LOS VINOS DEL NORTE GRANDE, UN MUNDO POR DESCUBRIR. 1era PARTE

Publicado el 28 julio 2020 Por Mariana Martínez @reinaentrecopas

¿Qué los diferencia y qué tienen en común, más allá de su ubicación geográfica? He aquí un resumen de lo aprendido en nuestro 1er Seminario On-line WiP 2020. Partimos por Codpa y sus vinos de cepa País vinificados en lugares de piedra.

Desde que se crearon las Denominaciones de Origen en Chile para sus vinos, por Decreto 464 en 1994, los vinos del Norte Grande quedaron excluidos de los mapas vitivinícolas de Chile. Razones había. Entre ellas, su ubicación en las regiones de Arica y Parinacota, Tarapacá y Antofagasta, ubicadas fuera de lo que se consideran mundialmente límites naturales para la producción de vinos de calidad: es decir están lejos incluso de los paralelos 30 y 50 (ya sea en el Norte o el Sur) de este Globo azul llamado Tierra. Además, entre los paralelos 18 y 20º Sur había muy pocas hectáreas plantadas de viñedos. Podríamos hasta decir que en la región de Tarapacá no existía ya ninguna; pues se había dejado de producir vino por varias décadas.

Y si bien, también es cierto que desde el 1994 hasta la fecha los viñedos en este Norte Grande de unos 500 km de extensión, siguen siendo pocos (apenas sumaban cerca de 30 hectáreas entre las 3 regiones para según Catastro SAG 2018) las cosas para ellos sí han cambiado. Por un lado, se ha despertado el interés por el valor de las historias para hablar de vinos con identidad. Por otro lado, se ha reconocido e impulsado el valor de proyectos vitivinícolas únicos para el desarrollo del enoturismo como una actividad económica que genera desarrollo en las localidades donde se encuentran.

Es así como tres proyectos en el Norte Grande están dando de qué hablar, y fueron el centro de nuestro 1er Seminario On-line WiP a inicios de julio 2020. Ellos son: Los vinos de Codpa también llamados Pintatani en la región de Arica y Parinacota; el llamado proyecto Vinos del Desierto en la región de Tarapacá, y Los vinos Ayllu en San Pedro de Atacama, región de Antofagasta.

Aquí resumiremos sus puntos en común, aunque a primera vista veremos que sus particularidades son capaces de darles identidad única e irrepetibles. También veremos como cada uno es un tesoro que bien valdrá el esfuerzo de ir a visitar a pesar de su lejanía con el resto de Chile.

Los invitamos a conocer en este link también la exposición de Rodrigo Ortega, periodista experto en vinos y geología, que hiciera en el mismo seminario sobre el origen geológico de este extenso Norte Grande y las razones de sus particularidades y paisajes áridos. También a ver la primera parte del seminario en YouTube que incluye la exposición de Ortega y Benjamín Leiva sobre los vinos de Codpa (Región de Arica y Parinacota).

Vinos de Codpa o Pintatani, expositor Benjamín Leiva, enólogo Lagar de Codegua y padrino de Escuela del Vino de Codpa.

Benjamín Leiva entre viejos viñedos de Codpa, encontrados bajo un matorral cuando limpiaban el terreno para sembrar maíz.

El agrónomo enólogo de Viña Lagar de Codegua en el valle de Cachapoal, Benjamín Leiva, vivió su niñez y adolescencia en Arica. De allí su vínculo con la zona y su interés al descubrir en Codpa el valor de sus vinos y sus productores. Leiva, destacó que lo importante de los vinos que se producen en los oasis formados entre las quebradas del río Vitor, no es su cantidad, sino su patrimonio e historia; la que por suerte se ha mantenido en el tiempo. Es justamente ese legado lo que se han dedicado a restaurar, sin intervenir, junto a la Fundación Altiplano, y así, empezaron a desarrollar un proyecto de 3 años bajo la forma de la Escuela del Vino de Codpa. Leiva explica que no buscan interferir en el proceso sino aprender de ellos y con las herramientas que tengan, facilitar el trabajo y mejorar la calidad del vino. Especialmente considerando que en el pueblo de Codpa no tiene electricidad sin agua potable.

Quebrada de Vitor o Codpa con sus terrazas y huertos. Entre ellos los viñedos de País y otras cepas europeas de larga data.

Leiva explicó que el vino llegó a Codpa (pequeño pueblo a 110 km Sureste desde Arica y a 1.850 msnm) cuando después de la explosión del volcán Guianapita, la viticultura de Arequipa empieza a desaparecer y se expande a los valles del sur. Primero a Moquehua, 20 km al sur de Arica. El primer registro de vino en esta zona data de 1.618 y se debe a un escrito de un sacerdote de Carmelita, Antonio Vásquez, quien habla del tránsito de vino desde Arica a Tacna. Arica, entonces, era el puerto de exportación desde las importantes Minas de Potosí en el Perú. En esa ruta hacia Potosí, se movía el Pintatani, además de ser consumido durante las fiestas religiosas y ser exportado a España. Hay registros también en la época, de producción de aguardiente, aunque ya hoy no se elabora. Más tarde, al final de 1.700 la producción se movería a Chaca, en los alrededores de Copa. Los vestigios en bodegas de vino que se han encontrado con vasijas de greda enterradas en el suelo, explicó Leiva, son un reflejo de lo sísmica que es la zona (tal como explicaría Ortega), no de una práctica habitual con un objetivo determinado. Como sí lo veremos en la zona de Mantilla, en la región de Tarapacá donde las temperaturas suelen ser más altas durante el día.

Sería tras la Guerra del Pacífico, cuando se prohíbe la producción de vino y destilados; sin embargo aquí se sigue produciendo exclusivamente para las fiestas religiosas de La Cruz de Mayo, probablemente, dice Leiva, la más importante de toda la zona andina. Es gracias a estas fiestas, que los productores siguen hasta el día de hoy con su producción de vino.

Viejas vasijas de greda enterradas en el suelo de lagares muy antiguos, cubiertas de tierras producto de sismos y derrumbes.

El clima es desértico en esta zona interior, con el llamado Invierno Boliviano, el cual se produce por la influencia de masas de altas presiones que chocan contra las bajas, llegadas desde el Amazona. Lo que generan lluvias de verano que fluctúan entre los 20 y 60 mm de precipitaciones. Lo que no es un gran problema, sino que por el contrario, se agradece por la sequía, que dice Leiva avanza cada año en la zona.

Los suelos son de origen coluviales y aluviales, de textura franco-arcillosa, profundos y fértiles. Una particularidad de los viñedos es que se encuentran entre pequeños huertos, junto a otros frutales, como paltos, naranjos, guayabos y maracuyá.

Las temperaturas a pesar de haber viñedos sobre los 2.000 msnm no son tan frías como se espera. Y es sumamente importante, ya que, explica Leiva, sabemos que la vid necesita tanto de horas de frío y como días de calor. Las temperaturas mínimas en mediados de enero y mediados de julio pueden variar entre los 0 y 5ºC, lo que es suficientemente frío. El problema, asegura, es que las máximas también son muy similares entre enero y julio. Bajo estas condiciones, explica Leiva, la cepa País se da muy bien, pues no requiere muchas horas de frío y por lo que logra sumarlas rápido. A la vez, con las temperaturas altas empuja una brotación muy temprana. Es para atrasar la brotación durante los meses muy fríos, que se trata de podar recién a fines de agosto.

Lagares de piedra donde se vinifcan el vino de Codpa. Al entro se ven las piedras que utilizan para prensar los hollejos y sacar un vino mosto.

La cepa con que se elabora el Pintatani es, pues, la País. Aunque se encontraron gracias a un proyecto con la Universidad de Chile, en el lugar con más de 20 variedades diferentes: entre ellas la Coco Gallo, Moscateles y Criolla Blanca. Otra particularidad de la zona es el riego por tendido, lo que no es óptimo, debido a que en los viñedos/huertos hay además paltos que requieren mucho más riego. Desarrollar riego por goteo sin duda sería un beneficio para la calidad del vino y uso más eficiente del agua. Una virtud de los viñedos, además de sumar muy antigua data y ser cultivados en cabeza o pérgolas, es que no se les aplican productos químicos, tampoco fertilizantes porque los suelos son profundos y fértiles.

Para la elaboración de sus vinos las uvas se cosechan en gamelas de madera y se llevan a los lagares de piedra que posee en sus bodegas cada productor. Allí dentro, los pisadores bailan sobre ellas y beben vino durante el llamado pisa pisa al ritmo del huala huala. El mosto liberado sin fermentar cae a través de piedras talladas en un extremo del lagar por gravedad. Antiguamente caía a las vasijas de greda, pero hoy cae en garrafas de vidrio y otros recipientes donde se realiza la fermentación. El uso de la zaranda, explica Leiva es una técnica posterior, llegada desde el Sur. Por otro lado, agrega, hay quienes además cosechan las uvas y las ponen a secar al sol; puede ser desde un par de días hasta semanas, depende del vino que quieran hacer. Así, pueden hacer un vino seco, semi-seco o dulce. Quien deja más tiempo secando las uvas al sol, hará un vino más dulce.

Cuando ya no se escurre más mosto del lagar, cuenta Leiva, ponen tablones sobre los hollejos y piedras de diferentes tamaños para prensarlos y obtener un mosto muy dulce, los cuales han sabido por relato de productores, se mezclaban con aguardiente.

El vino de Codpa, también llamado Pintatani (debido a que allí se empezó a producir, aunque el pueblo ya no existe) es muy peculiar; extraño, dice Leiva. Es un vino que se vinifica y consume en el mismo año en las casas y durante las fiestas religiosas. No es un gran vino en el concepto tradicional, porque no tiene gran estructura, ni buena acidez para la guarda, y eso se debe a las altas temperaturas del lugar. Además, aclara, se debe tomar fresco. Por eso concluye Leiva, siempre decimos que para beber y entender el Pitatani debes hacerlo en el valle de Codpa. Y, como los productores son gente mayor que solos no se pueden ya con la cosecha, siempre invitan gente para ayudar. Así es que si ustedes quieren ir a vendimiar, dice, las puertas están abiertas. Contactarlo por Instagram @benja.xv

¿Dónde se encuentran los vinos de Codpa? En Codpa dice Leiva. “Tratamos de inculcarles a sus productores que la gente debe venir acá para probarlos: quedarse en las casas de adobe maravillosas que les construyó la Fundación, disfrutar de sus noches estrelladas, comer guayaba del árbol, beber sus vinos… No es un lugar para hacer un súper vino, es un súper lugar”.

Pronto 2da parte. Los vinos del Desierto, el renacer de la viticultura de Tarapacá y el descubrimiento de una cepa criolla, la Tamarugal.


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