1865 DA UN GIRO DE 180 GRADOS

Publicado el 13 julio 2018 Por Mariana Martinez @mymentrecopas

Están ustedes dispuestos a pagar lo mismo de siempre, e incluso un poco más,  por tener menos potencia, menos dulzor y menos madera? En nuestro elegido de la semana, un Cabernet Sauvignon de Maipo Andes, buscamos la respuesta.

Siempre lo he dicho, en el rango entre los $12.000 y 15.000 pesos, hay en Chile vinos geniales, que hablan de origen y de gran calidad, sin obligarnos a subir demasiado arriba en la pirámide con precios inalcanzables. Y en ese rango, la línea 1865 de Viña San Pedro ( a $13.000), siempre ha cumplido. Nunca, eso sí,  hasta ahora había tenido -que recuerde- la oportunidad de probarlos en serie casi todos y elegir el mejor. Porque sí, algunos sólo los venden fuera. También nos tentaron con algunos de ellos. Sí,  muy malos. Pero, ojo,  les tengo “el” dato… Vamos por partes.

Primero hay que presentar a su enólogo, el joven santiaguino Matías Cruzat, quien lleva ya cinco años a cargo de la marca y por supuesto ya está bien instalado en Curicó, donde queda la bodega de Viña San Pedro. Hasta allá pues, fuimos a conocerlo. Lo más interesante del viaje, quitando la lluvia, y la cena en la histórica la cava de calicanto, fue descubrir una línea de vinos 1865 de la cosecha 2017 fresca y elegante de arriba abajo. Algo curioso, por decir lo menos, siendo 2017 la cosecha más cálida de la última década;  por lo menos  hasta la fecha. ¿Recuerdan aquellos infernales incendios ? Bueno, de ese verano hablo.

Para los que no habían nacido aún, les contamos que 1865 corresponde al año de fundación de Viña San Pedro, lo que quiere decir que hace poco cumplieron el siglo y medio de fundación. Ninguna cosa poca. ¿Se imaginan lo es esa bodega calicanto subterránea? Monumento Nacional, por supuesto.

De ese infierno que fue la cosecha 2017 nace un Sauvignon Blanc 2017, que viene de viñedos en Las Brizas de Santo Domingo, a 4 km de al costa. Entre tanto calor,  es un vino que resulta un baño de agua fresca. Herbal en nariz, jugoso y cítrico en boca, muy largo. Seco seco, perfecto para acompañar mariscos yodados crudos, con cebollita y cilantro. ¡Da hambre! Misión cumplida.

Luego, un par de maldades que no están en Chile, pero que nos mostraron hasta dónde han podido llegar. Por un lado un Chardonnay también 2017, del Elqui, de un viñedo a 25 km de la costa. Jugoso como él solo y de una divina acidez. 10 horas -cuenta Matías-  tarda en llegar desde el Elqui  la uva hasta Molina (en Curicó), en un camión refrigerado. No hay señales de ello. El vino es fresco, filoso, con la madera justa. Como diría Matías, “Chardonnea”, con ese dulzor final de la barrica, pero todo el resto es más parecido por su frescura a un Sauvignon.

Otra maldad, es el Pinot Noir 1865, del mismo campo, misma añada, 2017. De un color rubí precioso, brillante, pálido, liviano. Nos queda claro que es la chochera de Matías y tiene buenas razones: el vino es elegante, suave, aterciopelado; con un final ahumado. Una pena no tenerlo en Chile. Y eso que dicen que 201

Así, con esa envidia de no tener en Chile este par de maravillas del Elqui, llegamos al hermano grande, el Syrah del Elqui 1865 Edición Limitada 2016.  El que sí  que pueden encontrar en Chile, pero sólo en la tienda de la bodega de San Pedro en Molina. Y vaya que valdrá la pena la parada. Tiene el carácter mineral de los Syrah del Elqui, también una fruta negra, muy sabrosa, que deja una sensación de acidez en su final muy sabrosa y potente. Su súper fuerza en boca, nos hace entender por qué es Edición Limitada y a la vez, cierto,  cuesta más.

También probamos la mezcla 1865 Cabernet-Syrah 2013, como lo dice su añada ya con cinco años de guarda. Un vino voluptuoso, potente, aunque ya limado por los años. Fiel reflejo de otros tiempos, otro estilo  en 1865.

Cerramos la serie con nuestro Elegido de la semana, creo que nunca habíamos tenido en esta sección un Cabernet Sauvignon. ¡Entre tanta competencia! Pues aquí está. Es el  1865 Cabernet 2017 del Valle del Maipo. De un viñedo llamado Las Piedras en El Tránsito, Maipo Andes. Explica Matías que el vino se guarda  en barricas de 300 litros, y sólo un 20% va a madera nueva francesa. Vuelvo a pensar en 2017 y el vino me descoloca. Es elegante en nariz y boca, suave, lleno de fruta roja, muy sabrosa, con un final leve de madera ahumada, y una baja sensación de alcohol. Probaría luego en mi casa su versión 2016,  un año frío y lluvioso a mediados de abril; una catástrofe para quien no cosechó antes. Aunque es menos sabroso que 2017, sigue la misma línea: mucha  fruta roja, fresca, en un estilo más liviano que corpulento. Ambos son un cambio en 180 grados para alejarse de la potencia de la madera. Claro, es la tendencia! Entonces surge la pregunta: ¿están ustedes dispuestos a pagar lo mismo de siempre, e incluso un poco más, ya que nada baja en precio,  por tener menos fuerza, menos dulzor y menos madera? A cambio de:  más fruta, menos sensación de alcohol, más elegancia y, bueno, también, más sed! Yo sí. Además, si bien tiene potencial de guarda, ya no hay que esperar años para que lleguen a su punto de grata bebebilidad.

San Pedro 1865 Cabernet Sauvignon 2017 del Maipo

 

 

 

 

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