AL MAL TIEMPO, UN ASOLEADO DE LONCOMILLA

Publicado el 19 junio 2020

Para días de lluvia y sopaipillas pasadas, nada mejor que acompañar con un tinto dulce, elaborado bajo la Denominación de Origen Asoleado.

Acaban de llegarme unas pocas cargas del legítimo mosto asoleado de Cauquenes, verdadero néctar por su sabor, pureza, color y salubridad que experimenta el que lo usa. Es licor que podría presentar con orgullo de regalo a Garibaldi“. Esta pequeña reseña fue publicada en el diario El Ferrocarril, el 15 de septiembre de 1860 y con ella comienza el historiador Pablo Lacoste su paper/investigación sobre la Denominación de Origen de Chile Asoleado. La cual fue delimitada por ley del Congreso en 1953, junto con la también D.O. Pajarete del Huasco y del Elqui. Las dos, por cierto, precedidas solamente en Chile por el Pisco, en 1931. El artículo examina el ciclo de auge del Asoleado por medio de la prensa de la época (1850-1880), y aporta algunas explicaciones de su posterior declinación.

Así es como Pablo Lacoste concluye que en el siglo XIX el Asoleado era el mejor vino de Chile, y por ello se servía en grandes banquetes conmemorativos, como muestran además valiosos documentos de la época. Y, efectivamente, si preguntamos quién los conoce hoy, lo más probable es que la respuesta sea nadie, o, bueno… casi nadie.

La buena noticia es que gracias a los defensores del patrimonio cultural, como Lacoste y el Sommelier Mario Astudillo, la D.O. Asoleado ha salido del baúl de los recuerdos, así como lo había hecho ya años atrás el Pajarete. Y hoy vuelve con la intención de recobrar su lugar entre los vinos dulces de Chile. Entre nuevos ejemplares, ya está en el mercado producido por la Cooperativa Loncomilla, un Asoleado en llamativa botella de 500 ml.

En nuestro live #masvivosquenunca del fin de semana pasado por Instagram, conversamos con Carolina Bustamante, enóloga de la Cooperativa de Loncomilla, para saber más sobre cómo ha sido elaborado; ya que la D.O. Asoleado por sí misma no da muchas claves sobre el cómo deben ser asoleadas las uvas. Sí nos deja claro que debe ser vinos generosos; es decir, naturalmente con más de 14º de alcohol y dulces, y que deben ser elaborados a partir de viñedos ubicados entre los ríos Mataquito (en Curicó) y Biobío (en el Valle del Biobío). También especifica, que deben ser embotellados dentro de estos límites. Los que, por cierto, coinciden como los límites de la D.O. Secano Interior, aunque esta no haga referencia a su estilo de vinos, ni a la exigencia del embotellado en origen.

Así fue como pudimos saber que de las tres formas de secar las uvas al sol, el Asoleado 100% País de Loncomilla, usó aquella que consiste en cortar las uvas del viñedo y ponerlas a secar en una ladera. Las otras dos maneras nos hablan de cortar las uvas y dejarlas secar bajo el techo de una casa o de apretar los tallos de los racimos con un alicate para cortar el paso de la savia y dejarlas secar allí mismo en cada planta. La inclinación de la ladera donde se secan las uvas busca que no se acumule el jugo o agua debajo de los racimos para evitar que se pudran. En la noche se tapan, precisamente para evitar que se mojen con el rocío de la mañana.

Lo bonito del proceso, explica Bustamante, es que el vino lo hizo un productor campesino, socio de la cooperativa, quien siempre lo ha hecho para su consumo. Para su elaboración se cosecharon las uvas lo más tarde posible y cuando aún hay sol; buscando sumar un azúcar potencial de 35o gramos; para al final terminar con un vino de 14ºA y unos 95 gramos de azúcar residual. Al productor, cuenta Bustamante, sólo lo asesoraron con algunos datos técnicos para asegurar que terminara la fermentación y proteger el vino lo más posible de la oxidación. Oxidación, que dice, es imposible de evitar y que explican muy bien las notas de volátil que encontramos en su degustación. La enóloga nos explica además que revisando análisis antiguos de este tipo de vinos, siempre ha sido así. Por eso y para mejorar el proceso de elaboración del cual no hay registros formales, están compartiendo información con otros países que también asolean sus uvas. “No hay ningún protocolo, nada escrito. Por eso es un orgullo haber sacado este Asoleadao en honor a los productores de esta zona”, dice Bustamante.

Finalmente, el vino se embotelló y etiquetó en la cooperativa y comercializan a $8.500. Un precio que no es tan descabellado, sabiendo que tras el proceso de secado de las uvas al sol, se obtiene solo un 10% de su jugo. Cosecha 2018 es el primero y nos confirma que lo han seguido haciendo. También, que ya existen otras viñas que los están haciendo y que se han unido bajo una asociación.

¡Vamos a su degustación! Su color es un vivaz rojo burdeos, de capa media, y como ya dijimos sutiles notas que recuerdan al vinagre (volátil), acompañadas de notas a uvas pasas. En boca destaca su dulzor, acompañado de una sensación untuosa sin ser demasiado viscoso o pesado. Lo que nos gusta del vino es la sensación tánica/astrigente  que nos deja la cepa País, para romper el dulzor y unirse a una acidez justa (la que aclara Bustamante, en un clima cálido como el del secano del Maule necesita ser corregida para darle frescura al vino).

Recomendación de maridaje: imperdible será servido entre 12 y 14ºC, junto a postres o meriendas dulces de media tarde, idealmente con sabores a caramelo, manjar y especias dulces. Y sí, unas sopaipillas pasadas con chancaca serán una gran compañía para los más golosos. Advertencia de descorche: retirar primero la cita de tela que está bajo del lacre que sirve de cápsula, con el mensaje D.O. Asoleado de Chile. Luego sacar el corcho directo, sin sacar el lacre, usando el descorchador. Contacto ventas: Sarita + 56 732352540 ventas @cooploncomilla.cl


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