Publicación: 25 septiembre 2020

“PRIORAT” EL DOCUMENTAL

CineMasCopas expuso la historia de la D.O. española que salió del olvido gracias a la porfía de los llamados “Cinco Fantásticos”. Nuestro columnista de cine pudo verla y se enamoró del lugar. Ahora sueña con probar sus vinos. Aquí nos cuenta el por qué.

“El mejor vino es el que tiene una historia para explicar y la historia del Priorat es de las más antiguas, y pienso que todavía no está bien explicada” – René Barbier

Comenzando con las imágenes aéreas satelitales debo admitir que no sabía nada del Priorat, salvo de su existencia como Denominación de Origen vinícola en España. Ya terminado este documental puedo decir que sé bastante del Priorat… del moderno al menos… además debo decir que terminé salivando por un vino que nunca he probado.

Al principio, pensaba que esas imágenes del espacio sobre el continente europeo iban a desembocar en que el director cayera en el “Síndrome del Dron” y abusara en demasía de una visión aérea simplista e insulsa. Para nada. El documental empieza situándonos en aquello de cuán pequeños somos,  aunque nuestro terruño sea la dimensión universal donde habitamos y nada más existe.

 

Recién terminada la Segunda Guerra Mundial en 1945, el Priorat ostentaba una tradición vitivinícola que retrocede hasta nueve siglos atrás, pero que a mediados del Siglo XX estuvo a punto de sucumbir, ya que sólo quedaban activas cuatro bodegas. Setenta años después la D.O.C. Priorat se encuentra integrada por 97 bodegas. En las últimas tres décadas pasó de ser una de las comarcas más abandonadas en Cataluña a interesar a profesionales del vino de todo el mundo, focalizados en aprender como dejaron de ser una zona productora de vino promedio hasta hoy, donde estos valles y lomajes son el origen del vino más caro de España.

Visualmente, Priorat quizá no es muy atractivo durante sus primeros quince minutos porque se filmaron sus paisajes tal como los captó la cámara. Sin filtros, colorinches o efectos difusores -lo cual se agradece- porque hoy esta es la gran trampa de la imagen en 4K: es tan bonito ver algo en pantalla con realidad aumentada que no dan ganas de salir de la casa para ver la luz del sol reflejada sobre una flor.

La introducción se presenta amigable y suave, dosificada. Con magia la cámara nos va paseando por lo que probablemente sean los viñedos plantados en cabeza más ordenados que me ha tocado conocer. Y aquí se plantea algo difícil de creer, como una ruta de navegación impuesta por el guionista:

”Lo que le va mal al hombre le va bien a la viña… aquí el suelo es de Piedra-Pizarra, casi sin materia orgánica… para plantar algo tienes que usar dinamita” – Daphne Glorian

“Priorat” es un documental de 2016 dirigido por David Fernández de Castro, con la fotografía de Román Parrado, la musicalización de Audio Network y (TVG) Televisión de Galicia en la coproducción. Tiene subtítulos porque los protagonistas hablan en Catalán, un verdadero bálsamo auditivo en este mundo globalizado que trata de imponer su mono-cultura hiperconectada… ¿Vamos a hablar de terruño? Pues bien ¡El idioma local TAMBIÉN es parte del terruño de un vino!

Priorat investiga, documenta y narra la historia de los hoy legendarios “Cinco Fantásticos”: esos jovenzuelos hippies y desconocidos que lograron crear en un suelo inhóspito el vino de España más valorado en el planeta. Con una convicción forjada en esa misma Piedra-Pizarra para jugárselo todo, invirtieron lo poco que tenían y trazaron como derrotero el crear vinos de altísima gama. Ellos son Daphne Glorian/Bodega Clos Erasmus, René Barbier/Bodega Clos Mogador, Carles Pastrana/Bodega Clos de L’Obac, Josep Lluís Pérez/Bodega Mas Martinet y Álvaro Palacios/Bodega L’Ermita.

Arriba a la derecha, Álvaro Palacios, productor L’Ermita. Abajo René Barbier, productor de Clos Morgador. Ambos son protagonistas del documental y de su historia de porfía detrás de la D.O. Priorat.

Como ellos lo cuentan, llegaron al Priorat sin nada… sin bodega, sin casa, sin dinero (sólo uno de ellos tenía una vieja camioneta), por lo que resultó vital agruparse como una cooperativa. Juntos vinificaban un sólo vino para apoyarse y bajar los costos pero vendían sus etiquetas por separado.

Te deja pasmado la escena cuando Carles Pastrana cuenta que iban a la carnicería del pueblo a pedir huesos “para el perro”, cuando en realidad ellos los cocían para hacerse una sopa porque no tenían dinero para comer otra cosa. Además, fueron despreciados y con burlas a su llegada porque no eran viñateros de la zona; nadie los conocía. Los viejos viticultores pronosticaban su pronto fracaso pero secretamente también deseaban su éxito (porque también los alcanzaría a ellos elevando el precio de sus vinos).

Así es el suelo del Priorat; de Piedra -Pizarra. Entre sus recovecos buscan la vida sus viñedos y su gente.

El documental se sostiene en excelentes imágenes captadas de fotografías históricas del terruño del Priorat, tanto en blanco y negro como en color, intercalándolas magistralmente con las filmaciones actuales, en un racconto de tiempo y espacio que se fusiona con naturalidad. De los “Cinco Fantásticos”, René Barbier es el que más aparece contando sus historias comunes. Él fue el visionario, el que entusiasmó y aglutinó a esta tropa motivándolos con una arenga casi militar pero al mismo tiempo compartiéndoles su visión.

Vendieron todo lo material que alguien puede haber reunido a los 24 años para instalarse en el valle de Cantallops para plantar y vinificar, enterados del factor crucial que René ya había identificado: “esta era una zona libre de pesticidas”. Y considerando que esta era la comarca de Cataluña con el ingreso per cápita más bajo, donde sólo tres bodegas embotellaban vino -en su mayor parte vendido a granel- la energía y el optimismo requeridos lo aportaba su juventud, el desafío de plantar una cepa desconocida como la Cabernet Sauvignon o la insania detrás de una inocua sonrisa.

A mitad del metraje Fernández sorprende otra vez desechando las imágenes tomadas con Octocóptero y te deleita con una toma panorámica al amanecer cuando llega un tractor, rememorando aquella primera vendimia en 1989. Luego el encuadre se va al suelo, dándote la misma visión que tendría una hormiga, ya sea en la cima de una colina o enfocando una parra casi desde la subterra (inolvidable es el minuto 15:47). Con un mínimo de imaginación te resulta posible oler la Piedra-Pizarra que lo cubre todo, arrugándote el alma por lo inhóspito, rodeado de una música que te angustia primero para hacerte venerar después estas parras que nacieron gracias a estos testarudos viñateros de una mal llamada viticultura heroica… ¡En realidad esto es la vida!

Cuando los “Cinco Fantásticos” sacaron a la venta su primer vino cosechado en el Priorat se vendía a $4.500 Pesetas. En esa época en España una botella de vino promedio costaba $100 y con $4.500 Pesetas se podían comprar 90 litros de gasolina. Pero aquí la lección está muy clara: cuando el viñatero sabe lo que vale producir su vino tiene que hacerse respetar. Y esta valoración aflora cuando estamos ante un vino honesto que surgió producto de su trabajo y no de una especulación tipo commodity que se transa en la Bolsa.

Obviamente el mercado interno de España no les compró ninguna botella de esa primera añada ‘89, pero con la seguridad de que sus vinos eran excepcionales se reanimaron con el siguiente Mantra: “si no compran nuestro vino aquí en España lo comprarán en el resto del mundo”. Aunque se ven tan jóvenes y enfrentando terribles incertidumbres, en casi todas las fotos de aquella época siempre están sonriendo. Creo que sabían que si fallaban ya estaban recompensados por tener una vida ligada al vino. Podrá involucrar altos y bajos pero es una vida muy satisfactoria conectada a los ciclos de la naturaleza. En 1991 deciden efectivamente salir al mundo e invitan a visitarlos en el Priorat a “Wilson & Daniels”, quienes eran los distribuidores de los vinos Romanée-Conti para Estados Unidos. Utilizando una estrategia de venta con suspenso, inteligente y estratégica esa primera cata pareció realizarse en las puertas del cielo. Esta genialidad fue de antología… ¡Y debería ser de estudio obligado en todas las Escuelas de Economía!

Si la L’Ermita de Álvaro Palacios, ha llegado a ser el vino más caro es por lo que simboliza. No sólo por lo que hay en la botella sino por lo que hay detrás de un vino proveniente de esta comarca centenaria y con unas tradiciones maravillosas para hacer vino. Tradiciones que allá se han mantenido en unas fincas desafiantes para trabajar, en colinas muy inclinadas, lo que es posible de hacer con una mula y caminando. En Cantallops la agricultura se desarrolla de la manera más rústica posible para mantener el mayor respeto por la viña y su tierra. Respeto a la uva y a los habitantes de este valle. En esencia, esto es lo que termina pagando el consumidor dispersado en este planeta cuando compra una botella de L’Ermita que nació en el Priorat.

“Priorat” es parte de la cartelera del festival CineMasCopa y se exhibió el domingo pasado. Este sábado de 16:00 a 22:00 podremos ver, una vez más gratuitamente, otro gran documental. Esta vez será “Fermentación espontánea”. Ver más detalles sobre el documental y cómo verlo en la siguiente nota https://www.wip.cl/noticias/festival-online-cinemascopas/ .

Para ver una pincelada de lo que es la D.O. Priorat los invitamos a ver este otro pequeño documental con los mismos protagonistas. https://www.youtube.com/watch?v=E9EGDFNZeKc

Encuentra aquí todas las columnas sobre cine y vinos escritas por Maximiliano Mills:

https://www.wip.cl/categoria/cine-vino/

 


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