteros y molidos, con el propósito de favorecer diferentes dinámicas de extracción y fermentación, incluida una componente de maceración carbónica.
Gamelli lo describe “como un pañuelo de seda”. Y efectivamente, hay algo de esa textura en su paso por boca. Más que buscar la expresión potente y madura que muchas veces se espera de un Malbec, aquí la variedad parece ofrecer otra interpretación, marcada por la acidez, el frescor y una profundidad bien contenida.
Esta, su primera cosecha comercial, ya despierta para la variedad las mayores expectativas dentro del proyecto.
Vaguada Syrah 2024, Santo Domingo
De color violeta profundo, presenta aromas de fruta negra que evolucionan hacia la aceituna negra, acompañados por notas ligeramente animales y recuerdos de campo.
En boca comienza ligero y suave, con cierta cremosidad, pero rápidamente muestra una estructura más firme. La acidez es marcada y su final tiene tensión, un carácter algo secante y una sensación de calidez que convive con el frescor general del vino.
La madera aparece hacia el final, aportando otra dimensión a su textura.
Comparado con el Pinot Noir y el Malbec, es un vino más exigente, donde resulta especialmente evidente la búsqueda del equilibrio entre madurez y acidez. Esa dificultad, lejos de restarle interés, permite comprender mejor el desafío de producir tintos en Santo Domingo. Y, también, porqué la mezcla de Syrah y Malbec funciona tan bien.
Illapangui 2024, la mezcla tinta de Syrah y Malbec ( $27.000 )
Compartimos la mirada de Gamelli: el Syrah y el Malbec parecen alcanzar juntos un equilibrio especialmente atractivo.
La mezcla 2024, compuesta por un 70% de Syrah y un 30% de Malbec, presenta un carácter más profundo e integrado que el de ambas variedades por separado.
Su nariz combina fruta negra madura, moras y maqui con notas cárnicas, recuerdos de sangre y un matiz yodado que resulta particularmente sugerente en un vino elaborado tan cerca del océano.
En boca es cremoso, de mayor peso y profundidad, pero al mismo tiempo más equilibrado. Tiene suavidad, frescor y una estructura que acompaña sin imponerse.
El Malbec parece aportar precisamente aquello que al Syrah le cuesta conseguir por sí solo: una textura más amable y una expresión frutal que equilibra su firmeza.
Es sin duda, el vino más completo de la degustación. También aquel que mejor muestra hacia dónde puede evolucionar el proyecto.
Hasta ahora identificado como Mezcla Tinta, mutará al nombre Illapangui, antigua denominación del campo que significa “lugar de pumas”. Será el vino de mayor jerarquía de Tintomare, mientras que Vaguada, sí como la espesa neblina de la costa, continuará identificando la línea de monovarietales.
Dos Syrah 2022, dos respuestas a la influencia marina
La degustación de los dos Syrah de la cosecha 2022 permitió comprender, de manera especialmente concreta, las diferencias entre sectores de un mismo viñedo y por que el clima modela.
El primero, procedente de la ladera más expuesta al mar, presentó un color más delicado y reflejó las dificultades que enfrentaron las uvas para alcanzar la madurez deseada. Fue una experiencia de aprendizaje que mostró los límites de la exposición costera.
El segundo, proveniente de una ladera orientada hacia el interior y elaborado mediante una vinificación diferente, mostró mayor profundidad, cremosidad y concentración.
La comparación es una linda lección sobre terroir, porque unos pocos cambios de exposición pueden modificar considerablemente la maduración y, finalmente, el carácter del vino.

Un proyecto que todavía está descubriendo su identidad
La primera cosecha de Tintomare fue en 2019 y la de 2024 corresponde apenas a su cuarta vendimia comercial.
Todavía hay decisiones abiertas. Se evalúan posibles injertos, nuevas formas de trabajar el Malbec y la futura incorporación del Cabernet Franc a las mezclas. Incluso aparecen otras posibilidades, como elaborar rosados, espumantes y eventualmente algún vino blanco.
El proyecto está lejos de considerarse terminado, y quizás allí reside buena parte de su atractivo.
En tiempos en que la vitivinicultura chilena enfrenta reducción de viñedos, y surgen preguntas sobre su futuro ante el cambio climático, experiencias de pequeña escala como ésta, permiten observar alternativas.
Tintomare abre sus puertas al enoturismo
La búsqueda de una identidad propia también se expresa fuera de las botellas.
Lo que comenzó como un pequeño viñedo familiar tiene hoy una cava y una construcción muy bien pensada para recibir visitantes, integradas al paisaje. La idea inicial, nos cuentan era bastante más modesta: disponer de un espacio donde guardar y degustar los vinos. Pero el proyecto fue creciendo bajo la mirada de Guillermo Larraín, quien también encontró una manera de vincular su profesión de constructor con su interés por el vino.
Para él, el vino tiene que ver con “conversación, comunidad, compartir”.
Hoy Tintomare ofrece tres experiencias enoturísticas que combinan visitas al viñedo, degustaciones y gastronomía campestre, con alternativas que van desde una visita guiada hasta un recorrido a caballo.
El Tour Vaguada, es una visita de entre una hora y media y dos horas que incluye un recorrido guiado por los viñedos y una degustación de dos vinos en la casa de Tintomare, acompañados de quesos y charcutería. Su valor es de $45.000 por persona.
Una segunda alternativa es el Tour Ícono Tintomare, que comienza con un recorrido por el viñedo, continúa con una degustación de las dos etiquetas de la casa, acompañada de frutos secos y charcutería, y termina con un almuerzo campestre, el que incluye tres copas de vino o bebidas sin alcohol. La experiencia dura entre dos horas y dos horas y media y cuesta $90.000 por persona.
Finalmente, Tierra, Mar & Vino propone descubrir el viñedo a caballo, acompañado de un guía, para luego disfrutar de una degustación de tres vinos y un almuerzo campestre. Tiene una duración de dos horas y media a tres horas y media y su valor es de $140.000 por persona.
Las tres experiencias se ofrecen en español e inglés, en horarios de mañana o tarde según la actividad.
Tintomare ofrece así la posibilidad de conocer los vinos precisamente donde nacen, recorrer las laderas que explican sus diferencias y observar la proximidad de ese océano que determina gran parte de su personalidad.
Dónde: Fundo El Peumo, Hijuela Segunda S/N, Santo Domingo, Región de Valparaíso.
Reservas e información: www.tintomare.cl, ventas@tintomare.cl e Instagram @tintomare.



