IMPERDIBLES QUE NOS DEJÓ 2018

Publicado el 28 diciembre 2018 Por Mariana Martínez @reinaentrecopas

Elegimos los mejores en un total de 14 categorías claves en el  2018. Incluyendo: mejor viña, mejor vino, mejor pequeño productor, el más innovador  y los mejores en enoturismo.

Este intenso año perdimos la cuenta de a cuántos viñedos y bodegas visitamos. Aunque en realidad, para ser honestos, nunca los contamos. Tampoco hasta ahora, creo, habíamos hecho un ranking con lo mejor del año, pero pienso ya es hora. Si les llama la atención que tanto Bodegas Re como La Cava del Sommelier, donde hicimos nuestros dos grandes eventos del año, están en el listado, dejen de pensar mal. Por el  contrario, se habrán dado cuenta que los elegimos tan bien, que no nos equivocamos; una vez trabajando con ellos, organizando  sendas WiP Party, confirmamos la calidad de sus equipos y la esencia que los mantiene en el día a día. Felicitaciones a ambos por sus  grandes equipos humanos. Esperamos,  por supuesto, seguir descubriendo nuevos destinos del vino, donde sentirnos como en casa este año 2019. Aquí nuestros 14  elegidos WiP, a los que fuimos y queremos volver a ir, también  los que probamos y queremos volver a descorchar. A ellos sumamos el documental “Pipeño, una memoria que porfía” como aporte audiovisual del año.

1.- MEJOR PEQUEÑO PRODUCTOR PARA VISITAR:  OWM WINES (Colchagua)

Jaime Nunez es ingeniero agrónomo enólogo y el año 2011 junto a su primo, Antonio Bravo (entonces enólogo de viña Estampa), comenzaron a hacer vino con una barrica de 100 litros que les llegó de regalo. Primero hicieron un Carmenère con uvas del campo del padre de Jaime en el sector de Panamá, en el valle de Lolol. Vino que vendieron entre amigos (y que hoy es una joyita muy exclusiva llamada Marianena). Al año siguiente hicieron más, y así más y más bajo el nombre OWM Wines (que quiere decir que hacen todo, desde el viñedo hasta la botella) a partir de las mejores hileras que seleccionan dentro del viñedo de Panamá. Hoy, Jaime está a cargo del campo y junto con Toño hacen los  vinos que incluyen mezclas entre Syrah, Cabernet Sauvignon, Malbec, Merlot, Carmenère y Tempranillo; también un Divino, mezcla de Petit Verdot y Petite Sirah.  Vinifican en su  bodega,  muy  práctica, la  que construyeron dentro de la misma llavería que tenía el campo de Panamá. Allí, hacen casi todos sus vinos, todos tintos, menos uno, el Cabernet Sauvignon Pillo de Panamá (un gran best value y de los más vendidos del 2018). Además, en esta bodega a 15 km de Santa Cruz, reciben turistas ellos mismos; enseñan lo que al visitante le interesa (ya sea en viñedos y/o en bodega) y los entretienen enseñándoles a hacer  su propio vino a partir de mezclas de diferentes variedades. Si el vino que hicieron les gusta, les hacen más. La visita vale $25.000 p/p (con mínimo dos y máximo de 8 personas). Contacto turismo +569 79796027 [email protected]  Jaime además este año pasó a formar parte del proyecto Viticoautor para recscatar vinos patrimoniales de la regón.

 

2.- MEJOR VINO DE PEQUEÑOS PRODUCTORES: DAGAZ TIERRAS DE PUMANQUE (Colchagua Costa)

Lo presentamos hace tan solo un par de meses: se trata del proyecto que comenzó a crear el enólogo Marco Puyó (ex jefe técnico del grupo  San Pedro-Tarapacá) hace ya casi diez años, cuando compró un campo en Pumanque, hoy D.O. reconocida como Colchagua Costa. Por años hizo varias pruebas con cepas y sectores del campo que plantó con viñedos de cepas tintas tradicionales. Su salida del grupo este año, apretó el jabón para que finalmente se atreviera a presentar sus dos primeros vinos personales: Dagaz mezcla tinta de Pumanque, y un Cinsault de Itata (el Itataino); dos vinos completamente opuestos en origen y vifinicación. El primero ($26.000)  mezcla de 71% Cabernet, 15 % Petit Verdot, 8 % Carmenère y 6 % Syrah con guarda en barricas por más de un año). El segundo ($13.000), 100% Cinsault  vinificado 100% en acero. Ambos, son reflejo de su maestría en viñedos y bodega para conseguir frutas frescas, muy sabrosas, base de dos grandes vinos: los mejores presentados por pequeños productores, con viñedos propios este año. Contacto: [email protected]

 

3.  LA MEJOR VIÑA DEL AÑO: BOUCHON FAMILY WINES

La visitamos en el segundo semestre del año para entender qué cambios está haciendo la nueva generación al mando de Bouchon; en sus tintos de cepas clásicas, y a la vez con nuevas etiquetas de cepas patrimoniales. Christián Sepúlveda, el enólogo a cargo del proyecto desde ya algunos años (quien antes dejó su huella en Viña Tabalí, en el Norte), nos presentó el proyecto en dos tandas: primero con las cepas patrimoniales, a las que hasta hace unos años no le daban importancia en el viñedo, con las cuales  han hecho vinos muy complejos, como los Semillon Skin y Granito, y los más sencillos y frescos vinos de País, en versión blancos, rosados y tintos. Segundo: el trabajo de separación de viñedos con suelos de granito, de donde obtienen sus vinos tintos con más garra y nervio; un trabajo de hormiga que además han apoyado  en la bodega con grandes fudres de  madera y cemento.   Para completar su trabajo, este año sumaron una tienda de vinos con todos sus vinos, más  etiquetas de viñas vecinas, algo ejemplar! y remodelaron el Hotel Boutique Casa Bouchon que bien vale una visita para pasar un  par de días de descanso en el Secano del Maule. Justamente, como complemento, y/o opuesto,  de nuestro proyecto enoturístico familiar del año, muy cerca de allí.

 

4.- PROYECTO FAMILIAR DE ENOTURISTICO  / CALIBORO AVENTURA (Maule)

Si vas al Maule, con o sin niños,  y no pasas por Caliboro Aventura te habrás perdido un panorama muy entretenido. Este proyecto de César Opazo, el hombre en Chile detrás de Reserva de Caliboro y su incansable señora Valesca, busca mostrar las costumbres de la zona del Secano, en cada actividad que realizan. Desde el campo hasta la cocina que sigue la filosofía 100 k,  para rescatar  el cordero al palo, empanadas en horno de barro,  y hierbas locales que son ingredientes para  sus originales  tortillas y ensaladas.  Aquí no falta tampoco la rica piscina para refrescarse del calor ardiente de sus mediodías, ni por supuesto el vino de las cepas patrimoniales hecho por ellos mismos; ni la mistela o el vino asoleado. También remodelaron a todo lujo una vieja bodega para recibir huéspedes. Y, si saben como tocar la tecla, seguro el dueño de casa tomará su guitarra y terminarán la visita con cuecas y payas en su acogedor restaurante o taberna junto al fuego. Contacto: +569 9897 9511 / [email protected] 

 

5.- HOSTAL ENOTURISMO REVELACIÓN/ VILLA TALY (Guariligüe)

Por primera vez nos quedamos a dormir en Guariligüe este año. El gran descubrimiento entonces fue conocer  el Hostal Villa Taly, de Consuelo  y Hernán, una pareja que decidió hacer de este su hogar. El nombre es en honor a la mamá de Consuelo, la Taly, oriunda de Guariligüe.  El lugar cuidadosamente decorado, inserto entre un pequeño viñedo de vides en cabeza a la entrada del  pueblo, tiene sencillas piezas y una preciosa cabaña con piscina en las alturas; además de un par de cubas calientes para disfrutar de las estrellas en la noche. Lo mejor, eso sí, es desayunar en la cocina de la casa de Consuelo y Hernán, donde reinan las historias y el sabor del sur; hay café  y pan amasado hecho con una receta única de la casa. Los precios son bien accesibles y, lo mejor, no es demasiado complicado llegar en bus, si no tienen propia movilización. Advertencia: no hay aquí lujos y pueden ser frías las piezas durante el inverno; pero lo que sobra es cariño y consentimiento incluso para hacer fiestas privadas con karaoke. Ellos preparan el  asado. Contacto; +569 5609 3661.  En la visita no pueden dejar de ir a comer a los Hornitos de Doña Juanita o ir a conocer las bodegas y viñedos de Mora Reyes, Zaranda, Trifulca y Bandido Neira con su maravillosa reserva ecológica. Para toda una experiencia enogastronómica contactense con los chicos de Vinos de Patio, Premio Valor Turismo 2018 de Sernatur y nuestro mejor proyecto asociativo 2018.

 

6.-  MEJOR PROYECTO ASOCIATIVO / VINOS DE PATRIO

Supimos de ellos el año pasado, de la mano de Demy Olmos, el asesor de INDAP a quien se le ocurrió la brillante idea de reunir a un grupo de cinco jóvenes de Guariligüe, que estaban haciendo por primera vez vinos con las uvas de los campos de sus familias.  Entonces,  sus vinos ya estaban dando de qué hablar con hermosas etiquetas, pero sentimos que aún les faltaba algo más: frescura. La que llegó con su siguiente cosecha, realizada justo a tiempo y en un año menos cálido, como 2017. Ellos son Edgardo Elier Ortiz Mora, Luis Lagos Nova,  Ronald Gonzalo Vera Llanos, Herman Diaz Muñoz y Pablo Solis Sanhueza.  Como regla autoimpuesta, cada uno solo puede hacer dos vinos bajo la marca común Vinos de Patio, por eso como ya hemos visto, de seguro este inquieto grupo, el que consideramos el mejor ejemplo de asociatividad del año 2018, seguirán mostrando etiquetas interesantes bajo sus marcas individuales. Pueden seguir sus pasos como colectivo a través de su página  en Facebook. Este año, además, fueron premiados como Mejor valor Turístico en la Feria Viajes y Vacaciones. Por cierto, Demy Olmos está por estos días concursando en la web por personalidad del  año en el Diario  La Discusión, categoría Economía. Para votar por él pinchen el link http://personajes2018.ladiscusion.cl/

 

7.- LA MEJOR EXPERIENCIA DE ENOTURISMO DE LUJO:  VIÑA VIK 

Impresionan al llegar sus más de 320 hectáreas de viñedos plantadas en cada rincón de un sub valle de San Vicente de Tagua Tagua, y su hotel de lujo en las alturas. Pero, sobre todo, impresiona la entrada a su bodega diseñada por el famoso arquitecto chileno Smiljan Radic; con un río de piedras con rocas chicas  y también otras que pesan varias toneladas ( seleccionadas por su esposa, la artista Marcela Correa), puestas meticulosamente  sobre cada columna que soporta la sala de barricas que yace debajo. Impresiona la lona blanca que cubre toda la bodega y permite tener luz natural todo el día; las cubas de acero de cuatro patas bajo pasarelas del mismo material, y al final de este  gran espacio que parece una nave espacial,  la cueva de Ali Baba que se abre  como por arte de magia para dar paso a la sala de barricas; la  que a su vez  es un portal para  conocer el  vino de esta, la bodega Vik de Millahue, en  Cachapoal. En este subterráneo, cada mesa de degustación posee diferentes mapas de suelos, de clones, de variedades, y en cada mesa se degustan varios vinos para entender de dónde nace la gran mezcla de la casa, Vik ($90.000). Las degustaciones con visita guiada valen desde $35.000 p/p. Fuera, vale la pena volver al restaurante, con vista panorámica al valle,  donde hay un lindo genio, Leonel Aguirre (@leoaag)  detrás de la cocina. Sus platos son hermosos y deliciosos; solo eso voy a decirles. Como les faltaba un vino fresco para acompañar esta cocina elaborada con productos de su propia huerta o de pequeños productores vecinos,  desde 2018  tienen un nuevo vino rosado Piu Belle.  Pavilion es el restaurant de la bodega y está abierto para todo público. Aquí el  menú de tres tiempos, más copa de vinos vale $25.000, además pueden degustar una tabla de quesos para 4 personas por $29.000, o comer un sandwich vegetariano por $4.900. La copa de Vik vale $19.000 y de Piu Belle $12.000.  Contacto: [email protected] Teléfono:+56 9 5668 4852. El restaurante del hotel es exclusivo para sus huéspedes;  y con razón al saber lo que pagan por noche. Vale destacar, que los vinos de Vik han evolucionado en los últimos años, de la mano de Cristián Vallejo, hacia un estilo mucho más fresco, pero también más diferenciador entre  Vik y Piu Belle; el primero (junto con su segundo vino Milla Cala, buscan la complejidad y elegancia del viejo mundo; Piu Belle, en cambio,  la exubernacia de la fruta que caracteriza nuestro Nuevo Mundo.

 

8.- VINO CON MEJOR CUENTO DEL AÑO / VIÑA ESCONDIDA

Los conocimos en la Fiesta del Vino de Colchagua en marzo 2018, cuando nos dejaron ¡plop! con sus cuatro geniales etiquetas para un solo vino: un Cabernet de excelente relación precio /calidad ($6.000). Cada etiqueta luce un personaje detrás: El Dueño, el Mozo, la Madame y el Banquero. ¿Qué los une? Un local Clandestino de tomo y lomo, que existió  en la zona de Palmilla, Colchagua, muy frecuentado, según cuenta la historia que fueron develando sus nuevos dueños, por los gringos de la mina del Teniente, en Rancagua hacia la cordillera. Sin saber nada, Macarena Guiñez y Martín Subirí son la pareja de santiaguinos que compró el viejo viñedo de Cabernet, en espalderas bajas, que rodeaba este bar clandestino, donde se jugaba ilegalmente  y había una “casa de señoritas”. Una vez instalados en esta propiedad que estuvo abandonada por 20 años, con el sueño de construir un nuevo proyecto de vida fuera de la ciudad, se les fueron revelando las historias y las vidas de cada personaje.  Su primer vino fue de la cosecha 2015  y hoy lo hacen con asesoría del enólogo Antonio Bravo – socio de OWM Wines- en su propia bodega, que es puro ingenio de eficiencia en espacio y tecnología.  No  les vamos a dar más detalles, porque la idea es que vayan a  visitarlos y que ellos mismos les cuenten la tan bien creada historia detrás de un vino chileno.  Es la mejor del año, pero también podría ser la mejor de todas.  No hay nombres mapuches, ni búsqueda en diccionarios, solo una buena historia que contar, creada  con cariño y  curiosidad, todo lo que se refleja en cada una de sus cuatro etiquetas y que puede crecer hacia  donde guste, sin inventar nada nuevo,  con cada nuevo vino o producto. Algo que aprendimos en el seminario Premium Tasting de Mendoza 2018,  es fundamental para vender un vino, más allá de su calidad y su terruño. Contacto: +569 5818 8352 / [email protected] para reservas con almuerzo o cena en el Clandestino  [email protected]

9.- MEJOR EVENTO DEL AÑO/ PREMIUM TASTING MENDOZA

Hablando de premium Tasting Mendoza es cierto, no fue en Chile, pero además de tener una versión local, en Santiago, también fueron muchos los chilenos que llegaron del otro lado de la Cordillera a vivir esta experiencia, junto a otros 800 catadores. Todos juntos, probando el mismo vino. Un total de 1600 botellas servidas. Una proeza, un acto de magia al compás de su creador Nicolás Alemán y de la Escuela de Sommeliers de Argentina. El evento ya tiene fecha para el próximo año así es que vayan organizándose (Santiago 13 de junio – Mendoza 15 y 16 de Agosto – Lima 15 de octubre 2019). Nuestra recomendación, si el presupuesto es limitado, y el dólar sigue a nuestro favor, crucen la cordillera para ir a la versión Mendoza,  y asistan sí o sí al Seminario el día jueves 15. En esta instancia que dura todo el día, hay más tiempo para catar cada vino, los que son presentados por series temáticas, y con más contenido.  Esperamos  que algún día se dé  tal cual de este lado de la cordillera. Síguelos en instagram @premiumtasting.

 

10.- MEJOR TIENDA DE VINOS EN UNA BODEGA: BODEGAS RE (Valle de Casablanca)

Es cierto, los vinos de Bodegas RE, el nuevo proyecto familiar del genio Pablo Morandé,  no son baratos, por eso mismo, ir a degustarlos a su propia casa es una alternativa genial y mucho más económica. Lo bueno además de esta tienda es que es como el living de su propia casa; tiene una chimenea para los días fríos, y también mesas chicas y una barra para sentarse en grupos, solos o en parejas; como quieran. La idea es sentirme cómodo. Además de los vinos de la casa, están sus licores de frutas y su aceite de oliva, ambos procesos de elaboración también son parte de la visita a la bodega. La que incluye, por supuesto, a su vez bajar hasta donde descansan sus toneles y cubas ovaladas de cemento cubiertas de adobe. Imperdibles para comprar: sus espumantes de la serie Virgen (sin degüelle),  vinos tintos del Maule con cerca de 10 años, y sus tres deliciosos vinos dulces. Nuestro favorito y mejor del año ReNoble Sauvignon Blanc 2013, el cual no probamos para nuestra cata de Late Harvest pero supera por creces a su hermano Riesling 2013, al que le dimos  96 puntos. Contacto: [email protected]

 

11.- PROYECTO MÁS INNOVADOR DEL AÑO:  VITAVITIS (Loncomilla)

Todo comenzó  casi 10 años atrás,  post terremoto 2010, cuando los amigos y colegas Maurizio Castelli (italiano) y Andrés Sánchez (chileno) se asociaron para traer de Italia una colección de variedades seleccionadas nativas, pensando en el sol de Chile,  más intenso, y en nuestros suelos volcánicos (no calcáreos, como los de Francia). Un trabajo que implicó seleccionar, traer, plantar y reproducir las cepas Pinot Grigio y Bianco, Fiano,  Montepulciano,  Falanghina,  Aglianico,  Pignoletto,  Ciliegiolo,  Vermentino,  Terrano,  Primitivo, Dolcetto, Incrocio Manzoni, Sagrantino clon 1 y clon 2, Lagrein, Cesanese, además de un clon de Carmenère del Norte de Italia. Hoy las plantas no sólo están creciendo felices en un sector del campo de Viña Gillmore en Loncomilla,  como le gusta decir a Sánchez; también han dados sus dos primeros vinos vinificados en barricas viejas: Collezione  (mezcla de las variedades Montepulciano, Sagrantino, Primitivo, Cesanese y  Dolcetto) y un monovarietal de Agliánico. Ambos son vinos tintos llenos de fruta negra, tensa; nerviosos, pero a la vez envolventes. Los hemos probado ya dos veces, y la guarda en botella les va dando más redondez. En marzo 2019  estarán a la venta mediante  Jantoki cerca de los $13.000. Un precio que les va más que bien, si pensamos en su relación precio calidad, y su potencial de guarda; y, que son los primeros de un proyecto que busca mostrar el potencial de las cepas italianas en Chile. “Lo que hicimos, explicó a WiP.cl  Sánchez, fue partir con un jardín varietal con 100 plantas de cada una, luego estamos plantando una hectárea de cada una de las más importantes, para producir vino y tener material para multiplicar. El proyecto no vende plantas, agrega, vendemos hacer vinos distintos, asesoramos la idea, el lugar y el material”. Contacto: [email protected]

 

12.- VALLE REVELACIÓN: MAIPO COStA -PUANGUE

Habíamos probado varias veces sus vinos, pero desconocíamos su origen, pues  hasta este año 2018 era el  secreto  mejor guardado de su enólogo, Maurizio Garibaldi. Pero como tenemos suerte, conocimos por casualidad al dueño del campo, donde incrédulamente nace el estero del Puangue, afluente del río Maipo. Una vez invitados,  fuimos a conocerlo. Llegamos tal como nos lo habían advertido, por el Valle de Casablanca después de subir hasta el  fondo del sector  Tapihue,  por una cuesta muy pronunciada; siguiendo un camino muy sinuoso, de una vía,  bien deteriorado: lo que nunca antes habíamos experimentado en este valle de clima frío, y  de suaves lomajes.  Solo allí arriba, con el sol poniéndose a nuestras espaldas y la cordillera de los Andes oculta por los cerros delante de nuestras narices,  entendimos que estábamos en una colina costera, donde cae nieve en el invierno, dentro del mismísimo Valle del Maipo. Estábamos  sobre los 600 msnm. El campo es de Félix López (misma familia de las librerías) quien compró años atrás este valle plantado con naranjos. Él aportó los viñedos de cepas tintas y un haras para sus caballos de enduro ecuestre. El lugar es fresco por la altura y por la cercanía a la costa. Probamos meses después una serie fantástica con cinco vinos, hechos de este viñedo por diferentes manos. Los dos primeros 2013 elaborados  por la dupla de entonces García-Schwaderer para López, mezclas de Duriff o Petite Sirah y Malbec (40 %-60 % y a la inversa);  también un Viña Quintay Blend 2015; un Tapihue 2015 y el Lemu 2014 de Garibaldi, mezcla de Malbec, Syrah y Cabernet Sauvignon. Todos definitivamente con un rico patrón común: tintos capaces de resistir la guarda, llenos de fruta negra vibrante, de gran concentración y suavidad de taninos a la vez. Anote pues Maipo Costa, aunque en el Decreto 464 de indicaciones especiales no exista.

 

13.- MEJOR BAR DE VINOS: LA CAVA DEL SOMMELIER (Santiago)

Abrió apenas el 4 de septiembre del 2018, pero ya se ganó el corazón y paladar de los amantes del vino. La máquina detrás del proyecto es Ricardo Grellet, presidente de la Asociación Nacional de Sommeliers de Chile. Su espacio, más bien pequeño, en el primer piso del número 109 en el renacido Paseo General Holley, es luminoso y acogedor a la vez.  Grellet y su cuadrilla de sommeliers profesionales están a cargo del servicio de los vinos, mientras la joven y rebelde  Isidora Sánchez está cargo de una cocina de producto, sencilla pero muy sabrosa. Incluso al almuerzo, cuando el menú de tres tiempos incluye pequeña copa de vino, por  $10.000. Famosas ya son sus picadas con embutidos del sur y la tortilla de papas bien húmeda.  Tiene terraza y segundo piso para actividades con grupos grandes, además de un gran mueble climatizado, donde descansan los más de 280 vinos de su carta. Eso sí, cada semana los elegidos por copa cambian para incentivar a probar cosas nuevas. El precio de la copa varía según su volumen (desde $1.000 los 60 ml). Esta semana vimos a su equipo etiquetando su propio vino,  elaborado para La Cava del Sommelier por el proyecto Wildmaker’s. ¿Algo más para sentirse como en casa? Sí claro, pueden llevar vinos interesantes para su descorche, solo cobran $5.500 por c/u. Punto y aparte, con una cocina igualmente atractiva, y una oferta de vinos más enfocada en vinos naturales, abrió hace un par de meses el Bar de Vino Polvo en barrio Bella Vista. Dicen que todavía están en marcha blanca, ajustando detalles,  a ver si el año que viene ya se consolida, y le hace la pelea a La Cava del Sommelier, el mejor Bar de Vinos en Santiago el 2018.

14. – MEJOR VINO DEL AÑO: ERRÁZURIZ  LAS PIZARRAS  CHARDONNAY  2017, ACONCAGUA COSTA

Es un gustito elegir como el  Mejor vino del año 2018 de Chile a un blanco. Recuerdo haber escuchado promulgar con los brazos atados,  que los blancos no eran cosa seria. Que alegría que las cosas hayan cambiado. Y la alegría es doble porque está cambiando de ambos lados de la Cordillera, y triple, porque ya no solo viene de zonas costeras,  sino de las alturas de la Cordillera. Tuvimos oportunidad de probar Las Pizarras Chardonnay ($45.000) dos veces este año. Su versión  2017, como ya lo habíamos dicho al hablar de los íconos de Errázuriz, es nuestro favorito de la línea de vinos que proviene de suelos de pizarras de la cordillera de la costa en Chilhue. Se trata de un blanco, elaborado por Francisco Baettig,  que tiene una frescura irrisoria para un año cálido como el 2017. Pero a la vez, podemos decir que tiene una madurez precisa en un terruño marino muy frío. Su plus es una acidez con filo, no secante, ni agria;  que llena la boca de nervio y tensión. El vino además es jugoso y largo a la vez, con esa misma tensión de los  grandes blancos argentinos que vienen de los suelos calcáreos del Valle de Uco, como el White Bones de la Viña Catena Zapata; aunque el chileno es más austero y delicado. Otro gran  favorito del año, blanco, que nos gustaría ver evolucionar tras varios años a cuestas,  fue un  Sauvignon Blanc 2017 de Israel que nos trajo de regalo nuestro colega Itay Gleitman,  de la bodega Shvo ubicada en Jish (Gush Halav),  región de la Alta Galilea en el norte de Israel. Ubicada a unos  800 metros sobre el nivel del mar, en el corazón de un bosque de robles naturales. Un fresco blanco, con una fuerza en boca impresionante, para recordarnos que Chile es parte de un gran mundo del vino.

 

 

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